Cultura Libros

Líneas autoriales: la Florencia de Lorenzo el magnífico

Escrito por Odalís G. Pérez

(12-6-17)

 

Innumerables obras históricas, políticas, artísticas y económicas se han escrito sobre la Florencia de Lorenzo el Magnífico, el mecenazgo, el coleccionismo y la historia sociocultural de la banca y los negocios donde estuvieron involucrados los humanistas del trecento y el Quattrocento. Las ediciones de la obra humanística de LeonBattista Alberti han pasado a ser un modelo de guía y explicación de la Humanitas moderna en un momento de frontera y novedad, no solo para la literatura italiana, sino también para todas las literaturas y las lenguas romances.

El contexto de una bibliografía inmensa le sirve a italianistas de las diferentes regiones continentales, para dialogar en diferentes ramas del saber y a partir de los textos fundacionales de las humanidades clásicas y modernas que acoge el concepto del “archivo de Occidente”, está conformada por regiones de lengua, cultura, arte y sociedad, siendo así que el desarrollo de los estudios lingüísticos, literarios, culturales e históricos se hacen extensivos a registros que dialogan entre sí por forma, niveles, caminos memoriales, signos y gestos abordables desde una geopoética y una morfología cultural marcada por la diversidad.

Un libro poco conocido de Leon Battista Alberti, titulado Della Familia, representa un punto de importancia para conocer un núcleo del cual se desprende la teoría de las clases en la Italia del siglo XIV (ver, Ed. de R. Spongano, Florencia, 1946). La historia social, junto a la historia de la literatura y la historia de la cultura italianas a partir del duecento, es una historia seminal para entender los diversos recorridos de la creación literaria en italia.

MHU, quien no pudo conocer mejores resultados que los de F. de Sanctis, K. Vossler, no llegó a conocer los resultados de investigación de Giuseppe Petronio (Ver su Historia de la literatura italiana, Ed. Cátedra, Madrid, 1990), ni los estudios publicados por Giorgio Petrochi sobre Dante (1983 (1990), o la obra fundamental de André Chastel (Arte y humanismo en Florencia en la época de Lorenzo el Magnífico (en español, 1991, eds. Cátedra).

Sin embargo, las anotaciones hechas por Max para sus Lecciones, son aprovechables para cualquier amante de las letras italianas conocidas como patrimonio universal. El vasto dominio de estudios literarios que describe el historiador y crítico dominicano y que documenta por períodos en su Lección Séptima, refiere a las humanas letras reconocidas en el enmarque cronológico, evolutivo y literario-cultural.

Según MHU:

“Autores de novelas cortas no escasearon en aquel siglo. Pero pocos merecen recordarse: GentileSermini, de Siena, autor de unas 40; Massuccio dei Guardati, autor del Novellino (libro de novelas), ya a mediados del siglo XV, imitador de Boccaccio; Giovanni Sabbadino degli Arienti (1450-1510), Le Porretane (por el balneario Porretta, cerca de Bolonia); y el fraile Francesco (da) Colonna, autor de la Hipnerotomachia (Poliphili), en prosa exageradamente preciosista”. (Obra y Apuntes (XI) 2, Op. cit.)

MHU refiere a los datos de interés para comprender el siglo XV del cual dice que:

“Importa señalar el apoyo de la Florencia de Lorenzo de Medicis (1449-1992), llamado el Magnífico, que gobernó la República, astuto, hábil político, protegió al mismo tiempo las letras y las artes, y quiso reunir en su corte a los mejores escritores y artistas.  Así lo había hecho su abuelo Cosme.  Hizo que Marsilio Ficino (1433-99) tradujera a Plotino y a todo Platón; y en 1470 fundó la famosa Academia Platónica. También actuó allí Pico della Mirandola (1463-94) (Giovanni), muerto a los 31 años, gran difusor de cultura. (Ibíd.)

En efecto, la era de Lorenzo el magnífico fue pródiga en el desarrollo de las artes, las letras y en general de las humanidades. Lorenzo hizo inversiones significativas para el sostén del mecenazgo, el intercambio de valores, culturales el posicionamiento de la filosofía, la banca y un respaldo sólido a muchos creadores artísticos y literarios. 

