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Sobre historia del modelo neoliberal en República Dominicana

Escrito por Angel Moreta

Por: Angel Moreta (Autor-Editor)

Introducción

La implantación del modelo neoliberal capitalista en República Dominicana comenzó a desarrollarse firmemente en los años 80 del siglo pasado. Tiene sus antecedentes en el continente latinoamericano con la presencia de los llamados “Chicago Boys” invitados por la Universidad Católica de Chile y el general golpista-fascista Augusto Pinochet para trabajar en ese país en la instalación de un nuevo modelo económico y social, después del cruento golpe de Estado y asesinato del presidente socialista Salvador Allende en 1963.

Este origen tenebroso del modelo neoliberal se expandió en la década de los años 70 y siguientes por el continente latinoamericano, acompañado del crimen, el asesinato, las violaciones de los Derechos Humanos, de los derechos económicos y sociales y la explotación económica y social. En Venezuela, con el llamado “caracazo”, que fue una revuelta popular contra las políticas pestilentes del entonces presidente Carlos Andrés Pérez, que representó un acontecimiento de carácter histórico que generó la ocurrencia de acontecimientos importantes, tales como la aparición del modelo bolivariano con la figura de Hugo Chávez contrapuesto al modelo neoliberal.

Palacio Nacional

Se trata de una historia interesante sobre el rechazo del pueblo venezolano al modelo de democracia ejercida con engaño, demagogia, traición, hambre y crimen. Fue la democracia falsa aliada al imperio de los Estados Unidos, a las grandes empresas multinacionales que practicaban el saqueo económico, el robo aparentemente institucional y la prevaricación.

En República Dominicana, una vez liquidado el sátrapa Trujillo (1930-1961), comenzó un proceso oligárquico de saqueo, apropiaciones privadas, robos de bienes patrimoniales del Estado dominicano y abusos de poder.

Segundo gobierno de Balaguer (1986-1996)

Joaquin Balaguer

El presidente Balaguer continuó la política de implantación del modelo neoliberal capitalista iniciado en los años de la década del 70, pero tratando de evitar la privatización radical de los bienes del Estado en manos privadas. Suavizando esa política económica y social y protegiendo los bienes del Estado de una manera conservadora y parcial, el mandatario endureció la política democrática mezclándola con elementos oligárquicos y pro imperialistas, utilizando activamente los servicios represivos del ejército y sus generales, incluyendo la alta oficialidad privilegiada mediante el contrabando, el robo, el abuso de poder y perfilando una gendarmería fascista en cuanto Derechos Humanos y al crimen económico y social. A partir de 1986, cuando se produce su segunda vuelta al poder. Según declaró públicamente, en su nuevo periodo al poder, deseaba instalar “el gobierno de sus sueños infantiles”, que según esta ilusión sería un gobierno más  sensible y “democrático”.

Único gobierno de Jorge Blanco (1982-1986)

Juramentacion Salvador Jorge Blanco 1982

El gobierno de Jorge Blanco (1982-1986), a pesar de su formación civilista y sus promesas de campaña, traicionó la confianza que el pueblo había depositado en las urnas, volcándose en pro de los sectores poderosos aliados al imperio EU. En ocasión de la revuelta popular del año 1985, cuando ocurrieron miles de crímenes y asesinatos contra la ciudadanía que protestaba en las calles de manera violenta, Jorge Blanco, lanzó el ejército a las calles que durante tres días se enfrentó con las masas produciendo un genocidio de más de 500 muertos y cientos de heridos. El presidente Jorge Blanco trató de justificar la violencia de Estado, en defensa del modelo neoliberal que entonces se intensificaba, y afirmó que si el pueblo no encuentra comida, “entonces que coma piedras”.

Jorge Blanco, que ascendió como gobierno con amplio apoyo popular, recibió el rechazo contundente del pueblo dominicano con motivo de la aplicación de políticas neoliberales, que fueron recomendadas e impuestas por el Fondo Monetario Internacional.

Dichas políticas trajeron como consecuencia el aumento del costo de la vida: un crecimiento del endeudamiento externo; inflación de precios exorbitantes de la canasta familiar; incremento de la explotación social de los sectores trabajadores; desregulación de la economía; corrupción administrativa; prevaricación y criminalidad económica; privilegios concedidos por el Estado a los sectores empresariales; exenciones fiscales privilegiadas; evasión fiscal; corrupción generalizada en la esfera de la administración pública; en la justicia; en la policía nacional, situaciones acompañadas del aumento del contrabando y carestía de la vida en general.

