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Caudillismo e Intervencionismo en República Dominicana (Siglo XIX)

Por: Juan Francisco Viloria

 

El caudillismo, como fenómeno sociopolítico e histórico es una característica específica y recurrente en todas las realidades latinoamericanas.

“El caudillismo latinoamericano… es un fenómeno especifico en todas nuestras realidades” (Clime, 1994, p.72).

El contexto social es determinante en la formación del carácter caudillista de los personajes y actores políticos en la Nación Dominicana.

Tanto la sociología política como la sociología histórica se interesan por este fenómeno social, político, cultural e histórico completo. Las perspectivas de análisis sociológica e histórica, generalmente se auxilian del modelo analítico de sociología weberiana a partir de la tipología de los modelos de dominación desarrollado por Max Weber, contenida en su obra monumental Economía y Sociedad.

En nuestro caso, para el análisis sociológico -histórico del fenómeno del caudillismo y su papel frente a las potencias imperialista del capitalismo, además de tomar como referencia la tipología weberiana, también utilizamos el modelo de análisis marxista o materialismo histórico, concibiendo el fenómeno objeto de estudio como un resultado de la estructura socioeconómica del modo de producción articulado como formación social en una estructura de lucha de clases.

Buenaventura Baez

A continuación veamos la tipología global del fenómeno socio-histórico conocido como dominación caudillista, siguiendo lo planteado por Clime (1994), en su investigación “Caudillismo y Estructura Social en América Latina (un Estudio del Caso Dominicano):

“1. Caudillos autocráticos, patriarcales, cuya acción asume niveles bonapartistas, operando en estructuras sociales con un predominio de lo patriarcal-tradicional, fuerte presencia de una economía natural, que coexiste con un modelo agro-exportador, y relativo vacío institucional.

“2. Cadillos patriarcales reformadores, con grandes ideas renovadoras y de cambios. Estructuras con las características arribas señaladas.

“3. Caudillos “militaristas”, actuando en una estructura social en proceso de cambio, acción de grupos modernizantes. Sistema político de gran tensión, baja legitimidad, fuerte presencia de clientelismo.

“4. Caudillo civil, actuando en estructura con las características arriba señaladas.

“5. Caudillos populares y/o mesiánicos, dirigentes de informes proyectos “niveladores”, utopías libertarias.

“6. Caudillos autócratas centralizantes, en una estructura social donde predominan los elementos tradicionales, un gran fragmentarismo del poder político; el autócrata unificante es un “ súper-caudillo” que se coloca encima de los demás, construyendo, bajos su egida, un Estado autocrático.

“7. El caudillo populista, surge cuando en la estructura social aparecen unas anti- élites, ubicadas en niveles altos y medios, y jerarquía social; cuestiona el modelo de organización social y de orden político”. (Clime, 1994 pp. 72-73).

En la realidad social latinoamericana del contexto colonial y neocolonial del siglo XIX, el caudillo autócrata patriarcal es un actor fundamental del sistema social y político, que se apoya en los ejércitos locales y los caudillos locales (caciques). Dicho ejércitos se conformaban con campesinos, peones y desclasados. Dicho tipo de caudillos es el “caudillo hatero” o “caudillo bárbaro”, es el caso de Pedro Santana.

El caudillo patriarcal es seguido por caciques locales que le son fieles. Ellos conforman los ejércitos particulares, que ejecutan las ordenes que emanan de la voluntad del” jefe-amo”, sin detenerse en las consecuencias (clime, p.74).

La actuación del caudillo patriarcal se produce en un contexto de debilidad y vacío institucional, dominado por la tradición y una estructura socio económica precapitalistas de economía de subsistencia.

