Cultura Nacionales

Trujillo y la consolidación de la nueva facción burguesa (4)

Written by Debate Plural

Alvaro A. Caamaño y Ramón E Paniagua H. (Crisis de la dominación oligárquico-burguesa, Archivo General de la Nación 2017)

 

Impacto de los cambios estructurales producidos por la dictadura

 

Es lógico y convincente que las medidas tomadas por Trujillo en las áreas económica, fiscal y política, produjeran una readecuación de los sectores económicamente activos en la sociedad dominicana. Estos cambios se materializaron, a nuestro modo de ver, de la siguiente forma:

  • Desplazamiento del centro de poder de la burguesía tradicional y de los sectores oligárquicos mancomunados a la misma, a una posición subalterna de sometimiento frente al Estado y a la maquinaria de dominación trujillista.
  • La creación de un vector dominante o sector burgués trujillista que, medrando bajo la sombra del Estado y del control del poder, ocupaba el lugar de los sectores oligárquicos burgueses tradicionales y pasó a ejercer el papel de clase hegemónica y dominante en la formación social dominicana.
  • Monopolio de los mecanismos económico-jurídicos del poder y utilización desaforada de la violencia para mantener neutralizados a los sectores sociales enemigos del régimen o potencialmente enemigos.
  • Aplazamiento de las contradicciones interburguesas, de los grupos desplazados y sometidos por el proyecto corporativo trujillista hasta que la dictadura se desgastara o entrara en crisis por la incapacidad de las mismas de asumir un proyecto viable que respondiera a las expectativas de la población y superara la oferta de la dictadura. Esto es evidencia de una profunda debilidad de las facciones burguesas oligárquicas al no tener conciencia de clase a instancias del rol que debieron haber desempeñado en el estado capitalista.
  • La explotación del imaginario popular por la dictadura al presentar el proceso galopante del desarrollo económico y modernidad institucional logrados en el presente, en comparación con el correlato empírico anterior (1930), lo que le daba un nivel de aceptación y resignación dentro de amplios segmentos poblacionales.

Todo este proceso de impulso económico creó un impacto a nivel de las cifras económicas expuestas en los índices de exportación, crecimiento agrícola, expansión urbana, industrialización del agro y de otros renglones, como el de las infraestructuras, carreteras, puentes, escuelas, edificios públicos y electrificación.

A pesar de todo este desarrollo material que la dictadura divulgaba a través de la propaganda, no produjo el decantamiento clasista que debía producir como consecuencia del desarrollo capitalista trujillista, que para algunos historiadores es el inicio del capitalismo en la República Dominicana.

En ese contexto no se puede verificar de manera cuantitativa la expresión de lucha desencadenada por los diferentes sectores sociales oprimidos y explotados, que no sean las expresiones del sector azucarero del este, el cual fue silenciado por la dictadura. Lo que sucedió después no tiene el carácter de la confrontación de la clase entre oprimido y opresor, sino de la confrontación cuasi individual de ciudadanos descontentos por los daños causados a sus intereses por la dictadura.

Los intentos contestatarios fueron aislados y de poca participación social, por lo que resultaron reducidos con facilidad, perpetuándose el grupo trujillista en el poder durante treinta y un años.

Otras leyes fueron promulgadas para el 1933, como la del 13 de abril de ese mismo año, la que introducía una gracia mediante la cual se liberaba a las nuevas industrias que se instalaran en el territorio dominicano de impuestos fiscales y municipales por un período de tres a diez años, y a las que estaban establecidas se les benefició con una exención fiscal de un 25% a un 50% de pago de impuestos por un periodo de tres a cinco años.

Estas reformas fiscales formaron parte de la estrategia trujillista, para convertirse en el sector hegemónico de la nueva clase dominante que se articuló en la formación social dominicana y que el carácter corporativo de su proyecto se encargó de copar, desplazando de esa manera a los sectores burgueses tradicionales, como se ha reiterado a lo largo del presente análisis.

