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Imre lakatos: la humanización de la ciencia (1)

RESUMEN

En el siguiente artículo, se propone una aproximación al concepto de ciencia, aproximación que resulta valedera para el ámbito de lo social, históricamente menos desarrollado que el natural. Es probable que esta situación se deba, en parte, al menor grado de consenso que los científicos sociales han alcanzado en cuestiones epistemológicas fundamentales. Por ello, es el objetivo principal de este artículo desarrollar una propuesta básica para esbozar una definición conceptual genérica a partir de los supuestos defendidos por algunos filósofos de la ciencia, concretamente, Imre Lakatos.

Palabras clave: Conocimiento científico, filosofía de la ciencia, epistemología, clasificación de las ciencias, ciencias sociales.

INTRODUCCIÓN

Imre Lakatos, nacido Imre Lipschitz (Debrecen, Hungría, 1922 – Londres, 1974), fue un economista húngaro de origen judío que logró salvarse de la persecución judicial nazi cambiando su apellido. En 1956 huyó a Viena escapándose de las autoridades rusas luego de la fallida revolución húngara abortada por los soviéticos y posteriormente se estableció en Londres, donde colaboró en la London School of Economics.

Los aires de la posmodernidad han menoscabado la fe en la ciencia a través de la caída del proyecto de la ilustración (el progreso de la humanidad gracias al desarrollo de las ciencias y las técnicas) (Hottois, 1999: 481), aunque no es éste el único metarrelato que ha perdido un cierto poder de imantación en la contemporaneidad. Junto a la pérdida de credibilidad del progreso científico —tal y como recuerdan los miembros de la Escuela de Frankfurt, éste ha provocado el auge de la razón instrumental y con ella la barbarie de los campos de concentración nazi, por citar un ejemplo—, habría que destacar el hecho de que la sociedad de la información se «organiza en torno al conocimiento para lograr el control social y la dirección de la innovación y el cambio» (Bell, 1976: 34).1 De hecho, se concibe a esta sociedad informacional como aquel estadio de desarrollo no solamente en el que se aumenta el acceso a la información hasta cotas históricas, sino en su sentido más amplio: como aquella «forma específica de organización social en la que la generación, el procesamiento y la transmisión de información se convierten en las fuentes fundamentales de productividad y poder debido a las nuevas condiciones tecnológicas que surgen en este período histórico» (Castells, 2000: 51).

Si bien la información y el conocimiento son dos de las fuentes de poder del sistema, en el caso concreto del saber científico, éste se presenta como una vía válida para acceder al mundo, un mundo caracterizado por la complejidad (Luhman, 1996), por el dominio de las industrias culturales y por el constante cambio que imprime el modelo de desarrollo sociotécnico capitalista (Castells, 2001) que rige la lógica mundial.2 Ahora bien, la ciencia no es el único camino para acceder al conocimiento del hombre y de la sociedad,3 aunque, al convertirse la construcción de dicho conocimiento en una tarea compleja debido a la propia lógica social contemporánea, el papel desempeñado por las ciencias sociales tiene, si cabe, un mayor valor que en épocas anteriores.

Ahora la cuestión está en esbozar una aproximación epistemológica al concepto de ciencia, una vez que se ha reconocido que sobre ésta no hay un acuerdo general (Alonso, 2004: 32), falta de consenso que es más pronunciada en las ramas científicas sociales que en las naturales (Woolgar, 1991: 13).

Por todo ello, es el principal objetivo de este artículo esbozar los rasgos del conocimiento científico a partir de las aportaciones del filósofo de la ciencia Imre Lakatos y poner en evidencia que es posible inferir una conceptualización de la ciencia, a pesar de la aparente contradicción de algunos de sus supuestos. A partir de esta base común, pensada principalmente para las ciencias sociales, cada disciplina deberá trazar sus propias particularidades epistemológicas. Es éste el caso de la comunicación (de las ciencias de la comunicación), en que las reflexiones de carácter epistémico continúan siendo no solamente un área de interés, sino también una prioridad para definir la identidad de la investigación en comunicación.

