Nacionales Politica

La sed de dinero tiene al país loco

OMSA
Escrito por Debate Plural

Guarionex Rosa (Listin, 21-10-17)

La República Dominicana parece estar secuestrada por el dinero mal habido, un valor más fuerte que la redención ofrecida por el cristianismo durante siglos, que avergüenza irremisiblemente al gobierno, a los partidos, funcionarios y a las familias.

El afán por el dinero tiene loco al país. Los últimos escándalos de corrupción son todos por la razón del dinero, ante el cual se rinden personas de convicción que se les creía castos y justos, incapaces de cometer un delito o una “indelicadeza” como se dice ahora.

El último caso que envuelve al exdirector de la Omsa, Manuel Rivas, y a su círculo de beneficiados de una institución que el miembro del comité político la dejó desangrarse al punto que el sector privado del transporte la supera desborda el drama nacional.

La creencia de que al llamar a un hombre político a ejercer un cargo público le dan una patente para enriquecerse y hacer lo mismo con sus familiares y allegados, está tan extendida que el público espera pronto los progresos materiales del afortunado.

Presumen no darse cuenta los que dirigen puestos públicos, que la riqueza que se asoma a sus bolsillos la conocen los banqueros, los guardaespaldas, los directores de colegios adonde tienen su hijos y, en sentido general, al entorno en que viven o vivían.

Contrario a otros países civilizados, en la República Dominicana, adicta a la riqueza y al relumbrón, la gente no retira su saludo a los nuevos ricos que se sabe lo han logrado por distraer los fondos públicos, sino que se les acoge, reconoce y entran al poder social.

Se dice que el presidente Medina recibió con una no disimulada indignación ante su entorno, el asesinato del joven abogado Yuniol Ramírez, un caso típico de profesional de aparente doble vida porque mientras defendÏa los derechos humanos tenía tiempo para sobornar.

Su riqueza, que incluía una finca, vehículos y otros bienes que solamente adquieren los abogados reconocidos o los famosos que defienden traficantes de drogas y lavadores de activos, que han hecho de la República un sitio preferido en América, perjudicará su causa.

Si los hijos millonarios fueran reprendidosa por sus padres cuando aparecen en los hogares mostrando riqueza, sobre todo si están nombrados en puestos públicos, el país se economizaría escándalos familiares y nacionales y más lodo sobre el gobierno.

Algunos políticos han escapado de los escándalos que se han producido en sus dependencias. Se han mantenido aferrados a sus posiciones no obstante a que son repudiados en la directiva partidaria y vistos por encima del hombro por el público.

El gobierno perdió tiempo

El gobierno del presidente Medina perdió tiempo en el caso específico del señor Rivas al no despedirlo del puesto de un servicio público necesario para la ciudadanía cuando se quemaron misteriosamente 12 autobuses de la Omsa, nueve de ellos sin estrenar.

No hubo una investigación cabal sobre esa extraña ocurrencia que no vino a otra cosa sino a alimentar el dominio de las rutas por el sector privado en detrimento de los contribuyentes. El parqueo de esos buses nuevos era un chiquero, sin garajes ni lavaderos.

La gente, siendo indulgente con el régimen del presidente Medina tiene que preguntarse cómo es que los servicios de seguridad del Estado no se percatan de esas ocurrencias, cuando son esos los que reciben designación para realizar investigaciones a posteriori.

Los críticos tendrían razón cuando dicen que hay una complicidad general que impide las pesquisas y las averiguaciones. Durante el desempeño de un ministro de Educación anterior al arquitecto Navarro, a los auditores de la Cámara de Cuentas no les dieron una sala para trabajar.

Los buenos funcionarios levantaron los datos, como dice el pueblo, “a mano pelá”. Se trata del ministerio en el cual se han cometido los mayores escándalos, desde el negocio de los pupitres, los libros de texto integrados y la compra de un solar sin título en más de 40 millones.

Están pendientes otros escándalos que envuelven a dirigentes políticos que se tenían como “líderes”, algunos de los cuales aspirantes a la Presidencia, como el de Odebrecht, que hinchó las manifestaciones de la Marcha Verde, a punto de retornar.

Que al final de la jornada salgan condenados por los tribunales, se ganarán sus sentencias y arrastrarán su vergüenza. Pero como el país está adicto al dinero no importa cómo provenga, retornarán a “ser gente” y quién sabe si hasta volver a la política.

Distraen los impuestos
La distracción del impuesto sobre la renta en empresas y personas físicas, según dijo el miércoles el director de esa entidad, Magín Díaz, llega hasta el 60%. La evasión del impuesto a los bienes industrializados y de servicios es la mayor de América Latina.

Magín tiene que saber que hasta recientemente un ministerio que tiene mucha publicidad en el país y en el exterior y considerable “aprecio” en la prensa, organizador de safaris todo incluido, había retenido más de 30 millones del impuesto sobre la renta del personal.

Si el gobierno hala esa madeja se encontrará con escándalos mayores de dilapidación y desorden administrativo mientras oye sin tener recursos, las reclamaciones de los médicos por aumentos salariales y mejoría en las condiciones de los hospitales.

Los funcionarios dañan la imagen del presidente Medina y con todo eso, la reciente encuesta de Penn and Schoen le asigna más de un 60% de aprobación, algo que podría atribuírsele a su trabajo personal, a la macroeconomía y a los programas agrícolas.

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