Gobierno de Leonel Fernández (1996-2000)

Leonel Fernandez

En 1996, se inicia el gobierno del partido de la liberación dominicana lidereado por la figura del profesor Leonel Fernández, quien llegó al poder a través del llamado “frente patriótico”, que selló una alianza llamada “alianza diabólica”, según se le ha llamado, entre Joaquín Balaguer y Juan Bosch. Este gobierno de la “liberación dominicana”, entiéndase que no es liberación nacional, expandió el proceso de implantación del gobierno neoliberal capitalista y trajo como receta fundamental la privatización de todos los bienes del Estado dominicano heredados de la dictadura que culminó en 1961 con el ajusticiamiento de Trujillo.

El gobierno de la “liberación dominicana”, en vez de venir con una agenda nacional y en disposición de combatir los grandes males económicos y sociales de la República Dominicana, lo que trajo fue la ley de privatización con la cual fueron privatizados, (se llamó capitalización) más de 10 ingenios azucareros, más de 33 empresas comerciales propiedad del Estado dominicano, tierras urbanas y rurales, tierras del CEA; edificios, áreas territoriales completas, de las cuales se beneficiaron miembros y dirigentes del partido de la liberación dominicana que aprovecharon los privilegios políticos para favorecer especialmente a los miembros del oprobioso partido de la liberación dominicana, administrando este proceso de apropiación y robo con espíritu de concentración absoluta de poderes, con espíritu despótico corporativo; produciendo acumulación capitalista en un contexto de autoritarismo y corporativismo, situación que innegablemente dio lugar a la formación de las troikas de Leonel Fernández, todo ello sobre la base de la corrupción administrativa más pestilente y descarada y sobre la base de prevaricación, abuso de poder, robo, falsificación, uso de documentos falsos, concusión, coalición de funcionarios, inversión pública masiva en grandes y monumentales obras estatales con reparto de funcionarios; las oportunidades más acentuadas a favor de las empresas multinacionales en las distintas actividades económicas tales como minería, infraestructuras, aduanas, zonas francas internacionales, “presupuestos complementarios” al servicio del Poder Ejecutivo, endeudamiento fraudulento y truculento, reparto de los recursos e inversiones públicas; contrataciones internacionales a base de información privilegiada, es decir, espúreas, en violación de principios constitucionales,.

También importaciones y exportaciones para favorecer la acumulación capitalista de empresarios industriales;  aumento del gasto superfluo a cargo del presupuesto nacional; generación de marginalidad social, miseria y pobreza absoluta en más de 400 comunidades urbanas y semi urbanas; empobrecimiento y desesperanza de las comunidades en los alrededores de los ingenios azucareros, comunidades que quedaron en total desamparo económico y social, produciendo delincuencia y criminalidad como resultado de la desesperación; a un nivel nunca antes visto, mientras el presidente Leonel Fernández negociaba y contrataba a sus anchas la riqueza pública patrimonial con ciertos sectores empresariales oligárquicos como la familia Vicini y los emporios comerciales, industriales y urbanísticos de dicha familia y otras que mencionaremos más adelante.

Este modelo sirvió para justificar la implantación y la radicalización del neoliberalismo en la República Dominicana a partir de 1996. La acumulación privada privilegiada llegó a sus límites más putrefactos desde el punto de vista social, todo sobre una base corporativa y autoritaria.

El gobierno de Hipólito Mejía (2000-2004)

Hipolito Mejia

El gobierno de Hipólito Mejía del partido revolucionario dominicana, presentó avances democráticos, pero no favoreció el desarrollo nacional con políticas contributivas en materia de salud, educación, alimentación, medicamentos, vivienda, infraestructuras, salarios, organización de sindicatos; y en cambio, contribuyó con el asentamiento de la pobreza absoluta de la población dominicana. Se trató de un gobierno sin perfil ideológico definido, un gobierno ambivalente, complaciente con el imperialismo EU, que no procuró asentarse sobre la base de la defensa de los recursos naturales, de la riqueza social y de la soberanía nacional.

