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Informe Chilcot (y 2)

Written by Debate Plural

Fundamento de la intervención bélica  

El informe encontró que en el período previo a la guerra, las opciones diplomáticas pacíficas para evitar la inestabilidad y la proliferación de armas de destrucción masiva no fueron exhaustivas, y que la guerra, por consiguiente, «no fue un último recurso».La intervención podría haber sido necesaria más adelante, pero en marzo de 2003 Saddam Hussein no supuso una amenaza inmediata y la mayoría del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas apoyó continuar con las inspecciones de armas de la ONU y su vigilancia.2

El informe exculpó a la Oficina del Primer Ministro de influir en el dossier de Irak (documento que sostenía que Irak poseía la capacidad de lanzar armas de destrucción masiva en 45 minutos) y, en su lugar, responsabilizó de la debilidad de sus pruebas al Comité Conjunto de Inteligencia del gabinete del Primer Ministro. Sin embargo, se encontró que las referencias a esta inteligencia en los informes gubernamentales fueron excesivamente determinados y no hicieron suficiente hincapié en las incertidumbres y los matices.2

Bases jurídicas de la guerra

La investigación no era acerca de la legalidad de la acción militar y no descartó un modo u otro, ya que no es una instancia reconocida internacionalmente. Sin embargo, el informe criticó el proceso por el cual el gobierno investigó la base jurídica de la guerra, encontrando que «lejos de ser satisfactoria». El Fiscal General inglés Lord Goldsmith, debería haber proporcionado un informe detallado por escrito al Consejo de Ministros, pero en su lugar se le solicitó proporcionar evidencia oral sin un extenso interrogatorio, y él no explicó cuál sería la base para decidir si Irak había violado la Resolución 1441 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. En último término ir a la guerra sin una Resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el Reino Unido estaba «socavando la autoridad del Consejo de Seguridad».2

Relaciones entre el Reino Unido y Estados Unidos 

El informe concluyó que Blair había tratado de convencer a Bush de la necesidad de buscar el apoyo de las Naciones Unidas, los aliados europeos y los países árabes, pero que «sobrestimó su capacidad para influir en las decisiones estadounidenses en Irak». El informe acusó personalmente a Blair de ser demasiado conciliador hacia los Estados Unidos, diciendo: «A pesar de la preocupación por el estado de la planificación estadounidense, no logró un acuerdo satisfactorio respecto a un plan de postconflicto para la participación del Reino Unido en una acción militar», e hizo hincapié en una oración presente en un memorándum privado de Blair a Bush, que decía «estaré contigo pase lo que pase». Contrario a las afirmaciones de Tony Blair, Chilcot encontró que la política de «Relación Especial» que sostienen ambos países no supone un acuerdo incondicional entre el Reino Unido y los Estados Unidos, identificándose varias ocasiones anteriores en las que no estuvieron de acuerdo en aspectos militares, sin que se produjeran daños a largo plazo en sus relaciones diplomáticas bilaterales, incluyendo la Guerra de Vietnam y Guerra de las Malvinas.2

Preparación y táctica 

La planificación inicial de la guerra supuso una invasión desde el norte, pero Turquía negó el permiso para que las tropas británicas cruzaran la frontera.2​ Los planes debieron ser, por lo tanto, completamente reescritos dos meses antes de que la guerra comenzara, tiempo insuficiente para evaluar los peligros o preparar las brigadas.

Las tropas no fueron enviadas con equipamiento clave, y había un déficit en el suministro de helicópteros, vehículos blindados y de recursos de reconocimiento y de inteligencia. Además, el Ministerio de Defensa fue lento para responder a la amenaza de artefactos explosivos improvisados (IEDs).2

Aunque los funcionarios militares presentaron varias preocupaciones acerca de los riesgos de la guerra, el informe encontró que esto no fue tomado en cuenta en la planificación. «Los riesgos de conflicto interno en Irak, la persecución activa de sus intereses por parte de Irán, la inestabilidad regional y la actividad de Al Qaeda en Irak fueron identificados cada uno de forma explícita antes de la invasión». Una actitud de «puede hacerse» entre los funcionarios militares también les llevó a minimizar los peligros y reveses durante sesiones informativas.2

El informe también describe la situación en la ciudad de Basora, donde las fuerzas británicas se vieron obligadas a hacer un trato con los insurgentes para poner fin a los ataques contra las tropas británicas, como «humillante».2

Eventos de término y posguerra  

De acuerdo al informe, la acción militar británica no logró sus metas,​ y que Bagdad y el sudeste iraquí se desestabilizaron rápidamente a raíz de la invasión. La planificación y los preparativos para el Iraq después de Saddam Hussein fueron «totalmente inadecuados», y no hubo supervisión ministerial de la estrategia post-conflicto.2

En esa época, el Reino Unido también estaba involucrado en la guerra en Afganistán, y los comandantes militares consideraban que había más posibilidades de éxito allí, lo que significaba que el equipo, mano de obra y la atención de los comandantes fueron desviados de Irak en las últimas etapas de la guerra, exacerbando las dificultades.2

