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La patriota dominicana Josefa Brea: esposa de Mella

Written by Debate Plural

Angela Peña (Hoy, 24-10-17)

 

De Josefa Brea, recordada por una extensa, popular, transitada calle de Santo Domingo, prácticamente lo único que se conoce es que fue la esposa de Ramón Mella, uno de los Padres de la Patria.

Excepto los datos de nacimiento, matrimonio, hijos, muerte, en documentos y libros no hay más que breves menciones vinculándola a su consorte, el ilustrado, noble, demócrata, liberal y fervoroso duartista, “deslumbrante héroe del Trabucazo”, como lo definió Alcides García Lluberes.

Josefa debió ser tan patriota como su cónyuge, con el que casó estando éste inmerso en los afanes Separatistas, y como fueron sus hijos, uno de ellos muerto en calabozo de la Torre del Homenaje; su nieto, asesinado en Cuba por sus rebeldías políticas juveniles, o como su prima hermana, Concepción Bona Hernández, que confeccionó la primera bandera de la Patria liberada.

Sin dudas que Josefa sufrió los exilios, persecuciones, ausencias y necesarios ocultamientos del marido que desempeñó tantas misiones patrióticas. Seguro le acompañó en la guerra y lo sustituyó en el hogar cuando el deber le exigió alejarse.

Ella debió ser tan valiente como Manuela Diez, la madre de Duarte; tan nacionalista como Chepita Pérez que acogió en su casa a los Trinitarios; como María Baltasara de los Reyes, la valiente progenitora del ilustre prócer Juan Alejandro Acosta. O tal vez tan entregada a la causa de la Independencia como María Trinidad Sánchez, Ana Valverde, Filomena Gómez de Cova, Froilana Febles, la extraordinaria esposa de Ramón Santana. De éstas y otras no menos meritorias se han creado grabados y escrito biografías reconociendo sus hazañas.

De Josefa, nada.   Aun cuando fue la compañera del que fue Vicepresidente de la República, Ministro de Guerra y Marina, General en Jefe de los Ejércitos del Sud, el padre de la guerra de guerrillas en el periodo de la Restauración, el autor del célebre y heroico “Trabucazo”.

Vetilio Alfau Durán escribió en un artículo  que “de los tres magnos patricios a cuyo esfuerzo nació la República el 27 de febrero de 1844, del que menos se sabe es de Ramón Mella” (El Testamento de Mella. La Nación, 25 de febrero de 1954). ¿Qué se puede esperar, entonces, de Josefa?

La indiferencia hacia la ilustre dama es tan extrema que fue más de medio siglo después de su muerte cuando se designó una calle con su nombre, una que durante la dictadura rendía homenaje a María Martínez, esposa del tirano Trujillo.

Sin embargo, el genealogista Edwin Espinal afirmó en un trabajo sobre “Familiaridad, consanguinidad y fraternidad en el Movimiento Independentista” que “De Mella puede decirse que fue uno de los conjurados que más parientes involucró, al extremo de que su familia ha sido denominada con propiedad “la familia procera”.

Se atrevió el distinguido jurista a “presentar la hipótesis de que su introducción (la de Mella) al Movimiento pudo producirse por vía de sus propias esposa y suegra”.

En efecto, añade, “la madre de María Josefa Brea Hernández, Josefa Hernández, era prima hermana de Juana Hernández, esposa de Ignacio Bona Pérez, firmante del Manifiesto del 16 de enero, y padre de Concepción Bona…”.

Pero más que eso, el padre de Josefa, José Gertrudis Brea, fue notable prócer febrerista.

Alcides García Lluberes destaca también la proceridad de los Mella-Brea. “Es indudable, dice, que la magna herencia de la gloria se transmitió a hijo en esta ejemplar familia durante varias generaciones consecutivas. La buena madera del héroe era en ella ostensible”. Se refiere, además, al “impetuoso” Ramón María Mella Brea, que “conquistó en la guerra de Restauración el fajín de seda de General de Brigada”.

Josefa debió sentir un doloroso martirio cuando el 21 de marzo de 1868 este primogénito murió en circunstancias extrañas en la fortaleza Ozama, donde estaba como preso político.  La tradición que circulaba en la familia, consignó Alfau Durán, es que lo subieron y tiraron desde una torre de la prisión. Era afamado pintor que había estudiado en París. Además de activo oficial de la Restauración fue diputado por Santiago.

Igual se conmovería por su esposo, peleando sumamente enfermo de la disentería que lo llevó al sepulcro. Así vino a ofrecer sus servicios en la Restauración a bordo de la goleta Leonor, y con esa afección, transido de dolor, le trasladaban en litera al campo de batalla.

Las penurias invadían entonces a Josefa que cuando murió Mella, el cuatro de junio de 1864, “vivía en una mala casita de las improvisadas después del incendio, sita al pie del Fuerte de San Luis”. El Gobierno Restaurador le asignó una pensión de 500 pesos mientras durara la guerra.

Un nieto de Josefa Brea se convertiría después en fundador del Partido Comunista de Cuba: Julio Antonio Mella, hijo de Nicanor Mella Brea. Murió en México el 10 de enero de 1929, víctima de un atentando criminal del dictador cubano Gerardo Machado.

Algunos datos de Josefa.  María Josefa (Pepa) nació el 14 de febrero de 1814, hija de José Gertrudis Brea y María Josefa Hernández. Casó con Ramón Mella el 31 de agosto de 1836 en la Catedral de Santo Domingo. El matrimonio civil fue celebrado el día anterior.

Ramón y Josefa procrearon cuatro hijos: Ramón María, Dominga América María, Antonio Nicanor, Ildefonso, que sería abogado, juez de Primera Instancia y gobernador de Puerto Plata.  Josefa murió en esa ciudad el dos de enero de 1899.

La calle

El 27 de diciembre de 1961, el Ayuntamiento del Distrito Nacional sustituyó en algunas calles los nombres de personas “cuyo único mérito era el de estar emparentadas con la tiranía recientemente abolida en nuestro país”. Entre los eliminados estuvieron los de “Presidente Trujillo”, “Benefactor”, “Erciná Chevalier”, “Mercedes Soler viuda Peynado”, “Plinio Pina Chevalier”, “Julia Molina viuda Trujillo”, “Teódulo Pina Chevalier”, Ramón Saviñón Lluberes” y “William Morgan”.

También “María Martínez”, sustituido por el de  “Josefa Brea”. La calle nace en la Vicente Noble y atraviesa los barrios  Villa Francisca, Mejoramiento Social y Luperón, y termina en “Capotillo”.

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