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Presidente: ordene prohibir el uniforme militar a la policía

Written by Angel Moreta

Por: Angel Moreta (Autor-Editor)

 

Hemos hablado varias veces por este sitio web Debate Plural sobre las consecuencias que tiene para los agentes policiales el uso de un uniforme militar. Las consecuencias son que los agentes, que son simples civiles armados, sin disciplina, se apoderan y practican un complejo de superioridad sobre la indefensa población civil.

Generalmente los agentes policiales se sienten inferiores al ejército nacional. No se dan cuenta que son dos órdenes diferentes, uno es para protección de la ciudadanía y otro es para la protección de la soberanía nacional.

Cuando un policía civil utiliza un uniforme militar pasa a considerarse un soldado, con poder suficiente para matar. Los policías que participaron del crimen de los pastores evangélicos en la Autopista Duarte estaban vestidos de soldados, inclusive con chaleco protector antibalas como si fueran para una guerra.

Los policías que mataron al joven en el Destacamento de la institución en San José de Ocoa, asesinaron a golpes al joven que perdió la vida como consecuencia de los contundentes golpes que recibió en todo su cuerpo, estaban vestidos con uniformes militares. Los policías que actuaron en el crimen del Destacamento del sector Naco, en el cual asesinaron a un joven dominicano inocente, también vestidos de soldados. Y así sucesivamente.

No vemos razones lógicas para que un policía esté habituado al uso de uniformes militares, que están preparados para irse a una guerra es una exageración tolerada por los directores policiales. Es un verdadero sentido del abuso a los reglamentos de la policía nacional.

El uniforme militar con chaleco antibalas y todo se remonta a la época no muy lejana del desecho de los uniformes militares en Irak (invasión del 2003), en Libia (2014), en Siria (2011), en Afganistán. Todos esos desechos fueron enviados a nuestros pobres países caribeños y latinoamericanos. Inclusive se convirtió el asunto en un negocio perfecto para la oficialidad de la policía nacional.

Y decimos perfecto porque vino a colación el tema, que comenzó en la primera intervención norteamericana en República Dominicana (1916-1924), de las llamadas “cantinas militares”, un mecanismo aceptado institucionalmente mediante el cual cada seis meses un oficial se enriquecía para toda su vida con un nombramiento como director de dichas cantinas, las cuales concurrían los soldados y los policías a comprar todo tipo de uniformes, zapatos y vestimentas de tipo militar. Es decir, que la superioridad que aparentemente produce el uniforme militar es ahora comprado en las cantinas y economatos del ejército y la policía nacional.

Los abusos tradicionales de la policía nacional

Las prácticas autoritarias de la dictadura trujillista (1930-1961), se hicieron propias de la policía nacional fundada en la década de los años 20, a partir de la aparición de la figura de Trujillo como máxima figura de la autoridad armada.

Esa tradición se prolonga hasta el día de hoy porque los gobiernos civiles que hemos padecido los dominicanos desde los últimos 50 años han sido tolerantes con la policía nacional, institución arbitraria que mata, asesina, golpea a los jóvenes, a las mujeres y a los adultos mayores. Que comete homicidios y genocidios en distintas situaciones como si fuera una fuerza imparable, incorregible, totalmente autónoma, no sujeta a la autoridad judicial ni a la autoridad disciplinaria que debe respetarse en todos los ámbitos de la sociedad dominicana.

Esta situación debe cambiar por el empuje de la organización popular, de la organización del pueblo que mediante su empuje multitudinario y de masas, ponga fin a la impunidad y a las tantas y miles acciones pestilentes contra la población.

El director actual de la policía nacional

El director actual es un indolente e incapaz, un cerebro no pensante, un funcionario ignorante y prepotente. Recordemos que en nuestro artículo “Arbitrariedad congénita del director de la policía nacional”, recordábamos su pensamiento arcaico sobre los hijos de las madres solteras dominicanas y su aptitud cuestionable para ser agentes de esa institución. A continuación, decíamos en ese artículo lo siguiente:

El mayor general mencionado, profundizando su actitud sobre la seguridad en manos de la Policía Nacional, aplicó su pensamiento atrasado afirmando que los hijos de madres solteras no podrán ser policías o miembros de esa institución porque supuestamente adquieren malas costumbres de sus madres porque son solteras.

Una teoría totalmente equivocada que no resiste el menor análisis lógico y que no comprende que el hecho de ser madre soltera no implica malos hijos. Tampoco por ser hijos de esas madres pueden ser declarados futuros delincuentes o pueden ser excluidos y marginados sociales.

Eduardo Alberto Then

Se trata de un mayúsculo disparate sin fundamentos, una afirmación surgida de la Caverna de Platón, que ignora la intercomunicación socrática y las características del mundo contemporáneo en el cual predomina las técnicas de aprendizaje como fuente de experiencia y sabiduría y como canal para la organización de las ideas y de las técnicas de investigación.

Ahora se han puesto de moda las promesas de violencia, la Policía Nacional abandona su uniforme para vestirse con uniformes militares, reflejando un complejo de inferioridad y la actitud de que “nosotros los miembros de la policía somos militares y estamos dispuestos a matar”. Bajo este autoengaño, violatorio de la ley y de los reglamentos de esa institución, el nuevo incumbente asume que “somos ejército y estamos dispuestos a la violencia” en las calles, ciudades, caminos de este país.

Equivocación del Mayor General Alberto Then

El mayor general al parecer desconoce lo que es una sociedad regida por normas democráticas. Establece una contradicción entre justicia e igualdad, pues los hijos de las madres solteras pierden ciudadanía, que es un derecho constitucional; pierden su libertad que es también de carácter constitucional, y son hombres maleducados, portadores de vicios presumiblemente, y enemigos de la paz y la tranquilidad porque son sujetos que debido a su mala formación deben ser arrojados al mundo de la exclusión social y de la marginalidad y la pobreza.

Se trata de una errática mentalidad que debe ser educada

En el mundo del mayor general no hay sistema educativo, no hay democracia sino prejuicios de mala formación lógica e histórica.

En ese mundo lo que hay son uniformes de la guardia, uniformes de guerra, cachuchas del ejercito   botas de la guardia, camisas del ejército, uniformes militares, órdenes militares, recintos policiales pero que parecen recintos militares.

De modo que ha tenido un mal comienzo y una continuación desabrida y disparatada, pues se expresó como un “jefe” de la policía trujillista y no como un director educador de la institución, pues según los cambios que emanarán de la comisión de reforma podrá ser un civil profesional, al igual que el Ministerio de Interior, del cual depende la llamada Policía Nacional.    

 

About the author

Angel Moreta

Angel Moreta, jurista, sociólogo, y filósofo; Profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), República Dominicana, Autor-Editor de Debateplural.

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