Consecuencias y reacciones 

En octubre de 2015, en una entrevista emitida por la cadena CNN, el exprimer ministro Tony Blair pidió perdón por los «errores de la guerra de Irak» y «los errores en el planeamiento y, ciertamente, por el error a la hora de entender lo que ocurriría tras la caída del régimen» y reconoció como «errónea» la «información de inteligencia» sobre la existencia de armas de destrucción masiva en Irak.​ Ante la pregunta del analista de la CNN Fareed Zakaria: «¿Fue la guerra de Irak la principal causa del ascenso del Estado Islámico?», Blair respondió «Pienso que hay elementos de verdad en esa conclusión… No se puede decir que quienes derrocamos a Sadam en 2003 no tengamos responsabilidad por la situación en el 2015». Su disculpa se interpretó como una estrategia ante la entonces inminente publicación del informe Chilcot, y se produce poco después de que un informe elaborado por el ex secretario de Estado Colin Powell revelase que Blair había dado al entonces presidente George W. Bush el «visto bueno» a la guerra en 2002, un año antes de que esta se produjese.3

En una declaración ante la Cámara de los Comunes en la tarde tras la divulgación del informe, el Primer Ministro David Cameron se negó a afirmar si la guerra de Irak fue «un error» o «estuvo mal», y rechazó emitir una disculpa a nombre del Partido Conservador por su papel en el período previo a la guerra. Cameron señaló que el enfoque debe ser, en cambio, aprender «las lecciones de lo que pasó y lo que hay que poner en marcha para asegurarse que los errores no se pueden cometer en el futuro «.2

El mismo día, el vocero del Departamento de Estado de los Estados Unidos señaló en la reunión diaria de prensa de la Casa Blanca que los Estados Unidos no responderían al informe y que los periodistas deberían formular sus preguntas directamente a los oficiales británicos, explicando que su enfoque estaba centrado ahora en Siria, en lugar de una decisión hecha 13 años atrás: «… no vamos a hacer un juicio de un modo u otro sobre este informe, y voy a dejar que los funcionarios británicos hablen en la medida que tengan la intención de extraer lecciones aprendidas de él. Eso es realmente, una vez más, algo sobre lo que ellos deben hablar. Nosotros no vamos a repasarlo, no lo vamos a examinar, no vamos a intentar hacer un análisis del mismo ni hacer un juicio de los hallazgos de un modo u otro. Nuestro foco, una vez más, está en los retos que tenemos en Irak y Siria en este momento, y ahí es donde nuestra atención está puesta».

Después de la publicación del informe, Jeremy Corbyn, el líder de la oposición y líder del Partido Laborista -quien había votado en contra de la acción militar- dio un discurso en Westminster declarando: «sinceramente pido disculpas en nombre de mi partido por la desastrosa decisión de ir a la guerra en Irak en marzo de 2003» la que llamó un «acto de agresión militar puesta en marcha bajo un falso pretexto», algo que «ha sido durante mucho tiempo considerado como ilegal por el peso abrumador de la opinión internacional «. Corbyn pidió disculpas específicamente a «la gente de Irak»; a las familias de los soldados británicos que murieron en Irak o que regresaron heridos; y a «los millones de ciudadanos británicos que sienten que nuestra democracia fue calumniada y socavada por la forma en que se tomó la decisión de ir a la guerra».3

En una declaración hecha por Alex Salmond lanzada después de que el informe de la investigación se publicó, el Partido Nacional Escocés expresó: «Después de tal matanza, la gente va a formular preguntas inevitables, como ¿fue un conflicto inevitable y que valió la pena? La respuesta de Chilcot es indudablemente no. ¿Y quién es el responsable? La respuesta es indudablemente Tony Blair. Ahora se deberá considerar cuáles son las consecuencias políticas y jurídicas apropiadas para los responsables «.3

Tras la publicación del informe de la investigación, Blair reconoció que éste hizo «críticas reales y materiales sobre la preparación, planificación, proceso [de la guerra] y sobre la relación con Estados Unidos», pero citó secciones del informe que, dijo, «deben situarse como alegaciones de mala fe, mentiras o falacias». Declaró: «si la gente estuvo o no de acuerdo con mi decisión de tomar una acción militar contra Saddam Hussein, ésta la tomé de buena fe, y en lo que yo creía que eran los mejores intereses del país … Asumiré la plena responsabilidad por cualquier error, sin excepción o justificación. Al mismo tiempo, diré por qué, sin embargo, creo que era mejor remover a Saddam Hussein y por qué no creo que esa es la causa del terrorismo que vemos hoy en día, ya sea en el Medio Oriente o en otra parte en el mundo».3

Acusaciones de engaño 

Los analistas políticos se dividieron respecto a en qué medida el informe mostró que Tony Blair había mentido o deliberadamente inducido a error al Parlamento y al público. NBC News dijo que el informe «se quedó corto en decir que Blair mintió», mientras que el comentarista político en jefe de la Financial Times, Philip Stephens, dijo que el pecado de Blair «era uno de certidumbre más que uno de engaño»,y Eli Lake, escribiendo para Bloomberg View, afirmó que el informe probaba que Blair «no mintió a su manera respecto a Irak». Hablando en el Parlamento, Corbyn afirmó que los parlamentarios que votaron por la guerra fueron «engañados por un pequeño número de altas personalidades de el Gobierno», quienes «no fueron muy escrupulosos en cuanto a la forma en que formularon el caso para entrar a la guerra», y Caroline Lucas, representante del Partido Verde de Inglaterra y Gales, declaró que las contradicciones entre las declaraciones públicas y los memorandos privados a Bush demostraron que Blair estaba «mintiendo» sobre si la guerra podría haberse evitado.3

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