Economia Nacionales

Las contradicciones del Banco Central y el uso de los fondos de pensiones

(31-5-20)

 

En el contexto de la gran crisis generada por el Coronavirus ha sido llevado y traído el tema de los fondos de pensiones.

Los sistemas o planes de pensiones son varios y diversos en el mundo: en función de los constituyentes, en función de los que realizan las aportaciones o contribuciones, en función de las obligaciones estipuladas o de las prestaciones, etc.

Pero en definitiva los planes o sistemas de pensiones se reducen a dos básicamente: el sistema de reparto y el sistema de capitalización individual

Debemos aclarar que no solo existe el sistema de capitalización individual, también existen otros como el de capitalización colectiva, el de capitalización financiera y el de capitalización actuarial.

El sistema de reparto, generalmente público que actúa como la pata previsional en el marco del sistema de seguridad social, y el sistema de capitalización individual.

En el sistema de reparto la solidaridad se expresa en que los activos en el mercado de trabajo financian a los pasivos, entiéndase jubilados o pensionados.



“Un sistema de capitalización es un procedimiento por medio se pretende constituir un determinado capital durante un cierto período de tiempo, teniendo en cuenta las aportaciones realizadas y los rendimientos obtenidos de las mismas.” (Peláez, F., Planes y fondos de pensiones, Página 23)

En el sistema de capitalización individual el partícipe, futuro beneficiario, tiene que acumular en su cuenta individual durante un determinado período para que la entidad administradora del sistema pueda disponer de los fondos para desembolsar los recursos para cubrir las prestaciones por fallecimiento, invalidez, de rotación y de jubilación.

En otras palabras, cada partícipe o aportante, que al mismo tiempo es beneficiario del plan de pensiones de capitalización individual debe tener en su cuenta los fondos para cubrir las prestaciones o contingencias por fallecimiento, invalidez, jubilación, etc.

Por eso los fondos de pensiones, resultado del ahorro forzoso de trabajadores y de empresas, deben ser invertidos en títulos en los mercados de valores y de capitales para de esa manera, en base a los rendimientos obtenidos medidos por los tipos de interés devengados, aumentar en el tiempo los fondos de las cuentas individuales de los trabajadores. Pero de esos rendimientos y comisiones cobradas hay que sacar los recursos para cubrir los costes de administración y de funcionamiento de los planes de pensiones de capitalización individual.



El uso en el largo plazo de los ahorros de los trabajadores depositados en las cuentas individuales que manejan las AFP debe ser para contribuir al desarrollo económico y social: construcción de obras de infraestructura, viviendas, planes de desarrollo científico-tecnológico, etc.

Los fondos de pensiones que se invierten en títulos de deuda del Banco Central tienen una alta rentabilidad para las AFP por las altísimas tasas de interés pagadas por el Banco, pero es casi nula su utilidad social, habida cuenta de que el Banco Central desmonetiza los fondos recibidos y los congela.

En la inversión financiera de los fondos de pensiones hay que tener muy en cuenta siempre las volatilidades de los mercados financieros y la necesidad de diversificar siempre el portafolio de inversión.

El sistema de capitalización individual que está vigente en República Dominicano fue creado en Chile en 1981 en el contexto de la dictadura fascista y neoliberal de Pinochet.  Así fueron asesores chilenos los que se encargaron de instalar este sistema en la República Dominicana.

Precisamente Chile, país que engendró el sistema de capitalización individual, ha sido escenario de masivas y recurrentes protestas de la población por las pensiones de miseria que están recibiendo 38 años después de inaugurado este sistema de pensiones en esa nación sudamericana.

Hay una trampa o problema de esencia en el caso de este sistema de capitalización individual: El régimen financiero-actuarial que es ínsito o inherente al mismo, aparte de que la solidaridad intergeneracional realmente no existe en dicho sistema de pensiones.

“Un sistema financiero-actuarial puede definirse como un modelo matemático utilizado para establecer la equivalencia, en un determinado momento de tiempo, entre el valor actuarial de las contribuciones y/o aportaciones y de las prestaciones económicas cubiertas por el sistema, en este caso el plan de pensiones.” (Peláez, F., Los planes y fondos de pensiones, Página 19).

Bien, en manos de las AFP hay más de 600 mil millones de pesos, la mayoría de ellos colocados en títulos del Banco Central, del gobierno central, de emisores privados y emisores internacionales de títulos de deuda.