LA CONSTRUCCIÓN DEL CONOCIMIENTO DESDE UNA PERSPECTIVA HTÓRICA: LAKATOS

En general, «la ciencia es valiosa como herramienta para domar la naturaleza y remodelar la sociedad; es valiosa en sí misma, como clave para la inteligencia del mundo y del yo; y es eficaz en el enriquecimiento, la disciplina y la liberación de nuestra mente» (Bunge, 1981: 36).

La idea fundamental de esta propuesta es que la experiencia no puede demostrar la verdad, pero sí la falsedad, es decir, las teorías o hipótesis deben ser siempre tenidas en cuenta como certezas, que cada vez irán acercándose más a la verdad a través de las críticas y la detección de errores: una teoría puede ser definitivamente rechazada, pero nunca definitivamente aceptada. El falsacionismo permite al investigador discernir entre unos enunciados y otros, no porque los que sobrevivan sean verdaderos, sino porque mediante el empirismo se ha demostrado que los desestimados son errados. «Los enunciados científicos empíricos han de ser determinantes de modo concluyente, es decir, que en un principio, tanto su verificación como su falsación han de ser posibles» (Popper, 1999: 42).

Este supuesto no reúne el consenso de los filósofos de la ciencia, dado que no siempre una teoría puede ser corroborada por la experiencia. Lakatos (1998) se muestra contrario a que una proposición pueda ser confirmada o refutada por los hechos, puesto que en función de las reglas de la lógica, este hecho supondría mezclar lenguajes distintos. Según el autor, las proposiciones sólo pueden ser derivadas a partir de otras proposiciones, no a partir de los hechos: no se pueden probar enunciados mediante experiencias.

FALSACIONISMO INGENUO Y SOFISTICADO

La metodología de los programas de investigación supone un paso más allá en el falsacionismo ya que resuelve algunos problemas de los que adolece este último. Debido a esto, Lakatos pasa a denominar falsacionismo ingenuo al defendido por Karl Popper en su libro La lógica de la investigación científica, mientras que llama falsacionismo sofisticado a las sugerencias más tardías de Popper, así como a su propia metodología de los programas de investigación.

No obstante, cabe señalar que Popper no llama a su metodología falsacionismo, sino racionalismo crítico. El hecho de que actualmente se la conozca por falsacionismo es debido a los divulgadores de su obra, así como a la distinción mencionada que realizó Lakatos.

Ahora bien, se ha apuntado que el falsacionismo ha fallado a la hora de aprehender la complejidad del desarrollo de las teorías importantes.

Por ello, Kuhn (1989 y 2001), Lakatos (1998) y Feyerabend (1986 y 2000) realizan otras propuestas mediante las que intentan explicar cómo ha avanzado la ciencia desde una perspectiva histórica. Según Chalmers (2003: 98), lo que tienen en común estas perspectivas —en mayor medida Kuhn y Lakatos, puesto que como veremos Feyerabend niega la existencia del método científico y aboga por el anarquismo metodológico— es que la «concepción más adecuada de la ciencia debe originarse en la comprensión del entramado teórico en el que tiene lugar la actividad científica (…) El significado de los conceptos depende de la estructura de la teoría en la que aparecen, y la precisión de aquéllos depende de la precisión y el grado de coherencia de ésta» (Chalmers, 2003: 98 y 99).

About the author

Frank A. Peña Valdes

Profesor adjunto Escuela de Psicología, Facultad de Humanidades y Escuela de Orientación Educativa, Facultad de Ciencias de la Educación Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD. Licenciatura en Psicología, Maestría en Metodología de la Investigación Científica. Especialidad en Psicología del Desarrollo, Maestría en Desarrollo Humano, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Postgrado en Educación Superior, Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC). Estudios Doctorales en Psicología Social, Universidad Central de Madrid (UCM).

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