Ulises Hereaux

Tipos de caudillos: caso dominicano  

Tipos de caudillos Personajes
Caudillo Patriarcal o bárbaro autócrata Pedro Santana
Caudillo Patriarcal ilustrado BuenaVentura Báez
Caudillo Patriarcal reformador Gregorio Luperón
Caudillo Patriarcal militarista Ulises Heureaux  (Lilís)
Caudillo Caudillos civiles Horacio Vásquez y Juan Isidro Jiménez
Caudillos populares o mesiánicos Olivorio Mateos y Mellizos de palma Sola
Caudillos autócratas centralizantes Rafael Leónidas Trujillo
Caudillos populistas Juan Bosch, Joaquín Balaguer , José Francisco Peña Gómez

Fuente: elaborado a partir de la clasificación de Clime (1994)

Siguiendo el análisis de Juan Bosch (1970), en su obra Composición Social Dominicana, Salcedo, Báez y Duvergé eran líderes de la alta pequeña burguesía maderera. Para Bosch” políticamente, Salcedo, Báez y Duvergé actuaban como líderes de la pequeña burguesía, y hay que clasificarlo como pequeños burgueses del sector más alto”. (Bosch, 1970, p.221).

Sostiene Bosch que la pequeña burguesía baja y pobre eligió como su líder a Buena Ventura Báez, quien era  Mariscal de Campo del Ejército Español, y en plena Guerra de  Restauración estuvo en el exterior, pero en el contexto de lucha caudillista de los distintos sectores de la pequeña burguesía, se erigió como el líder caudillo de la baja pequeña burguesía y líder anti santanista, desde 1849 cuando ocupo la presidencia de la República con el apoyo de Pedro Santana.  Para Bosch “… el baecismo contó con el apoyo de la generalidad de la baja pequeña burguesía…” (Bosch, p.227) y “… contaba con ese apoyo desde el 1957…” (Bosch, p.227). Según el propio Bosch “Eso quiere decir que la clientela política de Báez estaba asegurada muchos años antes desde que se formaran los líderes que produjo la Guerra  Restauradora.” (Bosch, p.227).

Gregorio Luperón, caudillo líder militar y político de la Guerra de Restauración, fundador del Partido Azul, se convirtió a juicio de Bosch en el líder de la alta pequeña burguesía. De manera que para Juan Bosch el liderazgo político  caudillista es necesario enfocarlo en el contexto socio económico del siglo XIX a partir de un análisis de clase, que tiene como referencia el comportamiento de la pequeña burguesía en sus diferentes extractos sociales. Otros autores como Juan Isidro Jiménez Grullón (1976) y Roberto Cassá (1991), en su análisis clasista de los acontecimientos sociales e históricos de la República Dominicana  hablan de la existencia de una burguesía, como clase dominante de la cual provenían caudillos como Báez y otros.

Juan Isidro Jimenes

Eduardo Latorre (1979), sostiene que “ las primeras dos décadas de la independencia Dominicana significarían la búsqueda de algunas nación que la aceptara como colonia, que garantizara el poder del caudillo gobernante, y mantuviera el statu quo socio-económico del país”. (Latorre, E., Política Dominicana Contemporánea,  1979, p.35).

La figura caudillista, militar-política, clave en el contexto de la primera república era Pedro Santana, hatero del este que había sido comandante del Ejército del Sur, el cual era el más poderoso del momento.

Pedro Santana en medio del proceso por la independencia nacional frente a Haití convocó una Asamblea Constituyente para aprobar la Constitución que regiría la  República  Dominicana.

La constitución de 1844 contempla: una forma de gobierno Republicano, división de poderes, un congreso bicameral, garantía de los derechos humanos, definición de derechos y deberes ciudadanos, el requisito de propiedad para el ejercicio de ciertos derechos políticos. Pero, además, contiene el artículo 210, el cual da poderes dictatoriales al caudillo militar Pedro Santana, anulando en los hechos el resto de la constitución.

El referido artículo 210 le da base legal   a las ejecutorias de Pedro Santana, sustentando su condición de caudillo- militar y dictador, debido a que en condición de Presidente de la República podía tomar decisiones a su antojo sin consecuencias legales personales. De manera que podía “tomar todas las medidas que crea oportuna para la defensa y la seguridad de la nación; pudiendo en consecuencias, dar todas las ordenes, providencias, y decretos que convengan sin estar sujeto a responsabilidad algunas”.( Latorre,1979, citando a Jiménez Grullón).

El artículo 210 de la Constitución Dominicana de 1844  centralizó en mano del caudillo-dictador Pedro Santana el monopolio de la violencia, sin consecuencia alguna por sus actos. Esto es coherente con la característica de los caudillos, quienes expresan su capacidad de liderazgo a través del uso de la violencia como mecanismo de intimidación, terror y dominación de la población subordinada a ellos.

