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Enfocando el pensamiento dominicano (XI)

Eugenio Maria de Hostos
Eugenio Maria de Hostos
Escrito por Angel Moreta

LOGICA O ELEMENTOS DE LA FILOSOFIA ESCOLASTICA MODERNA  (ACOMPAÑADA DE “METAPHISICA O SEA UN PEQUEÑO BOSQUEJO DE LA FILOSOFIA”)

(DEL VICARIO GENERAL BOUVIER, DEL SEMINARIO CENOMANO DE FRANCIA, 1842)

(III)

 

Por: Angel Moreta (Autor-Editor)

Veintiocho años después de la publicación del Tratado de Lógica de Andrés López de Medrano, 1842, apareció un trabajo filosófico de introducción al pensamiento escolástico “moderno” en un solo vòlumen, acompañado de otro trabajo de filosofía metafísica. Puede interpretarse que ambas publicaciones, en un solo tomo, obedecieron al propósito de reintroducir la tradición escolástica que predominaba en Santo Domingo antes de 1811. Dicha obra fue enviada a la imprenta en ese periodo por un sacerdote anciano profesor de la antigua Universidad Real y Pontificia de Santo Domingo, para utilizarla en las aulas universitarias.

Se desconocía por mucho tiempo el nombre de ese profesor, hasta que en una nota escrita por el historiador don Vetilio Alfau Duran, enviada al profesor Juan Francisco Sánchez, se establece con mucha probabilidad su nombre, que respondía al de Fray José Antonio Bonilla y Torres, quien falleció en 1855, conclusión que ha quedado bien documentada en la nota enviada a título de colaboración personal a dicho profesor.

Ambas publicaciones se utilizaban en el Seminario Conciliar Cenomano de Francia, y su autor fue el Vicario General Bouvier, tal como figura en las portadillas de ambos trabajos, traducidos del latín al español por un traductor que no quiso identificarse en la presentación de ambas obras.

Las portadillas presentan los siguientes elementos, según transcribe el historiador don Emilio Rodríguez Demorizi en su trabajo “Noticia Biográfica”, incluido en los anexos del presente volumen. Son ellos:

  • “Lógica o elementos de la filosofía escolástica moderna, traducidos de la lengua latina a la española para el uso de todas las personas. Extraídos principalmente de la que enseñaba en el Seminario Conciliar Ceromano de Francia. Escrita y publicada por el Vicario General Bouvier. En el mismo obispado siendo rector de aquel colegio en el año 1824. Mandada a la imprenta por un sacerdote anciano profesor de jurisprudencia en la antigua Universidad Real y Pontifica de la ciudad de Santo Domingo, que es hoy provincia de la República de Haití”.

 

  • “Metaphisica o sea un pequeño bosquejo de la filosofía. Acomodado a la capacidad de toda clase de personas, hombres y mujeres, para llegar a conocer ciertamente todos los seres naturales con la luz de la razón impresa en el espíritu racional. Mandado a la prensa por un sacerdote anciano profesor de jurisprudencia en la antigua Universidad de Santo Domingo, que hoy es República de Haití”. (6)

 Siguiendo los comentarios del profesor Sánchez, quien a su vez se apoya en las notas respectivas de Emilio Rodríguez Demorizi y Vetilio Alfau Duran, incluidas ambas como apéndices en la referida compilación sobre el pensamiento lógico del siglo XIX, se evidencia a las claras un intento de reacción contra la corriente sensualista inaugurada por López de Medrano.

Al observar el referido texto en una visita que hiciera el Dr. Vetilio Alfau Duran, a la residencia del profesor Sánchez, compañero de labores universitarias del primero, le aportó a título de colaboración y amistad la mencionada nota historiográfica en la que afirma haber identificado al anciano profesor. (7)

La obra de Medrano había representado un impacto en la mentalidad criolla de la juventud universitaria justamente durante el periodo de la ocupación haitiana (1822-1844). Muchos de sus alumnos hasta 1821, habían asimilado los principios de la filosofía moderna, que indudablemente influyeron para la generación y creación de un pensamiento nuevo, desvinculado de la tradición escolástica medieval; y adherido al espíritu de la separación y la  independencia proclamada 1844.

