Cine

Época de oro del cine mexicano

Jorge Negrete y Maria Felix
Jorge Negrete y Maria Felix
Escrito por Debate Plural

Rienzi Pared Pérez (Listin, 20/8/2016)

El cine llega a México prácticamente un año después de conocerse en el mundo, el nuevo arte nacido en París el 28 de diciembre del 1895. El presidente de entonces, Porfirio Díaz junto a todo su gabinete, se deleitaban con las imágenes que proyectaba el cinematógrafo, dando inicio a la locura colectiva para canalizar esta maravilla de la creación humana que ofrecía entretenimiento a una sociedad.

A principios del siglo XX se desarrolla de manera constante este nuevo arte con producciones locales de artistas de la mano de Ramón Novarro, quien participó en películas de Hollywood dando vida al personaje de Judá, Ben Hur (1925) en los Estados Unidos; María Tereza Montoya, gran actriz del cine silente y Lupita Tovar que durante todo el trayecto fueron incrementando las bases para la industria cinematográfica. Sin embargo, es a partir de la década de los años treinta cuando alcanza su cénit con estrellas en todo el ámbito de este arte; y México se internacionaliza deleitándonos con grandes obras que han quedado en la memoria colectiva de todo buen cinéfilo.

Fernando de Fuentes, ese gran director de películas inolvidables, estrena en el 1935 la película “Vámonos con Pancho Villa” donde de manera simbólica inicia la llamada “Época de Oro del Cine Mexicano”. Uno de los primeros éxitos taquilleros fue “Allá en el Rancho Grande” (1936), también dirigida por este gran director, dando inicio a las llamadas comedias rancheras. En el momento que De Fuentes estrena ambas películas comenzaron la realización de obras con mucha calidad, donde surge una pléyade de cineastas como el actor y director Emilio “El Indio” Fernández, el director de fotografía Gabriel Figueroa (que trabajó en muchas películas con Luis Buñuel), el actor Pedro Armendáriz, la actriz Dolores del Río y así fueron añadiéndose comediantes como Mario Moreno “Cantinflas”, Germán Valdéz “Tin Tan”, los Hermanos Soler y Joaquín Pardavé, entre otros.

Emilio “El Indio” Fernández fue artífice de esta época, y sus filmes han traspasado la barrera del tiempo por su calidad. Una obra representativa de su extensa cinematografía, “María Candelaria” (1943), fue galardonada en el Festival de Cannes. El filme, interpretado por Pedro Armendáriz y Dolores del Río nos muestra un drama profundo con actuaciones espectaculares. En 1945 estrena “La Perla”, un drama rural con fotografía de Gabriel Figueroa, adaptando la obra del escritor norteamericano John Steinbeck (“Las uvas de la ira”). Y así sigue cosechando otros éxitos como: “Las Abandonadas” (1944); “Enamorada” (1946); “Río Escondido” (1947); “Salón México” (1948); “La Malquerida” (1949) y muchas más.

Por esta época nacen las comedias y uno de sus grandes exponentes lo fue Mario Moreno, “Cantinflas”. “No te engañes corazón” (1936). fue su primer protagónico. Sin embargo la pieza que lo lleva al estrellato fue “Ahí está el detalle” (1939). El famoso actor de comedia Joaquín Pardavé realizó obras valiosas en la década de los años 40 y el actor German Váldes (“Tin Tan”) realizó una meritoria carrera, principalmente en los años 50.

Uno de los grandes productos de exportación del cine mexicano fueron sus famosos cantantes que participaron en películas que han quedado grabadas en la historia del cine mexicano. Protagonizaron estos filmes estrellas de la actuación como María Félix, quien hace su debut en 1943 con “El Peñón de las Ánimas”, junto al tenor Jorge Negrete. Este último participó en varias cintas, llevando el género musical conocido con el nombre de “ranchera” a toda Latinoamérica. Junto al nombre Jorge Negrete se debe incluir al inmenso Pedro Infante, ambos hacen maravillas delante de la cámara y marcaron a toda una generación, tanto en comedia como en el drama. Como olvidar películas como: ¡Ay Jalisco, no te rajes!, “El Rapto”, “Historia de un gran amor”, “Dos tipos de cuidado”, “Nosotros los Pobres”, “Los Tres García”, “Pepe El Toro”, “Cuando lloran los Valientes”, muchas de estas dirigidas por otro de los grandes, Ismael Rodríguez Ruelas.