Horacio Vásquez

En ese sentido “mientras hubiera temor a Haití, salvaguardar la integridad del territorio de la nueva nación era preeminente sobre las legalidades y así la preminencias de las fuerzas armadas  sobre las constituciones. Además, como su hatero predecesor Juan Sánchez Ramírez, Santana no creía en la viabilidad de dominicana como nación y, por consiguiente, la legalidad era solo una fachada por estar de acuerdo con los tiempos  y legitimizar su poder hasta que tuviera lugar la anexión a una nación más poderosa. Contrariamente  a los trinitarios, esta gente no estaban preocupado por la independencia si no por evitar la dominación haitiana”. (Latorre, p.37).

Pedro Santana fue el primer caudillo que gobernó en la República Dominicana. Su ejercicio de gobierno se caracterizó por su condición  de jefe absoluto, sin que nadie se le opusiera. Sin ser sometido a prisión, exilio  o muerte por asesinato o ejecución,  al año cumplido de la proclamación de la independencia ordenó el fusilamiento de María  Trinidad Sánchez y otros héroes de la independencia nacional. Así mismo Juan Pablo Duarte y otros trinitarios fueron obligados al exilio.

El caudillo militar y dictador Pedro Santana subordinaba a todo aquel que quisiera obtener una posición de poder dentro del sistema político militar Dominicano  a la obediencia y a su favor como “ El Libertador”, que era el título que se le dio a Santana a solicitud de Buena Ventura Báez.

El otro caudillo anexionista, lo fue Buena Ventura Báez, quien ganó el favor del caudillo dictador Santana, y éste lo colocó en el congreso nacional y luego fue escogido como presidente de la República con el favor de Santana en 1949.

Báez siguió su propio camino y entró en conflicto con el caudillo Santana, quien regresaría a la presidencia en 1853, enfrentando a Báez y obligándolo a salir al auxilio.

Anexión de República Dominicana a España

Estando Báez en el exilio, Pedro Santana negociaba la anexión de la República Dominicana con los Estados Unidos de Norteamérica, provocando la oposición de Francia Inglaterra y España. Estas tres naciones colonialistas obligaron al caudillo dictador Santana a permitir el regreso de Báez y a renunciar a la presidencia de la República en 1856. Entonces Báez retoma la presidencia  y Pedro Santana sale al exilio. Dos Años después 1858, el caudillo dictador Pedro Santana vuelve a la presidencia como consecuencia de la revuelta de los pueblos del Cibao, que produjo el derrocamiento y exilio de Báez. Fue a partir de esta ocasión que el caudillo dictador Santana materializó su sueño anexionista, concretizado con la anexión de la República Dominicana a España en el 1861.

Como se pude observar, los primeros  diecisiete años (1844-1861) el proceso de independencia de la República Dominicana estuvo bajo el liderazgo caudillista de Pedro Santana y Buena Ventura Báez. En ese contexto histórico las luchas políticas se desarrollaron entre Santana versus Báez; hombres ambiciosos que tenían en su mente como idea fija la anexión como único camino  para asegurar la separación de Haití y los intereses de las clases hatera y maderera, así como sus propios intereses personales. Estos hombres con su pensamiento conservador no tenían fe en la República Dominicana como Nación y Estado Independiente, tampoco tenían fe en la capacidad de su gente. Esa idea pesimista es recurrente en el pensamiento social de las elites dominantes conservadoras dominicanas.

Los líderes caudillistas criollos han sustentado el ejercicio del poder mediante el control de las fuerzas sociales a través del poder local (el caciquismo clientelista), y de la protección de algún poder extranjero; procurando mantener el statu quo sin ningún tipo de cambio en la estructura social. En ese sentido, los caudillos patriarcales militarista y autoritario del siglo XIX ofrecían el país a cualquier potencia que lo favoreciera.

Las luchas intercapitalistas  entre las potencias coloniales europeas (España, Inglaterra y Francia) y los Estados Unidos retrasó el proceso de perdida de la soberanía nacional.

