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El PLD instauró un sistema de reparto, apropiación de fondos públicos y robo inmobiliario

Escrito por Angel Moreta

Por: Angel Moreta (Autor-Editor)

 

El llamado partido de la “liberación”, es una entidad corrupta y perversa, pues la mayoría de sus acciones fueron componendas, robo, complicidad, apropiación indebida y prevaricación sin límites. Fue un sistema de corrupción que duró 20 años, en los periodos 1996-2000; 2004-2008; 2008-2012; 2012-2016 y 2016-2020, durante los cuales los gobiernos de ese partido manejaron una riqueza ilimitada ascendente a cientos de miles de dólares y pesos dominicanos.

Hoy el pueblo dominicano desea vehementemente justicia, desea la aplicación de medidas drásticas en contra de cientos de ex funcionarios, altos y medianos, que practicaron actos de enriquecimiento ilícito, lavado, prevaricación, coalición de funcionarios y dolo, entre otros crímenes que afectaron seriamente el patrimonio del pueblo dominicano.

Se ha expandido en los medios de comunicación la consigna “es presos que los queremos”, que hoy día constituye voluntad de la sociedad dominicana en sus distintos estamentos, que incluyen sectores de clase media, organizaciones profesionales, sectores de  trabajadores y pueblo en sentido general.

Esos funcionarios delincuentes y soberbios actuaron con prepotencia, altanería y desprecio a los sectores mencionados. Establecieron la cultura del reparto ilícito de la riqueza pública, adquirieron y vendieron bienes inmuebles, riqueza liquida, vehículos de alto lujo y confort, actuaron como quien dice “todo lo que hay es mío”, “todo lo que hay es de nosotros”, “somos dueños del poder y hacemos todo lo que es favorable a nuestro enriquecimiento”. Y a nuestros intereses.

En ese sentido, el partido de la “liberación” dominicana, que nunca fue tal, existió a no ser en el papel, manejó, instrumentalizó y desarrollo una dictadura corporativa orientada al control de todas las operaciones económicas del Estado dominicano.

Dictadura corporativa mafiosa que va desde construcción de infraestructuras, reparto de contratos, compras sin licitación, licitaciones públicas internacionales mafiosas, negociaciones inmobiliarias con grandes inversionistas; negociaciones multimillonarias en el área del turismo, entre ellas, la termoeléctrica de dos plantas gemelas para la producción de electricidad a base de carbón mineral en Punta Catalina, Provincia Peravia.

Se trató de un esquema corporativo autoritario de dominación económica y social, cuyas consecuencias se ven a distancia a través del fenómeno del incremento de la pobreza, el desamparo social, la política partidista tradicional, corruptora de las instituciones, el reparto de contratos y el manejo de licitaciones corruptas e ilegales.

La concentración de poderes fue parte del esquema corporativo autoritario de dominación económica y social; al igual que la compra y destrucción de partidos y grupos políticos; el nepotismo en cada uno de esos funcionarios; la impunidad absoluta en la justicia dominicana; el uso abusivo de los recursos provenientes de las contrataciones públicas, las obras públicas y de infraestructura.

Debemos mencionar también todas las maniobras fraudulentas realizadas y negociadas por Danilo Medina, entre ellas la turbia negociación con Odebrecht-Tecnimont. Pero más importante aún, la modificación constitucional del articulo 124 en 2015-2016 para reelección de un hombre falso que mintió a los dominicanos para lograr su reelección fraudulenta.

Nadie como Danilo Medina utilizó la manipulación de las conciencias de los ciudadanos, la compra de los medios de comunicación de la República; la compra de los servicios de muchos comunicadores y “periodistas” de los distintos medios dominicanos, los gastos extraordinarios en publicidad con el fin de construir una falsa imagen publicitaria y una popularidad falsa y demagógica.

Hemos dedicado varios artículos a tal esquema de dominación corporativa en trabajos anteriores, mostrando que los hechos de corrupción ameritan la persecución criminal implacable en contra de todos esos ex funcionarios delincuentes. El pueblo espera y desea la más grande acción jurisdiccional en la historia dominicana en contra de Franklin Almeyda, Euclides Gutiérrez, Temístocles Montas, Simón Lizardo, Reynaldo Pared Pérez, Danilo Medina, Agripino Núñez Collado, Bautista Rojas Gómez, Eduardo Selman, Melanio Paredes, Radhamés Segura , José Rafael Vargas, Rubén Jiménez Bichara, Daniel Toribio, Ramón Fadul, Félix Jiménez, Aristipo Vidal, Antonio Isa Conde, Félix Bautista, Roberto Salcedo, Tony Galán, Francisco Javier García, Luis Manuel Bonetti,   Freddy Pérez, Ignacio Ditrén, Gustavo Montalvo, José Ramón Peralta, Radhamés Camacho, José Enrique Martínez, Alejandrina German, Cristina Lizardo, Jean Alain Rodríguez, Margarita Cedeño, Gonzalo Castillo, entre otros ampliamente conocidos, cuya riqueza ilícita es incalculable.

El fundamento del llamado partido de la “liberación” dominicana fue la apoyatura en una Constitución corporativa, autoritaria y engañosa como la del 2010. Esa Constitución, en cierta forma mafiosa, ha cerrado el camino de la participación popular, la cual requiere y exige mecanismos populares como la asamblea constituyente, el plebiscito, la consulta popular, el referéndum y un poder judicial preponderantemente independiente con respecto al ejercicio partidario de los gobiernos que se suceden cada cuatro años (continuará).

Acerca del autor

Angel Moreta

Angel Moreta, jurista, sociólogo, y filósofo; Profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), República Dominicana, Autor-Editor de Debateplural.

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