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Opciones para las relaciones entre Cuba y Estados Unidos durante la presidencia de Donald Trump

Escrito por Debate Plural

Jorge I. Domínguez (Rebelion, 22-10-18)

 

Introducción: ¿Relaciones sin importancia? 

1 El prólogo de la historia de la política hacia Cuba de la presidencia de Donald Trump, evidente durante sus primeros meses en la Casa Blanca, indicaba que Cuba representaba un asunto de tercera categoría, mucho menos importante que algún otro tema, nacional o internacional, que ocupaba, para bien o para mal, la atención de este presidente. Durante sus primeros meses en la presidencia, según el buscador electrónico en la página web de la Casa Blanca, Cuba aparecía mencionada con relación a cuatro temas:

  • ¿Cuál fue la política del Presidente Franklin Pierce hacia Cuba a mediados del Siglo XIX?
  • ¿Cuál fue la política del Presidente William McKinley hacia Cuba para fines del Siglo XIX?
  • ¿Cuál fue la política del Presidente John Kennedy hacia Cuba en los 1960s?
  • Muy breves referencias a que la política del Presidente Donald Trump hacia Cuba seguía bajo estudio, y que cuando fuera anunciada trataría entre otras cosas el tema de derechos humanos.

2 Mientras tanto el Presidente Trump se ocupaba de otros asuntos, entre otros el despido de su primer asesor de Seguridad Nacional y de su director del Buró Federal de Investigaciones (FBI), el repudio del Tratado de París sobre cambio climático y del acuerdo comercial trans-Pacífico. Un factor que retardaba la toma de decisiones sobre diversas cuestiones fue el rezago en sus nombramientos de quienes serían responsables de los niveles de mando intermedio en su Administración, lo que evidentemente dificultó la inmediata elaboración de nuevas políticas, entre otras de su nueva política hacia Cuba.

3 Si descendemos de la muy personal política presidencial, sin embargo, ya estaba en marcha una política hacia Cuba, y ya se podía comenzar a discernir las opciones frente al futuro. En este artículo, describo la relación en materia de seguridad y migración entre Cuba y Estados Unidos, que es tan estrecha, precisa, y perdurable que la caracterizo como una alianza. Repaso la ampliación de la cooperación entre Cuba y Estados Unidos durante la Administración Obama, señalando que las ventajas de estos acuerdos fueron compartidas y en algunos casos desproporcionadamente favorecieron a Estados Unidos. Me detengo en la reaparición de un conflicto ideológico en torno a democracia y derechos humanos, cristalizados por el Presidente Trump en su anuncio de modificación parcial de política hacia Cuba. Exploro las opciones próximas en estas relaciones bilaterales, concluyendo que Estados Unidos posee espacio de maniobra para reanudar su énfasis en el tema de derechos humanos ya que es improbable que Cuba prefiera sacrificar los logros de colaboración en seguridad, migración, o relaciones económicas. Esto le permitirá al Presidente Trump gozar de un triunfo simbólico, posiblemente incluyendo la ruptura de relaciones diplomáticas, cumpliendo sus promesas de campaña de revertir la política de la Administración Obama hacia Cuba.

La alianza Cuba-EEUU: seguridad y migración

4 Durante más de veinte años, Cuba y Estados Unidos han desarrollado una estrecha coordinación y, ya en varios aspectos, de cooperación, principal aunque no exclusivamente sobre asuntos de seguridad y migración. Durante su campaña presidencial y sus primeros meses en la Casa Blanca, Donald Trump subrayó que, en términos generales, la seguridad era una de sus prioridades como presidente. Con relación a la prisión en la base de Estados Unidos cerca de Guantánamo, la migración, el narcotráfico, y el terrorismo, visto desde la perspectiva y las preferencias de Donald Trump, Cuba es un aliado ejemplar que, si bien por sus propias razones, hace lo que Trump desea que Cuba haga.

