Internacionales Politica

La valoración de Gandhi en la izquierda comunista india (3)

Written by Debate Plural

E.M.S. Namboodiripad e Irfan Habib (Rebelion, 25-7-18)

 

En los días en los que tuvo que luchar en dos frentes -combatir el imperialismo y, para este fin, llevar a la acción a nuestros pobres urbanos y rurales, y al mismo tiempo, combatir la tendencia hacia la acción revolucionaria que estaba creciendo entre las masas- la burguesía encontró bastante útil recurrir a la técnica de resistencia no violenta desarrollada por Gandhi. Sin embargo, una vez la lucha contra el imperialismo se coronó con éxito, en el sentido que la burguesía y sus clases aliadas consiguieron el poder estatal, ya no era necesario luchar una batalla en dos frentes. Cualesquiera que sean las luchas futuras que haya que entablar contra el imperialismo pueden ser entabladas en el nivel estatal, para lo que no es necesario atraer a las masas de nuestro pueblo a la acción.

Además, el mismo hecho de que la burguesía tuviese el poder estatal en sus manos y tuviese que usarlo para sus propios intereses de clase, la llevó a ella y a su maquinaria estatal a cada vez más conflictos con la masa de nuestra gente. Otro resultado de su ascenso al poder fue que los representantes individuales de la burguesía que llegaron al poder (ministros, parlamentarios centrales y estatales, etc.) empezaron a enriquecerse ellos y sus amigos, parientes, parásitos, etc. a expensas del estado así como del pueblo. Para este fin, recurrieron a todos y cada uno de los métodos corruptos siempre que les diesen resultado.

Fue este cambio en la posición de la burguesía como clase y sus representantes individuales lo que produjo el conflicto con Gandhi, el hombre que seguía aferrado a los ideales que había estado predicando en los días de la lucha antiimperialista. Los valores morales que había predicado en los días de la lucha antiimperialista se convirtieron ahora en un estorbo para los políticos que llegaron al poder. Gandhi, por su parte, siguió siendo fiel a ellos y no podía aceptar el súbito cambio que ocurrió en sus antiguos colegas y lugartenientes. Esto era especialmente cierto en la cuestión de la unidad hindú-musulmana y en la corrupción en las filas del Congreso (ambos ya han sido descritos en el capítulo precedente).

Podemos concluir diciendo que Gandhi se convirtió en el Padre de la Nación precisamente porque el idealismo al cual se adhirió en los años de la lucha antiimperialista se convirtió un arma política práctica útil en manos de la burguesía. Además, que acabase más o menos aislado de la burguesía en los últimos días de su vida, se debe a que su idealismo en los años postindependencia se convirtió en un estorbo para los intereses de la burguesía.

The Mahatma and the Ism. New Delhi: LeftWord, 2011, p. 149-155 (edición original de 1958)

Gandhi y el Movimiento Nacional

Irfan Habib

Profesor Patnaik, amigos de la organización SAHMAT, señoras y señores.

Considero ciertamente un honor que se me haya pedido hablar en esta actividad que forma parte de las actividades para el aniversario del martirio de Safdar Hashmi. La organización pensó que sería un tema válido para la ocasión. Y así se me pidió que hablase de Mahatma Gandhi y el Movimiento Nacional. Es un tema muy importante, porque creo que en la causa del Movimiento Nacional Gandhi ocupó una posición crucial. El tema es apropiado, pero yo no soy un experto en Gandhi. He leído alguno de sus escritos, he visto material secundario sobre Gandhi y he conocido gente -como muchos de nosotros- que lo conoció, que fueron sus seguidores o sus críticos. En cualquier caso, cualquiera que esté seriamente interesado en la historia india debe enfrentarse con su propia mente a la naturaleza del Movimiento Nacional, que podría ser vista como la creación más grande del pueblo indio hasta la fecha, y con la naturaleza del legado de Gandhi. Accedí a hablar sobre este tema, a pesar de mis limitaciones, porque creo que ha llegado el momento en que podría ser beneficioso que se planteen ciertas cuestiones respecto al papel de Gandhi y respecto al Movimiento Nacional y su naturaleza.

