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OEA: Luis Almagro en el ojo de la tormenta (y 2)

Written by Debate Plural

Daniel Gatti (Brecha, 29-9-18)

 

El gobierno y el Frente Amplio frente a los posicionamientos de su ex canciller

 

¿Se hizo el oso?

 

Al introducir la posibilidad de una intervención militar en Venezuela desde su pedestal en la Oea, Luis Almagro logró algo inusual: unanimidad en el gobierno uruguayo y su partido. Aunque algunos sectores reclamen su expulsión formal, ya nadie lo considera parte del Frente Amplio, ni siquiera su mentor, José Mujica. Una hipótesis que maneja el oficialismo para explicar su viraje político es que, en realidad, ocultó sus posiciones para llegar a su puesto actual.

 

Mauricio Pérez

 

Brecha, 28-9-2018

 

Sobre el Puente Internacional Simón Bolívar, que une Colombia con Venezuela, y junto al canciller del primer país, Carlos Holmes Trujillo, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (Oea), Luis Almagro, se pronunció, otra vez, sobre la situación política en Venezuela. Pero esta vez fue un poco más lejos, al referirse a una posible intervención militar para derrocar a Maduro y reinstalar la democracia: “No hay que descartar ninguna opción”. Sus declaraciones –que procuró matizar en diversas entrevistas posteriores– generaron un amplio rechazo en todo el continente; desde el Grupo de Lima, que reúne los países más críticos del gobierno del país caribeño, hasta el propio gobierno uruguayo.

El contundente pronunciamiento del presidente Tabaré Vázquez –“Discrepo totalmente, no lo apoyamos en sus dichos”– fue complementado por el canciller Rodolfo Nin Novoa: “Detestamos la palabra ‘intervención’ porque lo único que trae es sangre y muerte. Lo que ha planteado Almagro es absolutamente contrario a la vocación nacional”. Con el paso de las horas, Relaciones Exteriores prefirió atenuar la polémica mediante declaraciones del subsecretario, Ariel Bergamino: “No es un tema que nos sorprenda ni que esté en el radar de nuestra atención”, aseguró a Brecha.

A las críticas se sumó José Mujica. El ex mandatario, uno de los impulsores de la llegada de Almagro al organismo internacional, criticó la hipótesis de la intervención y afirmó que el diplomático no integra el partido de gobierno: “Ya quedó afuera”. Recordó también la carta que en 2015 le dirigió por sus posicionamientos sobre Venezuela: “Lamento el rumbo por el que enfilaste y lo sé irreversible. Por eso ahora formalmente te digo adiós y me despido”.

Las afirmaciones de Almagro no pasaron desapercibidas en la interna del Frente Amplio (FA). El Partido Comunista reclamó la inmediata expulsión del diplomático de la coalición, propuesta que fue acompañada por otros grupos, como Banderas de Liber. En medio de la controversia, Almagro reclamó a algunos sectores del FA que dejaran de defender la represión y la tortura perpetrada por el gobierno venezolano: “No sean ridículos, no sean imbéciles” (Todo pasa, 18-IX-18). Estas palabras, lógicamente, potenciaron el rechazo de la dirigencia frenteamplista.

Frenteamplista no

“No voy a dejar de ser frenteamplista porque lo diga Mujica ni nadie. Yo soy esencialmente un defensor de principios democráticos y supongo que hay lugar para ello en el FA”, dijo Almagro en una reciente entrevista en Crónicas (21-IX-18). Hijo de productores rurales y funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores, la llegada de Almagro al FA estuvo estrechamente ligada a la figura de Mujica. Los discursos del dirigente tupamaro en el Parlamento llamaron su atención y sobre fines de los noventa comenzó a frecuentar las esferas del Mpp. En 2003, en plena crisis económica, tras cinco años de servicio en Alemania y un breve paso por Sudáfrica, el país de su esposa, Almagro regresó a Uruguay y se integró formalmente al sector y al Cadesyc, un centro de estudios vinculado al Mpp. A los seis meses, en plena campaña electoral, estaba recorriendo el país junto a Mujica. El primer triunfo electoral del FA lo llevó al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, como asesor en asuntos internacionales, y en 2007 fue designado como embajador de Uruguay en China por el presidente Vázquez. En 2010 Mujica lo designó ministro de Relaciones Exteriores y durante sus cinco años al frente de la cancillería, Almagro no expresó ninguna crítica hacia el gobierno de Hugo Chávez. Por el contrario, siguió las instrucciones del Poder Ejecutivo de estrechar las buenas relaciones con Venezuela e intensificar el vínculo comercial con acuerdos en diversas áreas, algunos cuestionados por la oposición. Los aspectos operativos de la relación con Venezuela fueron liderados por el vicecanciller Roberto Conde, pero Almagro acompañó ese proceso, recordó a Brecha un integrante de ese gobierno.

