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Percepciones: Distorsiones

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Por: Odalís G. Pérez (Investigador de la Universidad Autónoma de Santo Domingo). 

Las encuestas, estadísticas, muestras, diseños de universos, ilusiones matemáticas, sistemas sofisticados de medición y otras arquitecturas, análogas o virtuales, constituyen mundos posibles para interpretar realidades controlables o no controlables.  El actual gobierno-partido en su desesperación por apropiarse del Estado y constituir un gobierno único y un partido único, esto es, hacer de su partido una fábrica interminable de presidentes y un funcionariado único, idealiza su estado ficticio y  delirante a favor de su atropellante fabulación megalómana.

Indudablemente que esta utopía enferma de poder, implica una distorsión de lo real y una patología política donde la ambición de la tribu política gobernante corporativiza   una suma de empresas políticas y económicas tendentes a una dictadura de nuevo tipo y sin respaldo popular.

La desesperación pronunciada y agresiva de dicha tribu “percibe” un mundo futuro después del 15 de mayo donde se colmarán, como en el fabulario de Esopo, sus ambiciones e intereses, toda vez que los protagonistas de dicha utopía no conciben lo real más que a su manera, esto es, recortando el mundo dominicano como ellos lo desean y no como es él.  El partido-gobierno ha “percibido”, ha diseñado una República Dominicana bajo una ilusión, una taxonomía dantesca y una arquitectura caprichosa para satisfacer a la sociedad de amigos y  compañeros de la corrupción y el crimen organizado.

Toda una tecnología del yo burocrático dominante ha constituido la materia y la forma ideal de la mentira, la opresión y la desinversión de los valores identitarios, sociales y morales del dominicano de hoy, creando  un núcleo corporativo de una voracidad indetenible de poder y dinero con el que dicha tribu compra todo y lo paga todo por niveles de influencia  y de riqueza desaforada.

En efecto, la patografía indicadora de una nueva “física social” le ha servido de base al actual mandatario para construir una república de tontos, tarados o cretinos que según él y sus corporaciones sólo pueden ver, sentir o percibir este imperio “paradisíaco” donde sus plenos poderes han creado la nueva sensibilidad, el nuevo cuerpo social dominicano.  Esta concepción de los políticos peledeístas los ha llevado a entender “verdaderamente” el país que administran, donde  toda una intelectualidad oficialista compuesta por poetas, novelistas, dramaturgos, filósofos, historiadores, antropólogos, economistas, artistas, profesores, y otros sujetos encadenados e inspirados en la revolución educativo-cultural del actual mandatario, ha intuido la prosperidad y la felicidad propiciadas por el actual Estado-gobierno-partido.

La “percepción” de las “corporaciones” que gobiernan la llamada República Digital creada por el mandatario actual es absoluta en sus detalles, de tal manera que los especialistas en política interna y externa que han llevado a cabo las tareas planificadoras, procuradoras, contraloras y dictadoras obligan a toda la “humanidad” dominicana a seguir los ejemplos de sus actores dominantes.

Es importante señalar que en toda la gestión del actual Estado-gobierno-partido, el cinismo, el autoritarismo y el patrimonialismo politiquero han creado una gramática del desasosiego social, habida cuenta de una casuística alarmante de corrupción, crímenes y violaciones llevados a cabo y permitidos por el autoritarismo y la autoridad peledeísta.  La indiferencia de ese yo dictatorial que traduce las diferentes tramas y líneas que van más allá de toda paciencia social o espejo realista de los mundos individuales, atildan sobre superficies y profundidades culturales, morales y éticas golpeadas por la mano despiadada del Estado-gobierno-partido reinante.

Sin embargo, la mirada crítica y las voces que cada día constituyen un discurso responsivo, resistente, acusador y contrahegémonico instruido por voluntades emanadas de la marginalidad y de cierta intelligentsia no “asombrillada” en el peledeísmo único y pseudoilustrado, responden con acciones culturales, memoriales e identitarias al discurso deformante y “vidrioso” del poder políticamente establecido.

La temporada actual del ecosistema político dominicano ha creado cardinales, movimientos y una enorme masa textual contraria al discurso de Estado establecido y fundamentado en la violencia dictatorial, contralora y dictadora, de tal manera que poco a poco van cayendo y rodando los íconos espeluznantes de la sinrazón política estadual. Torres económicas poderosas, sujetos públicos y financieros, poderosos delirantes, empresarios del crimen político, funcionarios empoderados, administradores de justicia “a la limón” y cónclaves surgidos de los falansterios gubernamentales, han creado un bestiario cuasi-fantástico de máscaras, saltimbanquis políticos y programadores de nóminas futuras, ofrecidas en su delirio por el actual Presidente de la República, quien en su carrera   apabullante no deja descansar a nadie pidiéndole el voto a las buenas o a las malas.

¿“Percepciones”? ¿Distorsiones? Se trata de una cadena de poderes que no admite el mundo dominicano fuera de sus deseos y miradas personales; la diferencia política, económica y moral estalla en todos los escenarios, niveles, grados y estados de la vida cotidiana.  El espejo, el otro, el político, el negociante del crimen, el tiro cierto desde un aparato burocrático instalado en la base misma de la gobernanza actual, inclina la balanza hacia lo más débil de esta sociedad.

La “percepción” como distorsión es el baremo que le dice al gobierno de turno lo que quiere decididamente escuchar, esto es, que el pueblo quiere lo que tiene y desea continuar con lo “mismo” y lo “único” desde una escena corrompida, canalla y moralmente purulenta.  El umbral de esta pesadilla que como superobjetivo se mantiene contra la ley, ha hecho de la Junta Central Electoral una propiedad de su presidente cínico y abiertamente empoderado por su propio partido político ¿Percepción? ¿Distorsión? ¿Espejo electoral?

 

Acerca del autor

Debate Plural

Un medio independiente, libre, plural, sin ataduras con empresas o gobiernos; buscando el desarrollo de una conciencia critica, y la verdad que subyace en el correr de la vida nacional e internacional para el empoderamiento del pueblo dominicano en relación con las luchas y reivindicaciones económicas y sociales fundamentales

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  • Los grupos políticos que no supieron trabajar tras la muerte de Peña Gómez se dejaron quitar el congreso, el poder ejecutivo y, finalmente, se dejaron arrebatar el PRD, y todo ello fue necesario para mantener la paz general. Ni el Acuerdo de Santiago ni el Acuerdo de Santo Domingo se han reproducido, en los últimos 8 meses, por falta de liderazgo auténtico y por exceso de miedo a gobernar dentro del marco de una nueva filosofía de Estado y de una nueva conceptualización de partidos. Cualquier partido único, por tanto, que asome en los cielos de la República habría sido construido por toda la clase política nacional, no solo por el protagonista de la película macabra. Echar la culpa a otros sin mirar hacia dentro para no ver la pus que brota del interior, es una tarea fácil de llevar a cabo, y para ella no se requiere de inteligencia o de estrategias especiales. ¿Percepción o corrupción? La primera es de carácter mental; la segunda, de carácter económico que toca el corazón de los enriquecimientos personales. 14.05.2016/1:10 p.m.

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