Cultura Nacionales

Las batallas del 19 y 30 de marzo afianzaron fe independentista

Escrito por Debate Plural

Domingo Batista (El Universitario, marzo 2017)

Después del proceso de lucha por la Independencia, los criollos tu- vieron que librar varias batallas para lograr sacar de forma definitiva a los haitianos del territorio dominicano. Las batallas del 19 y 30 de marzo, fueron de las más significativas.

Desde el 27 de febrero de 1844, los dominicanos han exhibido su bandera tricolor con orgullo y la han defendido a capa y espada.

Movidos por su valentía y amor patriótico, los criollos han salido en el momento oportuno para enfrentar a diferentes ejércitos militares extranjeros a fin de defender su honor e irreductible vocación independentista.

Para que los dominicanos de hoy día disfruten del privilegio de contar con una bandera nacional, un himno y el orgullo de ostentar una patria libre, sus antepasados pelearon con gallardía. Inicialmente, tuvieron la necesidad de medirse a las tropas haitianas  en 14 batallas memorables en el período que va del 1844 al 1856.

En ese lapso, los patriotas nacionales se fajaron cuerpo a cuerpo a machetazos, a tiros de fusiles y a cañonazos frente a sus vecinos de la parte occidental de la isla, quienes creían que nuestro pueblo tenía la obligación de vivir so- metido a su voluntad.

Desde que el patricio Ramón Matías Mella disparó su histórico trabucazo para marcar nuestra indiscutible decisión de ser libres a partir del 27 de febrero del 1844, nuestro pueblo dio una elocuente muestra de audacia, valentía y orgullo.

Las batallas del 19 y 30 de marzo fueron las que marcaron el derrotero a seguir para expulsar de nuestro suelo a los que por espacio de 22 años- mancillaron inmisericordemente.

Teniendo como escenario a la sureña provincia de Azua el 19 de marzo del 1844, el joven ejército dominicano se alzó con los palmarés frente a unos enemigos que creyeron equivocadamente en que su numerosa tropa saldría victoriosa.

Pedro Santana, el polémico general dominicano, fue quien se distinguió en ese enfrentamiento conocido como “La Batalla del 19 de Marzo”.

Antes de ese choque militar, los patriotas nacionales ya se habían visto las caras con los invasores en las batallas de La Fuente del Rodeo y Cabeza de Las Marías, en Neiba.

Luego, la oportunidad se verificó en la ciudad de Santiago, perteneciente al Cibao, el 30 de marzo.

Después de esas primeras cuatro luchas hubo otras diez, las que están registradas con los nombres de El Memiso, Tortuguero, Cachimán, La Estrelleta y Beller.

Asimismo, El Número, Las Carreras, Santomé, Cambronal y Sabana Larga, completan las 14 batallas que debieron librar los dominicanos para alcanzar su libe- ración del yugo haitiano.

Maestro González Camacho analiza batallas

La mayoría de quienes analizan los procesos históricos nacionales, tiene la coincidencia de que las victorias obtenidas en las batallas de Azua y Santiago fueron las que afianzaron el ideal libertario y solidificaron la esencia independentista del movimiento trinitario ideado por el patricio Juan Pablo Duarte, en el año 1838.

El catedrático Silverio González Camacho, quien sumó los méritos suficientes para alzarse con los máximos honores como “Maestro del Año” en el 2015, fue abordado por periodistas de EL UNIVERSITARIO para escuchar su parecer sobre ese concepto.

A González Camacho, la Universidad Autónoma de Santo Do- mingo (UASD) lo acogió en sus aulas para que alcanzara el título de licenciado en Historia, pero sus ambiciones eran mayores y se fue a la vecina isla de Borinquen para prepararse lo suficiente con la finalidad de obtener un doctorado en Antropología Cultural de la Universidad de Puerto Rico, Recinto Río Piedras.

Al emitir sus consideraciones en torno a las batallas del 19 y 30 de marzo, el nativo de la provincia Espaillat dijo que esos enfrentamientos bélicos consolidaron el fervor independentista y el concepto de nación.

De acuerdo con el docente uasdiano, las citas de esas fechas fueron determinantes para que los dominicanos aumentaran su conciencia y pusieran de manifiesto su decisión de enfrentar a las fuerzas invasoras haitianas con todos los medios disponibles.

Primeramente, el experto en los análisis históricos puso en relieve el trabajo en conjunto desarrollado en el Sur Profundo por los generales Pedro Santana, Antonio Duvergé, Fernando Taveras, Vicente Noble, Dionisio Reyes, Lucas Díaz, Manuel Mora y Luis Álvarez.

También habló de las tácticas empleadas por los patriotas José del Carmen García, Francisco Soñé y Jean Ceara para medirse en condiciones desiguales frente a las tropas que dirigía el halcón haitiano Charles Herald y sus asistentes general Agustín Souffront y Jean Louis Pierrot.

Herald había dividido su ejército en tres para invadir el territorio dominicano por Dajabón (hacia el Norte) y Neyba y Elías Piña, por los dos flancos de la parte Sur.