Columba Rodríguez, una de las principales musas de Emilio Fernández, es parte de este repertorio. Es una de las artistas que caportaron su talento al llamado cine de oro, junto con otras como Marga López; Katy Jurado (Nominada a los Premios Oscar); Gloria Marín; Elsa Aguirre; Alma Rosa Aguirre; Lilia Prado, entre las actrices. Entre los actores podemos encontrar a Antonio Aguilar; Arturo de Córdova; Ignacio López Tarso (quien actuara en la película “Macario” (1959), la primera cinta mexicana en ser nominada a los Premios Oscar). Les siguen Miguel Inclán, Víctor Parra, Domingo, Andrés Fernando y Julián Soler (hermanos que alcanzaron notoriedad).

Dentro de todo este desarrollo del cine de oro mexicano no pueden faltar la mención a figuras extranjeras que contribuyeron con este desarrollo y algunos se quedaron a vivir en Ciudad México. Tales fueron la argentina Libertad Lamarque, la española Sara Montiel, de Cuba llega René Cardona y de España aparecen Jorge Mistral, Armando Calvo y Lola Flores. Pero el español que dirigió parte de lo mejor del cine mexicano y quedó dentro de los anales de su historia lo fue el inolvidable Luis Buñuel.

 Buñuel realiza en 1949 la película “El Gran Calavera” y su obra maestra “Los Olvidados”, en 1950. A partir de esa fecha aparece una estela de producciones inolvidables: “Él” (1951), “Susana” (1951), “Subida al cielo” (1952);  “La ilusión viaja en tranvía” (1953), “El río y la muerte” (1954); “Ensayo de un crimen” (1955), “Nazarín” (1958), “El Ángel Exterminador” (1962) y “Simón del desierto” (1964).

El caso de “Viridiana” (1961) fue una producción española hasta que regresó a México por lo controvertido de esta obra.


ALGUNAS PECULIARIADES DE ESTA INDUSTRIA

Toda esta añoranza por ese cine espectacular mexicano que marcó a una generación, viene del tiempo de nuestros abuelos y padres, y que muchos de nosotros tuvimos la suerte de disfrutarlas en funciones re-estreno  de cines de la capital como “Independencia”, ”El Capitolio”, “El Olimpia”, “San Carlos”, “Leonor” y “Santomé”.  Esos recuerdos generan un sentimiento puro y nos permiten acercanos a nuestra niñez cuando nuestros ascendientes nos acompañaban, o ya de jóvenes cuando invitábamos a las muchachas de las que estábamos locamente enamorados, o los domingos en la tarde, para paralizar el tiempo en ese momento cuando solamente existían tres cosas en el mundo: los dos novios y la pantalla del cine.  En fin, la llamada “Época de Oro del Cine Mexicano”, nos dejó un legado de grandes producciones con artistas de primera línea que marcaron generaciones, tanto en la industria cinematográfica como de sus espectadores. Les dejo con un algunas de esas películas para el recuerdo, y si las pueden obtener mucho mejor para verlas en familia:

“Vámonos con Pancho Villa” (1935), de Fernando Fuentes; “Los olvidados” (1950), de Luis Buñuel; “El compadre Mendoza” (1933), de Fernando Fuentes; “Aventurera” (1949) de Alberto Gout, “México de mis recuerdos” (1958) de Juan Bustillo Oro; “Él” (1952) de Luis Buñuel; “Ahí está el detalle” (1940) de Juan Bustillo Oro; “Campeón sin corona” (1945), de Alejandro Galindo; “Enamorada” (1946), de Emilio “El indio” Fernández; “Pueblerina” (1948), de Emilio “El indio” Fernández; “Víctimas del pecado” (1950) también de Emilio “El indio” Fernández y “Río Escondido” (1947). “La oveja negra” (1949), de Ismael Rodríguez; “La otra” (1946), de Roberto Gavaldón; “Doña Perfecta” (1950), de Alejandro Galindo y “Flor silvestre” (1943), de Emilio “el indio” Fernández.

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