Escribió empeñado en fortalecer el desarrollo intelectual de las tempranas generaciones de jóvenes estudiantes dominicanos a principios del siglo XIX. Puede pensarse en la posibilidad de que algún cambio mental e intelectual debió producirse en ese momento como consecuencia intergeneracional, que influyera en el movimiento independentista y en la visión del mundo de los dominicanos. La influencia iluminista y sensualista moderna habrá tenido un impacto decisivo en el sistema intelectual vigente, que será necesario investigar, en un futuro inmediato, en las bregas por la separación de la parte este de la isla de Santo Domingo, provincia de Haití, hasta 1844.

En ese sentido, es probable que algún estamento del escenario político y social del momento tuviere interés especial en hacer retroceder el pensamiento filosófico hasta la escolástica tradicional, lo que se puede colegir por el descubrimiento de un texto de este tipo que se enseñase en el seminario arzobispal y luego de 1815, después de la reapertura de la Universidad de Santo Domingo, hasta 1822, cuando fue clausurada por Jean Pierre Boyer, mediante acciones represivas.

Se trata de una lógica escolástica cuya reimpresión interesada por un sacerdote anciano profesor de jurisprudencia en la antigua Universidad Real y Pontificia de Santo Domingo… demuestra a las claras un intento de reacción contra la corriente sensualista introducida por López de Medrano (8)

Al introducirse una lógica católica medieval de manera subrepticia por iniciativa de una persona desconocida, “calificada de escolástica moderna”,para hacerla atractiva en el ambiente académico dominicano, editada en la imprenta de la Viuda Garriga y Aguasvivas dos años antes de la declaración de independencia, se podría colegir que se trató de un intento fallido y contradictorio que posiblemente habrá ejercido escaso impulso de rebeldía en el intelecto de la juventud criolla, antes o inmediatamente después de la separación.

El historiador Vetilio Alfau Duran, introdujo una nota historiográfica que fue aprovechada por Juan Francisco Sánchez, en su trabajo: “El pensamiento filosófico en Santo Domingo: La lógica de Andrés López de Medrano”,  publicado en la Revista Anuario de la Universidad de Santo Domingo en 1956, en la que expresa:

“Tanto en la Lógica o elementos de la filosofía escolástica moderna, como en Metaphisica o sea un pequeño bosquejo de la filosofía, publicadas en Barcelona, en la Imprenta de la Viuda e hija de Garriga y Aguasvivas, en el año de 1842, se consigna que cada volumen fue “mandado a la prensa por un sacerdote anciano profesor de jurisprudencia en la antigua Universidad Real y Pontificia de Santo Domingo, que es hoy provincia de la República de Haití”. En efecto, para esa ominosa época, hacia unos veinte años que nuestra celebre universidad había visto abatir sus aulas y casi todos sus antiguos profesores habían pasado a mejor vida”.

“Empero, todavía existía en esta ciudad, cargado de años pero haciendo vida activa y útil, el Dr. Fray José Antonio Bonilla y Torres, de quien dice el historiador eclesiástico dominicano, canónigo y licenciado Don Carlos Nouel, lo siguiente: “Hombre de vastos conocimientos, instruido en las ciencias sagradas, políticas y sociales, había sido durante algunos años, en sus buenos tiempos de la antigua  Real y Pontificia Universidad de Santo Domingo, profesor en ella, de la cátedra de jurisprudencia”  (Historia eclesiástica, imprenta El Progreso, Santo Domingo, 1915, tomo 3, página 86).

Y en un folleto de 9 páginas que dio a la estampa en el año de 1889, el señor Alejandro Bonilla, titulado Contestación al opúsculo del señor Don José María Serra, Tipografía  comercial, 1889, aludiendo a su tío carnal el mencionado padre Bonilla, expresa que “fue provincial de la orden de San Francisco, profesor en ambos Derechos del claustro de la antigua Universidad Real y Pontificia de Santo Domingo, Doctor en Derecho civil y canónico”. (9)

El historiador Vetilio Alfau Duran deduce que el sacerdote anciano profesor de jurisprudencia en la antigua Universidad Real y Pontificia de Santo Domingo, que envió a la imprenta de la Viuda Garriga y Aguasvivas los dos tratados filosóficos mencionados, era Fray José Antonio Bonilla y Torres, fallecido en 1855, en Santo Domingo, ya que no hay pruebas en contrario.  (10)

El traductor de Lógica o elementos de la filosofía escolástica moderna, al igual que el de Metaphisica o sea un pequeño bosquejo de la filosofía, no deja saber su nombre, no obstante coloca en la primera como introducción un “Aviso al alumno muy estimado”, en el que explica los motivos que tuvo para realizar su traducción.