Debería empezar con el embarazo de mi primer encuentro con el problema de la valoración de Gandhiji [el sufijo ji tras el nombre es un signo de respeto en la cultura india, Nota del ed.] desde un punto de vista ligeramente personal. Mis dificultades no son excepcionales. Se las hubieran podido encontrar muchos que llegasen al movimiento comunista durante la última fase del Movimiento Nacional. Con mis padres no era extraño no referirse a él como Gandhiji sino solo como Mahatmaji. Incluso referirse a él como Gandhiji se pensaba que suponía tomarse ciertas libertades. Esto no significaba que mi padre no fuese crítico con ciertas posiciones tomadas por Gandhiji, pero significaba que cualquiera que fuese la crítica esta se enmarcaba en la idea que el total dominio de Gandhiji sobre el Movimiento Nacional se aceptaba como un hecho, y aunque uno podía discrepar, había que conceder autoridad a los puntos de vista de Gandhi. Ante este telón de fondo, llegar de repente a las referencias en la literatura comunista -leyendo el India Today de R.P. Dutt- sobre la ‘mascota de la burguesía’, ‘ese general de desastres ininterrumpidos’, ‘el Jonás de la Revolución’ provocaba un shock personal. Uno atribuía esta sensación de shock a la psicología de clase pequeño-burguesa a la que pertenecía, pero incluso esto no era satisfactorio, y esta falta de satisfacción con esta valoración de Gandhiji se mantenía.

Más tarde, me pareció al releer a R.P. Dutt que incluso en el ataque de R.P. Dutt a Gandhi había concesiones extremadamente importantes: la admisión, por ejemplo, de que solo Gandhi podía entrar en las casas y los corazones de los indios pobres, donde la burguesía india nunca podía conseguir entrar. ¿Cómo y por qué tenía él esta cualidad particular? Cualquier explicación de cómo consiguió Gandhi esta relación con los indios pobres y con el pueblo indio en su conjunto se perdía en el análisis de R.P. Dutt. Creo que las valoraciones posteriores de Gandhiji se hicieron difíciles debido a una particular confusión de la izquierda sobre su propia posición en el Movimiento Nacional. La izquierda no solo censuraba el liderazgo burgués del Movimiento Nacional y sus diversas limitaciones, sino que intentaba sugerir que el movimiento de izquierda era paralelo al Movimiento Nacional. En realidad R.P. Dutt pensaba en el movimiento obrero y el movimiento comunista como esencialmente parte del Movimiento Nacional, en el que disputaba el liderazgo a la burguesía. Pero en ciertos escritos de E.M.S. Namboodiripad, por ejemplo, especialmente en su última recopilación de artículos sobre la lucha por la libertad escritos basados en una lectura de History of the Freedom Movement de Tarachand y algunos otros escritos, parece de hecho como si hubiese tres partes en la lucha: el imperialismo, el nacionalismo burgués y el marxismo o movimiento obrero. Los subalternos [una corriente historiográfica india, Nota del editor] llevan esto a su extremo lógico en el que todo el Movimiento Nacional es visto como un movimiento elitista. Las clases ‘subalternas’, según esta teoría, formada por los zamindares [terratenientes] y otros estratos rurales, tenían autonomía, y basándose en esta autonomía luchaban por el poder con el imperialismo, mientras la élite nacional simplemente se beneficiaba de su lucha, y en lugar de transferir el poder a los subalternos se lo transferían a sí mismos. Por tanto, en cierto sentido, el imperialismo y el nacionalismo estaban en la misma categoría, o pertenecían más o menos a la misma clase, es decir, la élite occidentalizada, mientras los subalternos que llevaban a cabo las luchas autónomas, como sería casi inevitable, perderían. Sería sobre la base de estas luchas autónomas que el liderazgo nacional del Movimiento Nacional tomó el poder de Gran Bretaña. Esto coloca también al movimiento marxista junto al liderazgo elitista nacionalista. Entonces, dado que tienes el término subalterno en un lado, no tienes a la burguesía en el otro, tienes a las élites, y aparentemente que sean élites imperialistas o élites nacionalistas no importa mucho.

Los subalternos están tan satisfechos con su teología que Gandhi no es muy relevante para ellos, y aunque algunos estudiosos nos dicen que los estudios subalternos han abierto una nueva visión sobre Gandhi, yo no he sido bendecido con la recepción de este tipo de iluminación de su parte. Me parece que arrojar a todo el mundo en una cesta de élites indiferenciadas, o élites muy ligeramente diferenciadas, y tratar a los subalternos como autónomos, lo que implica negar la influencia de Gandhi sobre vastas clases de los indios pobres, es una posición que ningún historiador serio puede adoptar. Y si empiezas con esta negación luego, por supuesto, no puedes ofrecer una percepción real de Gandhi.

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