Sirvió incondicionalmente a los EU, hasta el punto de enviar soldados dominicanos a la guerra de Irak en 2002, para ayudar a lavar la cara de los EU en cuanto a los crímenes cometidos en esa nación árabe supuestamente participando de una “coalición” internacional que no era más que una fachada para justificar los crímenes de EU en Irak, tal como ocurrió en la República Dominicana en 1965 con motivo de la intervención militar norteamericana, que estableció la fachada de la mal llamada Fuerza Interamericana de Paz, mecanismo en cuya formación contribuyó el gobierno norteamericano y que su finalidad no era otra que, al igual que en Irak, ayudar a lavar la sucia del imperialismo.

Es bochornoso que los dominicanos fueran a morir a Irak en supuesta defensa de quienes habían invadido el país en 1916, en 1965, y quienes pretendieron la posesión de la Isla Saona para una base militar, y hoy ambicionan un territorio en el suroeste del país para la implantación y organización de una base militar orientada a controlar la frontera dominicana-haitiana, desde la cual planificar acciones militares agresores contra de países hermanos como Venezuela y Cuba, que se encuentran en la lista negra del gobierno EU.

Hipólito Mejía, además de haber instalado un gobierno títere pro norteamericano, fue ajeno a las necesidades y aspiraciones sociales y de bienestar del pueblo dominicano. Llegó a decir jocosamente Hipólito Mejía, con motivo de la crisis social generada por sus políticas económicas, de manera pública, que los dominicanos “que no puedan caminar por las aceras, que caminen por el medio de la calle”.

II

Gobiernos de Danilo Medina (2012-2020)

 

Danilo Medina se lleva la corona de oro en la consolidación del modelo neoliberal y la continuación de las políticas de globalización en República Dominicana, las que engendran desigualdad social, pobreza extrema y corrupción administrativa voraz, entre otras realidades, como la penetración y consolidación de empresas transnacionales norteamericanas en la economía y la sociedad dominicana.

El presidente Medina ha configurado a lo largo de sus dos gobiernos grupos de funcionarios que constituyen “troikas” dedicadas a los negocios turbios, el enriquecimiento ilícito, las acciones demagógicas, violación de las leyes, concesión de privilegios a las compañías transnacionales de la minería, del turismo, de zonas francas; el endeudamiento externo voraz, ha sido un elemento presente en la subordinación del país a los organismos internacionales, al igual que la enajenación del patrimonio del Estado y de la riqueza pública.

El presidente ha construido personalmente un entramado mafioso y pestilente caracterizado por la entrega de bienes y privilegios al mundo empresarial capitalista, insultantes “presupuestos complementarios” del Presupuesto Nacional que vician  las leyes en esta materia.

Han ocurrido en este periodo decenas de hechos de corrupción que no han recibido las concomitantes persecuciones y castigos judiciales, debilitando el sistema de justicia de la República Dominicana. Los persistentes robos y privilegios en la administración pública han validado la idea de que la democracia es un ejercicio demagógico en donde el presidente de la República anda por todo el territorio nacional entregando y distribuyendo el presupuesto del Poder Ejecutivo sin planificación de los organismos técnicos correspondientes, una forma de hacer política improvisada contra las estructuras de la democracia.

La entrega graciosa de bienes y privilegios al mundo empresarial capitalista, como dijimos, se realiza mediante concesiones privilegiadas a altos funcionarios, permisos obscenos y cómplices a empresas norteamericanas; concesiones graciosas a las ARS, las AFP y ARL en beneficio de la capitalización privada egoísta y de la privatización de todos los bienes públicos, continuando con la política de globalización del gobierno anterior de Leonel Fernández, quien  llevó al extremo de la desfachatez la privatización del Consejo Estatal del Azúcar y de todos sus territorios urbanos y agrícolas; y la venta asqueante y cómplice de los ingenios azucareros, de empresas de servicios públicos, enajenación de patrimonios públicos con grandes ventajas a favor de las familias económicamente poderosas.

Podemos señalar la negociación secreta de los terrenos urbanos al este de la capital incluyendo los de San Souci, donde hoy se encuentra la antigua Marina de Guerra, que será trasladada a los terrenos del Ingenio Boca Chica mediante una negociación turbia realizada para favorecer de manera exclusiva a la familia Vicini y a los bolsillos de los altos funcionarios encargados de esta oscura contratación.

