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Francia, Sarkozy y la Justicia a la medida de Macron

Written by Debate Plural
Luis Rivas (Sputnik, 4-3-21)
Una ‘República de jueces’, una ‘Justicia política’. Políticos franceses de izquierda y derecha sugieren que tras la condena a cárcel del exjefe del Estado, Nicolas Sarkozy, la elección del presidente del país depende de la ideología de los magistrados y no de las urnas.
Que en Francia se dude de los principios que rigen un Estado de derecho pone al país al nivel de lo que sus élites políticas y mediáticas critican de otros gobiernos europeos, por no ir más allá de las fronteras de la Unión Europea, donde los campeones de la moral internacional con sede en París son expertos en descalificar la soberanía jurídica de naciones no afines.
La condena a un año de prisión firme del expresidente Nicolas Sarkozy es el corolario de más de diez años de iniciativas judiciales contra el eterno candidato a salvar a la derecha francesa de su crisis electoral. El exmandatario tiene desde entonces siete causas pendientes de diferente contenido, pero en ninguna de ellas las pruebas contra él han sido concluyentes, según su defensa.
La condena a prisión que, por supuesto, será recurrida, está justificada por corrupción y tráfico de influencias, pero en las conclusiones de los magistrados no aparecen tampoco pruebas contundentes, sino índices del supuesto delito, según él. En este llamado ‘caso de las escuchas’, Sarkozy está acusado de haber utilizado a su amigo, el exjuez del Tribunal Supremo, Gielbert Azibert, para informarle sobre el curso de dos de las pesquisas judiciales que le atañían:

la supuesta financiación de la campaña electoral de 2007 por parte de Muammar el Gadafi,

Nicolas Sarkozy

y la pretendida obtención ilegal de fondos de la multimillonaria propietaria de la empresa L’Oréal, Liliane Bettencort, para la misma campaña.

Más de 4000 escuchas ilegales a Sarkozy

En septiembre de 2013, un juez ordenó el pinchazo de los teléfonos de Sarkozy. Este, avisado presuntamente por sus contactos en las esferas del Estado, cambió de móvil y utilizó con su abogado otro celular bajo nombre falso. La maniobra no escapó a los policías y es en base a esas escuchas por lo que el exdirigente se ve tratado como ciudadano no aforado. En esas grabaciones se da a entender, según algunas fuentes, que el juez Azibert sería recompensado con un retiro de lujo en la Justicia de Mónaco si ayudaba a su amigo.
Sarkozy ha sido objeto de casi 100 horas de interrogatorios y, sobre todo, más de 4.500 escuchas telefónicas que sus abogados consideran ilegales.
«¿En qué democracia el líder de la oposición (2007) puede ser espiado durante siete meses y ver el contenido de sus conversaciones publicado en la prensa?», se pregunta en el expresidente, quen añade: «Si estuviéramos en Rusia, los defensores de derechos humanos gritarían que esto es gravísimo».
En esa época, el respetado abogado y entonces presidente de la Liga Internacional contra el Racismo y el Antisemitismo (LICRA), Alain Jakubowicz, calificó el tratamiento judicial a Sarkozy de «excesivo y humillante».
A Nicolas Sarkozy lo que sus allegados denominan ‘ensañamiento’ judicial frenó en seco su carrera hacia el Elíseo en 2012, en favor del socialista François Hollande. En su momento, otro abogado estrella, hoy ministro de Justicia de Macron, Eric Dupont-Moretti, trató de «espionaje» los métodos utilizados para investigar a Sarkozy.
En las presidenciales de 2017, François Fillon, elegido en las primarias del centroderecha, partía como claro favorito ante Marine Le Pen y el novicio Emmanuel Macron. Una investigación llevada a cabo con una velocidad sorprendente para los hábitos de la Justicia francesa le impidió alcanzar el palacio presidencial.

