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Las primarias se van… al segundo plano

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Escrito por Debate Plural

Ramón Sánchez-Parodi Montoto (Cubadebate, 21-3-20)

 

Biden se lleva el gato al agua

Como se vaticinaba, los resultados de las elecciones primarias celebradas el martes 17 de marzo en Florida, Illinois y Arizona fueron ampliamente favorables a las aspiraciones del ex vicepresidente Joseph O. Biden. Es solo cuestión de tiempo — salvo ocurra un cataclismo político — para que en la Convención Nacional Demócrata que tendrá lugar del 13 al 16 de julio en Milwaukee, Wisconsin éste sea nominado como candidato a la presidencia por el Partido Demócrata.

Para ser nominado, el aspirante requiere obtener en primera votación de la Convención el apoyo de 1,991 delegados electos, de un total de 3979. Biden cuenta en estos momentos, como propios, 1,165 delegados que se incrementa a 1,333, si se añaden los 168 electos en apoyo a los otros contendientes: Michael Bloomberg, Peter Buttigieg, Amy Klobuchar, Elizabeth Warren y Tulsi Gabbard.

Nada puede hacer el senador Bernard Sanders para impedir el desenlace a favor de Biden. Solo queda negociar los términos y alcances entre ambos líderes y Sanders ha dado claras muestras de su disposición a unir esfuerzos con Biden para impedir la elección de Trump para un segundo mandato presidencial.

Puede decirse con certeza que, a más tardar el 28 de abril, cuando se celebrarán elecciones primarias en cinco estados de la franja noratlantica de Estados Unidos (Connecticut, New York, Pennsylvania, Delaware y Maryland) que suman entre ellos 637 delegados electos a la convención, ya Biden contará con los 1,991 votos que se requieren para ser nominado en primera votación como candidato a la presidencia.

Un nuevo campo de batalla

A todos los efectos prácticos, aunque formalmente el proceso eleccionario se encuentra en la fase de las primarias y con una connotación intrapartidista ( intramuros demócrata), ya el factor fundamental comienza a girar en un campo de batalla bipartidista con Joseph Biden (demócrata) y Donald Trump (republicano), como los principales exponentes. Es una etapa de confrontación directa entre los dos partidos inusualmente larga (de más de siete meses) antes de que el 3 de noviembre se celebren las elecciones presidenciales.

Resalta el hecho de que esta definición ha sido alcanzada con mucha antelación a la Convención Nacional, a pesar de que en su totalidad se postularon una treintena de aspirantes a la candidatura demócrata y a comienzos del actual mes de marzo no había un claro favorito para alzarse con la nominación y, mucho menos, en primera votación. Sin dudas que el liderazgo tradicional demócrata ha cerrado filas para defender el control sobre el Partido Demócrata, lo cual (junto a otros factores) está variando sensiblemente el ambiente político electoral en Estados Unidos,

En esas circunstancias, tanto demócratas como republicanos están obligados a un replanteo de sus estrategias y tácticas para el nuevo giro que ha tomado la campaña electoral en el trascurso de las dos últimas semanas.

El indeseable que nadie invitó

Sobre todo hay un factor de enorme peso político, económico y social que, por sí solo, ha dado un nuevo sesgo y contenido a la contienda. Se trata, como es evidente, de los efectos sociales, económicos y políticos derivados de la pandemia del DOVIP – 19.

Al respecto, el 13 de marzo, Trump declaró estado de emergencia nacional como consecuencia de esa crisis, lo que colocó el asunto como principal tema de atención e interés nacional. Trump prometió crear un fondo de 50 mil millones USD para ayudar a los estados y municipalidades y llamó a los primeros a crear “centros operacionales de emergencia”.

Posteriormente, ante la aplicación de medidas que constriñen las actividades productivas y de servicios y el movimiento de las personas se tomaron medidas adicionales para respaldar la economía nacional y se anunció que la Reserva Federal inyectaría un estimado de seiscientos mil millones de dólares y redujo la tasa bancaria de interés primaria al cero por ciento.

Adicionalmente, las restricciones al movimiento de personas y la prohibición de realizar eventos públicos masivos ha traído como consecuencia que cientos de miles (y posiblemente, millones) de personas) queden sin empleo y en la mayor parte de los casos, sin medios para subsistir.

Por tanto, el proceso electoral se ha visto relegado a un segundo plano, lo que también quiere decir que el amplio espectro de efectos de la pandemia en Estados Unidos se ha convertido en el más relevante e importante asunto en el panorama electoral. Sin dudas, ha dado un vuelco al panorama político y será el factor primordial en la elección del próximo presidente de los Estados Unidos.

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