Millones de metros urbanos en las riberas del Rio Ozama, entregados a la familia Vicini mediante una contratación espúrea que nadie conoce sus alcances y que nunca fue divulgada a través medios de comunicación para que los ciudadanos pudieran comprobar en qué beneficia o perjudica al pueblo dominicano, ya que a ningún presidente dominicano se le reconoce legalmente la facultad para disponer en forma misteriosa y medalaganaria de los bienes públicos, al margen del Poder Legislativo.

El modelo neoliberal viene a profundizarse con Danilo Medina en la medida en que se incrementa el costo de la vida, el endeudamiento externo, el sistema de corrupción administrativa; la administración del presupuesto público del Poder Ejecutivo, del Poder Legislativo y de otros poderes de la nación, la consagración del proceso de privatización de bienes públicos, costas y playas, de la educación superior, de la salud, educación en sentido general, mala administración del 5 % destinado al proceso educativo, etc.

También hay que considerar la desregulación de la economía nacional, concediendo libertades absolutas de comercio, de finanzas y de industrias a los grupos empresariales reconocidos. Pero además, desde el punto de vista político, se profundiza el sistema de violaciones a la Constitución de la República, la falta de control presupuestario, la inversión pública abultada por medio de técnicas engañosas o amañadas, todo sobre la base de un sistema de demagogia social, fraude, dilapidación y pobreza, dañando el sistema democrático del país, ya de por sí representado en un orden despótico, autoritario y enajenante; y en un partido de la “liberación” ampliamente reconocido por sus practicas corruptas.

Puede decirse que Danilo Medina ha sido uno de los autores intelectuales palaciegos del modelo neoliberal de Leonel Fernández. Adquirió nombre legendario desde el silencio de su Despacho ministerial, pero en verdad fue quien preparó el avance de la privatización de los bienes públicos y de la dilapidación impúdica de toda la riqueza estatal, destruida por las gestiones gubernamentales del partido de la “liberación” dominicana y de sus altos funcionarios.

Cuando era ministro a hurtadillas Danilo Medina elaboró las prácticas administrativas del modelo neoliberal, que más adelante profundizó aprovechándose de una “Constitución mañosa” aprobada a fines del gobierno de Leonel Fernández y luego en 2015 reformada por Danilo Medina en su artículo 124 comprando votos legislativos para posibilitar su segunda candidatura presidencial o su reelección.

Puede decirse que Danilo Medina ha sido uno de los autores intelectuales palaciegos del modelo neoliberal de Leonel Fernández. Adquirió nombre legendario desde el silencio de su Despacho ministerial, pero en verdad fue quien preparó el avance de la privatización de los bienes públicos y de la dilapidación impúdica de toda la riqueza estatal, destruida por las gestiones gubernamentales del partido de la “liberación” dominicana y de sus altos funcionarios.

Cuando era ministro a hurtadillas Danilo Medina elaboró las prácticas administrativas del modelo neoliberal, que más adelante profundizó aprovechándose de una “Constitución mañosa” aprobada a fines del gobierno de Leonel Fernández y luego en 2015 reformada por Danilo Medina en su artículo 124 comprando votos legislativos para posibilitar su segunda candidatura presidencial o su reelección.

Constitución que permite la concentración de los poderes públicos en manos del partido de la liberación dominicana, partido que no es y nunca fue de la “liberación” y que es poco dominicano en la medida en que ha permitido la continuación de la marginalidad social, del analfabetismo, de la penetración cultural neocolonial, de la “esclavitud mental” (enajenación cultural); la entrega de las riquezas naturales a las grandes compañías transnacionales norteamericanas; de las telecomunicaciones, de la energía, de las infraestructuras, de la industria, y del arrodillamiento de las élites o troikas hacia los intereses norteamericanos, hasta el colmo de haber firmado en 2015 un contrato con el Departamento de Defensa de los EU para la instalación de una base militar del ejército norteamericano en el suroeste de la República Dominicana, con infinitos privilegios hacia los EU.

El contrato para una base militar de los EU en territorio dominicano, sin haber realizado un referéndum o una consulta popular, ni haber sometido a discusión el asunto en el seno del Poder Legislativo para sopesar y reflexionar sobre la iniciativa abyecta del Poder Ejecutivo, constituye una grave violación de la Constitución de la República por parte del presidente Danilo Medina. Felizmente el Tribunal Constitucional anuló mediante una sentencia magistral lo que no era más que una componenda con el Ministerio de Defensa de los EU para entregar graciosamente la soberanía nacional, cuya contratación fue redactada por el Comando Sur de los Estados Unidos en el Caribe.

