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La conspiración gringa contra Venezuela continúa

Written by Debate Plural

Félix Roque Rivero (teleSur, 24-3-22)

 

Brutal, tal es el calificativo que mejor describe las acciones injerencistas que está aplicando la Administración Estadounidense contra Venezuela. Pero la patria de Bolívar se ha apertrechado en su dignidad, se mantiene incólume en sus murallas y ha derrotado a todos los caballos de Troya que el imperio ha enviado de manera directa o indirecta para invadirla.

Brutal, tal es el calificativo que mejor describe las acciones injerencistas que está aplicando la Administración Estadounidense contra Venezuela. Se trata de una acción guerrerista que rompe todos los límites y las reglas de los convencionalismos bélicos (Liang y Xiangsui). Desde el año 2015, cuando Obama declaró a Venezuela ser una “amenaza inusual y extraordinaria”, han transcurrido siete años y no han podido ni podrán. La patria de Bolívar se ha apertrechado en su dignidad, se mantiene incólume en sus murallas y ha derrotado a todos los caballos de Troya que el imperio ha enviado de manera directa o indirecta para invadirla.

Suman ya más de 507 acciones  imperiales -lo denunció la vicepresidenta Delcy Rodríguez Gómez ante la Asamblea Nacional- contra Venezuela, su pueblo y legítimo Gobierno. Desde insultos, improperios, sanciones a altos funcionarios, toma-robo de sus activos (petróleo, oro, acciones, empresas, efectivo), asfixia financiera, prohibición de compras de alimentos, medicinas e insumos diversos, toma de sus legaciones diplomáticas, desconocimiento de su Gobierno y de sus representantes legítimos, ciberataques a su sistema eléctrico, intervención de sus redes informáticas, obstrucción de sus actividades bancarias, imposición de un “autoproclamado” presidente, contratación de sicarios y terroristas en ejercicios de mercerización de la guerra, intentos de invasiones (Operación Gedeón, Tienditas), etc.

Se trata de poner en práctica en Venezuela la llamada Guerra Irrestricta que, como lo explica el militar holandés Martin Van Creveld, es “…el pensamiento estratégico contemporáneo que implica, mientras estamos viendo una reducción relativa de la violencia militar, al mismo tiempo, definitivamente estamos ante un aumento de la violencia en los ámbitos político, económico y tecnológico”. (Van Creveld, La Guerra Irrestricta, ¿un nuevo modelo de guerra?). Es la aplicación de la máxima de Sun Tzu de que “en el arte de la guerra no hay reglas fijas”.

Tal es la filosofía de la guerra que los EE.UU. y sus aliados están aplicando contra el Gobierno y pueblo de Venezuela. Pese a los exitosos esfuerzos de la Cancillería venezolana ante el Consejo de Seguridad de la ONU, en el Movimiento de Países No Alineados, las alianzas con potencias como China y Rusia, la guerra irrestricta continúa de manera inexorable, atacando “las diferentes vulnerabilidades de los entes y ante los diversos componentes del Estado”. (Acuña y Barrero, La guerra irrestricta, guerra de cuarta generación, mayo de 2018). A esto se suma la campaña desinformativa, las fake news desplegadas en el marco de la guerra cognitiva.

La llamada “Guerra Irrestricta”, o sin límite ni reglas, tiene principios que la orientan. Según los coroneles chinos Liang y Ciangsui, esos principios son: 1.- La omnidireccionalidad que tiende a una observación y empleo de todos los factores en un rango de 360 grados; 2.-La sincronía para conducir las distintas acciones en un mismo periodo de tiempo y en espacios diferentes; 3.-Objetivos limitados, estos nunca deben superar a los medios de que se dispone para la guerra; 4.-Medios ilimitados a fin de satisfacer y cumplir con los objetivos limitados trazados; 5.-Desequilibrio, determinar los puntos álgidos siguiendo una dirección simétrica equilibrada; 6.-Consumo mínimo, los recursos nunca deben ser empleados de manera exagerada en relación al objetivo; 7.- Coordinacion multidimensional en todas las fuerzas movilizables en todos los campos previstos; 8.-Ajuste y control de las partes y de todo el proceso, de manera permanente, sin interrupción.