Primeras diferencias

Las primeras diferencias entre Mujica y su canciller se produjeron al aprobar el ingreso de Venezuela al Mercosur, en junio de 2012. Almagro no estaba de acuerdo con votar el ingreso del país caribeño mientras Paraguay estuviera suspendido. Argumentó que la medida era ilegal, pero el ex presidente decidió acompañar la postura de Brasil y Argentina y habilitó la adhesión plena del país caribeño al bloque regional.

Por esos años, Almagro era una figura ascendente en la interna frentista, en particular por su fuerte respaldo a la política de derechos humanos y su rechazo a la ley de caducidad. Incluso llegó a criticar en diversas oportunidades a la Suprema Corte de Justicia por no aplicar la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos contra Uruguay por el caso Gelman y desestimar la tesis de la imprescriptibilidad de los crímenes de la dictadura.

En ese contexto, hacia el tercer gobierno frenteamplista Almagro ocupó los primeros lugares de la lista del Mpp, lo cual le permitió ser electo como senador. Pero renunció a su banca para asumir como secretario general de la Oea, cargo al que llegó promovido por Mujica, pero también con el respaldo de Estados Unidos. Dirigentes frentistas remarcan que el viraje de Almagro con relación a Venezuela se produjo tras viajar a Estados Unidos en busca de respaldo a su candidatura; en aquellos días tuvo intensas reuniones con políticos y funcionarios del Departamento de Estado. Y logró su objetivo.

Intervenciones

“Las posiciones asumidas por el ex canciller Almagro en torno a Venezuela lo han colocado por fuera del FA; solicitar una intervención militar está lejos de la política que el FA y el gobierno han tratado de defender”, afirmó José Bayardi, presidente de la Comisión de Asuntos Internacionales del FA a Brecha. Las expresiones de Almagro son contrarias a las definiciones programáticas del FA, señaló, pero también a la Constitución uruguaya y a los principios de la propia Oea. Venezuela “necesita una solución política negociada entre el gobierno y los sectores opositores”, todo lo contrario a una intervención de una fuerza extranjera, enfatizó. Apuntó que el planteo de Almagro evidencia que está siguiendo “una estrategia que es funcional a los intereses de Estados Unidos” en la región.

Sus actuales enfoques están en línea con los que realizó desde su llegada a la Oea, pero son distintos a los que realizó antes de asumir su cargo. Esto, según el análisis de Bayardi, puede deberse a tres hipótesis: a que, como cualquier persona, pudo cambiar su punto de vista; a que siempre pensó lo mismo y lo ocultó para alcanzar un cargo de poder; a que siempre pensó lo mismo y lo ocultó como parte de una estrategia de actores exteriores para ubicarlo en cargos de decisión claves. Bayardi prefirió no decir por cuál se inclina: “Que cada sector asuma la que le parezca”.

Por su parte, el diputado Carlos Mahía (Asamblea Uruguay), en conversación con Brecha, tomó distancia de las posturas de Almagro: “No cumple un rol neutral o de generar consensos que debería tener el secretario general de la Oea, sino que trasmite una visión muy similar a la del Departamento de Estado sobre Venezuela”. Su sector, aclaró, tiene “diferencias muy fuertes” con la actitud del gobierno de Maduro y lo que sucede en Venezuela, pero eso no abona la postura de la intervención. Puntualizó que el comportamiento de Almagro representa un cambio “absolutamente radical y pronto” con las actitudes asumidas como canciller uruguayo. “Una vez que alcanzó su posición en la Oea varió sus posiciones públicas sobre Venezuela, a lo mejor en privado eran otras”, deslizó Mahía, aunque prefirió no valorar los motivos de ese cambio.

Sin embargo, Mahía fue enfático en que el FA debería analizar su expulsión, aunque ello está paralizado porque para eso se deberían resolver todos los informes pendientes del Tribunal de Conducta Política (“no se pueden laudar unos y los otros no”), entre los cuales está la situación del ex vicepresidente Raúl Sendic. A su juicio, Almagro está por fuera del FA, pero en política “no se puede actuar sobre figuras de cargos tan relevantes por la vía de los hechos”. “Debería haber un pronunciamiento oficial”, sentenció Mahía.

Dentro del Mpp hay coincidencias con las expresiones de Mujica. Su dirección nacional consideró en 2015 que con sus actitudes Almagro se “autoexcluyó” del sector, por lo cual ya no formaba parte de la organización. “No se puede expulsar a alguien que ya se fue. Yo no lo considero frenteamplista”, dijo el senador emepepista Charles Carrera a Brecha. “Compartir la intervención militar a un país latinoamericano es una actitud contraria a las tesis históricas de la izquierda uruguaya”, resaltó.

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