Lorenzo escribió obras importantes, y, como señala MHU:

“…inspirado en Platón, su Cancionero italiano y su Selve d’amoreÉgloga amorosa: Corinto, reminiscencias de Teócrito… Ambra, imitiación del Ninfale Fiesolano, de Boccaccio, en octavas. Poesía de tipo popular:  La Caccia del Falcone (ampliación de los Caccie o cantos de cacerías).

Los borrachos, en terzinas y los cantos carnavalescos. Baladas, piezas dramáticas religiosas; no hubo un tipo de poesía que él no cultivara”. (Vid. p. 39)

MHU construye su sudoxa crítica desde la mirada histórico-biográfica. Sus resúmenes apuntan al dato y a la orientación cultural y literaria que en estas lecciones se pronuncian como ubicación y tiempo de la información literaria.

Así, el aporte biográfico y bibliográfico puntual, sugiere una indagatoria por tipos, especies, idiolectos y lecturas que ya se han convertido en locus de trabajo para la lectura y la escritura de autores clásicos y modernos.

A seguidas (Ver op. cit. p.39), Max se refiere al protegido y amigo de Lorenzo, el poeta Angelo Ambrogini Poliziano (1454-1494), quien:

“Pobre, se hizo por el propio esfuerzo, y a los 16 años traducía la Ilíada. Entró a poco en la casa de Medicis, y ya no tuvo preocupaciones de índole práctica. Crítico, filólogo, estilista en latín, dejó su Miscelánea, muy erudita, también poemas didácticos en latín. Su Orfeo, poemita en italiano de sus 17 años, lo inició en la poesía en lengua vernácula, y alcanzó el mayor grado de perfección formal en sus Stanze per la Giostra (para el torneo), en octavas, e hizo después muchas canciones y baladas”. (Ibídem.)

En su recorrido por los momentos principales de las letras italianas, MHU recoge detalles significativos desde su contexto biográfico-literario apuntando casi siempre al retrato y la etopeya. Algunos de estos puntos los encontramos desarrollados bajo más claras estrategias en la Historia de la literatura italiana de G. Petronio y la de Gianfranco Contini, importante por el tratamiento filológico y crítico-textual.

MHU se acerca al conocimiento histórico de la literatura italiana con instrumentos probados por la tradición escrita moderna. El panorama como técnica descriptiva y de recorrido cronológico y periódico destaca por conjunto etapas específicas de la historia literaria. Para referirse a la corte de Lorenzo el Magnífico, Max muestra el rasgo contextual en un orden literario y expositivo directo:

“Otros poetas florecieron en la corte de Lorenzo de Médicis, entre ellos Luigi Pulci (1432-84), quien fue íntimo del Magnífico. La obra principal de Pulci es el Morgante, que aunque escrito mucho antes no fue publicado hasta 1482. Es una epopeya del ciclo carolingio que se basa en dos fuentes: el poema Orlando, de la épica popular anónima, y otro poema similar sobre La rota de Roncesvalles.  En la obra de Pulci interviene y no poco la fantasía de su creación: el Morgante es un gigante que está al servicio de Rolando y Orlando; ambos, por intrigas de corte, son desterrados por Carlomagno al Oriente, tiene allí una serie de aventuras, y en definitiva vuelven a prestar servicio al emperador y Rolando muere en Roncesvalles. Pulci cuenta todo esto en forma amena: sabe narrar e interesar en la narración”. (Ibídem.)

Los detalles épicos sobre obras, personajes, contextos de formación e historia epocal cuentan con el respaldo informativo y por lo mismo con la visión de conjunto justificada en el contexto y el producto literario mismo. El estilo de hacer historia literaria, practicado por Max, se reconoce en cardinales propias de la historia clásica y la historia moderna, desde las cuales se transmiten posicionamientos e imágenes críticas de la sociedad, la literatura y la cultura en cuestión.

Se trata, entonces, de una mirada focal que reconoce períodos y establece panoramas que orientan la productividad y el producto literarios, en un sistema lingüístico y literario advertido como punto de partida histórico-crítico y expresivo.

Acerca del autor

Odalís G. Pérez

Profesor Investigador de la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

Dejar un comentario

/* ]]> */