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Pandemias y crisis capitalistas

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Escrito por Debate Plural

Rafael Castro (Kaosenlared, 23-3-20)

 

La abundancia de ancianos, en el planeta ha sido un tema dramáticamente recurrente en esta crisis de la «peste», que se desarrolla en esta segunda década de este Siglo XXI. Esta presencia etaria ahora resulta inútil, inoportuna, y hasta sobrante, desnudando a su vez cruelmente a una sociedad mundial con severos déficits humanistas. Por supuesto que esto no era ignorado por densos sectores del pensar social, político, económico y filosófico, además por la realidad cotidiana, sólo que ahora por la globalización de las redes comunicacionales el «Corona virus» cual niño, al rey desnudó. Posiblemente este acontecimiento permitirá una caracterización más clara de nosotros, al parecer malos y buenos huéspedes de estas tierras, de este aire de estas aguas, capaces de la invención, de la ternura y del amor, pero también de la destrucción, del odio, y lo más grave el rampante masoquismo que el modelo de vida dominante impone a escala planetaria.

Recordemos que en algún momento sobre este sector poblacional de notables, queridos y consentidos abuelitos, integrantes de la familias (¿Célula fundamental de la sociedad?) llovían flores: frases tiernas y elogiosas por arribar a la respetable tercera edad, a los años dorados, a la belleza de la juventud prolongada, etc., etc.…

Sin embargo, desde hace mucho el crecimiento poblacional ha sido preocupación de unos cuantos; ese fue el caso del economista británico: Malthus, que hace más de doscientos años las cuentas no le daban tratándose del equilibrio entre la producción de alimentos, consumo, y el crecimiento poblacional mundial. Por lo tanto había que restringir la tasa de natalidad. En los años ochenta del siglo pasado, le oí a un conferencista en Bogotá, referirse a la teoría en boga sobre la necesidad urgente de la planificación familiar en América Latina, a fin de controlar o evitar la gestación, para no tener luego que matar a esos futuros seres en las selvas guerrilleras.

Hace pocos años, caminé muchas veces en la ciudad de la Haya, todo perfecto, mucho orden, normas por aquí, normas por allá, pero mucha soledad en la urbe, algunos ciclistas circulando, pocos vehículos en las calles y muchos en los estacionamientos residenciales (alto costo del combustible) En cambio el centro de la ciudad lucía muy animado, muchos ancianos, tomando café, un vinito o cerveza, conversando o leyendo un diario. Un amigo me comentaba, que no había jóvenes, pues estos estaban trabajando; en esa sociedad son altos los impuestos establecidos, para poder sostener el «Estado de bienestar social» y agregaba, aquí los jóvenes van a terminar odiando a los ancianos, si no marcha a la par, la creación de una profunda conciencia cultural de respeto hacia este sector poblacional. Hace pocos días, ¿casualmente? hubo un supuesto Fake News, sobre la posible aprobación de un medicamento holandés «pastilla letal «para aplicarla a adultos mayores de setenta años ¿Globo de ensayo?

Por esas cosas de la vida, que recoge la historia, en la segunda década del Siglo XX, se desarrolló la Primera guerra mundial, conflicto entre dos grandes bloques de naciones, con intereses contrapuestos en el orden comercial, territorial, colonial. Una guerra inter-capitalista. Las bajas atribuidas al conflicto se estiman en diez millones de soldados y ocho millones de civiles. Finalizando esta contienda en 1918, parte del planeta es azotado por la «Peste española», sobre esta Pandemia se calculan los fallecimientos en varias decenas de millones de pobladores.

También estas dos décadas del siglo XXI, han estado signadas por el caos climático y las guerras de toda naturaleza, hemos observado y sufrido un imperio norteamericano desatado Urbi et Orbi, su idea de patio trasero latinoamericano ha intentado globalizarlo, fíjense ¡Qué casualidad! Al igual que hace cien años al final de la segunda década, se presenta el «Coronavirus» y traquetea a una sociedad global ya suficientemente desajustada, y, uno se pregunta ¿para quién es redituable esta pandemia?

La interrogante no es exagerada y ociosa, todos hemos visto que desde hace algún tiempo se viene dando un proceso migratorio producto de secuelas diversas: invasiones, guerras, pobreza, razones políticas; entre ellas los mexicanos tratando de ubicarse en sus antiguos predios usurpados por los gringos; pobladores de los Balcanes buscando nuevos horizontes para escapar de la guerra y la xenofobia; los africanos huyendo desesperadamente de la pobreza y guerras tribales, alentadas por los saqueadores coloniales, para terminar ahogados por centenares en el Mediterráneo intentando llegar a Europa. Por otra parte la pobreza latinoamericana desplazándose en oleadas hacia el «sueño americano», y ahora, sumados al proceso migratorio centenares de miles de venezolanos tomando todos los caminos posibles, por razones económico-políticas.

