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Fracasa en la Organización de Estados Americanos (OEA) la arremetida bestial de Estados Unidos contra la República Bolivariana de Venezuela

Written by Angel Moreta

Por: Angel Moreta (Autor-Editor)

 

Ha sido algo extraordinario el éxito alcanzado por la República Bolivariana de Venezuela en la reciente reunión celebrada a solicitud de la cancillería venezolana. Salió derrotado el Secretario General de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, instrumento del imperio norteamericano y personaje siniestro de las relaciones interamericanas. Almagro actúa como un vocero de la oposición venezolana, atreviéndose él mismo motu proprio a solicitar al Consejo de esa organización la aplicación del artículo 24 de la llamada Carta Interamericana, contra el gobierno venezolano.

La canciller venezolana demostró en el plenario que la convocatoria de Luis Almagro era un verdadero adefesio, un intento mostrenco y fraudulento de aplicar la Carta Interamericana con el fin de producir el derrocamiento del gobierno de Nicolás Maduro y el ascenso de los sectores de la derecha recalcitrante. La convocatoria emanada del despacho de este personaje ha sido una farsa y un embeleco cuyo propósito fundamental era el poner en peligro la legitimidad y los fundamentos constitucionales del gobierno bolivariano.

La conspiración desalmada de  Estados Unidos contra el gobierno y el pueblo de Venezuela ha representado un conjunto de acciones criminales que comenzaron en la década del 90 contra el gran líder bolivariano Hugo Chávez, y continúa hasta el día de hoy. El objetivo fundamental es debilitar el gobierno socialista de Venezuela, desprestigiarlo con una propaganda universal, sistemática y continua  y dar la impresión al mundo de que Venezuela vive una situación humanitaria desastrosa, tratando de justificar el planificado golpe de estado, y buscar el derrumbe del hasta ahora invicto régimen socialista venezolano.

Todos los pasos de la conspiración, desde la década del 90, representan en su conjunto una arremetida bestial de Estados Unidos y de la oposición interna de Venezuela, oposición canallesca, descaradamente antinacional, que busca favorecer al Departamento de Estado de EU en sus objetivos de instaurar un gobierno reaccionario y antipopular calcado sobre el modelo neoliberal capitalista, con el fin primordial de apoderarse de la riqueza petrolera que subyace en el subsuelo de ese país, una riqueza inmensa que constituye hoy y siempre el mayor activo del pueblo venezolano. La cuenca del Orinoco es el manjar que la oposición fantoche y entreguista quiere poner en manos del Pentágono.

El señor Luis Almagro, instrumento de los organismos de inteligencia de Estados Unidos contra Venezuela, si tuviera moral debería renunciar inmediatamente del puesto de Secretario General de la OEA. La canciller desmontó y desglosó en detalles la convocatoria hecha por el Secretario General para aplicar el artículo 24 de la Carta Interamericana al gobierno venezolano. La canciller mostró que representaba un intento fraudulento la iniciativa de la convocatoria, y por ende, un proyecto fundado en la desnaturalización de la Carta Interamericana, totalmente injustificado, sin fundamentos, una verdadera componenda con el imperio norteamericano.

Todos los países de América del Sur, incluyendo los países de regímenes conservadores, rechazaron que Venezuela fuera una amenaza para los demás países, afirmando que era incierto que se encontrara en una condición humanitaria desastrosa que ameritaba una intervención de Estados Unidos. Hoy todos los países del mundo deben celebrar la victoria de la República Bolivariana de Venezuela frente a la mentira, al chantaje y la bajeza del señor Luis Almagro, quien recibió el más profundo rechazo, el más contundente golpe de los países integrantes de la Asamblea de la OEA.

El premio Nobel de la guerra, el presidente Obama, que se presentó como un Abraham Lincoln disfrazado al inicio de su gestión, termina hoy como un derrotado. Su arremetida contra Venezuela se hizo patente en dos decretos, el primero declarando que la República Bolivariana era un peligro para la seguridad de Estados Unidos, cosa que produce risa por su ridiculez; decreto que fue rechazado por millones de firmas de ciudadanos de ese país, de América y el mundo; y el segundo decreto, en el año 2015, ratificando que Venezuela era un peligro inminente para la seguridad del imperio norteamericano.

El mundo no cree en esos decretos de Obama, son una fanfarria ridícula para continuar justificando la desestabilización indecente contra Venezuela. Este Abraham  Lincoln  disfrazado, que tuvo la desdicha de nacer en Estados Unidos, el ciudadano Obama, salió derrotado en Cuba y tuvo que arrodillarse ante una nación que se mantuvo firme durante más de 50 años contra las consecuencias del bloqueo criminal más grande que haya sufrido nación alguna sobre la tierra.

Cuando visitó la Habana recientemente cometió un grave error, pensando que trataba con infantes, y fue el llamar a olvidar el pasado. Contundente rechazo a esta solicitud, pues un pueblo como el cubano jamás podrá olvidar el pasado, las luchas de Máximo Gómez y José Martí; los esfuerzos de toda una generación de revolucionarios que han luchado por la soberanía, la integridad territorial, la revolución cubana, la independencia, el rechazo a todas las agresiones de Estados Unidos y la revolución socialista.

El mismo resultado histórico obtendrá la República Bolivariana de Venezuela, con la solidaridad de todos los pueblos latinoamericanos, cuyo líder máximo Hugo Chávez ayudó a fundar organismos hoy claves de la soberanía y la independencia de los pueblos de América Latina, como CELAC, ALBA, UNASUR, Petrocaribe, teleSur, sin hablar de la solidaridad con todos los países latinoamericanos que aspiran a la auto determinación.

La resolución emanada en la OEA representa una derrota a los planes golpistas de Estados Unidos y la oposición bastarda anti venezolana, que debemos valorar y celebrar.

About the author

Angel Moreta

Angel Moreta, jurista, sociólogo, y filósofo; Profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), República Dominicana, Autor-Editor de Debateplural.

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