Guantánamo. Cuba no reconoce la legitimidad de la presencia de la base naval de EEUU cerca de Guantánamo, pero ha aceptado su uso como prisión de EEUU. En enero de 2002, Cuba reconoció que EEUU con antelación comunicó una información pertinente y detallada sobre las medidas de seguridad en la base y su perímetro, que entre otros efectos protegían la seguridad de Cuba. El Presidente Fidel Castro y el Presidente George W. Bush autorizaron la cooperación militar para consolidar una relación de seguridad mutua, manteniendo un régimen profesional de consultas militares bilaterales, preservando el ambiente de distensión y respeto mutuo que así se fortalecía. El General Raúl Castro ese mismo mes confirmó esta cooperación entre militares en el entorno de la base, y su anterior existencia parcial desde la Administración Clinton, indicando la disposición de Cuba para ampliar estos marcos de cooperación militar («Statement by the Government of Cuba, 2002; Castro Ruz R., 2002).

6 La coordinación militar en el entorno de esa base entre las fuerzas armadas de ambos países ha continuado durante la Administración Trump, sin mayor novedad. El Presidente Trump ha indicado que, a diferencia de su predecesor, no intentará cerrar la prisión en la base, y por tanto seguirá siendo útil esta relación con Cuba por un futuro indefinido.

Migración. Durante su campaña presidencial, y desde su elección, Trump insistió que los asuntos migratorios son prioritarios. Desde 1995, Cuba y EEUU cooperaron con precisión y detalle para impedir flujos migratorios indocumentados a través del Estrecho de la Florida y controlar los flujos documentados. Las autoridades cubanas han hecho lo posible por evitar el robo de embarcaciones u otros transportes que faciliten la migración indocumentada. Exigen la presentación de visas emitidas por el país de destino antes de abordar un avión en aeropuerto cubano. Cooperan los Guardafronteras y los Guardacostas en el Estrecho de Florida para rescatar a quienes intenten cruzar en embarcaciones endebles. Permiten que buques Guardacostas de EEUU, que han apresado a indocumentados en el medio de ese intento de cruce, arriben a puerto cubano para devolver a esos migrantes potenciales, que Cuba entonces acepta. Durante el transcurso de este siglo, un alto oficial de los Guardacostas de EEUU ha estado ubicado en La Habana para coordinar esta relación migratoria, y de seguridad marítima, y combate al narcotráfico. Cuba ha demostrado su disposición y capacidad de cooperar eficazmente con la política migratoria preferida por el Presidente Trump. Esta cooperación migratoria bilateral comenzó durante las presidencias de Fidel Castro y William Clinton, y persistió bajo Raúl Castro, George W. Bush, Barack Obama, y ahora Donald Trump.

8 Esa cooperación, sin embargo, no cubría cubanos indocumentados que llegaban a EEUU por avión o por tierra, inclusive cruzando a pie la frontera entre México y EEUU. El 12 de enero de 2017, el gobierno de EEUU canceló su anterior política migratoria, conocida como de «pies secos/pies mojados.» Desde 1995, esa política permitía a cualquier cubano, sin visa u otro documento migratorio, que tocara tierra firme en EEUU, quedarse en EEUU bajo asilo político; sin embargo, quienes fueran interceptados en alta mar por un Guardacostas de EEUU, eran regresados a puerto cubano. Utilizando la autorización inherente en la Ley de Ajuste Cubano de 1966, el Presidente Barack Obama ordenó a su ministro de Justicia que dejara de ejercer la potestad de excepcionalidad con relación a migrantes cubanos que esa Ley permite al Ejecutivo (Public Law 89-732 , 1966: 1161). Sin necesidad de acudir al Congreso, se suspendió su aplicación por Orden Ejecutiva, obligando a todo cubano que desee ingresar a EEUU que lo haga mediante la ley de inmigración que se aplica a los ciudadanos de todos los demás países. Ese cambio, si bien lamentable desde la perspectiva de un posible migrante cubano, por muchos años había sido un reiterado reclamo del Gobierno de Cuba.

9 Ese mismo día, un comunicado conjunto de los gobiernos de Cuba y EEUU, firmado en La Habana, estableció un nuevo marco de cooperación. Todo cubano indocumentado que después de la firma de este comunicado conjunto intentara entrar en EEUU, o que ya había entrado, sería devuelto a Cuba, que los aceptaría a todos. Además, Cuba indicó que consideraría, caso por caso, el retorno de otros indocumentados cubanos capturados por las autoridades de EEUU antes de la firma de este nuevo acuerdo (U.S. Department of Homeland Security, 2017).

