Cultura Nacionales

Recorrido histórico por los impresos dominicanos (I)

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Escrito por Debate Plural
Susy Tejeda (Listin, 21-10-17)

No se conoce con exactitud la fecha en que llegó a utilizarse por primera vez en suelo dominicano la creación de Juan Gutemberg. Un grupo de investigadores toman de referencia el año 1783 y 1790, por los eminentes escritos en aquel momento, del historiador francés Mederico Moreau de Saint-Mery, con respecto a la existencia de una imprenta en la colonia española.

Otros, como Leonidas García Lluberes, sustentam que debido a la inexistencia o ausencia de documentos que avalan esta presencia, la imprenta no estuvo en el país antes de 1800.

Lo cierto es que el surgimiento de aquella maquina, ha evolucionado con el tiempo, y como resultado del progreso, originó el despertar dominicano.

Impresos iniciales
El primer impresor en Santo Domingo lo fue el francés Andrés Josef Blocquerst, mejor conocido como “el impresor del gobierno”. Se le atribuye haber traído la imprenta al país. En su taller tipográfico se  realizaron algunas impresiones de la época.

La “novena para implorar la protección de María Santísima por medio de su imagen de la Altagracia”, fue el documento que estrenó la maquinaria de este Impresor de la Comisión del Gobierno Francés, en 1800. Este elemento fue utilizado por la iglesia para atraer nuevos seguidores y fortalecer la fe católica.

Los Estatutos de la regia y pontificia Universidad de Santo Thomas de Aquino, editados en 1801, conforman el segundo tomo en la lista de escritos antiguos, seguido del “Proceso verbal de la toma de posesión de la parte española de la Isla de Santo Domingo”, un acuerdo entre el gobernador español Joaquin Garcia y el haitiano Toussaint Louverture.

Existen otros impresos citados por García Lluberes, como proclamaciones, decretos, ordenes y documentos de carácter militar, que componen este catálogo de impresos.

Primeros periódicos
Boletín de Santo Domingo, fue el nombre del primer impreso informativo de la parte española de la isla en 1807. Se caracterizaba por ser una hoja con noticias militares contra el gobierno de Luis Ferrand y de la guerra dominicano-francesa, escritas en español y francés. Por su orden gubernamental, no se le considera de carácter periodístico, ni elemento destacado en el desarrollo de la cultura dominicana. Circuló hasta 1809.

El control del poder empieza a sentirse en los acontecimientos que abarcan la evolución del periódico.

En 1810, se  promulgó un decreto que autorizaba la libertad de imprenta, consagrada tiempo después por la Constitución de Cádiz en su artículo 371. El libre albedrío de expresión, existió hasta 1814 cuando por medio del Consejo de Indias, Fernando VII dispuso que todo escrito debía tener un permiso para imprimirse y publicarse, de lo contrario estaba prohibida su reproducción.

A partir de ese momento se limita y abusa de la libertad de prensa existente en Santo Domingo.

Las primeras manifestaciones periodísticas fueron pasquines críticos en contra del gobierno de la época.

Es hasta 1820, que el Rey Fernando VIII restablece la libertad de imprenta, la nueva Constitución jurada de Cádiz, concedía a los dominicanos el privilegio que les fue arrebatado.

Esa autonomía instaurada dio paso, el 5 de abril de 1821, a la creación de El Telégrafo Constitucional, el primer vocero en Santo Domingo, fundado y dirigido por Antonio María Pineda.

Su lema en latín decía: Qui consulta patrum, qui leges, juraque servat, que traducido al español significa: Que guarda los decretos de los padres, que hicieron las leyes y la justicia.

Este diario compuesto de cuatros páginas y formato mediano, solo era de acceso para los suscriptores que contribuían con un peso fuerte, precio mensual por suscripción.

Era publicado cada jueves y sus líneas contenían: “decretos y órdenes de las diputaciones provinciales y ayuntamientos, los estados mensuales de recaudación e inversión  de las rentas públicas, el movimiento mercantil, la hora de entrada y salida de buques”, y otras noticias y documentos oficiales que citaban las necesidades dominicanas, el progreso y bienestar de la colonia, y enaltecía a la agricultura como “nuestro único camino de prosperidad posible”.

En menos de tres meses, tiempo que permaneció vigente, se publicaron diecisiete números. Su última edición fue el 26 de julio de 1821.

Diez días después del surgimiento de El Telégrafo, aparece “El Duende”, dirigido por José Nuñez de Cáceres  (considerado como el fundador del periodismo dominicano). Sus páginas se publicaban los domingos, con informaciones relevantes de España y ciertos avisos. A diferencia del anterior, este se caracterizaba por ser un periódico de opinión. Se publicó hasta el 15 de julio 1821.

Controversia y fin de los periódicos
El despertar y la felicidad que apenas iniciaban para los dominicanos, se vio interceptada por la invasión haitiana. Desde 1822 hasta 1843, no se registran muestras de libertad absoluta de expresión en la isla, más que pasquines y hojas sueltas, aparecidas esporádicamente. Entre las que se encuentran, las de carácter revolucionario hechas por los trinitarios, y unos escritos de desahogo con letras disfrazadas, que también circulaban en las sombras de la clandestinidad, muchos, elaborados por José María Serra.

El régimen del país ocupante hizo uso de la libertad arrebatada, y crearon los periódicos: La estrella haitiana, La Concordia, Explorador Haitiano y el Propagado Haitiano.

Tramas, renacimiento y libertad
Con la lucha independentista en 1844, se restablece la libertad de expresión. En lo adelante, empieza a notarse avances significativos en la prensa escrita.

En 1845 surge el primer periódico después de la Independencia Dominicana, con el nombre “El Dominicano”, recordado por su lema “Aquí no se escribe porque nadie lee y no se lee porque nadie escribe”, este defendía las causas de la nación.

Después de su desaparición el 30 de noviembre de 1846, no se registra un auge de medios impresos.

Los periódicos circulantes se caracterizaban por ser de oficialistas o partidaristas, de poca difusión, efímeros y de carácter comercial y literario.

En los años de restauración, en el país solo existían cuatro periódicos: La Razón, dirigido por Manuel de Jesus Galván, El Progreso con temas filosóficos, literarios y económicos,  El Orden, con fin oficialista y El Boletín, el unico que surgió durante el periodo de anexión.

Las primeras revistas de contenido literario fueron Flores del Ozama y Revista Quincenal Dominicana.

Algunos periódicos efimeros, surgidos en la decada de 1890 fueron: El  Diario del Cibao, El Mercurio, La Tarde, Boletín de Noticias, Diario de la Mañana, El Anunciador, Las Albricias, El Tiempo, El Avisor y El Comercio.

Sucesos como el derrocamiento de Báez, la aparición del nuevo régimen, el fin de la tiranía de Heureaux, la ocupación norteamericana, el fin del gobierno ocupante, la dictadura trujillista y otros acontecimientos que han involucrado la libertad de imprenta y expresión y marcado la historia política- social de República Dominicana,  dieron inicio al surgimiento de alrededor 1,145 periódicos, citados y clasificados por años, en el libro de Marcos Antonio Martínez Paulina, Publicaciones Periódicas Dominicanas desde la Colonia.

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