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La estafa del «acuerdo de salvación nacional» en claves

Written by Debate Plural

Misión Verdad (28-6-21)

 

El 11 de mayo pasado, el gobierno fake de Juan Guaidó lanzó el llamado «Acuerdo de Salvación Nacional», una suerte de planteamiento unitario para recuperar la democracia del país, salir de la crisis humanitaria compleja y utilizar el apoyo de la comunidad internacional para lograr estos objetivos.

Con esto, el exdiputado por el estado La Guaira busca reflotar su penosa imagen, que ya venía en declive desde mediados de 2019 y se terminó de desdibujar con la elección de la nueva Asamblea Nacional.

Con la renovación del Poder Legislativo, Guaidó deja de tener el único vínculo que lo asociaba con un poder del Estado. Desde hace mucho tiempo este gobierno ficticio solo era sostenido virtualmente por medios de comunicación, el apoyo del gobierno de Estados Unidos y algunos de sus satélites, y eso también ha ido mermando.

Pero más allá del intento de sobrevivir en el escenario político nacional es necesario preguntarse si no se trata de una reedición del estribillo «cese de usurpación, gobierno de transición y elecciones libres», que también pasó al olvido.

¿OTRA ESTAFA DEL CLAN GUAIDÓ?

El día del lanzamiento, en un video Guaidó precisó la importancia de buscar soluciones «realistas y viables» a la situación de Venezuela, cuya propuesta tenía como eje la convocatoria a elecciones libres y la entrada masiva de «ayuda humanitaria», según él, para recuperar la democracia.

Pero la realidad es que el exdiputado no tiene poder ni siquiera para unir a la oposición venezolana más extremista, y menos lo tendría para buscar esas soluciones viables que menciona.

Por otra parte, refiere que en este plan salvavidas participaría el gobierno interino, la Asamblea Nacional y la plataforma unitaria, además del gobierno del presidente Maduro y la comunidad internacional.

LA DEMOCRACIA Y LAS ELECCIONES LIBRES

Sobre el primer ítem, las elecciones libres y justas, dijo que era necesario la convocatoria de un cronograma de elecciones libres y justas en el país. Esta demanda es inconstitucional porque, de acuerdo al calendario del Consejo Nacional Electoral (CNE), unas elecciones generales no están planteadas y hasta el momento han cumplido con lo establecido: se realizaron las elecciones parlamentarias en diciembre del año pasado y las regionales están pautadas para noviembre de este que corre.

La verdad es que el sector que acompaña a Juan Guaidó ha quedado fuera del juego democrático por voluntad propia, aun cuando se han ofrecido todas las garantías de transparencia.

Recordemos que Venezuela está abierto a la observación internacional siempre y cuando no pretendan interferir en los asuntos internos del país. La oposición venezolana que no sigue la agenda estadounidense participó en las elecciones parlamentarias y se ha planteado sumarse al diálogo nacional sin que esto signifique plegarse a la agenda del presidente Maduro.

AYUDA HUMANITARIA E INGRESO MASIVO DE VACUNAS

Respecto a la «ayuda humanitaria» y el ingreso de vacunas al país, el falso interinato planteó la necesidad del ingreso masivo de ayuda humanitaria y de vacunas anticovid. Asimismo, usó como bandera las «pocas vacunas» que ha gestionado el Gobierno Bolivariano, el colapso del sistema de salud, la escasez de insumos y la falta de personal médico, entre otros.

Debemos recordar que el clan Guaidó se desdibujó aún más cuando se decretó la pandemia por covid-19. Quien asumió el manejo de la contingencia fue el gobierno de Maduro con las medidas efectivas para detener el avance de la pandemia, cuyos efectos pueden verse en las estadísticas globales donde se refleja el número de infectados y muertes. Esto, a pesar del evidente deterioro del sistema de salud producto del bloqueo económico y financiero que impulsó el sector (anti)político que él representa.