Estos ataques inclementes y criminales los ha relanzado el presidente Joe Biden con la renovación por un nuevo año de la Orden Ejecutiva que rebautiza a Venezuela con el calificativo de «amenaza inusual y extraordinaria». Una clara y manifiesta demostración de su hostilidad para con el pueblo venezolano.

Ante esto cabe preguntarse: ¿estarán el Gobierno y el pueblo venezolano en condiciones de continuar enfrentando y, lo más importante, resistir y vencer este tipo de guerra no convencional donde todo es válido, donde no existen reglas? El repunte de la economía venezolana es un serio indicador de la senda victoriosa.

Desde cuando Obama firmó su Orden Ejecutiva declarando a Venezuela como una “amenaza inusual y extraordinaria”, sobran los ejemplos de resistencia heroica de un pueblo que junto a su Gobierno legítimo se ha plantado gallardamente -como en el pasado lo hizo ante el imperio español, guiado por el genio y talento de El Libertador Simón Bolívar y sus Ejércitos- en defensa de la soberanía, por el logro de la Independencia y el mantenimiento de la paz.

Dejando a un lado cualquier postura de ingenuidad y de celebraciones triunfalistas, hay que decirlo sin ambages: el Gobierno de los EE.UU. se la ha jurado a Venezuela, su Gobierno y su pueblo. El reto que la Revolución Bolivariana le ha planteado al imperio, el ejemplo que ella irradia,  “no ha de quedar impune”, los poderes fácticos lo saben. Las inmensas riquezas energéticas y minerales son el botín material a repartirse; la Revolución Bolivariana es un mal ejemplo ideológico político a la cual hay que ponerle fin. El “acercamiento” de funcionarios de la Administración gringa a Venezuela es parte del juego distraccionista y desinformativo, es el lobbysmo diabólico que reafirma la máxima de que los EE.UU. no tienen amigos permanentes en ninguna parte del globo terráqueo. Es la psicopolítica que muy bien describe el filósofo Byung-Chul Han. Es el despliegue de las modernas técnicas de poder del capitalismo que, en lugar de emplear el poder opresor militarista (no descartado del todo), utiliza un poder seductor, inteligente para dominar a los pueblos y someterlos al entramado de la dominación imperial. (Chul Han B, La psicopolítica. España, 2015).

Desarrollando una guerra híbrida, donde el límite es que no existe límite ni regulación normativa, el imperio, sin haber movilizado un solo marine a territorio venezolano de manera directa, aunque sí encubierta, adelanta acciones multifactoriales, las cuales se van sucediendo en cadena, una tras otra. Un guion al mejor estilo hollywoodense se va develando en cada acción emprendida por  uno cualquiera de sus halcones. Ellos vieron una “oportunidad” en Venezuela y no van a cesar en su empeño en conquistarla. Saben de su importancia estratégica. No se trata de sumarse a la política de psicoterror que desde el Pentágono se planifica. Se trata, sí, como lo advierte el presidente Nicolás Maduro, de no bajar la guardia y de mantener los nervios de acero bien templados. Han logrado apagarnos la luz con incesantes saboteos, pero nos encendieron el alma, eso es lo concreto.

En estos tiempos de conflictos bélicos, de incertidumbres y amenazas de una guerra nuclear que significaría el fin de todo lo creado, Venezuela apuesta por la paz, la solución pacífica de los conflictos y la no injerencia en los asuntos internos de las países. Una nueva normativa internacional está naciendo. La multipolaridad es demostrativa del aparecimiento de nuevos bloques de poder. La hegemonía imperial se erosiona. Un sistema monetario distinto a la prevalencia del dólar ya se asoma. Los que apuestan por la destrucción y la muerte cada vez son menos. Los que aman la vida perdurarán y vencerán. Nuestro planeta no se merece menos.

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