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Conciudadanos: superemos el chauvinismo trasnochado (y 2)

Escrito por Debate Plural

Pablo Jofre Leal (Hispantv, 30-9-18)

 

Para Chile, en documentos de trabajo interno de su Cancillería, destinados a trabajar sus contactos con la prensa, se afirma que jurídicamente, detrás de la demanda boliviana hay una confusión entre una aspiración y un derecho. Pero, de un derecho así de trascendente, se afirma en la cancillería chilena, que afectaría la integridad territorial de Chile no se puede inferir a partir de supuestos o expectativas. Argumento expuesto en el marco del desarrollo del llamado derechos expectaticios, que ha sido presentado por Bolivia en estos años en La Haya. Derechos definidos en el ámbito jurídico como derechos latentes, en el marco de declaraciones unilaterales, que no han sido perfeccionados y que están basados en la esperanza o posibilidad de conseguir un beneficio futuro y que pueden devenir en derechos amparados jurídicamente o efectivos en el futuro según se desprende de documentos jurídicos bolivianos que han servido de insumo para su demanda en La Haya.

En su momento, en un artículo elaborado el año 2015 cuando Chile y Bolivia preparaban sus alegatos ante la CIJ de La Haya, para determinar si esa Corte Internacional  se declaraba competente frente a la demanda de Bolivia, consigné las palabras, plenamente vigentes del ex Presidente Boliviano, historiador y vocero oficial de la demanda marítima boliviana, Carlos Mesa G. quien señaló “El fundamento jurídico de la demanda boliviana son los denominados actos unilaterales de los Estados, que en el caso de Chile se hicieron al margen del Tratado de 1904 y en innumerables oportunidades, estableciendo actos y compromisos formales del Estado chileno de negociar con Bolivia para entregarle un acceso soberano al mar… no pretendemos desconocer el tratado de 1904, ese es un tema altamente sensible que no se ajusta a la verdad y puede ser una interpretación equívoca. Ni directa ni indirectamente pues respetamos la arquitectura de tratados internacionales, ya que permiten al mundo funcionar sin alteraciones”.

Las palabras de Mesa expresan una línea discursiva permanente: Bolivia desea que el Tribunal Internacional obligue a Chile “de buena fe” a negociar con La Paz un acceso al mar y esa pretensión tiene una dimensión ética que escapa al frío mundo diplomático y que puede significar la línea argumental principal en un tribunal, que no sólo emite dictámenes basados exclusivamente en criterios políticos o legales, sino que ha logrado impregnarse de otros tópicos, que las propia dinámica internacional ha ido entregando. He aquí el gran temor de Chile: que La Haya defina que ambos países, en virtud de compromisos asumidos, actos unilaterales y diálogos bilaterales se sienten a discutir, para que Bolivia recupere su cualidad marítima. Ese es el peor escenario para el gobierno chileno, una casta política y un nacionalismo miope que puede sufrir una derrota estrepitosa, obligándola a definirse frente al mundo: ¿Se sentará a conversar sobre un tema que le incomoda o como un niño caprichoso tomará sus cosas y abandonará el campo de juego, alegando que todos están en contra en una postura antichilena?

Para Meza el tema marítimo “es una política de Estado” y por ello viajaron ese marzo a Holanda, los también ex presidentes Jorge Quiroga y Guido Vildoso “Que tengamos diferencias mayores o menores con el Presidente Morales no quita ni un milímetro que como conjunto Bolivia es una nación que tiene como gran objetivo la vuelta al mar con soberanía”, señaló el ex mandatario boliviano. Por su parte el mandatario Boliviano, Evo Morales en un almuerzo previo a los alegatos, acompañado de la nutrida delegación de su país, conformada por ex cancilleres, miembros de su gabinete ministerial y parlamentarios señaló en aquel momento “Vamos a hacer historia, con la verdad, con el derecho. Estamos convencidos de que vamos a alcanzar la justicia que corresponde a Bolivia”. Siete meses después, harán historia este 1 de octubre? Ya sabremos y conoceremos las declaraciones del mandatario Evo Morales, que junto a los ex Presidentes Carlos Mesa G. Guido Vildoso y el canciller Diego Pary, junto a una comitiva conformada por 30 personas ya están en La Haya.

