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“Obama fue una versión ‘light’ de George Bush Jr.” (1)

Escrito por Debate Plural

Carlos Pérez Cruz (Rebelion. org, 20-4-18)

 

Martin Luther King Jr. fue asesinado en Memphis hace cincuenta años. Tres años antes, en 1965, caía abatido Malcolm X. Ambos tenían 39 años y, aunque solo se habían cruzado en una ocasión, y representaban vías diferentes, eran dos de los rostros más visibles de la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos. En 1964, Estados Unidos había acabado con el racismo legal mediante la aprobación de la Ley de Derechos Civiles, pero la legalidad y la realidad no siempre van de la mano y, sobre el terreno, la comunidad negra seguía segregada y reprimida.

Eran años de gran tensión social y violencia en el país. El presidente Kennedy había sido asesinado en 1963, su sucesor Lyndon B. Johnson enviaba miles de tropas a Vietnam y la década acababa con la victoria de Richard Nixon. En el campo de la lucha por los derechos de la población negra, surgía en 1966 una tercera vía: laica, revolucionaria, anticapitalista, socialista e internacionalista. Como respuesta a la brutalidad policial, Bobby Seale y Huey Newton fundaron en octubre de 1966 en Oakland, California, el partido Pantera Negra para la Auto-Defensa. Al contrario que Luther King Jr., y en sintonía con Malcolm X, no excluían la acción armada. Organizaron patrullas para vigilar a la policía. Su estrategia les puso en el punto de mira del temible J. Edgar Hoover, director del FBI, que terminó dinamitando a la organización con la infiltración de agentes en la organización y el asesinato de algunos de sus líderes en las numerosas delegaciones que el partido fue abriendo por el país. El retrato violento de la versión gubernamental sepultó la labor de asistencia sanitaria, alimentaria y educativa que ofrecieron en las comunidades donde trabajaban. En menos de diez años el partido quedó reducido a la nada.

Marshall ‘Eddie’ Conway (Baltimore, 1946) fue uno de los líderes de la delegación de Baltimore. Acusado por la policía del asesinato de un agente durante un tiroteo el 21 de abril de 1970, fue sentenciado a cadena perpetua por un crimen del que siempre se declaró inocente. Conway pasó 44 años en la cárcel. Salió en libertad condicional en marzo de 2014 después de que el Tribunal de Apelaciones de Maryland invalidara por irregularidades los juicios previos a 1980. Desde entonces, dedica su tiempo a trabajar como periodista de The Real News y a ejercer de voluntario en una de las zonas más castigadas de su ciudad, donde abrió una granja comunitaria. Al salir de la cárcel, Estados Unidos tenía al frente a un presidente negro.

El partido Pantera Negra fue fundado hace 52 años. Usted ha pasado 44 años en la cárcel. ¿Ha merecido la pena el precio que ha pagado?

Siempre es duro el precio que pagas por la libertad, el que pagas por la dignidad, por ser tratado como un ser humano, siempre lo es. No es algo que te vayan a dar, lo tienes que lograr con tu cuerpo, con tu persona, con tu salud. Nunca merece la pena, en el sentido de que todos sufrimos y no deberíamos sufrir, porque deberíamos vivir en un mundo en que esto no sea necesario. Pero hay que hacerlo para no vivir oprimido, deshumanizado y también por tus hijos. Esa es una de las cosas que más me impulsaron, conseguir que mis hijos vivan en un mundo mejor.

Estaba con el ejército en Alemania cuando decidió dejarlo y volver a Estados Unidos. ¿Cuál fue la razón?

Los levantamientos que se estaban produciendo en la comunidad negra de Estados Unidos. Pasé tres años en el ejército y me había apuntado para ir a Vietnam. Pero, leí un periódico en Alemania que contaba que habían enviado tanques contra la comunidad negra en Estados Unidos. Que los soldados apuntaban con sus armas de calibre 50, ametralladoras, hacia treinta o cuarenta mujeres negras que estaban protestando en una esquina. Eso hizo que me preguntara: ¿Voy a ir a Vietnam y hacerle eso a la gente de Vietnam por América, cuando América ha enviado al ejército a nuestra comunidad contra nosotros?

¿Se unió de inmediato al partido o cómo fue el proceso?

No. Volví pensando que había problemas en América, pero que podíamos arreglarlos. Empecé a trabajar en una organización pro-derechos civiles, la NAACP [Asociación Nacional para el Avance de las Personas de Color, la organización afroamericana más antigua], también con el CORE [Congreso de Igualdad Racial]. Pensábamos que el nuestro era un problema de dinero, que no teníamos el suficiente en nuestras comunidades para que nuestros hijos pudieran ir al colegio, comprarnos una casa, ir de restaurantes. Pero resultó que el dinero no era el problema. Que había un problema sistémico con el capitalismo y que nos estaba empobreciendo.

¿Cómo explicaría a un joven de hoy qué era entonces el partido?

Le diría que era una organización de orientación internacionalista y socialista que mantenía alianzas con gente blanca, negra, morena, nativos americanos, indios, etcétera, y que se extendió por el mundo. Había un partido Pantera Negra en Israel, en la Polinesia, en Nueva Delhi, India, en varios países de África, en Inglaterra, en el Caribe, etcétera. La filosofía de socialismo internacional y solidario fue la que convirtió al partido en algo tan peligroso. No la cantidad de gente con la que contábamos.

Si tuviera que valorar su peso del partido Pantera Negra dentro del movimiento por los derechos civiles y sus logros, ¿cuál cree que fue su contribución?

Estoy empezando a apreciar el movimiento por los derechos civiles ahora que soy mayor. Tenían armas, aunque practicaran la no violencia, y las utilizaban si resultaban necesarias para protegerse. Fueron muy valientes y consiguieron muchas cosas, abrieron muchas puertas. No creo que el partido Pantera Negra pudiera haber existido sin una lucha anterior por los derechos civiles. Pero el problema era tan severo que los derechos civiles no eran realmente el tema. El verdadero problema eran los derechos humanos pero, incluso más allá de ellos, era la justicia económica. El capitalismo frente al socialismo.

Un debate muy caliente en estos tiempos. Los padres de la Constitución pensaron en la Segunda Enmienda para permitir que la gente se pudiera defender de un gobierno tiránico. ¿Hay alguna razón para que en 2018 siga en pie la Segunda Enmienda?

Sí. Hay al menos 300 millones de armas en Estados Unidos. Mientras haya 300 millones de armas en Estados Unidos, ¡yo quiero la mía.

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