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Un pacto diplomático bloquea temporalmente la representación de la Junta de Myanmar en la ONU

Written by Debate Plural

Sebastian Strangio (The Diplomat, 18-9-21)

 

En virtud de un acuerdo negociado por los Estados Unidos y China, la decisión sobre el puesto de Myanmar en la ONU se aplaza hasta noviembre.

Este lunes, Foreign Policy publicó un informe exclusivo en el que se afirmaba que los Estados Unidos y China habían negociado un acuerdo que impide a la junta militar de Myanmar reclamar el puesto del país en las Naciones Unidas.

El dilema de quién debe representar a Myanmar en la ONU se ha planteado desde febrero, cuando los militares del país derrocaron al gobierno electo liderado por Aung San Suu Kyi. La cuestión se complicó por el hecho de que unas semanas después del golpe, Kyaw Moe Tun, embajador de Myanmar ante la ONU, pronunció un emotivo discurso ante la Asamblea General en el que rompió públicamente con la junta militar y prometió lealtad al gobierno civil derrocado.

Se esperaba que el asunto se tratara esta semana, al iniciarse la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York. Pero, según el informe de Foreign Policy, China y los Estados Unidos han llegado a un acuerdo, producto de «semanas de negociaciones diplomáticas entre bastidores», por el que la Comisión de Verificación de Poderes de la Asamblea General de la ONU aplazará decidir sobre la representación de Myanmar hasta el final de la sesión de la Asamblea General en noviembre.

Como resultado, Kyaw Moe Tun, que desde entonces ha manifestado su apoyo al Gobierno de Unidad Nacional de la oposición establecido en abril, seguirá ocupando el puesto por el momento. A cambio, se espera que «se contenga» y se abstenga de arremeter contra la junta durante la sesión de la Asamblea General.

Desde que Kyaw Moe Tun prometió lealtad al gobierno de Aung San Suu Kyi, la junta de Myanmar ha intentado sin éxito despedirlo y sustituirlo por el candidato de su elección. La junta, o agentes que actúan en su nombre, ha intentado destituirlo también por medios violentos. El mes pasado, las autoridades estadounidenses anunciaron el arresto de dos ciudadanos de Myanmar que supuestamente habían conspirado para «herir gravemente o matar» al embajador, cuyo equipo de seguridad ha sido reforzado desde entonces.

El acuerdo alcanzado, de acuerdo con la información, aplaza una lucha potencialmente complicada en la Comisión de Verificación de Poderes de la Asamblea General de la ONU, que tiene la tarea rutinaria, aunque ocasionalmente controvertida, de determinar qué representantes pueden asistir y hablar en nombre de sus países. Según el informe de Foreign Policy, el comité de nueve miembros ha «respaldado informalmente» el acuerdo, junto con Rusia, la Unión Europea y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN, por sus siglas en inglés). Se espera que el Comité se reúna en noviembre.

¿Cuál es la estrategia detrás de este acuerdo? Según el informe de Foreign Policy, a los Estados Unidos y a sus socios europeos «les preocupaba que un país afín a las pretensiones del régimen militar», como podría ser China o Rusia, por ejemplo, «pudiera apelar a los comités de verificación de poderes para que se ocuparan del asunto antes de su primera reunión programada para noviembre». Citaba el comentario de un diplomático no identificado: «Nos interesa mantener el statu quo tanto tiempo como podamos».

Al optar por aplazar la decisión, al menos hasta noviembre, los Estados Unidos y China han escogido la opción práctica de pasar la pelota.

Dado que cualquier presión china o moscovita para sentar al candidato elegido por la junta probablemente implicaría una acalorada lucha diplomática sin garantías de éxito, no es de extrañar que Moscú y Beijing hayan optado por preservar el statu quo. Como ha argumentado el periodista indio Angshuman Choudhury, China «ha optado con claridad por priorizar sus intereses bilaterales con Washington sobre su «relación especial» con el régimen militar de Myanmar».

Tanto los Estados Unidos como China tienen también interés en evitar que la crisis política de Myanmar se convierta en objeto de una evidente competición geopolítica.

Es probable que el acuerdo sea recibido con ambivalencia por quienes han pedido a la ONU que adopte una postura firme e inequívoca contra el golpe de estado en Myanmar. Por un lado, Kyaw Moe Tun seguirá siendo el representante legítimo del país ante el organismo mundial, lo que supone una victoria para la oposición anti militar. Por otro lado, se verá limitado en el uso de su púlpito para expresar su oposición a los militares y a las atrocidades que la junta acumula.

Al igual que muchos compromisos diplomáticos, el resultado no llega a satisfacer del todo a ninguna de las partes. Pero tarde o temprano, la ONU se verá obligada a considerar el argumento de la junta para ser considerada como legítima titular del asiento del país en el organismo mundial. La cuestión principal, en estos momentos, es si los acontecimientos acelerándose al interior del país cambiarán las valoraciones diplomáticas de las principales potencias, cuando llegue el momento de la reunión final del comité para discutir el tema.

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