Por Chile la delegación en La Haya estará conformada, este 1 de octubre,  por el agente Claudio Grossman y los coagentes María Teresa Infante y Alfonso Silva, además de otros diplomáticos chilenos. La clamorosa ausencia de funcionarios de alto nivel del gobierno derechista chileno, incluyendo a su canciller ha hecho sospechar el mal presagio de un dictamen que puede descolocar al gobierno chileno. Una delegación mínima si la comparamos con aquella que viajó en marzo pasado, que estuvo presidida por el recién asumido canciller del gobierno derechista chileno, el escritor Roberto Ampuero (ex izquierdista, con residencia en Cuba y la ex RDA durante la dictadura de Pinochet). Unido a Ampuero viajaron parlamentarios de todas las bancadas políticas bajo la máxima “El tema marítimo es un tema de Estado”.

La nutrida delegación parlamentaria chilena sumó, en ese entonces, al derrotado ex candidato presidencial, el Senador Alejandro Guillier, junto a la senadora socialista Isabel Allende  y el también senador de ese partido y ex Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza. Los parlamentarios derechistas Felipe Kast, Andrés Allamand e Issa Kort. El Demócrata Cristiano Jorge Pizarro, el PPD Ricardo Lagos Weber y el Frente Amplista Vlado Mirosevic. Hoy, a pocas horas de la lectura del dictamen la posición chilena muestra fisuras, no existe un alineamiento férreo y que permita sostener con convicción que se piensa en una victoria. La posición chilena y voces venidas del interior del gobierno piñerista temen un fallo que los deje en una posición interna y externa de debilidad y que permita se alcen voces llamando a desconocer el pacto de Bogotá y con ello echar por la borda todo ese discurso respecto a que Chile es un respetuoso de los tratados, pactos y leyes internacionales.

A partir de este 1 de octubre Chile y Bolivia entran en una nueva fase de su contencioso, ante los 15 jueces de la Corte, elegidos por la Asamblea general de las Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad. Jueces de nacionalidades distintas y que representan también los diversos modelos y sistemas jurídicos que existen en el mundo, las delegaciones de Chile y Bolivia escucharán el fallo que contempla todo tipo de escenarios, desde una aceptación total de los argumentos de uno de los Estados – por tanto alguien que pierde y otro que se considerará triunfador – hasta fórmulas intermedias al más puro estilo salomónico, que seguirán teniendo de telón de fondo el deseo de unos de acceder soberanamente al mar y otro oponiéndose en virtud de la siempre consabida soberanía nacional.

Tal como lo sostuve en un artículo de mayo del año 2015 en el portal Hispantv, cuando  la CIJH debía definir su competencia ante la demanda boliviana contra Chile y que hoy a inicios de este mes de octubre del 2018,  declaró su plena vigencia : Pase lo que pase en La Haya la realidad del norte chileno, el occidente boliviano y el sur peruano, e incluso el noroccidente argentino requiere políticas colaborativas: energéticas, culturales, migratorias, económicas, mineras, viales,  de infraestructura, portuarias entre otras, de cooperación, de sumar voluntades, recursos y esfuerzos. Pensar un sur estratégicamente sustentable, que enfrente los desafíos del siglo XXI con criterios de desarrollo, que favorezca a los pueblos, la unión política y que amplíe nuestros lazos culturales e históricos. Todo ello requiere miradas generosas, tanto de la Paz como de Santiago. Enfrentar La Haya con perspectiva de futuro, más allá de cálculos políticos miopes puede ser el primer paso para lograr caminar, sino tomados de la mano, por lo menos sin pegarse codazos.

Lo quiera o no la élite gobernante y con ellos una ciudadanía impregnada de chauvinismo y un nacionalismo trasnochado – necesitada de mayores niveles de educación, de mayores niveles de conocimiento históricos y de fortalecimiento del sentido de solidaridad, generosidad y pensar común, tal lejanos al modelo económico social que nos domina – Bolivia, le guste a no a nuestra sociedad es nuestro vecino y hermano, aunque a la mestiza sociedad chilena, influenciada por décadas de argumentos, de discursos, de conductas de desprecio a nuestros hermanos fronterizos, les parece mejor mirar el norte brutal y revuelto que nos desprecia, que la idea de acercar sueños, esperanzas y desarrollos sostenible con aquellos que son nuestros vecinos y con quienes compartimos una historia común. En La Haya, cualquiera sea el resultado, ha sido derrotada la ceguera de una sociedad que desea seguir ocultando el sol con un dedo, obstaculizando así los procesos de integración que requiere Sudamérica en forma vital.

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