Melenchon y Le Pen investigados, Macron respira

El líder de la formación izquierdista La Francia Insumisa, Jean-Luc Melenchon, ha sido claro en su perfil de Twitter para comentar la sentencia contra su otrora enemigo político: «Sarkozy condenado, Macron se libra de un serio rival».
Sarkozy ya manifestó y ha reiterado que no será nunca más candidato a la presidencia, pero la falta de liderazgo en su partido, Los Republicanos, mantenía viva la esperanza de sus seguidores. Melenchon también ha sufrido lo que él denomina persecución judicial. Fue condenado a tres meses de cárcel por «rebelión y provocación». El político sugirió entonces la intención de dañar su honorabilidad por la forma en que surgió la información sobre el caso.
El principal rival de Emmanuel Macron en 2017 y, presumiblemente, en 2022, es Marine Le Pen. La jefa de Reagrupación Nacional (RN), ha sido objeto también de investigación judicial, al ser acusada de haber creado empleos ficticios para financiar a su partido. Le Pen fue también obligada por los jueces a someterse a un examen psiquiátrico por haber publicado en su cuenta de Twitter imágenes de las atrocidades cometidas por el autodenominado Estado Islámico (proscrito en Rusia y otros países). Los jueces le aplicaron el artículo 706-47 de Código Penal francés, que castiga la difusión de imágenes violentas.
Su reacción a la condena de Sarkozy fue tan clara como la de su oponente al otro extremo del arco político:
«No son los jueces los que deben decidir quién es candidato a presidente; no deben ser los magistrados los encargados de organizar las primarias de las elecciones».

‘El muro de los pendejos’

El socialista Hollande fue acusado de haber creado la Fiscalía Nacional Financiera como arma contra sus rivales políticos. Ese ente jurídico fue el inicio de los problemas de Nicolas Sarkozy. Y, si en 2012 Hollande obtuvo la Presidencia de la nación, cinco años más tarde la secuencia judicial allanó el terreno a Macron para liberarse de François Fillon.
Sobre el actual jefe del Estado recaen las sospechas de disfrutar de una Justicia partidista. Las acusaciones no provienen solo de sus contendientes. En enero pasado, el abogado Regis de Castelnau publicó el libro Una Justicia política; de los años Chirac al sistema Macron, en el que describe de forma implacable el funcionamiento del sistema judicial francés en los últimos 30 años.
Su reacción a la condena de Sarkozy fue tan clara como la de su oponente al otro extremo del arco político:
«No son los jueces los que deben decidir quién es candidato a presidente; no deben ser los magistrados los encargados de organizar las primarias de las elecciones».

‘El muro de los pendejos’

El socialista Hollande fue acusado de haber creado la Fiscalía Nacional Financiera como arma contra sus rivales políticos. Ese ente jurídico fue el inicio de los problemas de Nicolas Sarkozy. Y, si en 2012 Hollande obtuvo la Presidencia de la nación, cinco años más tarde la secuencia judicial allanó el terreno a Macron para liberarse de François Fillon.
Sobre el actual jefe del Estado recaen las sospechas de disfrutar de una Justicia partidista. Las acusaciones no provienen solo de sus contendientes. En enero pasado, el abogado Regis de Castelnau publicó el libro Una Justicia política; de los años Chirac al sistema Macron, en el que describe de forma implacable el funcionamiento del sistema judicial francés en los últimos 30 años.
El francés medio, no experto en derecho, es consciente de que entre los jueces existen diferentes sensibilidades políticas, pero confirmó sus sospechas de forma brutal cuando un periodista de la televisión pública filmó en la sede del Sindicato de la Magistratura —una organización de izquierda— un mural donde, bajo el titular Le Mur de cons (que podría traducirse como El muro de los pendejos, o boludos, o gilipollas), estaban adosadas fotos de personajes políticos conservadores o de ciudadanos anónimos, como padres de jóvenes violadas y asesinadas, de los que los miembros del sindicato se mofaban.

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