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Apoyo frenético de EU a la derecha venezolana

Written by Angel Moreta

Por: Angel Moreta (Autor-Editor)

 

Las políticas de doble rasero y las acciones criminales encubiertas de Washington han sido padecidas  por la mayoría de los países de América Latina. Las mismas no han cambiado desde los tiempos en que se produjo la declaración de la doctrina Monroe (1823), que sostenía el pretendido principio de que América era para los americanos, frase que se convirtió desde la segunda mitad del siglo XIX hasta hoy en una mitología de la política exterior de los EEUU, que estuvo y está fundada en la búsqueda de una supuesta grandeza nacional, superioridad militar y tecnología bélica.

Estados Unidos siempre se consideró un país “excepcional”, empujado por Dios y la historia a tener un “destino manifiesto” frente a todos los demás países de América, por ende, una conducta amoral, que dice que lo que importa son sus intereses económicos, políticos y hegemónicos.

No importan los resultados catastróficos que dicha doctrina puede generar en detrimento de los pueblos de América Latina.  La búsqueda de la “grandeza nacional”  es un fundamento permanente y no una cuestión optativa.

El “destino manifiesto” de los gobiernos de Norteamérica consiste en considerar obligación sagrada defender como propios todos los territorios y riquezas ajenas en América Latina, las cuales consideraba y considera como derechos frente a cualquier otro país que pretendiera poseer tales patrimonios.

De esta manera, las relaciones con los países del mundo, y particularmente con América Latina, serian  el producto del “destino manifiesto”, escrito en los textos fundadores del país del norte. Los americanos de los siglos XVIII y XIX hasta hoy creyeron y se convencieron de que vinieron a la historia de América a realizar una voluntad divina, y su misión predestinada, privilegiada y exclusiva como ley escrita era la expansión territorial hacia el oeste americano y hacia el mundo mediante la justificación de una filosofía nacional con carácter universal que dejaba  la impronta de un pueblo elegido por los acontecimientos para dominar y dirigir el mundo mesiánicamente.

Alojado en esa cosmovisión especial, Washington ha justificado decenas de acciones violatorias dirigidas a imponer su mitología de grandeza; todo lo que ha hecho y hace en la actualidad Washington es bajo el precepto de que EU constituyen una gran nación que nació y creció para dominar a todos los países e imponerse a todos los gobernantes y pueblos latinoamericanos. Muchos gobernantes han preferido históricamente  convertirse en genuflexos y debilitar su posición en el sistema de relaciones y negocios con los gobiernos, empresas y bancos norteamericanos.

Washington ve todas sus acciones neocolonialistas como justas, por ejemplo la expansión territorial hacia el oeste americano, a costa de las poblaciones originarias; las anexiones de los territorios de Texas, Oregón, California y Nuevo México, así como también la posterior incorporación de Alaska, Hawaii, Filipinas, Puerto Rico, parte de Cuba (la base de Guantánamo por ejemplo); Panamá, Haiti, Honduras, República Dominicana, Grenada y recientemente, Afganistán, Irak, Libia, Yemen y ahora  Siria.

Ha invadido Washington y dado golpes de estado cruentos e incruentos en Chile, Venezuela, Colombia, Paraguay, Grenada, y todos los mencionados arriba y no pretenden entregar por ahora la base de Guantánamo. Al contrario, ambicionan nuevos territorios como Venezuela y las Guyanas, ya que en ellos existen extraordinarias riquezas, las más importantes del mundo en materia de hidrocarburos, como la zona del Orinoco y del esequibo venezolano.

De ahí se desprende que en su cosmovisión de la identidad nacional, los EU incluyen la pertenencia a la raza anglosajona; la pertenencia étnica y cultural;  la lengua inglesa y la religión protestante. La ideología pragmatista está basada en falsos e hipócritas discursos sobre libertad, derechos humanos, democracia, igualdad, como elementos característicos de la grandeza de una nación, pero no son más que pretextos de una potencia que se considera con un destino manifiesto peculiar y que es el dominio de cuantas riquezas hallan en los territorios de este mundo.

El intelectual brasileño Octavio Ianni, en su obra Sociología del imperialismo, habla del espionaje y los programas destinados a preparar fuerzas especiales para reprimir movimientos sociales.