Mientras tanto, eventualmente aparecía en redes sociales dando órdenes y ofreciendo ayudas que nunca se materializaron. Su caricaturización fue más notoria ya que su acción como «gobierno» se circunscribía al hecho de repetir, y solo de la boca para afuera, lo que impulsaba el presidente Maduro.

También es necesario recordar que Juan Guaidó buscó protagonismo cuando el Gobierno Bolivariano rechazó el ingreso de la vacuna AstraZeneca a través del mecanismo Covax debido al prontuario de irregularidades y fraudes de esa farmacéutica, además de que se suspendió su uso en varios países de la Unión Europea (UE) y otras partes del mundo por estar relacionada a varias muertes por trombos luego de su aplicación.

«Días antes del anuncio de la OPS sobre el mecanismo Covax y la cuestionada vacuna de AstraZeneca, Juan Guaidó y su corte de criminales hicieron rodar la noticia del supuesto ‘acuerdo’ para comprar vacunas. Jugaron posición adelantada, tomando en cuenta que el Gobierno Bolivariano ya había decidido no contar con las dosis de la compañía británica», refiere esta tribuna en una investigación.

Todo se trató de una operación orquestada para proyectar la crisis sanitaria y la negativa de que el gobierno chavista estaba impidiendo, nuevamente, el ingreso de «ayuda humanitaria». Se intentó usar el mecanismo de la ONU para extorsionar y chantajear a un país ya bloqueado. Si en esa época en la que aún era diputado no pudo gestionar algo para la nación, valiéndose del supuesto «poder» que tenía y el «apoyo» de la comunidad internacional, ahora que no cuenta con el mismo respaldo y legalmente no tiene ningún cargo -si quiera en una institución forajida por cuenta de la estrategia estadounidense- es menos probable que lo haga hoy.

Quien ha gestionado el ingreso de vacunas a Venezuela ha sido el gobierno del presidente Maduro, quien ha tenido que sortear todo tipo de obstáculos para lograrlo, incluso durante la pandemia el bloqueo imperial no ha cesado, por lo que el Gobierno Bolivariano ha tenido que triangular con Rusia, China y Cuba para el ingreso de vacunas, insumos médicos y todo lo necesario para contener la pandemia.

FIN DE LA CRISIS MIGRATORIA

La otra gran promesa del «Acuerdo de Salvación Nacional» es la de acabar con la crisis migratoria, recurso narrativo con el que el clan Guaidó, el gobierno de Estados Unidos y las ONG vinculadas a su influencia han triangulado una de las mayores tramas de corrupción.

En los últimos años se han usado cifras escandalosas que rayan en el absurdo, sin respaldo alguno, para justificar el ingreso ilegal de recursos, reparto de miles de dólares a Organizaciones No Gubernamentales y la aplicación de Medidas Coercitivas Unilaterales por parte de Estados Unidos.

Incluso se ha vuelto uno de los comodines más usados cada vez que hay un objetivo político contra la Revolución Bolivariana o buscan capitalizar más recursos.

Recientemente, corporaciones mediáticas como Fox NewsDaily CallerLMTonlineReuters, entre otros, realizaron una gran cobertura sobre los migrantes venezolanos que cruzaban el Río Bravo para llegar a tierra estadounidense, símbolo de la libertad de los que escapan de la tiranía chavista.

La organización Sures, que sigue con detalle el tema de la migración venezolana, detalla las contradicciones de las escenas difundidas en Río Bravo, «que discrepan de las condiciones características que rodean el paso de los migrantes centroamericanos, los más asiduos a esa ruta»:

  • Cruzan de día y bajo el foco de las cámaras, aun cuando es un paso ilegal para miles de centroamericanos que cada año son arrestados por las autoridades del país norteamericano.
  • No se parecen a los migrantes habituales que buscan un mejor futuro, sino turistas que van a pasar unas vacaciones.
  • No parecen haber recorrido largos trayectos terrestres como el resto de las poblaciones migrantes, quienes sufren extensas jornadas a la intemperie y en condiciones que vulneran sus derechos humanos, tampoco reportadas por estas cadenas de medios.
  • La Patrulla Fronteriza se muestra receptiva y no presenta mayor resistencia a la llegada de estos migrantes.

