Nacionales Politica

Una identidad necesita de la historia

Written by Debate Plural
Marcio Veloz Maggiolo (Listin, 10-3-17)

 

El Director del Archivo General de la Nación, doctor Roberto Cassá aboga por un reforzamiento de la identidad dominicana. La identidad dominicana es algo así como un escudo presentable en varias fases. A más de histórica, cultural y nacional, incluye la visión etnológica, antropológica, y desde luego, la  política.  Aunque como se aprecia  son muchas las formas fragmentarias de  lo que pudiéramos considerar nuestra identidad, sin dudas la “identidad histórica” es una de las más importantes, y el doctor Cassá, cuya labor de rescate está marcada no solo por su acción como conocedor del tema sino por la  visión de quien está  al tanto de  cuáles son los puntos claves  para poder proclamarnos y mantenernos para siempre como dominicanos, acaba de tocar un área fundamental. El trabajo de Cassá y  el de  sus colaboradores está contendiendo con un deseo nacional como es el de clasificar lo más importante  del Archivo General que dirige, publicando fundamentales obras y salvando del olvido gran parte de nuestra memoria, a la vez que dando sentido a la cotidianidad  mediante casi trescientas publicaciones, muchas de ellas consideradas ya  fundamentales para la bibliografía nacional…

Muchos de estos rescates son realmente una muestra de lo que se considera como “memoria”  social, porque algunos son realmente parte de aspectos de la vida cotidiana de la capital y de provincia, que obligan a la revisión de hechos y de historias locales que conforman el pensamiento local  y que condensadas consolidan una historia mayor, si así podemos llamar a aquella historia, a veces narrativa, en la que se percibe la idiosincrasia de los pueblos encontrada con sus propias creencias, las que muchas veces  facetas desconocidas para la totalidad de los dominicanos,  como es el caso de  las tradiciones locales, y las familiares, olvidadas y acurrucadas en cuentos de camino o supuestas cavernas  folclóricas que tienen en su fondo verdades ocultas, hechos que tímidamente se han escondido entre voces viejas o mentiras ajenas que al desenvolverse se transforman en un ovillo cuyo largo hilo  culmina en verdades envueltas por un tiempo sin letra escrita, pero esperanzado en que un día el alfabeto histórico las haga vigentes.

A la identidad histórica, debe ser el alma de un pueblo, lo mismo que su lengua y los hechos que lo llenan o llenaran de orgullo. Con ese orgullo que a fin de cuentas es forma defensiva de lo que ha sido la vida dominicana en su totalidad.  Por eso creo que vale mucho la historia visual. El Museo de Cera de Juan Pablo Duarte, por ejemplo es un modo de dar a los dominicanos la imagen de una época y de unos héroes conocidos a veces  solo  de oídas, vistos en presentaciones teatrales y en imágenes que se convierten en pasajeras muchas veces aunque hayan sido impresionantes en su momento, y para algunos inolvidables.-

El Museo de la Historia Dominicana, como proyecto educacional.

Con el nombre fallido de Museo Nacional de Historia y Geografía anduvo  durante algunos años en la vieja escuela Liceo Panamericano, una Exposición que aglutinaba de algún modo parte de nuestra memoria histórica. Nunca presento una visión coherente de ambos temas. Hoy su contenido salvable aun, está almacenado; faltarían nuevas fichas explicativas de cada objeto, piezas nueva en relación con esta nueva visión que propongo, o sea la que   precisa  los momentos fundamentales de la identidad dominicana, identidad que haga hincapié en las puntos que significan una toma de conciencia de los choques culturales y sociales  que generaron nuevas  conciencia, hasta llegar a la conciencia de lo nacional.

Habría que pensar en el primer enfrentamiento, tan diminuto como significativo, de los caguayos y españoles y en los comienzos de un mestizaje que está ligado a Roldan y sus hombres y a la mezcla racial que a partir de Diego Colon se produce con la importación de esclavos negros. Habría que hacer hincapié en la adaptación hispana a la vida indígena; en la fundación de Santo Domingo occidental y el inicio de una economía de cara al capitalismo incipiente. Un punto clave seria el contrabando como negocio lucrativo.  Clave también por su oposición a la Corona, sería la actitud de Hernando Montoro frente a  las Devastaciones como diferenciación con los invasores a la vez que como conciencia del mismo  de su identidad mestizaÖÖ.

Es decir las exposiciones serian basadas en  momentos claves que permitan  un Museo explicativo, para el cual sean presentados  momentos “categóricos” de cambios sociales y  transformaciones, donde la creación de una interpretación sea la de  formas explicativas novedosas y honestas, ligadas a la verdades y ajenas a interpretaciones desvalidas,  constituyan una nueva versión de la transformación tanto de la cultura indígena y africana, como de  la hispana hasta desembocar en las culturas criollas sin olvidar el desarrollo de acciones en la recién descubierta América,  en donde la experiencia de los llamados Viajes Menores se volcaron a las islas, su principal punto de apoyo.

Este Museo, que siguiendo el esquema de las “identidades”, debe ser siempre un Museo de la Dominicanidad donde se expliquen de modo monográfico identificaciones como la cultural, la nacional, y otras.

Estas son ideas, notas que pudieran ser discutidas con una comisión encabezada por el propio doctor Cassá, y por historiadores idóneos, capaces de encontrar y coordinar el sentido de  lo que ha quedado relegado en el antiguo Museo Nacional Historia y Geografía.

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