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Guaidó con sus peripecias y andadas sigue constituyendo un peligro para la estabilidad del país

Escrito por Debate Plural

Edgar Valero Díaz (Aporrea, 1-2-20)

 

En recientes artículos del 12 Y 23 de enero abordaba el problema del gobierno paralelo de Juan Guaidó, sin base, pero gobierno al fin, reconocido además de los Estados Unidos, por otros cincuenta y tantos países que bailan al son que les toca desde Washington el gobierno estadounidense, que además sigue gestionando nuevos adeptos para su disparatada causa de reconocer un gobierno prácticamente virtual en Venezuela, país en el cual aunque tiene algunos seguidores, no es reconocido por los poderes que conforman el Estado Venezolano si excluimos una parte de la Asamblea Nacional todavía en desacato; quedan el Ejecutivo, El Judicial, El Electoral, El Moral, El Ministerio Público, además de la gran mayoría del pueblo, incluyendo importante cantidad de militantes de oposición, decepcionados por su manifiesta incapacidad, poco cariño hacia Venezuela y una clara avidez por el dinero que lo ha convertido en el sospechoso del mayor latrocinio en nuestra historia, sin siquiera haber alcanzado el control del País, de su Hacienda y sin haber podido clavar sus colmillos al erario, lo que hace que en el entender de la sociedad venezolana, el tal «Presidente autodesignado carece en absoluto de legitimidad,» y «como por sus actos los conoceréis» al auto juramentado lo califica la mayoría de la población, incluyendo como ya escribiera, importantes contingentes de decepcionados oposicionistas, como corrupto, monigote o payaso, que ha constituido una especie de gobierno virtual que carece de toda validez al interior del País y para la ONU, cuya mayoría (aproximadamente 150 países) en Asamblea General reconoce como gobierno de Venezuela al encabezado por Nicolás Maduro y la representación de Venezuela y del Gobierno de Maduro en ese organismo internacional la ejerce Samuel Moncada.

En sus circenses payasadas lo acompañan un grupo de aduladores detrás del panal de dólares en el cual liba la serie de parásitos que constituyen su séquito, que lo ha acompañado en su periplo por el Viejo Mundo, visitando países que dicen recibirlo como Presiente de Venezuela, pero que al interior de sus administraciones, utilizando un Protocolo impropio para Jefes de Estado, han demostrado que una cosa es decir y otra distinta reconocer, porque hasta donde pude constatar el «Presidente Guaidó» de Venezuela fue recibido en los aeropuertos, por «personal» de las cancillerías de los países visitados, pero nunca Presidentes de Gobierno, Primeros Ministros, Reyes etc., como protocolarmente correspondía al recibir al primer mandatario de un país amigo, lo que me deja claro que no lo consideran como Primer Magistrado de Venezuela, aunque por diversas razones parecen seguirle la corriente puertas adentro.

Aunque se le ha perdido un poco la pista, se dice que se encuentra en Washington, esperando que lo reciba, el Presidente Trump, a pesar de haberse entrevistado previamente con Mike Pompeo antes de iniciar su fallido viaje europeo buscando en peripatético intento reconocimiento y apoyo a su pretendida Presidencia, ya que según se desprende de su improvisada visita a Estados Unidos, como que no consiguió con Pompeo ningún nuevo compromiso de parte del Gobierno Estadounidense, ahora pretendería convencer al Jefe Mayor, el propio Presidente, pasando por sobre el Departamento de Estado, que lo acerque al poder real, al ejercicio de una presidencia que se pueda considerar propiamente tal, ya que ser presidente de un país, conlleva el ejercicio del control político, militar y administrativo de ese país, además de las relaciones internacionales todas actividades de Estado, que en Venezuela indubitablemente ejerce en plenitud Nicolás Maduro y de ninguna manera se puede pensar, que un personaje que por decisión propia, sin apoyo legal dentro de los parámetros que fije la Constitución de ese país, en el caso venezolano del Sr. Guaidó, sin lugar a dudas que tanto la Asamblea Nacional aun obviando la irracional situación de desacato, y en supuesto negado de que Nicolás Maduro no pudiera ejercer la primera magistratura, nadie en su sano juicio que conozca el texto de nuestra Constitución, y que tenga capacidad para interpretar lo que lee, puede pensar que siendo como de hecho está establecido perfectamente claro en el párrafo segundo del artículo 233 cuál es el procedimiento a seguir, amparado por un grupo de diputados que creen poder saltarse a la torera el contenido de dicho artículo, que establece taxativamente que: cuando se produzca la falta absoluta del Presidente o Presidenta antes de tomar posesiónse procederá a una nueva elección dentro de los 30 días consecutivos siguientes. Mientras se elige el nuevo Presidente o Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República, el Presidente o Presidenta de la Asamblea Nacional; como puede observarse el Sr.Guaidó parece no haber entendido el enunciado taxativo, contenido en el referido artículo de la Constitución que no deja margen para interpretaciones y en su afán de hacerse del poder, contando casi que únicamente con apoyo de potencias extranjeras, presume que la Asamblea Nacional, por añadidura en desacato, está capacitada, para reformar el Texto Constitucional, sin cubrir los extremos exigidos, cuando en una sesión ordinaria resolvieron que reformaban el citado Art. 233 sin llenar estos requisitos para efectuar tal reforma, violando flagrantemente Art. 243, que exige 3 discusiones y su aprobación por la 2/3 partes de los integrantes de la Asamblea, no del quorum presente, requisitos que incumplieron y para que tenga validez, diputado Guaidó, debe ser aprobado en referendo, oiga bien, dentro de los 30 días siguientes a su sanción, creo además que Ud., y su combo se saltaron también ese «pequeño» detalle del Referendo.