Esta puesta en escena se realizó en el marco de la «Conferencia Internacional de Donantes en solidaridad con los refugiados y migrantes venezolanos, que se llevó a cabo el pasado 17 de junio; poniendo también como foco de ataque los acercamientos del Gobierno venezolano con la Administración Biden en el marco del llamado a diálogo nacional convocado por el presidente Nicolás Maduro», refiere esta tribuna.

El tema de la migración durante el falso interinato siempre se trató como un recurso explotable para atacar a las autoridades venezolanas y obtener recursos por parte de las oficinas estadounidenses como la USAID. Desde el supuesto poder nunca hubo voluntad política para ofrecer soluciones a una migración que -más allá de los números abultados que se muestran con intermitencia en todas las web de ONG, organizaciones de derechos humanos y oficinas estadounidenses- es real y producto del bloqueo impulsado por el sector liderado por Guaidó.

Sin embargo, no es solo un asunto de voluntad. Se supone que el autoproclamado sería visto por los demás presidentes de la región como un interlocutor a la altura del cargo que representan y con ello podría, en teoría, gestionar las acciones necesarias para atender a los migrantes.

Pero como hemos dicho a lo largo de esta nota, esa base de apoyo foránea también se fue perdiendo. Ni siquiera Estados Unidos, el principal ejecutor del bloqueo imperial contra el país, vio en Guaidó un homólogo, por el contrario, fue una pieza cuya función se limitó a avalar el despojo de los activos venezolanos en el exterior sin poder decidir sobre ellos.

EL CLAN GUAIDÓ EN SU LABERINTO: SE AGOTA EL TIEMPO

Recientemente, el exdiputado anunció que una comisión de políticos opositores venezolanos viajaría a Washington y Bruselas «para buscar apoyo y consultar a sus aliados sobre sus posiciones ante un eventual levantamiento de las sanciones».

Según lo reseñado por Reuters, buscarían establecer un diálogo con el gobierno del presidente Nicolás Maduro:

«Discutiremos con nuestros aliados un marco bajo el cual se sientan cómodos, por ejemplo, con ese levantamiento progresivo de las sanciones basado en el cumplimiento (del gobierno) de un acuerdo», dijo Guaidó en esa oportunidad.

Esta reaparición del autoproclamado se da en un contexto en el que los principales actores del bloqueo contra Venezuela (Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea) buscan abrir las posibilidades de «‘revisar’ las medidas coercitivas contra el país, en un alarde de sostener las presiones a cambio de concesiones en el ámbito venezolano», reseñamos en Misión Verdad recientemente.

La posibilidad de una distensión se da no tanto por buscar una salida a la crisis que estos mismos autores provocaron con las «sanciones», sino porque en en esta larga carrera de presión y desgaste nunca llegó el colapso total esperado; el gobierno de Maduro resistió la presión y Guaidó y su interinato se diluyeron.

Lo cierto es que el supuesto «Acuerdo de Salvación Nacional» tampoco goza de autonomía y parece ser un recurso para mantener viva la voz de un gobierno fake, que se ha ido apagando lentamente. Dilatar su presencia en los acontecimientos que signan la posible salida a la crisis venezolana es otra prueba del fracaso de los que apostaron por el gobierno paralelo.

Vale recordar que el apoyo ya mermado a la figura de Juan Guaidó tiene fecha de vencimiento y fue Washington quien estableció que hasta diciembre duraba su respaldo. De acuerdo con PanAm Postla decisión fue tomada por la administración de Joe Biden y notificada por el embajador virtual para Venezuela, James Story, luego de una reunión con el llamado G4 que se llevó a cabo en Bogotá.

Es por ello que cualquier acción que tome el gobierno fake puede ser asumida como parte del estertor de un sector político venezolano que encarna uno de los periodos más oscuros para la República.

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