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INTENSA EXPLOTACION DEL PUEBLO HAITIANO

Written by Debate Plural

Por: Angel Moreta

Los niveles de explotación económica y social del pueblo haitiano obedecen a una lógica de expropiación y de miseria, manteniéndolo en la pobreza, carente de lo indispensable para vivir, y afectado por el hambre y la desesperación.

En esta foto se percibe que los niños, en la frontera de República Dominicana y Haití, en la llamada carretera internacional, se juegan la vida para pedir a los visitantes comida o cualquier dadiva; y en su desesperación, los menores corren kilómetros descalzos persiguiendo los vehículos de los visitantes.

Pobreza
Pobreza

La explotación del pueblo haitiano es indescriptible y llega a niveles espantosos. Gobiernos van y gobiernos vienen y ninguno resulta capaz de comenzar el despegue para el desarrollo del pueblo haitiano hacia más altos niveles económicos y sociales. Los responsables de esta situación, en un país intervenido por los países capitalistas hegemónicos, son los funcionarios que se ocupan principalmente en los negocios privados.

Las élites haitianas, que ameritan ser denunciadas en el mundo entero, han saqueado al pueblo haitiano que hoy supervive en medio del flagelo de la miseria y el hambre. Esas élites y grupos comerciantes y políticos, hacen negocios de importación de alimentos desde Miami, Estados Unidos; y trafican con mercancías y comestibles desde la República Dominicana, formando emporios comerciales orientados a la especulación, el dumping y el agiotismo, con la complicidad de las altas esferas gubernamentales haitianas, las cuales depositan dineros y sacan de Haití sumas en dólares, provenientes de préstamos extranjeros y las depositan y protegen en bancos europeos, norteamericanos y Gran Caimán, con la protección cómplice de los países capitalistas hegemónicos de economías neoliberales.

Son grupos de expoliadores y embaucadores, que extraen la sangre del pueblo haitiano día tras día; la mayoría de esos grupos económicos y políticos,  duvalieristas y ex-duvalieristas, pero en todo caso parte de la clase dominante haitiana, son grupos de funcionarios y comerciantes corruptos que viven de las consignaciones y del contrabando (buorguesie consignataire), y tienen mansiones y villas en Bávaro, provincias La Romana e Higuey, República Dominicana, haciendo también negocios, muchos de ellos fraudulentos y lesivos a la dignidad de la República Dominicana; y ofensivos a la seguridad y tranquilidad del pueblo haitiano.

Negocios ambiguos, sucios o espùreos, pero que en todo caso les producen enriquecimiento ilícito, todos contra el pueblo y la nación de Haití, que merecen mejor suerte frente a la malicia, la avaricia y la ambición política y económica de estos grupos mafiosos.

Son esos mismos grupos dominantes y hegèmonicos, en complicidad con élites dominicanas, los que mantienen la explotación del pueblo haitiano, que se ve obligado a emigrar en masa hacia la República Dominicana y otros países (véase el estudio de la ONU sobre la pobreza en las mujeres haitianas). Por causa de las difíciles condiciones económicas.

Pero ni los países monopolistas y hegemónicos (Francia, Canadá y Estados Unidos); ni sectores dirigenciales del pueblo haitiano, son capaces de ayudar solidariamente al pueblo haitiano, solamente lo hacen la hermana República de Cuba y la Bolivariana de Venezuela.

Esos grupos élites egoístas haitianos, son los que hacen propaganda internacional, con funcionarios del gobierno haitiano, contra República Dominicana, con el fin de echar sobre sus hombros todas las culpas de la explotación del pueblo haitiano, cada vez más intensa. ¡República Dominicana es chivo expiatorio de esas élites!.

Es necesaria una política migratoria que definitivamente presente soluciones a los grandes problemas de ocupación del territorio nacional por inmigrantes haitianos de manera masiva. Es necesario que el gobierno dominicano asuma una postura de denuncia internacional de estas élites explotadoras y delincuenciales,  y grupos haitianos cómplices que mantienen y expanden groseramente la miseria y la explotación en ese hermano país.

Pero está demostrado que el gobierno dominicano no tiene coraje para combatir, denunciar y poner en evidencia ante los ojos del pueblo haitiano y el mundo, el accionar egoísta, el robo y la explotación que practican tales grupos dirigenciales haitianos, que solo piensan en sus inversiones inmobiliarias en Miami, República Dominicana, Puerto Rico y otros países. Élites que utilizan una hábil diplomacia simuladora de doble moral , engañando al pueblo haitiano y al gobierno y al pueblo dominicanos.

La diplomacia conservadora dominicana, llena de miedo, no es capaz de decir la verdad en los organismos internacionales y decir a viva voz:“ustedes engañan y roban al pueblo haitiano y luego no quieren gastar para documentar a sus ciudadanos; el dinero que reciben para pasaportes y actas de nacimiento (Estado Civil), se lo embolsillan y carroñean, para llevárselos a Miami y República Dominicana”.

Con una actitud como esta, estaremos siendo sinceros y ayudando al pueblo haitiano y al pueblo dominicano. El embajador de Haití admitió que su gobierno no ayudó con la documentación a sus ciudadanos (Listin Diario, 2/7/2015), ni con pasaportes ni con actas de nacimientos. Solamente entregaron 2,000 pasaportes.

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