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El balance político de Nicolás Maduro en su memoria y cuenta 2019

Escrito por Debate Plural

Sin Permiso (15-1-20)

 

El martes 14 de enero el presidente Nicolás Maduro se dirigió a la nación frente a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) para hacer un balance, como reza en la norma constitucional de Venezuela, de su gestión durante el año 2019.

Acorde a las circunstancias sobrevenidas en Venezuela hace un año, mediante la aplicación de una fórmula de gobierno paralelo a cargo del diputado Juan Guaidó, Nicolás Maduro sigue al timón del Estado venezolano contra muchos pronósticos. Por lo tanto, su presentación en esencia fue un mensaje por elevación a los factores que durante 2019 endurecieron su conjura y agenda destituyente de su mandato.

El Presidente hizo alusión a varios temas, siendo el centro de su alocución la sostenibilidad del Estado venezolano y del país en medio de una dura tempestad planteada por la injerencia externa.

Maduro afirmó que aproximadamente 40 mil millones de dólares en activos y bienes venezolanos «fueron robados» por el bloqueo económico, financiero y comercial impuesto por el gobierno de Estados Unidos.

En materia de seguridad estratégica y sobre las amenazas que pesan sobre el país, expresó que más de 50 acciones de espionaje y robo de información fueron neutralizadas y desactivadas por la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) en 2019, provenientes de Estados Unidos.

Durante la transmisión del mensaje, el jefe de Estado venezolano enfatizó que desde el pasado 15 de diciembre se intentó «preparar aventuras de asaltos a cuarteles militares» en los estados fronterizos del país. «Logramos infiltrarnos en un trabajo de inteligencia y con la fuerza desactivamos cada plan diseñado y dirigido desde Washington. Querían teñir de sangre nuestras Navidades, no se lo permitimos y tuvimos Navidades en paz, en familia», denunció el primer mandatario venezolano.

La referencia apuntó claramente a la última operación desestabilizadora de 2019 y que fue desmantelada. El 21 de diciembre fue asaltado el Batallón 513 de Infantería de Selva Mariano Montilla y hubo un intento frustrado de tomar el Escuadrón 5102 de Caballería Motorizada, en el estado Bolívar. Poco después, se difundió un video en el que un presunto grupo de militares insubordinados se abrogaron el asalto y aseguraron alzar sus armas contra el gobierno de Nicolás Maduro, en lo que denominaron «Operación Aurora».

Para el Presidente, esta sería otra nueva incisión a las formas de sedición interna que se fraguaron contra el Estado venezolano en 2019, por lo cual citó los eventos del 23 de febrero pasado en la frontera con Colombia: «Quedó desbaratado el plan intervencionista de Estados Unidos y sus lacayos. Fue un logro histórico».

El gobierno de Nicolás Maduro superó la más emblemática embestida de 2019 llamada «Operación Libertad» auspiciada por Estados Unidos y ejecutada por Juan Guaidó y Leopoldo López, la cual fuera un fallido intento de golpe militar clásico el 30 de abril pasado.

El balance del Presidente, el cual fue fundamentalmente político, infiere la agudización de las amenazas y la hoja de ruta violenta de la oposición interna, mediante la acción concreta del gobierno estadounidense en desmantelar las instancias de poder venezolano.

LA IMPOSICIÓN INDISPENSABLE DE LA POLÍTICA

Venezuela atraviesa un importante encallo institucional desde que el antichavismo asumiera las riendas del Parlamento venezolano en las elecciones lgislativas de finales de 2015, convirtiendo a la Asamblea Nacional (AN) en un mecanismo de quiebre institucional.

Tal como podemos recordar, la AN (de mayoría antichavista) asumió embestir a los demás poderes públicos mediante prácticas fuera de la norma constitucional, como la aplicación de un impeachment contra Maduro, su declaratoria de «ausencia en el cargo» y, durante 2019, proclamando a Juan Guaidó como «presidente encargado».