El propósito que le animó, según declara, fue traducir el texto del latín al español con el fin de facilitar conocimientos en la propia lengua española.

Aunque esto no debe servir de excusa, dice, para no estudiar lengua latina, que es requisito esencial, por ser dicha lengua la más común a todo el mundo.  Además, en ella se encuentra encerrado el tesoro de las divinas escrituras, de la liturgia sagrada, los concilios y  modelos de toda ciencia.

Expresa un concepto de ciencia que se enseña en la iglesia católica, apostólica y romana; y es que la enseñanza entre los cristianos, debe fundarse en el estudio de los misterios y mandamientos que prescribe dicha iglesia, “depositaria de la verdad del Evangelio” (11).

El anónimo traductor afirma que el Siglo de las Luces fue el escenario en que salió a luz la lógica del Vicario General Bouvier, rector del Seminario Conciliar Cenomano de Francia, a fines del siglo XVIII o principios del XIX. Asegura que fue sacerdote respetable, de mucho conocimiento y responsabilidad, que pudo escapar de los “periodistas a la moderna”, de los “libertinos de todas partes de la Ilustración”, que se han propuesto rebajar las enseñanzas eclesiásticas.

Considera el supino traductor que no hay medio más idóneo para adquirir la ciencia y la virtud que una lógica fundada sobre los principios de la religión católica romana. Aconseja a los jóvenes en general desechar los “malos libros”, que contienen error, y frases retóricas, en lo que podría ser alusión velada y sutil al Tratado de López de Medrano.

La limitación del espíritu humano es no poder comprender las esencias o sustancia de las cosas naturales; necesita una luz con la cual comparar, juzgar y entender los objetos de los sentidos. Para conocer la verdad de la lógica artificial, que suministra reglas para el entendimiento humano, es necesario que el alma sea iluminada con la luz de la revelación, a quien debe someterse nuestro espíritu, sin atreverse a investigar la verdad intrínseca de los misterios… que Dios se ha dignado a revelar a su iglesia para reparar la caída en el pecado”… (12)

En relación con la terminología escolástica, plantea la existencia del Ente real y el Ente en potencia. Las propiedades del Ente son atributos, los cuales se llaman atributos esenciales o accidentales, es decir, que no pueden variarse en el primer caso, pero sí en el segundo.

El género son los atributos que se encuentran en muchos Entes. Y diferencia se dice el atributo singular que hay en cada uno de los seres, pero sin variar  sus propiedades. El ser o esencia del Ente se llama naturaleza, y puede ser considerado con todas sus propiedades o atributos; otras por el conjunto de todos los seres, y otro por Dios, como autor de todos los Entes.

No hay Ente, que por algún atributo o propiedad deje de tener relación con los demás de la naturaleza, aunque cada uno se distingue y separa de los otros, por alguna propiedad o atributo que le conviene a él solo y repugna a los demás, por lo que el Entendimiento humano ha inventado hacer géneros y diferencias para conocerlos bien… el Ente se divide en sustancia y accidente. Ente sustancial es el que existe por si, sin necesidad de considerar otra cosa… es cuando no puede conocerse su existencia sin que se considere la sustancia a que debe estar unido. (13)

La filosofía se divide en cuatro partes: lógica, metafísica, ética y física. La lógica trata de las operaciones del entendimiento y provee de todas las reglas  seguras con que se alcanza la investigación de la verdad. La metafísica enseña las verdades de mayor importancia, proveyéndonos del conocimiento de los Entes, que se consideran superiores en toda la naturaleza. La ética nos comunica la ciencia de vivir libres del vicio, practicando las virtudes para ser felices, aceptando la inmortalidad del alma. Y la física nos manifiesta todas las propiedades de los cuerpos que afectan los sentidos. (14)

La lógica se distingue en natural y artificial. La primera es la facultad con que nace el hombre que le inclina a dirigir el pensamiento hacia la verdad. La lógica artificial es la misma facultad natural que se perfecciona con las reglas del razonamiento. Es “arte de dirigir las operaciones del entendimiento en la averiguación y manifestación de la verdad”.