A este propósito, hemos dicho varias veces que Danilo Medina no podrá  nunca ser “rehabilitado” para la presidencia de la República en los próximos años como pretenden voceros públicos de las “troikas”  establecidas en el Palacio Nacional y que rodean y enzarzan al presidente de la República, cuyo periodo terminará en agosto 2020; y que no pudo obtener el apoyo de los EU para su reelección, interés que está por detrás de tan vil iniciativa…

Dijimos que desde el punto de vista moral el actual comanditario del proyecto de establecimiento de una base militar EU en RD, al igual que Buenaventura Báez, no puede volver a la presidencia de la República, mediante un proceso de rehabilitación legislativa, pues el proyecto de una base militar es equivalente moralmente a la venta de la Península y la Bahía de Samaná; o a la conversión de la República en un Estado más de la federación norteamericana. Por tanto, un acto de traición a la patria.

El modelo neoliberal se profundiza con el presidente Medina, repetimos, al entregar obras públicas a empresas transnacionales norteamericanas mediante procedimientos oscuros y cuestionables, que la embajada norteamericana y el Departamento de Estado empujan para que el Estado dominicano conceda esas obras mediante información privilegiada y entrega sin licitaciones públicas internacionales, tal como lo exige la ley 340-07 relacionada con las contrataciones públicas del Estado dominicano.

La presión del Departamento de Estado y de la embajada norteamericana en nuestro país en los actuales momentos llega a los confines del Palacio Nacional, con el fin de que queden excluidas ofertas de algunos proponentes de amplia autoridad tecnológica, tales como China Continental. Es una conspiración económica y política del comando sur y la embajada EU a la cual se pliega el presidente Danilo Medina, perjudicando al país y privándolo de cosas positivas, dándole las ventajas negociadoras al capital transnacional norteamericano.

Valga mencionar, por ejemplo, la entrega de la remodelación del puerto de Manzanillo a una empresa norteamericana sin licitación internacional, sino mediante mecanismos muy personales de información privilegiada, lo cual constituye un atentado a las leyes y la Constitución dominicana.

Con razón el premio Nobel de economía 2001, Joseph Stiglitz, citado por el articulista Antonio Rodríguez en su trabajo “El neoliberalismo debilita la democracia latinoamericana”, ha mencionado que: En todos los países, ricos o pobres, las élites prometieron que las políticas neoliberales llevarían a más crecimiento económico, y que los beneficios se derramarían de modo que todos, incluidos los más pobres, estarían mejor que antes.

“Pero hasta que eso sucediera, los trabajadores debían conformarse con salarios más bajos, y todos los ciudadanos tendrían que aceptar recortes en importantes programas estatales. Las élites aseguraron que sus promesas se basaban en modelos económicos científicos y en la «investigación basada en la evidencia». Pues bien, cuarenta años después, las cifras están a la vista: el crecimiento se desaceleró, y sus frutos fueron a parar en su gran mayoría a unos pocos en la cima de la pirámide. Con salarios estancados y bolsas en alza, los ingresos y la riqueza fluyeron hacia arriba, en vez de derramarse hacia abajo”.

Valga mencionar también, dentro de las prácticas de falsas licitaciones internacionales, la entrega de la actividad exploratoria y extractiva del subsuelo submarino dominicano para fines energéticos a la empresa norteamericana denominada Apache, en cuyas gestiones participó activamente el actual Ministro de Minería, que se ha prestado a la creación de una fachada silenciosa y no controlada por la Dirección General de Contrataciones Públicas, para conceder a la empresa Apache el contrato de las actividades investigativas y exploratorias de la empresa norteamericana mencionada.

III

Con los dos periodos de gobierno del presidente Danilo Medina (2012-2020), en República Dominicana se afianza definitivamente la instalación del sistema neoliberal que comenzó a desarrollarse después de la década de los años 80, cuando el entonces presidente Salvador Jorge Blanco, del partido revolucionario dominicano (1982-1986), sorprendió al pueblo dominicano en un día feriado con un conjunto de medidas económicas que fueron definidas como “El paquetazo”.

