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Danilo Medina apoyó que Nicolás Maduro es ilegitimo

Escrito por Angel Moreta

Por: Angel Moreta (Autor-Editor)

 

El presidente Danilo Medina puede ser caracterizado actualmente como arrodillado a las políticas y a los intereses del capitalismo y de los grupos hegemónicos del gobierno de los Estados Unidos.

EU le tumbó el pulso fácilmente al presidente dominicano, pues éste tiene el proyecto indudablemente de presentarse a las elecciones nacionales para un tercer ejercicio “democrático” en el venidero año 2020.

Una cosa tiene que ver con la otra: Al votar contradictoriamente con las posturas anteriores de la República Dominicana en el Consejo Permanente de la OEA a favor de la triple alianza: EU, Almagro y la oposición venezolana, pasó a asociarse con las operaciones conspirativas en contra de un gobierno legítimo y de un gobernante electo por el pueblo venezolano de manera totalmente democrática.

El pelele Guaidó fue reconocido por el gobierno de Danilo Medina como presidente legítimo de Venezuela, sin haber concurrido a elecciones nacionales, sin haberse presentado como candidato, sin habérsela jugado como aspirante a la presidencia.

La diplomacia dominicana votó en la OEA contra la legitimidad de un gobernante legítimo, abriendo un capitulo sombrío en las relaciones con Venezuela.

La votación negativa del gobierno dominicano golpea lo que han sido relaciones económicas favorables a la República Dominicana. Hay que recordar que la diplomacia dominicana votó en 2017 en  la OEA a favor de que no se aplique a Venezuela la llamada “Carta Democrática”. Tanto en 2017 como en 2018 la OEA perdió en sus pretensiones de lograr una condenación contra el gobierno de Nicolás Maduro, pues no pudo alcanzar la mayoría de votos. Los EU maniobraron luego para lograr que Haití y República Dominicana votaran contra Venezuela en el Consejo de Seguridad celebrado en enero 2019.

Mike Pence, el vicepresidente de los EU, realizó todos los esfuerzos diplomáticos para llevar a Haití y República Dominicana a cambiar su posición favorable al país bolivariano, por una posición negativa mayoritaria en el Continente Latinoamericano contra Venezuela. En una de las fotografías del evento celebrado por la OEA se observa claramente el rostro de Mike Pence, mezcla de desesperación y de rabia, exigiéndole al canciller Vargas Maldonado que tenía que votar contra Nicolás Maduro. (el lector puede buscar esa foto que tiene un carácter patético).

En 2017 la diplomacia haitiana tuvo el coraje de rechazar las presiones del Departamento de Estado y del vicepresidente Mike Pence, personaje totalmente ignorante de los problemas de América Latina, personaje siniestro del imperialismo, que no pudo en esa ocasión llevar al terreno de la condena contra Venezuela para votar por el desconocimiento de la legitimidad del presidente Nicolás  Maduro.

Pero ahora en enero República Dominicana y Haití  fueron presionados por el equipo criminal de Donald Trump a votar a favor del desconocimiento de la legitimidad del presidente reelecto en unas elecciones transparentes, conjuntamente con gobiernos como el de: Argentina y su presidente Macri; Bahamas neocolonial; el Brasil del fascista Bolsonaro; Canadá, siempre facineroso y vacilante; Chile oligárquico y turiferario; Ecuador, del desleal y pedestre Lenin Moreno; con los Estados Unidos imperialistas e intervencionistas; Guatemala, Guyana, Honduras, Jamaica, con la oligarquía panameña; con la tremebunda oligarquía paraguaya; con la corrupta, mezquina y traidora oligarquía colombiana, criminal, indolente y miserable; con el sistema corrupto del Perú, y arrastradas a este lodo las Repúblicas de Haití y Dominicana.

En reuniones convocadas por el títere Luis Almagro, con la mano escondida de los EU y con el fin de aplicar la llamada Carta Democrática de la OEA contra Venezuela, el siniestro escenario no logró triunfar en contra de Venezuela, es decir, no lograron mayoría para condenar al país bolivariano.

Las presiones aumentaron terriblemente entonces en contra de Haití y República Dominicana. Y el maloliente Almagro de la OEA, Mike Pence y Trump, se empeñaron en arrastrar a estos dos países caribeños en contra de la legitimidad de las elecciones que llevaron al triunfo de Nicolás Maduro en las últimas elecciones venezolanas, burlándose de la diplomacia endeble y oportunista dominicana.

En la última reunión del Consejo Permanente de la OEA, mantuvieron su voto de abstención: Antigua y Barbuda, Barbados, Belice, El Salvador, México, St. Kitts y Nevise; Trinidad y Tobago; y Uruguay. Al no votar en contra de Venezuela mantuvieron su lealtad, dignidad y agradecimiento al proceso bolivariano que comenzó en el 1999.

En ese lodazar encabezado por Luis Almagro tanto Haití como República Dominicana dieron su brazo a torcer y renegaron de la paz y del derecho internacional, dándoles las espaldas a la República de Venezuela, y apoyando un golpe de Estado que se encuentra actualmente en proceso y que se convertirá en una guerra civil donde se derramará sangre hermana y se colocará al pueblo de Venezuela en el infierno de la muerte abrazadora.