En su conversación, el académico mocano destacó que el trabajo unido realizado por los militares y civiles quisqueyanos fue muy determinante para otorgar a la patria su primer gran triunfo en la batalla del 19 de marzo.

Insistió en subrayar que las fuer- zas locales pudieron contar –en ese momento- con la valentía, arrojo y gran decisión del joven oficial Duvergé, quien (a contrapelo de Santana) se convirtió en el alma de esa cita de los dominicanos con la historia.

González Camacho puso de relieve que, once días después de triunfar en los pueblos del Sur, el naciente ejército criollo también dio una contundente demostración de capacidad guerrera en la ciudad de Santiago. Comenta que, el 30 de marzo de 1844, el general santiaguero José María Imbert entró a la eternidad al ser el guía indiscutible de la decisiva batalla que desinfló el ímpetu haitiano y decretó –por esos años- la retirada de los invasores y la consolidación de la nacionalidad dominicana.

Recordó que –al ser rechazado sus compañeros por la parte Sur- el general Pierrot trazó la estrategia de tomar a Santiago como base para –luego- marchar hacia Santo Domingo, lugar donde descansaba el poder político.

Antes de arrimarse a las cercanías de la denominada “Ciudad Corazón”, los haitianos libraron grandes enfrentamientos contra los patriotas nacionales.

González Camacho narra que los invasores atravesaban por una notable di- visión, debido a que Jean-Pierre Boyer mantenía una gran lucha por el mantenimiento de su hegemonía en Haití, debilitándose militar y políticamente.

Esa situación –apunta el profesor universitario-se reflejó notablemente en el campo de batalla contra los dominicanos.

Entiende que esa situación fue aprovechada de forma inteligente por nuestros patriotas, quienes -a lo largo de la Línea Noroeste- no dieron tregua a esas fuerzas. En ese sentido, mencionó el arduo trabajo efectuado por Francisco Antonio Salcedo, Ángel Reyes, José Nicolás Gómez, Fernando Valerio López, Lorenzo y Dionisio Mieses, Toribio Ramírez y Marcos Trinidad López.

De igual modo, habló de Juan Luis Franco Bidó, Ángel Daniel y Ramón Bidó. Refirió que el patricio Matías Mella jugó un papel importante al desarrollar una acción impresionante de recaudación de fondos para garantizar la compra de armas y alimentos para las tropas.

Ponderó también la labor del andullero Valerio bajo las orientaciones de Imbert, quien fue el comandante general de los dominicanos, nombrado por la Junta Gubernativa.

Con plena convicción sobre el tema, González Camacho hizo énfasis en la táctica desplegada por Imbert y sus compañeros para nulificar el ataque de los enemigos.

Sostuvo que el general haitiano Pierret había llegado de Dajabón y atacó por La Herradura, La Canela y por la entrada de La Otra Banda, llegando cerca de donde está el Cementerio Municipal de Santiago.

En cada uno de esos lugares, los dominicanos tenían desplegadas numerosas tropas, pero que no competían en número con las de los invasores.

Significó que la batalla del 19 de marzo comenzó aproximadamente a la una de la tarde y concluyó cinco horas después con la desbandada de los violadores del territorio dominicano.

A su criterio, los guardias haitianos no conocían bien el terreno en donde estaban peleando, además de la difícil orografía del rio Yaque del Norte, cosa que incidieron para un resultado positivo en favor de las fuerzas criollas.

Llegando a esa parte, el profesor de la Primada de América alegó que el río Yaque se constituyó en un muro de contención insalvable para los rivales, quienes tuvieron grandes bajas y debieron huir en alocadas carreras.

En esa parte, González Camacho tuvo palabras de elogio para Juan Luis Franco Bidó y la heroína Juana Saltitopa, una mujer vegana que –en un burro- llegó al escenario de la batalla y ayudó bastante en el enfriamiento de los cañones nacionales. Ella llevaba el agua suficiente, que hizo posible que las piezas de artillería no explotaran debido al fuego.

De igual manera, la llamada “coronela” arengaba infatigablemente a las tropas patrióticas para que no desmayara en la preservación de la plaza. Junto a lo dicho sobre Saltitopa, el historiador tuvo elogios para el trabajo de José Contreras. Insistió –también- en la alianza orquestada por Imbert con el grupo de los de- nominados “andulleros” de Fernando Valerio López.

Definitivamente, la autoridad académica estimó que las batallas del 19 y 30 de marzo fueron altamente determinantes para afianzar la fe y el temple independentista de los dominicanos en su afán de sacar a los haitianos de nuestro suelo patrio.

Acerca del autor

Debate Plural

Un medio independiente, libre, plural, sin ataduras con empresas o gobiernos; buscando el desarrollo de una conciencia critica, y la verdad que subyace en el correr de la vida nacional e internacional para el empoderamiento del pueblo dominicano en relación con las luchas y reivindicaciones económicas y sociales fundamentales

Dejar un comentario

/* ]]> */