Economia Nacionales

Prudencia con la revisión del Código Laboral

Written by Debate Plural

Ofelia Berrido (Hoy, 16-8-13)

 

El primer código laboral elaborado en República Dominicana fue el de 1951. Fue revisado y reelaborado en 1992 por una comisión tripartita dirigida por los expertos Rafael Alburquerque, Lupo Hernández Rueda  y  Ray Guevara. El mismo tiene el mérito de ser el primer código consensuado de América Latina y  constituyó  un  avance de gran importancia  en el orden legislativo.

Respecto al  tema, hace unos días leímos  en la prensa nacional que  se procedería  a una nueva revisión: el asunto luce lógico, considerando que ya tiene  veintiún  años  de existencia y que toda normativa debe actualizarse cada cierto tiempo para modernizarla.  Confiamos que los resultados finales de las nuevas  discusiones  no vulneren los derechos adquiridos  y que los cambios sean para beneficio mutuo de los empleados y empleadores.

Este deseo  surge del análisis de los  siguientes puntos:  primero, a nuestro país  le ha costado mucho tiempo, dedicación y esfuerzo lograr jurisprudencias  justas para todas las partes, incluyendo  la  defensa de los más vulnerables; segundo, existe un estado de insatisfacción social mundial por la crisis económica que afecta no solamente a Latinoamérica sino a Norteamérica y  Europa.  Estas vicisitudes han  provocado un descontento que se ha venido  expresando con movimientos sociales multiplicados por el moderno sistema de redes, y finalmente,  es notorio el hecho  de que esta inestabilidad económica y social ha cambiado la forma de actuar de países como el nuestro, tradicionalmente pacíficos.

República Dominicana no es la misma de antes, su gente no piensa ni actúa  igual; el carácter de la nación se ha envalentonado.  Las cosas han cambiado y debe pensarse bien  antes de tomar decisiones que quizás no sean las más prudentes o  asertivas. Debemos tener pendiente que las leyes de este Código han surgido, entre otras cosas, para mantener la paz social a través del uso de la justicia y la humanidad.

Los pueblos de Occidente se encuentran expuestos a una situación peculiar y la gente está confusa: quieren paz, pero a cada instante  se sienten  violentados  por todos los frentes; el desempleo campea y los salarios de aquellos que trabajan se encuentran estáticos o aumentan poco, mientras, el costo de la vida aumenta; la violencia social se desarrolla y la gente se siente desprotegida.  Con todo ello,  surge el miedo  que despierta  los más fuertes instintos de autoprotección.  Ante esta situación todo es posible…. ¡Evitemos que nos afecte más de lo debido el caos global! Usemos los instrumentos precisos, respetemos las convenciones y los derechos de todas las partes.

Uno de los argumentos que menciona la noticia como justificación de la  revisión del Código es el hecho de que la disminución  del gasto laboral podría aumentar la inversión extranjera y con ello aumentar la cantidad de empleos disponibles.   Para entrar en esta  materia   recordemos que los salarios son costos de la mano de obra, y por tanto,  son parte del costo de operaciones de las empresas; o lo que es lo mismo, forman parte de la inversión misma.  En este orden,  no olvidemos que la  Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha creado  reglas  o estándares para evitar  que las  empresas, sobre todo las multinacionales,  quieran cubrir cualquier desventaja competitiva  en el mercado global   disminuyendo  el costo laboral.  Estas leyes con soporte internacional buscan evitar que las multinacionales  ejerzan el  “dumping social”: término  utilizado cuando se pagan salarios más bajos de lo aceptado con el simple objetivo de  lograr mayores márgenes de ganancias.

Por otro lado, en el documento de trabajo “Crecimiento y empleo en República Dominicana: Opciones para un crecimiento generador de empleos” realizado por   U. Abdullaev  y  M. Estevao (2013) para el Fondo Monetario Internacional  se hace notar el carácter divergente  del desempeño reciente de  nuestro país  en materia de crecimiento, mostrando que el alto crecimiento del producto y los altos incrementos de la productividad se han concentrado en pocos sectores; además, hace hincapié en que  los  puestos de trabajo que se crean tienden  a  ser de baja calidad.  Como puede verse,  insistir en reclamar una revisión del Código que afecte de forma negativa el aspecto del costo laboral  no es la ruta ideal hacia el crecimiento y desarrollo que necesita nuestro país.

Sabemos que los sueldos y salarios dependen de la oferta y la demanda, de la antigüedad de los empleados, de las negociaciones colectivas, de la complejidad de los puestos  y de las tendencias del mercado, entre otras variables de importancia, y todo eso está bien.  Pero  estamos a la expectativa  de que no se  pretenda  revisar el Código de Trabajo para  facilitar  la inversión con márgenes exagerados en base a salarios bajos. Esto solo origina  una fuerza laboral débil, desmotivada  y no comprometida.  A corto o largo plazo  bajará la productividad  y  la calidad de los productos se verá afectada.

Debo aclarar, que no se desea  que los salarios se conviertan en un alto porcentaje de la utilidad bruta de la empresa,  evitando la rentabilidad.  No, no se trata de que los salarios constituyan un porcentaje anómalo del beneficio bruto, es decir, que se transformen en algo exagerado e ilógico.  Pero es importante hacer notar  que  es la productividad y no los salarios lo que generalmente influye en el costo.

Lo que se quiere evitar es la llegada  a nuestras playas de empresas inescrupulosas. Se busca impedir que se fomente de forma indebida  la entrada al país de  firmas internacionales o multinacionales que  nos elijan como el lugar ideal para realizar sus inversiones por el  hecho  de que  somos un país que carece de reglamentos que protejan a nuestros empleados,  a nuestro medio ambiente y a las empresas locales.  Se trata de buscar fórmulas donde todos salgan ganadores.

La tendencia actual de los países del Primer Mundo  es la de desarrollar políticas y estrategias en defensa de las empresas locales;  la de enriquecer sus  regulaciones laborales,  y la de crear y mejorar la protección  medioambiental.  Estos tres renglones van de la mano con el progreso económico de un país.  Nosotros no podemos volver atrás y eliminar logros que han costado tanto y que se encuentran convertidos en palabras de peso legal, por eso le pedimos a los encargados de este importante trabajo: ¡Prudencia con la revisión del Código Laboral!

Somos un país que busca y lucha por afirmar el orden institucional a medida que crece… y queremos que cuando los inversionistas extranjeros evalúen los factores  económicos, políticos, legales, culturales y estratégicos  de la República Dominicana se decidan a favor de nuestro país.  ¡Pero queremos  inversión extranjera  de calidad!: empresas éticas y socialmente responsables que sumen valor. ¡Qué vengan y se desarrollen  a plenitud!, pero  a cambio de empleos  con compensaciones y beneficios justos,  respeto a nuestro medio ambiente  y  a nuestra cultura y un trato digno a los hombres y mujeres que elijan sus empresas  para trabajar.

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