Todas las formas de pérdida de interlocución política se agudizaron, situación que hace excepcionalmente importante a este 2020 por ser año de elecciones parlamentarias. En ese sentido, el Presidente reiteró que «lo cierto es que, pase lo que pase, es inevitable, como lo es la salida del sol cada mañana, que este año haya elecciones para la Asamblea Nacional y que el pueblo decida y defina con su conciencia, con su voluntad política y su voto a los nuevos representantes parlamentarios».

Seguidamente invitó a todos los organismos internacionales y personalidades como observadores de las elecciones legislativas que se llevarán a cabo este año, menos a la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA).

«Propongo que se invite a la Unión Europea (UE), a la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), a la Comunicad Africana, para que vean cómo un pueblo libre elige a sus representantes parlamentarios. ¡Puertas abiertas! Lo que no entrará, ni por Cúcuta, ni por Puerto Cabello, es Luis Almagro, basura, traidor. Lo digo: ni la OEA, lo digo con conocimiento de causa», aseveró el mandatario nacional.

Sin embargo, zanjar una solución política en Venezuela mediante las elecciones parlamentarias es ahora un proceso más complejo desde que quedaran expuestas de manera inédita las divisiones que siempre han caracterizado a la oposición venezolana.

El 5 de enero se dio la elección del diputado opositor Luis Parra como nuevo presidente del Parlamento, luego ocurrió la nueva autoproclamación solitaria ante la «prensa libre» del diputado Juan Guaidó a la presidencia de la AN y seguidamente de la «presidencia encargada» de la nación. El camino se ha hecho más difícil. Para ir a elecciones, Maduro ha encargado hacer las debidas gestiones.

El jefe del Estado venezolano pidió públicamente a la Mesa de Diálogo Nacional que medie entre las fracciones de oposición «para que no se llene de violencia la vida institucional del país (…) Mañana tienen una reunión con los opositores aunque están en desacato; busquen, a través del diálogo, soluciones pacíficas para que cese la violencia».

«Le pido a la Mesa de Diálogo Nacional que le requiera a las partes, al sector emergente de la oposición que tomó la directiva (de la AN), al Bloque de la Patria y a los sectores ‘guaidistas’ que además están divididos, llegar a soluciones, a dialogar. Venezuela no quiere una Asamblea Nacional sumida en la violencia, quiere que tome el camino del Parlamento, del diálogo político», explicó.

ELECCIONES O INJERENCIA

Una de las amenazas latentes sobre la política venezolana este año 2020 es la continuidad de la agenda de la Administración Trump para que en Venezuela se prosiga anulando toda posibilidad de que hayan acuerdos entre connacionales. Ello explicaría la persistencia de Juan Guaidó, quien sigue reconocido por Estados Unidos y sus países satélites como «presidente»; será clave en perturbar el juego político interno y socavar las elecciones parlamentarias venideras.

Las partes todas del conflicto venezolano demandan un acuerdo político fundamental para acudir a elecciones. Caso contrario, si alguna de las «oposiciones» se deslinda al no ir a las urnas, tal como ocurrió en las elecciones presidenciales de 2018, el gobierno estadounidense tendrá elementos para continuar desconociendo las instituciones venezolanas y seguidamente seguir asfixiando la economía del país. De allí que Maduro insista en la imposición de la política como única forma de sostener la estabilidad nacional.

Un asunto grave para la política venezolana es la pérdida total de la autonomía por parte de sectores dirigentes antichavistas. Sobre ello, el jefe del Estado refirió: «La oposición no tiene política propia, carece de patriotismo, de sentido de pertenencia como República». Las fracciones de oposición «compiten permanentemente» entre sí, y es «evidente» que en el año 2019, la derecha venezolana rompió todos los códigos «al colocarse totalmente de rodillas ante los intereses de Estados Unidos en contra de los intereses de la patria venezolana», apuntó.

Para finalizar, el líder chavista consideró otra cosa que quedó demostrada nuevamente durante el pasado año: «Existe una real y verdadera guerra de confrontación contra Venezuela».

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