Me permito pensar que a pesar de la tozudez del autoproclamado y sus seguidores, dentro de una pretendida ignorancia que aunque pudiera estar presente, estimo que no pudiera llegar a tanto, y que la pretendida Presidencia de la República, a pesar del apoyo de la plana mayor del Gobierno de Estados Unidos quizá por ignorancia de nuestra Constitución, o sólo movidos por intereses muy ligados a nuestras reservas petroleras y los otros minerales de que disponemos, son las únicas razones que pueden mover al autoproclamado autoengañándose para convencerse de que es presidente de Venezuela porque así lo determinó el Tío Sam.

En artículo aparecido en Aporrea del 10/02/19 alertaba el peligro contra Venezuela que en mi personal opinión representaba el Sr. Guaidó y su Presidencia paralela; lo demostraron las tropelías cometidas contra bienes y fondos financieros del País, tanto reservas en divisas como acreencias de Citgo y Monómeros y los activos fijos de estas mismas empresas de propiedad de la Nación, tomadas por asalto sin cortapisa alguna o disimulo, utilizando como excusa la presunta autorización del autoproclamado «Presidente Guaidó» tanto por parte de Los Estados Unidos como de algunos países Europeos; desafortunadamente las realidades me dieron la razón. En artículo de marzo siguiente llamaba la atención sobre el gran negocio de corrupción que a todas luces parecían seguir realizando Guaidó y sus adláteres, con bienes nacionales en el exterior, conducta de la cuál no podía caber duda en vista de los resultados públicos y notorios, dado el manifiesto nivel de corrupción demostrado y pudiera agregarse el descaro sin asomo de disimulo en la desaparición de los millones de dólares de «ayuda humanitaria» recabados en los actos del 23 de febrero con el «Si o Si, respecto a los cuáles a última hora el «Embajador de Guaidó en Bogotá, Humberto Calderón Berti», pareció realizar «un mea culpa» denunciando las irregularidades en el manejo de los fondos que, algunos posiblemente mal pensados atribuyen, a que fue porque lo dejaron por fuera de la movida.

En recientes declaraciones el Presidente de la Asamblea Constituyente pareció dar garantía al «autoproclamado Presidente» de que nada le ocurriría si regresaba a Venezuela, emitiendo opinión sobre materia exclusiva del Poder Judicial; regreso que personalmente puse en duda, cuando escribí que luego del primer viaje violando la prohibición de abandonar el territorio nacional lo había hecho retando la autoridad del TSJ y además en actitud prepotente había regresado por el aeropuerto de Maiquetía, frente a las autoridades de inmigración que, debían estar en conocimiento de la restricción de viajar al exterior y con su cara muy lavada y retadora ingresaba al País, lo escribí con un dejo de inconformidad, cuando no fue detenido, que era lo que se esperaba por desacato a la disposición del TSJ y ya no contar con inmunidad parlamentaria previamente suspendida; mi duda sobre el improbable regreso del «Pseudo Presidente Guaidó» en esta oportunidad, la baso en el hecho de que su pérdida de actualidad, su pérdida de credibilidad y aceptación en la opinión pública, incluyendo parciales que le habían dado apoyo en principio, la aparente decepción causada a Pompeo en su reunión de Bogotá, así como su descalabro dentro de países de la Unión Europea, al no conseguir ningún resultado tangible, lo deben alertar sobre su vulnerabilidad en territorio venezolano por cuentas pendientes con la Justicia y quizá sólo lo alienten al regreso las declaraciones de Diosdado Cabello, desde la Presidencia de la Asamblea Nacional Constituyente

El absoluto engaño mutuo entre el Presidente de Colombia Iván Duque y el Presidente virtual de Venezuela Juan Guaidó quedará plenamente patentizado, cuando Duque en muestra de inusitada ignorancia de la realidad, con absoluto desprecio por su compinche, supongo que para hacerlo quedar en ridículo, y bajarse de la nube presidencial, le solicitó la extradición a Colombia de la excongresista Aida Merlano, detenida por el Gobierno de Nicolás Maduro. Me hago preguntas ¿ Es tan inconsciente Iván duque que cree realmente que Guaidó es presidente de algo y que estaría en capacidad de entregar a Merlano? Más pronto o más tarde ¿recapacitará el Presidente Duque y reconocerá la realidad de la presidencia en Venezuela y recompondrá las relaciones? ¿Cómo pensará para sus adentros el «Presidente Guaidó» que en un país donde no consigue que ni tan siquiera un «raso» se le ponga firme, puede sacar de un reclusorio de detención a una persona retenida para extraditarla? ¿Con qué cuento le pensará salir a su colega Duque cuando no pueda entregar a la ciudadana citada? ¿Será acaso qué pretenderá humildemente solicitárselo al Presidente Maduro o en su condición de «Presidente Interino» ordenárselo al Ministro Reverol?

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