Cultura Nacionales

Pedro Henríquez Ureña y el arte del ensayo I

Escrito por Debate Plural

Por: Odalís G. Pérez (Investigador de la Universidad Autónoma de Santo Domingo). 

Como muy bien nos muestra la exegética, la propedéutica y la neofilología que estudia, analiza y comenta la labor ensayística de Pedro Henríquez Ureña, el ensayo como arte de inscribir y desarrollar ideas en base a una estructura escrituraria posicional, es una aventura crítica del pensamiento , la expresión liberal y posliberal en América Latina.  Pedro Henríquez Ureña, justo en el momento en que la historiografía cultural y literaria daba los pasos definicionales para cualificar los diversos tramados intelectuales hispanoamericanos, se propuso trabajar sobre el fundamento humanístico y educativo a través, y, desde la lengua y la literatura de América.

Los elementos de una ensayística de tipo histórico-literaria y cultural constituyen una marca de trabajo donde lo que se pronuncia son los aspectos y problemas de nuestra expresión como conjunto y diversidad. En sus Ensayos literarios (1905) y en sus Seis ensayos en busca de nuestra expresión (1928), Henríquez Ureña empieza a constituir las bases para una ensayística sincrónica y diacrónica fundada en la idea de una historiología y una crítica democrática continental.

Las líneas de este arte del ensayo asumido desde un ars bene dicendi y un ars bene loquendi, motivan un conocimiento de la lengua y la literatura asumidos desde la creatividad cultural y desde una concepción de la vida y la obra literaria que enuncia un principio, una ética de la cultura, el ethos filosófico y, sobre todo la paideia como nacimiento y fundamento educativo.  Todo el arte del ensayo escrito, asumido y difundido por Pedro Henríquez Ureña, tiene su base en la travesía intelectual conformada mediante un conocimiento y una actitud que exigen la búsqueda, así como la inteligencia misma del ser histórico-literario y cultural, esto es, de un sujeto que se constituye en sus raíces identitarias, en sus huellas y reconocimientos memoriales.

Las cardinales teóricas que encontramos en la estructura de profundidad y superficie en los ensayos de PHU, solicitan una visión comprensiva que afirma en todo su proceso y caso la identidad hispanoamericana, de suerte que, en su caso, el escribir y la escritura se proponen como tensión del pensamiento y equilibrio apolínico; visión y pulso de una idea de América entendida como suelo ontológico, registro social y democrático de las ideas y la formación misma del pensamiento latinoamericano y caribeño.

Se puede evaluar la escritura crítica y la estructura interna de la ensayística de PHU en la línea de una concepción del pensar que aspira a la finalidad que se propone nuestro autor en tiempo, espacio, cualidad de la interpretación y comprensión de la cultura , sus niveles de productividad y significación.  Las propiedades de un ensayismo latinoamericano dedicado en muchos casos a propiciar una democracia del pensamiento y la cultura, constituyen en contexto y posibilidad una visión cuyos ejes educativos, éticos y filosóficos originan una práctica realista y a la vez visionaria del pensamiento en la América continental.

El ensayo, el ensayismo, la práctica del ensayar o escribir  de PHU, obedece a una necesidad formacional que pide a su vez el intercontacto motivado por los tres factores básicos y fundamentales del proceso: el texto, el escritor y el lector.  Los tres momentos de una ensayística asumida por el intelectual liberal y crítico dedicado a la enseñanza de la lengua y las ideas en Latinoamérica y el Caribe encuentran en nuestro autor un buen cauce y una meta pragmática.

Tal, y como hemos indicado en “El ensayo en Latinoamérica: Discurso y Escritura” (Ver, Odalís G. Pérez: El horizonte y la memoria. Ensayos sobre Filosofía, Estética y Literatura, Ed. Centenario, Santo Domingo, 2010):

“El ensayo es una vertiente cultivada por la poligrafía humanística en toda la América hispánica.  Las coordenadas del ensayo justifican los diversos niveles, realizados en contextos enunciativos, donde el fraseo filosófico y literario advierte las modulaciones de escritura, en la línea de los tramados textuales y de la diversidad interiorizada de las escrituras históricas.” (Vid. Op. cit. p. 240)

El ensayismo literario y cultural en la América continental ha dado los pasos para una construcción intelectual y crítica visible en los diversos modelos autoriales, reconocidos por la tradición de las ideas liberales, críticas y posliberales generadoras de actitudes emancipadoras visibles en ensayistas y polígrafos como José Martí, Juan Montalvo, Fernando Ortiz, Rufino Blanco Fombona, Alejo Carpentier, Alfonso Reyes, José Enrique Rodó, Octavio Paz, Max Henríquez Ureña, Federico García Godoy, Emiliano Tejera Penson, Carlos Real de Azúa, Antonio S. Pedreira y Concha Meléndez, entre muchos otros.

Según hemos señalado en nuestra obra citada:

“…el ensayo está ligado de forma particular a la historia, pero también a la reflexión y a la teoría dirigida a cualificar los órdenes estructurales en un texto denominado texto-base.  Las diversas modalidades de la escritura ensayística se definen en los usos críticos y en la retórica argumentativa de los autores.” (ibíd. Op. cit.)

Así, la tematización, definición, puntualización y finalidad en el ensayismo y la ensayística de PHU, convoca desde su escritura a un lector presentificado como función cultural en el proceso comunicativo, informativo, intelectual, educativo y abierto al pensamiento identitario y a una producción de ideas que se va gestando desde la filosofía, la historia, la sociología crítica, la filología, la pedagogía crítica, el análisis de textos y documentos institucionales y otros dominios humanísticos, teóricos y socioculturales que han activado cardinales y claves de trabajo intelectual en toda la América continental.

Tanto en México, como en Argentina y en la República Dominicana, Henríquez Ureña inspiró una corriente ensayística que desarrolló la idea de América como “Patria de la justicia” y expresión de sus pueblos  tal y como muy claramente lo ha señalado en sus ensayos fundamentales.  La mirada y el pensamiento crítico de nuestro autor nos enseña a descubrir, mediante la lectura integradora, un eje direccional que desarrolla la idea de América en tanto que programa de emancipación cultural, tal y como se hace notorio en los Seis ensayos en busca de nuestra expresión (1928).

En efecto, desde el argumento identitario fundamental de esta obra, el suelo cultural de la América continental se nutre de voces, signos e imágenes de una continentalidad abierta a sus principios liberadores, propiciadores de revoluciones y visiones en el marco democrático e integrador de las ideas epocales.

 

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