La teoría que se impone es: «Las mercancías pueden circular, la gente no». El cese de la movilización humana por razones de la cuarentena mundial, le viene como anillo al dedo, a los países económicamente poderosos, (pero con muchas debilidades sociales), para justificar e imponer una regulación con mano de hierro, el ingreso a sus naciones, de migrantes pobres.

Ahora bien, las teorías de la conspiración, las bolas, rumores, ahora los fake new, los bulos y los Randolph Hearts, y el amarillismo informativo, para satisfacer intereses políticos y empresariales son de vieja data. En ese sentido es difícil saber si las «pestes» son resultados de laboratorios que cumplen finalidades bélicas o económicas, O son respuestas mutantes de la naturaleza, al caos creado por el hombre en sus tierras en sus aguas en su aire, en su flora, en su fauna.

En estos momentos los venezolanos compartimos junto a la comunidad mundial esta calamidad, pero no ignoramos que estamos en un tiempo histórico donde el agresivo capitalismo-financiero es el que marca la ruta de la economía mundial, por ello no podemos actuar de manera acrítica, es necesario no callar, pues es preciso recordar aunque resulte doloroso y parezca inoportuno, para no olvidar en función de corregir entuertos. El gran pueblo italiano está conmocionado por la persistencia y agresividad del Coronavirus en su territorio, cuestión que deploramos, igualmente hace algún tiempo también muchos ciudadanos del mundo nos conmocionamos con la actitud de algunas autoridades italianas que impedían recibir en sus puertos a los migrantes africanos, hombres, mujeres y niños rescatados por ONGS, a quienes les esperaba una muerte segura en las aguas del Mediterráneo.

En Venezuela la situación en la actualidad es bien difícil y puede empeorar, los que están al frente del gobierno tienen la obligación de trabajar en equipo y en consulta permanente con este pueblo. Esta situación no puede reducirse a camarillas o grupos de interés o superdotados en política y en artes milagrosas. Si nos descuidamos esta nación puede pasar a un estado de hambruna. (Es evidente la sub-alimentación en la actualidad)

No son suficientes los discursos de Miraflores, y los programas de los propagandistas gubernamentales, hay una realidad que preocupa, pues nadie sabe la duración de esta cuarentena, mientras tanto, ¿cómo sobrevivirán los miles de venezolanos y venezolanas, que viven de un bajísimo ingreso en la economía informal, que tienen que bregar cada día, en un ambiente de escaso y devaluado circulante, en un momento, que hasta los «remeseros» están enviando a sus familias, muy poco o casi nada.

Los líderes del gobierno saben que en Venezuela hay una importante población de jubilados, pensionados y trabajadores en general, que en su mísera subsistencia en algo se ayudan del efectivo de las taquillas bancarias; que los gobernantes no deben abrigar muchas ilusiones sobre el uso de las plataformas de internet O de celulares inteligentes, pues se trata del bolsillo de los pobres, que generalmente no están en capacidad de adquirir esos adminículos, e incluso pudiendo hacerlo, no podrían utilizarlos, pues el caos en las comunicaciones,(ausencia de señal, por una razón o por otra) tanto pública como privada, no ayudan. Por ejemplo la inmensa zona de la Urbanización Villas del Centro y todas sus etapas, constituidas por unas 1500 viviendas en San Joaquín, Estado Carabobo, tiene cuatro o cinco años sin CANTV.

¿Servirá esta Pandemia de este siglo XXI, para nuevas consideraciones políticas, e ideológicas, revisar las acciones del Capitalismo-financiero-imperialismo, el espectro Socialista, todas las variantes de democracia burguesa y aterrizando duro en temas puntuales pero definidores como la pobreza, el hambre, las enfermedades, las desigualdades, las guerras, los cercos económicos; y todo ello ponerlo en cuarentena reflexiva mundial.?.¿Es como mucho? Bueno…bueno, siempre será conveniente el pensar, aunque quede reducido a un grupo de soñadores.

¿Qué sabemos de la pandemia de hace cien años? ¿Produjo alguna reflexión?, Hubo algún aprendizaje? ¿Qué relación habrá entre crisis económica, guerras y enfermedades? ¿Y después que pasó, la humanidad siguió marchando impertérrita?

LA REVOLUCIÓN ES CULTURAL

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