Ciertamente la ley de seguridad social dominicana, No. 87-01, no establece que se le dé un uso distinto a los fondos de pensiones que no sea para cubrir las contingencias o prestaciones consignadas en dicho sistema de pensiones de acuerdo a la misma ley.

Pero el mundo y el país atraviesan en los actuales momentos por la gran crisis, global y local, engendrada por la pandemia del Coronavirus.

Las consecuencias sociales son ciertamente aterradoras: Los trabajadores, unos han sido despedidos sin un centavo en los bolsillos, otros han sido suspendidos, es decir, no tienen capacidad o poder de compra y aparte de eso tienen encima los efectos demoledores del crecimiento espeluznante de la pobreza, de la desigualdad y de la misma inflación con la gigante depreciación del tipo de cambio de la moneda nacional.

En el contexto de esta crisis y de que el Congreso, el gobierno y el Banco Central se han opuesto tajantemente a que se le asigna el 20 o el 30% de los fondos de pensiones a los trabajadores, porque según el mismo Banco Central el desembolso de esos fondos para ayudar a los trabajadores desestabilizaría o desequilibraría la macroeconomía del país!

Sin embargo, en medio de esas contradicciones del Banco Central el gobierno de Danilo les ha vendido títulos de deuda pública a cuatro AFP por valor de 40 mil millones de pesos.

El mismo Banco Central facilitó esa operación al permitir la redención anticipada de títulos de deuda comprados por las AFP al mismo Banco Central hace un tiempo.

Inmediatamente después de la operación, en la que el gobierno se encargó de masacrar la institucionalidad del mercado de valores, el Ministerio de Hacienda se inventa el artificio de que los 40 mil millones están colocados en una cuenta especial en el Banco Central para fines de custodia.

Señores del Banco Central, la verdad monda y lironda es que el gobierno está usando y seguirá usando los 40 mil millones de los fondos de pensiones y el presupuesto de la nación para ayudar al candidatito del PLD y tratar de imponerlo en las elecciones del 5 de Julio comprando conciencias y votos.

Insistimos en que esos 40 mil millones deben ser transferidos por el gobierno a los trabajadores, para que sean estos, sus verdaderos y legítimos dueños, los que les den uso ya para evitar que el hambre los mandé al más allá.

Ciertamente el equilibrio o la estabilidad de la macroeconomía se está derrumbando pero no sería por el uso que harían los trabajadores de esos 40 mil millones de pesos si el gobierno los coloca en manos de los trabajadores, sino por la mala práctica del gobierno de Danilo de haber contemplado un porcentaje de depreciación de la moneda nacional cada año en el presupuesto de ingresos y gastos desde el año 2012. O sea que al día de hoy tenemos ocho años de depreciación continua y sostenida del tipo de cambio.

Señores del Banco Central, ustedes no fueron capaces de decirle al gobierno central que esa es una muy mala práctica por sus consecuencias negativas sobre la economía.

La gran crisis del Coronavirus ha enervado la incertidumbre y las expectativas negativas de los agentes económicos, y hoy hay una incontrolable demanda de dólares en el mercado cambiario que se explica no solo por el motivo precautorio en que los agentes convierten gran parte de sus riquezas en la moneda de referencia por ser más fuerte y más segura.  También está envuelto el factor especulación.

El tipo de cambio ya está en 59 y en 60 por 1 la venta en el mercado cambiario.  Y todo eso implica una gigantesca depreciación de moneda, que a su vez se está traduciendo en una aceleración del aumento de los precios agregados o de la inflación en la economía.

Y con ese contexto y en ese contexto no es conceptualmente correcto seguir hablando de estabilidad macroeconomía: El gobierno y el desastre del Coronavirus se han encargado de destruir o de pulverizar la estabilidad macroeconómica

La estabilidad de los precios agregados o la estabilidad del valor de nuestra moneda es cuestión del pasado inmediato. Eso agrava profundamente también la crisis de la deuda pública.

Estamos ante una desastrosa crisis de la economía dominicana que luce indetenible e imparable, y que empeorará cada día si el gobierno de Danilo y del PLD sigue con su maldita politiquería en el manejo de la cosa pública.

Acerca del autor

Victor Manuel Peña

Economista y Abogado, Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

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