La “diplomacia total” y las relaciones hegemónicas que guarda Estados Unidos con América Latina viene a ser un desarrollo necesario de los intereses económicos, políticos y militares; de los acuerdos, los tratados y los programas culturales, universitarios, científicos, sindicales y religiosos, a través de mecanismos tales como USAID, CND, medios de comunicación hegemónicos (Washington Post, New York Times, etc.); guerras mediáticas, guerras sucias, imposiciones descaradas tales como dos decretos u órdenes ejecutivas que ha dictado el premio Nobel de la guerra contra Venezuela.

Este Abraham Lincoln disfrazado, premio Nobel de la guerra, nunca cumplió su palabra empeñada siendo candidato a la presidencia, tales como combatir la discriminación racial, entregar la base de Guantánamo a los cubanos y extinguir el centro de torturas y barbarie existente en esa base en territorio de la República de Cuba, donde se practican los métodos criminales de investigación, las torturas y barbarie y de ellas se avergüenza hoy  la Humanidad, todos los hombres y mujeres del mundo.

Dos decretos insolentes y abusivos declarando a Venezuela un peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos. Dos decretos, uno ratificando al primero, que ofenden la dignidad y la historia del pueblo venezolano. El premio Nobel de la guerra, cuyo nombre no merece ni siquiera mencionarse, deja una estela maloliente y un ejemplo de agresión malvada contra el pueblo venezolano, que hoy tolera pacientemente y sufre los daños producidos por una derecha rapaz, entreguista, inmoral, delincuente y criminal.

República Dominicana también ha sufrido las intervenciones políticas, económicas y militares de Washington, que en tres ocasiones (1905, 1916, 1965), ha luchado contra la intervención y en defensa de la dignidad nacional del pueblo dominicano; y el principio de soberanía y auto determinación consagrado en la Carta de las Naciones Unidas, particularmente cometiendo y ejecutando acciones de guerra arbitrarias, sucias y criminales contra el pueblo dominicano; ayer pretendió borrar la soberanía, y hoy pretende instalar los preliminares de una base militar en el suroeste de la República Dominicana con el consentimiento, la colaboración y el secreto del grupo corporativo palaciego que acompaña al presidente de la República Danilo Medina.

Distintos países del continente, y principalmente en este momento Venezuela, reciben las agresiones políticas y militares de Washington, conjuntamente con la derecha recalcitrante venezolana, que viola los principios del derecho internacional, la carta de Naciones Unidas y utiliza vilmente a la maquina de OEA para formar mecanismos de intervención, control y dominación, con la colaboración descarada de los grupos oligárquicos y neoliberales de las derechas locales en cada país latinoamericano intervenidos y ocupados.

Se destaca en el presente, proveniente de las últimas décadas, las guerras sucias y conspirativas en coordinación con los medios de comunicación hegemónicos mundiales aliados del pensamiento de Washington, en Estados Unidos y en cada país del continente.

Particularmente en República Dominicana los sectores de derecha colaboran abiertamente al servicio de la mentira, de la desinformación y la conspiración, utilizando mecanismos preventivos de penetración como USAID, el Comando Sur, la CIA, la DEA, las “ayudas”, las “asesorías”, los mormones y las iglesias, los contratos secretos (como el que firmó el presidente dominicano con el Estado Mayor de Estados Unidos y que fue anulado por el Tribunal Constitucional Dominicano por ser lesivo a la soberanía, grave situación a la cual haremos referencia en otro momento); y financiamientos y préstamos de distintas índoles con el fin de avasallar cada vez más a los gobiernos entreguistas de la República Dominicana.

El pueblo venezolano tiene suficiente coraje, desde Bolívar y su espada libertadora, para defender la nueva organización de su patria, su soberanía y su independencia, sus recursos naturales y la salud y el crecimiento de su destino histórico de pueblo libertario que hoy lucha contra el neocolonialismo, el modelo neoliberal capitalista y en defensa de sus riquezas naturales, contra una derecha pro imperial, financiada por EU.

About the author

Angel Moreta

Angel Moreta, jurista, sociólogo, y filósofo; Profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), República Dominicana, Autor-Editor de Debateplural.

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