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El miedo como argumento electoral

Written by Debate Plural
Pasaporte de un ciudadano britanico

Pasaporte de un ciudadano britanico

Debateplural.com, comparte con sus lectores el artículo de Luis Rivas, titulado, “El miedo como argumento electoral”, publicado en el portal Sputniknews.com, en fecha 20 del mes de junio de 2016.

La utilización del miedo como arma política es una práctica tan antigua como la propia política. Pero el uso de ese ardid como único bagaje en las contiendas electorales o en los referendos es un ejemplo de enanismo político que pone en evidencia a sus autores.

Los partidarios de la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea centraron su estrategia en agitar la supuesta catástrofe que el ‘Brexit’ supondría para el país. Reducción de potencial económico, repercusiones en la actividad industrial, en el aspecto inmobiliario, en la influencia internacional de Londres, desintegración de la propia unidad del Reino…

Los argumentos de quienes pedían el voto para no abandonar la UE nunca se presentaron de forma positiva. Los partidarios de la «independencia» británica también hicieron uso de tesis negativas, pero al menos ofrecieron a los votantes un panorama de los supuestos beneficios que supondría liberarse de su afiliación al club de Bruselas.

Fue precisamente desde la capital de la UE desde donde se auguraba lo peor para una Europa sin el Reino Unido; nada menos que «la destrucción de la civilización occidental», según el presidente del Consejo Europeo, el polaco Donald Tusk.

En esa subasta pública de barbaridades fue, sin embargo, el primer ministro británico, David Cameron, el triunfador, cuando llegó a predecir «una guerra» si sus conciudadanos cortaban las amarras con el buque europeo.

Al otro lado del Atlántico, el miedo es el argumento favorito de Donald Trump y, también, de sus enemigos. El candidato republicano, como buen populista moderno, agita el miedo a los inmigrantes, al terrorismo islamista, a cualquier asidero que la actualidad le permita agarrarse para vender su mercancía electoral. Y funciona. No solo ha eliminado a todos sus rivales dentro del Partido Republicano, sino que avanza en los sondeos igualando sus expectativas de voto con la representante del Partido Demócrata, Hillary Clinton.

La prensa del ‘establishment’ norteamericano empezó mofándose de Trump y a algún conocido analista le valió comerse, literalmente, el papel donde escribió su artículo. De la burla se pasó enseguida a denunciar el catálogo de horrores que una Casa Blanca con Trump como inquilino podía significar para Estados Unidos y para el resto del mundo.

El problema ante fenómenos políticos como el ‘Brexit’ o el caso Trump es que sus competidores no consiguen llegar al público con su mensaje de miedo, de miedo a lo desconocido. Las invectivas de Trump hacia las mujeres, los hispanos, especialmente los mexicanos, y el Islam, le acercan a un público medio que lo políticamente correcto había convertido en un ente fantasma. Y ese votante ya no tiene miedo de afirmar su apoyo público a Donald Trump.

Miedo a dar miedo 

Otra contienda electoral en el Viejo Continente ha dado protagonismo también al voto del miedo. Una parte de la izquierda europea fijó en el partido español Podemos sus esperanzas de cambio en una Europa debilitada por la crisis económica y social.

Los argumentos para luchar contra esa nueva organización política llevaron a sus enemigos a subrayar las consecuencias negativas que un éxito electoral, no ya una victoria, de Podemos supondría para el futuro del país. Como en los casos anteriores, los rivales del nuevo partido político encontraron dificultades para contrarrestar con argumentos no catastrofistas el avance de su rival en las encuestas de opinión.

Pero Podemos también fue consciente de lo que el miedo puede representar como factor político. Habiéndose «vendido» como organización transversal —»ni de izquierda ni de derecha»— en un primer momento, su alianza electoral con Izquierda Unida, con los representantes del comunismo autóctono, les hizo modificar su argumentario.

Pablo Iglesias, número uno de la formación y aspirante a la Presidencia del Gobierno español, se definió de la noche a la mañana como un socialdemócrata. Es cierto, un socialdemócrata da menos miedo en Europa que un comunista. Los socialdemócratas europeos, ahora de capa caída, gozan sin embargo de un respeto por los valores y las acciones llevadas a cabo desde el final de la II Guerra Mundial. De paso, Podemos ‘robaba’ a su gran rival en la izquierda española, el Partido Socialista Obrero Español, el traje oficial de la socialdemocracia.

Podemos jugó esa baza, en oposición a buena parte de su programa y en contradicción flagrante con las declaraciones de todos sus líderes desde que se lanzaran a la política.

Es la prueba de que hay que adaptarse al teatro electoral. El miedo a dar miedo obliga también a vestirse con un pelaje más adecuado a las circunstancias.

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