“El paquetazo” consistió en una política de shock enarbolada por el Fondo Monetario Internacional y cuyos contenidos en esencia eran la propuesta de los economistas formados en la llamada Escuela Económica de Chicago (Chicago Boys), y que encabezaba Milton Friedman, escuela que planteaba que se pueden hacer reformas impopulares en medio de la confusión y la crisis interna, reformas que recuperen la economía.

En los años de Salvador Jorge Blanco, que entonces encabezaba el tercer gobierno del partido revolucionario dominicano, (1963; 1978 y 1982), existía una situación económica inflacionaria que se había iniciado en 1981 y que exigió medidas restrictivas recomendadas por el Fondo Monetario Internacional, situación que generó el rechazo de los sectores subordinados de la sociedad dominicana.

Respecto a la poblada a que hacemos referencia, se ha dicho que  “El lunes 23 de abril de 1984 los barrios marginados de Santo Domingo y el interior del país iniciaron un levantamiento popular que culminó tres días después con un saldo de cientos de personas muertas (más de 500 muertos). El levantamiento popular bautizado por el profesor Juan Bosch como “poblada”, estuvo precedido de más de un año de denuncias y protestas en todo el país por parte de los Comités de Lucha Popular (CLP), dirigidos por la izquierda, y las comunidades Cristianas de Base (CCB), influenciadas por sacerdotes católicos militantes de la Teología de la Liberación, en contra las negociaciones que el gobierno de Jorge Blanco realizaba con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que estrenaba en América Latina la llamada “Política de Shock”.

En efecto, en los meses de enero y febrero de 1984, la inflación se disparó en un 700 % que impactó en los precios de la canasta familiar, factor que provocó manifestaciones populares espontaneas el 24 de abril de ese año; y al día siguiente el pueblo dominicano se lanzó a las calles en protestas que culminaron con la muerte de más de 600 ciudadanos y miles de apresados y heridos, producto de que Jorge Blanco, luego de apartar la policía para tratar con los manifestantes, lanzó las fuerzas armadas a las calles para atacar la población civil, lo que terminó en una tremenda masacre, que luego se le llamó “La masacre de Jorge Blanco”, producida por la represión violenta durante tres días de enfrentamientos callejeros que ensombrecieron al partido revolucionario dominicano y que luego perdió las elecciones nacionales en 1986 y generó un juicio y apresamiento del ex presidente Jorge Blanco.

Ya sabemos que una poblada similar se generó en Venezuela años más tarde en contra del gobierno socialdemócrata de Carlos Andrés Pérez y que fue llamado “El caracazo”, con iguales característica que en República Dominicana, y condujo a un régimen socialista encabezado por Hugo Chávez quien emprendió un conjunto de reformas económicas y sociales que hoy constituyen en la mente de los venezolanos un valladar contra el imperialismo EU.

Era obvio que se trataba en la década de los años 80 de la imposición por la fuerza del modelo neoliberal, que consiste en un conjunto de medidas extorsivas e inflacionarias, producto de contrarreformas duras contra los pueblos de América Latina, acompañadas de devaluación de la moneda, paquetazos fiscales, desempleo, privatización de los bienes del Estado, políticas económicas de hambre, medidas desregulatorias que benefician exclusivamente a los sectores capitalistas y que producen daño a la democracia, al sistema político y al nivel de vida de la población, dentro de un régimen social de acumulación de riquezas mediante el fraude, la fuerza y la violencia; el robo ejecutado por los funcionarios públicos sobre la base de la coalición de funcionarios, del soborno, de la implantación de compañías transnacionales que saquean el medio ambiente y la riqueza natural, agrícola y de servicios en una economía espantosamente desregulada y entreguista, bajando el nivel de vida de las masas en América Latina, que hoy se revela contra el modelo neoliberal.

El modelo neoliberal en República Dominicana alcanza un sólido desarrollo bajo los regímenes “democráticos” dirigidos por el otrora estratega de las políticas económicas canallas establecidas en la sociedad dominicana por el reeleccionista Danilo Medina, quien se convirtió en “leyenda” de que era un cerebro planificador del proceso de privatización, entonces en marcha.