La idea es mera representación de un objeto, es la idea representada en el alma, sin afirmar o negar atributo alguno. Las ideas se pueden considerar con respecto a su origen y también con relación al objeto que representan. En el primer caso se dividen en tres especies: innatas, adventicias, y ficticias. Las ideas innatas son las que Dios infundio en la mente humana en el acto de darle existencia. Las ideas de ser, Dios, de lo justo e injusto, y otras semejantes, se consideran innatas. Las adventicias son todas las que nacen en nosotros por ocasión de los objetos externos o porque Dios las conceda inmediatamente al alma que ejercita la razón, las cuales no deben confundirse con las ideas innatas. Y ficticias son las que componemos en la mente considerando otras que hemos adquirido, por ejemplo, cuando formamos el concepto monte de oro que jamás tendrá real existencia,  uniendo las ideas de monte y las ideas  de oro (15)

Con relación al objeto, se divide la idea en sensible o intelectual. La que representa los objetos que se perciben por los sentidos, o caen bajo las sensaciones corporales, se llaman ideas sensibles; y la idea intelectual es la que no se representa por objeto corporal y se llaman percepción, aprehensión, concepción, pudiendo  recibir  cualesquiera de  estos  nombres (16)

La atención, la abstracción y la comparación constituyen “potencias subalternas”, y por medio de ellas el entendimiento ejerce todas sus funciones.

La atención concentrada puede causar la ciencia, contrariamente a aquellas personas que nada aprovechan de los buenos maestros. La abstracción es la facultad que permite descubrir la verdad acerca de la esencia, analizando todos los atributos de un objeto toma el que más conviene a su propósito. La comparación es una operación del entendimiento por la cual  ideas relacionadas manifiestan  repugnancia o conveniencia que tienen entre sí por sus atributos.

La percepción, la atención, la abstracción, la comparación y el razonamiento pertenecen al entendimiento, que versa sobre la verdad, y la voluntad versa sobre lo bueno. Todas las operaciones del entendimiento consideradas como un todo, se llaman inteligencia y afecciones las de la voluntad. Y ambas se llaman cogitaciones.

Al igual que López de Medrano, para el Vicario General Bouvier, la lógica estudia las operaciones de la mente denominadas juicios, conceptualizaciones, razonamientos y método. Pero tienen interpretaciones diferentes en ambos niveles.

Entre ambos textos de lógica, la de Medrano y la de Bouvier, hay más diferencias que semejanzas. Por lo pronto, la primera es sensualista y empirista moderna; y la segunda, escolástica aristotélica tomista, por ende, resuelve de manera distinta los conceptos universales, de la naturaleza del alma, el innatismo de las ideas, el origen de las sensaciones, diferencias del mundo de lo humano y el de lo divino o de los entes creados, el innatismo de las ideas y la idea de sustancia.

López de Medrano no tuvo el propósito expreso de escribir un libro de filosofía metafísica, sino un libro de lógica que sirviera a la docencia universitaria de las primeras décadas del siglo XIX y a los conocimientos de una juventud sedienta de saber  y de crecimiento intelectual, en un contexto colonial.

La lógica sensualista resultaba revolucionaria en Santo Domingo en las  primeras décadas del siglo XIX, ya que planteaba para el conocimiento un camino diferente al de la lógica dogmática del Vicario General. Se adscribía al pensamiento ilustrado moderno y se fundamentó principalmente en las ideas de Condillac, Locke, Descartes (1596-1650)  y  Leibniz (1646-1716). La segunda, la de Bouvier, en el abstraccionismo escolástico medieval; es decir, se trataba de dos textos filosóficos de lógica diametralmente opuestos en cuestiones decisivas como el problema de los universales, la sustancia, el origen de las ideas, el criterio de verdad, el de autoridad, la abstracción y sus límites; el problema del silogismo, de la lógica aristotélica tomista, y el innatismo de las ideas.

En algunos de estos asuntos, afirma Juan Francisco Sánchez, muestra limitaciones y eclecticismo, aunque siempre amparado centralmente en el pensamiento de Condillac y Locke. “Es necesario estudiar siempre, siempre, a Condillac”…, así termina su Tratado de Lógica, invitando a la juventud dominicana a estudiar permanentemente la fuente del autor ilustrado francés. Nunca hace mención en el texto de las ideas de Tomas de Aquino, pero sí critica el criterio de autoridad y la doctrina del innatismo de las ideas, al igual que Hostos (17).

Acerca del autor

Angel Moreta

Angel Moreta, jurista, sociólogo, y filósofo; Profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), República Dominicana, Autor-Editor de Debateplural.

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