10 La coordinación y cooperación migratoria ha continuado durante la Administración Trump. Es lógico que así sea. El gobierno de Cuba coopera con EEUU tanto para impedir la salida de su territorio de sus ciudadanos cuando sean carentes de documentos para entrar a EEUU –cosa que no hace ningún otro gobierno en el continente americano– como para permitir la devolución de los indocumentados mediante cooperación profesional entre las fuerzas de seguridad de ambos países. Visto desde el discurso político y el comportamiento presidencial de Donald Trump, el gobierno de Cuba ha sido un excelente aliado en política migratoria. Visto por parte del Gobierno de Cuba, el fin de pies secos/pies mojados fue un triunfo diplomático y político también de su interés, que perdura eficazmente bajo la Administración Trump.

11 Narcotráfico. El informe anual del gobierno de EEUU sobre el narcotráfico en el ámbito mundial ya por muchos años refleja una realidad importante. El informe de comienzos de marzo de 2017, el primero concluido durante la Administración Trump, comenta que, a pesar de su ubicación geográfica perfecta para quien sea narcotraficante, «Cuba no es un consumidor, productor, o cruce importante de narcóticos ilícitos»(1). Produce poco, según el mismo informe, debido a las políticas de prevención, información, policiales, y judiciales del gobierno cubano. Cuba, además, «impide el contrabando a través de sus aguas territoriales» y en sus aeropuertos. «Los narcotraficantes de la región normalmente evitan pasar por Cuba» (U.S. Department of State, Bureau of International Narcotics, 2017, I: 142-143). Este texto del Gobierno de EEUU confirma la apreciación que éste tiene por las decisiones que el gobierno cubano, que por sus propias razones y unilateralmente con mucha anterioridad a este acuerdo y a la Administración Obama y la Administración Trump, ya había adoptado.

12 El 22 de julio de 2016, ambos gobiernos firmaron un acuerdo que les permite intercambiar información táctica sobre embarcaciones sospechadas de tráfico de drogas que cruzan las aguas territoriales cubanas (U.S. Embassy-Cuba, 2017). Establece por primera vez vínculos formales entre el Ministerio del Interior (MININT) y el U.S. Drug Enforcement Administration (DEA). Cuba y EEUU ya habían cooperado desde los 1990s para impedir y reprimir el narcotráfico. Las fuerzas de seguridad de ambos países ya de cuando en cuando intercambiaban información de inteligencia y participaban en operaciones conjuntas para capturar a narcotraficantes y disuadirles de utilizar los espacios marítimos o terrestres cubanos para sus propósitos criminales. A fines de los 1990s, bajo las presidencias de Fidel Castro y William Clinton, Cuba propuso formalizar y ampliar esta cooperación contra narcotraficantes, que por fin se firmó en julio de 2016 (Kornbluh P., 2000). A partir de ese nuevo acuerdo en julio de 2016, Cuba ha proveído, además, documentación, testigos, e información policial para facilitar que los tribunales de justicia, federal y estatales, logren proceder eficaz y judicialmente a procesar a los presuntos criminales (U.S. Department of State, Bureau of International Narcotics, 2017: I, 142).

13 Terrorismo   Durante su campaña presidencial, otra preocupación clave para Trump fue la violencia, terrorista o criminal, por parte de migrantes o de narcotraficantes. Los acuerdos sobre migración y narcotráfico ya permiten cooperación contra la violencia criminal. Además, desde 1973 Cuba y EEUU aplican un acuerdo contra la piratería aérea que, desde el momento de su firma, tuvo un impacto notable y casi instantáneo para eliminar ese fenómeno de los cielos sobre ambos países. Fue un logro de las presidencias de Richard Nixon y Fidel Castro. Cuba, blanco de múltiples atentados terroristas a través del tiempo, ha seguido intentando profundizar esta colaboración.

14 El Pentágono (DOD), el Comando Sur, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), los Guardacostas, que son las agencias responsables por los asuntos de seguridad y migración, todas apoyan la continuación de la bien establecida y mejorada relación con Cuba en materia de seguridad y migración, y así se lo han expresado a la Casa Blanca (Mazzei, P. et al. , 2017). Esa coordinación entre estas agencias es una explicación importante de por qué las políticas hacia Cuba de la Administración Trump no han cambiado en estos aspectos.

 

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