Por tanto, en un ideólogo silencioso en su mundo palaciego cuando entonces gobernaba el ex presidente Leonel Fernández, momentos en que se dictó la ley 141-07 de privatización de la economía dominicana y de los bienes del Estado, en apoyo de la élites empresariales asociadas con las altas jerarquías eclesiásticas desde los años 70, y ambos sectores subordinados a los intereses de los Estados Unidos.

Y como hemos afirmado en nuestro artículo anterior, “El “Estado-canalla” dominicano y los fondos de pensiones”, publicado en el medio digital Debateplural.com, reproducido por el también digital Kaosenlared:

Utilizando una calificación de Juan Jacobo Rousseau (1712-1778), en su obra “El contrato social”, al referirse a aquel Estado que no respeta el contrato social, podemos hablar en el caso específico de República Dominicana, de un Estado supuestamente “democrático y de derecho”, dominado por élites de los partidos tradicionales clientelistas que hoy dominan el escenario político nacional.

Esas élites o grupos autárquicos, o grupos de intereses, se encuentran asociadas con las altas jerarquías eclesiásticas desde la década del 70, incluyendo el empresariado financiero, industrial, comercial y de exportación y el sector agro ganadero, formando un conjunto que a su vez domina al Estado dominicano, modelándolo en los términos de Juan Jacobo Rousseau, como un Estado-canalla. En este caso, el Estado corporativo y autoritario que gobierna esencialmente a través de jerarquías que sirven de soporte a la hegemonía de las élites en su continua y prolongada actividad de reparto del presupuesto nacional y de la riqueza pública.

El fundamento viene a ser la apoyatura en una Constitución corporativa y autoritaria como la del 2010, que cierra y ha cerrado el camino de la participación popular que requiere de mecanismos como la asamblea constituyente, el referéndum, la consulta popular y un Poder Judicial preponderantemente independiente con respecto al ejercicio partidario de los gobiernos que se suceden cada cuatro años.

Esto quiere decir que el llamado Estado social de derecho es un mito en la República Dominicana, pues se fundamenta en propaganda vacía a favor de un “sistema democrático” fundado en una Constitución engañosa, corporativa y autoritaria, que hace posible cotidianamente la concentración de capitales, la concentración de los poderes públicos, la inequidad y la injusticia social, la desregulación salarial, la desindicalizacion, la detentación hegemónica del control del Estado, monopolizado y utilizado como herramienta que beneficia en su accionar el enriquecimiento ilícito y el robo en provecho de esas élites corporativas que utilizan el poder político establecido para descuartizar el presupuesto nacional a su favor, el patrimonio público y el reparto de beneficios y capitales estatales.

El modelo neoliberal en la República Dominicana, diseñado por Danilo Medina y otros cuando era Ministro de la Presidencia, en el gobierno de Leonel Fernández, consiste en un sistema de corrupción caracterizado por contrataciones públicas sin licitaciones o con licitaciones públicas espúreas; por negociaciones irregulares entre funcionarios hoy enriquecidos, producto de la concentración del poder, del tráfico de influencias y de la actividad delictiva; y producto también de relaciones de poder con empresas transnacionales de los Estados Unidos que tienen inmensas propiedades, algunas de ellas respaldadas en títulos dudosos, inversiones industriales y mineras fáciles; zonas francas con salarios de explotación social, tráfico ilícito de capitales provenientes de actividades ilegales; y nadie, absolutamente nadie, incluyendo los partidos tradicionales dominicanos plantean la ruptura con la impunidad y con las imposiciones políticas y económicas de los Estados Unidos, hoy muy preocupados por la presencia activa y productiva por las inversiones dinámicas de China Continental en República Dominicana.

Antes al contrario, los grupos económicos empresariales y los grupos políticos tradicionales se nutren en su accionar de la influencia norteamericana y la presencia avasallante de los Estados Unidos en todo el territorio nacional, en las instituciones estatales, en la educación, la cultura de la población dominicana, sin descontar los medios de comunicación.

Hoy el pueblo dominicano tiene que conformarse con salarios extorsivos y con un proceso productivo y social que beneficia en su gran mayoría a unos pocos que se encuentran en la cúspide de la pirámide social, a la cual fluyen los ingresos y las riquezas de la sociedad civil (continuará).

 

Acerca del autor

Angel Moreta

Angel Moreta, jurista, sociólogo, y filósofo; Profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), República Dominicana, Autor-Editor de Debateplural.

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