Toda la plataforma citada estuvo complementada por programas fomentalistas bien direccionados, con créditos asegurados, repartos de tierra a campesinos y un conjunto de proyectos de intervención social que catapultaron su gobierno como la panacea del momento.

Todas estas acciones consolidaron al gobierno trujillista y al sector social que lo apoyó, produciéndose una deformación en el desarrollo socioeconómico y clasista de la formación social y económica dominicana, lo que explicará más adelante el proceso de desintegración del Estado dominicano al desaparecer el tirano. Esto se expresó en una crisis de la dominación oligárquico burguesa que se caracterizó por la imposibilidad de establecer un proyecto de gobierno estable y coherente con los objetivos básicos de los diferentes sectores de la alta y la pequeña burguesía.

Todo esto se complementó con las condiciones políticas en el Caribe y la estrategia de los Estados Unidos en el contexto de la Guerra Fría y de la expansión del comunismo soviético a nivel mundial y en el propio Caribe.

 

Elementos claves en la crisis de la dominación burguesa 1961-1965

 

El Estado dominicano, desde su génesis en 1844, surge bajo la visión del bajo censo patrimonial. La Constituyente que se integró para redactar la primera constitución, la del 6 de noviembre de 1844, fue con el criterio del censo patrimonial, pues el que nada tenía no podía elegir y ni ser elegido. Esto se traduce en que el Estado surgía por los poderosos y por los poderosos. Es propicio destacar que los liberales febreristas y duartianos habían sido expulsados del país, fruto del contragolpe de Estado, propinado por Santana y sus seguidores el 12 de julio de 1844.

Desde su temprana edad, el Estado dominicano funcionó como un instrumento de naturaleza supraestructural al servicio de los sectores poderosos, que lo utilizaron como elemento de acumulación de riquezas y de fortalecimiento social y político.

En 1930, al instalarse la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo, el aparato estatal había sufrido cambios que lo inducían a otros niveles de objetivización.

Dentro de estos cambios se pueden citar la modernización del aparato que sustentaba el monopolio de la violencia, o sea, el Ejército Nacional; la planificación económica en el orden de la construcción de obras de infraestructura y cierto nivel de racionalidad en la inversión del gasto público, superando el llamado caos caudillista, erradicado de alguna manera por la intervención norteamericana del 1916-1924.

La modernización del Estado en una coyuntura marcada por la desorganización del cuatrienio comprendido entre 1912 y 1916 planteó cierto nivel de institucionalización, pero bajo la óptica de un Estado centralizado y de tipo evidentemente corporativo, excluyendo desde sus inicios a determinados sectores de la burguesía nacional en la explotación de áreas importantes de la economía.

Dentro de esos sectores están los que fueron opuestos al golpe de Estado a Horacio Vásquez, los cuales no veían una salida viable a la crisis que se había creado y tenían la esperanza de frenar junto a la embajada norteamericana los deseos de Trujillo de tomar el poder.

Estos sectores se plegaron a la dictadura y otros fueron neutralizados. Es propicio aclarar que muchos de nuestros investigadores históricos descartan la existencia de formas orgánicas y políticamente activas de estos sectores de la burguesía, y plantean que durante las tres cuartas partes de la dictadura no había una definición clasista que permitiera identificar a estos sectores o facciones de clase.

Los mecanismos de opresión puestos en marcha por la dictadura y lo convincente de la criminalidad de Trujillo y sus huestes, influyeron en sus adversarios de forma tal que muchos se marcharon al exilio, otros se mantuvieron en el anonimato y otros perdieron sus bienes y hasta la vida. La actitud corporativa y la competencia desleal del régimen, las expropiaciones y otros mecanismos de acumulación extraeconómicos fueron fundamentales en el desplazamiento de los grupos de la burguesía, tanto a nivel del mercado interno como del externo. La falta de conciencia de clase es el argumento utilizado para negar la existencia orgánica de la burguesía en el período objeto de estudio, como lo hemos reiterado durante el desarrollo de este trabajo.

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