Por eso es que decimos que República Dominicana al votar contra la legitimidad del presidente Nicolás Maduro, votó también a favor del golpe de Estado y de la guerra civil, lo que es algo insólito, tanto por la lealtad que el gobierno dominicano debe a Venezuela como por la traición a un presidente constitucional que fue electo en elecciones transparentes y libres, apoyado por más de seis millones de venezolanos; y una oposición incapaz de participar en un proceso electoral limpio.

La posición dudosa asumida por República Dominicana en contra de Venezuela traerá un enfriamiento de las relaciones diplomáticas con una nación hermana, que ha prestado graciosamente inconmensurables servicios y cuantiosas ventajas, algunas de ellas de carácter humanitarios por su contenido de solidaridad.

El voto negativo de República Dominicana ante el Consejo Permanente de la OEA, de no reconocer la legitimidad del gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, señala claramente que el presidente Danilo Medina incurre deliberadamente  en contradicción con sus posiciones anteriores, pues se suma ciegamente a la conspiración de los EU, ante la cual se hace el desentendido con respecto a la preparación de un golpe de Estado actualmente en movimiento en la hermana nación.

Algunos intelectuales oportunistas como un tal Báez Espinal, dominicano que busca “oportunidades” de inserción en las altas esferas del gobierno dominicano, con la intención de ponerse al servicio de las troikas palaciegas que rodean al presidente Danilo Medina, y que trabaja desde los Estados Unidos, coinciden en señalar como positivo y acertado el voto dominicano dado en el “Ministerio de Colonias”, expresión del canciller cubano Raúl Roa para referirse a la OEA. Lo que indica que son intelectuales entregados a una visión interesada de América Latina y del Caribe, y que todavía creen en una doctrina desplazada y denigrante como la contenida en la frase célebre de James Monroe: “América es para los americanos”, parte de la doctrina elaborada por John Quincy Adams.

 En esta frase los americanos vienen a ser los gringos del norte, los Estados Unidos, nación de gobiernos imperiales en todo el orbe terrestre, nación que se considera poseedora de un “destino manifiesto” que los coloca privilegiadamente y de manera providencial en el mundo; y que maneja a los gobiernos de América Latina y del Caribe como títeres y paniaguados, como patio trasero, como letrina.

El enfriamiento de las relaciones será evidente después del voto dominicano, aunque en el corto plazo no se observa un rompimiento diplomático inmediato, pero si una coyuntura en la cual se disminuirán los movimientos económicos entre los dos Estados.

En efecto, el voto negativo del gobierno de Danilo Medina para complacer al imperio norteamericano está vinculado con el proceso reeleccionista venidero en 2020, y con la estrategia de no provocar ofensas a las políticas norteamericanas en la región del Caribe.

Se trata de un intervencionismo malicioso, pues la resolución emanada de la sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA, que adoptó una postura que sienta un peligroso precedente en América Latina.

El gobierno de Danilo Medina está muy confiado en que el gobierno dominicano podrá comprar el 49 por ciento del capital accionario de Venezuela en la Refinería Dominicana de Petróleo con el capital que la misma Venezuela facilitó, pero tal negociación  resultaría oportunista, ya que para realizarse necesitaría la flexibilidad jurídica del gobierno venezolano actual, desconocido por el gobierno dominicano.

Pero el imperio, hoy en decadencia frente a un mundo multipolar, no dudará en ningún momento ni circunstancia, si tiene que darle un golpe en cualquier coyuntura a la República Dominicana en relación a la vigencia del DR-CAFTA, es decir, el tratado de libre comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana.

Que se prepare el gobierno de Danilo Medina para la respuesta que podrá darle en un futuro corto Trump en el caso del DR-CAFTA, pues el gobierno imperialista de EU, actúa siempre frente a ellos de acuerdo con sus intereses, sin agradecimiento de ninguna especie.

La diplomacia dominicana con su voto negativo contra Venezuela acaba de violar los principios de autodeterminación, de soberanía de cada país, de solidaridad con todos los pueblos del mundo.

República Dominicana no tuvo agradecimiento con las gracias de Petrocaribe, y abandonó a un país en dificultades y bajo agresión imperialista, para sumarse a la desestabilización, al injerensismo  y a la agresión imperial.

Ni siquiera tuvo valor para votar abstención en la OEA y decirle al grosero Trump: “no podemos votar contra Venezuela, preferimos la abstención”. Al desconocer la legitimidad de un presidente legítimo, República Dominicana se presta para el golpe de Estado en ese hermano país, se presta para la traición al apoyar la guerra civil en Venezuela, se presta para que la sangre del pueblo venezolano corra por las cunetas; se presta para el saqueo y el robo de la riqueza petrolera de la cual tanto se han beneficiado los gobiernos neoliberales del PRI mexicano en República Dominicana, que es el llamado partido de la “liberación” dominicana.

Ingratitud porque las troikas corruptas dominicanas se aprovecharon del petróleo y de la riqueza de Venezuela; ingratitud al no apreciar que Venezuela le vendió la deuda petrolera por la mitad de su valor, y el gobierno de Danilo Medina le responde con el descaro y la desfachatez de la deslealtad.

Acerca del autor

Angel Moreta

Angel Moreta, jurista, sociólogo, y filósofo; Profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), República Dominicana, Autor-Editor de Debateplural.

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