“Los esfuerzos por encontrar una metrópolis adecuada fueron tan persistente que “las imploraciones se dirigieron hasta  el precario reino de Cerdeña”, pero las rivalidades entre los poderes internacionales iban a dilatar el acontecimiento por diecisiete  años. Gran Bretaña y los Estados Unidos estaban opuestos a una anexión europea; y los tres poderes europeos estaban opuestos a una anexión norteamericana. La Guerra Civil  en los Estados Unidos, sin embargo, abrió las posibilidades para las actuaciones europeas que no podían ser impedida en el Continente Americano. Santana negoció secretamente con los Españoles y la República Dominicana fue anexada a España el 18 de marzo de 1861.”  (Latorre, p.40).

Como consecuencia de la Guerra de Restauración reapareció la lucha caudillista en el contexto dominicano. Luchas que son analizadas por Juan Bosch como luchas entre fracciones de la pequeña burguesía, encarnadas en los liderazgos de Luperón, Salcedo, Gaspar Polanco, Cabral y otros líderes restauradores. Dichas luchas evidencian la incapacidad de los líderes nacionalistas, revolucionarios, liberales y restauradores para retener el poder en un contexto de gobernabilidad, lo cual facilitó la llegada, otra vez, de Buena Ventura Báez a la presidencia de la República restaurada.

Como consecuencia de las luchas caudillistas entre los restauradores se produjo el derrocamiento y asesinato de Pepillo Salcedo y dos golpes de estado, lo cual facilitó la vuelta, nuevamente, de Báez al poder político de la República Dominicana.

Báez en el periodo de sus  seis años  (1868-1864), siguió el camino de las ejecuciones y persecuciones de los liberales restauradores, eso mismo había hecho Santana con los trinitarios. Con relación a esto sostiene Miguel Ángel Monclús en su libro el caudillismo en la República Dominicana, que “Justamente como santana había hecho que los héroes de la independencia, las cárceles estaban llenas de prisioneros y los exiliados se podían contar por los cientos.” (p.50).

En su gobierno de los seis años Báez intentó anexar la República Dominicana a los Estados Unidos; siendo coherente con su actitud anexionista de toda la vida política, sostiene S. Welles que Báez comparte con Manuel Joaquín del Monte el dudoso honor de haber sido los primeros dominicanos en solicitar la intervención de los estados unidos en 1850. ( Welles, 110-111)

El caudillismo como sistema de liderazgo político es una institución social que refleja la inestabilidad socio política de un Estado Nación, debido a que funciona por la voluntad de un liderazgo personalista, que ejerce su autoridad a través de la realdad  de la clientela.

Intervención norteamericana de 1916

La República Dominicana de la segunda mitad del siglo XIX se caracteriza por su estado de pobreza económica y social, propia de una formación social precapitalistas dominada por los valores tradicionales heredados de su origen colonial.

En un contexto de cambios económicos, sociales y políticos al entrar en las dos últimas décadas del siglo XIX emerge la figura de Ulises Heureaux, con el apoyo y protección del general restaurador Gregorio Luperón.

Heureaux será la figura dominante durante las últimas dos décadas  del siglo XIX. Este caudillo autoritario era hijo de un juez civil Haitiano y se caracterizó por su don de mando, astucia y condiciones militares. Contó con el apoyo impulsador de Gregorio Luperón, quién sería su mentor. Sin embargo, Lilís de ser un protegido de Luperón pasó a consolidar sus propias fuerzas y así se convirtió en un súper caudillo. El dio continuidad a la tendencia conservadora y autoritaria en el ejercicio del poder político, que fueron iniciadas por Santana y Báez en la primera república, dejando atrás el ideario liberal  restaurador de Luperón y su partido azul.

Con el asesinato de Lilís en 1899 se inició un proceso de inestabilidad, crisis social y política   en el contexto Dominicano y reaparecen los liderazgos caudillistas con las figuras de Juan Isidro Jiménez y Horacio Vásquez. Es en ese contexto de inestabilidad política de guerras civiles encabezadas por caudillos regionales que inicia el siglo XX y que se dan las condiciones socio política para la intervención militar Norte Americana a la República Dominicana (1916-1924).

About the author

Juan Francisco Viloria

Filosofo, sociólogo, profesor investigador de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

Vice Ministro de Educación Superior, Ciencia y Tecnología.

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