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Un año para el olvido: cómo se desmoronó el gobierno de Iván Duque por declararle la guerra a Venezuela

Escrito por Debate Plural

Misión Verdad (13-12-19)

 

Si algo destaca de 2019 es el colapso del Estado colombiano a manos de Iván Duque, el delfín de Álvaro Uribe Vélez que ocupa la Casa de Nariño. Además de su relación disfuncional con el resto de los poderes públicos en el año que finaliza, la actual administración ha coleccionado fracasos al incluir como parte de su agenda la salida del chavismo del gobierno venezolano.

Según la encuestadora Gallup el 70% desaprueba la gestión de Iván Duque Márquez, presidente de Colombia electo en 2018. También, 8 de cada 10 colombianos considera que las cosas en el país empeoran.

Solo cuando Santos enfrentó el paro agrario en 2013 se apreció tal nivel de pesimismo en los últimos 10 años.

Así cierra 2019 para Duque, operador privilegiado (por cercanía) del golpe que Estados Unidos ha capitaneado contra el gobierno de Nicolás Maduro Moros.

LA ESTAFA HUMANITARIA: OPERACIÓN DE BANDERA FALSA

Con algo de consenso interno y mucho macarthismo en la atmósfera, Duque se alineó con sectores conservadores tanto de Estados Unidos como de España y dispuso una campaña contra el presidente Nicolás Maduro.

Encabezó un bloque regional para forzar un golpe de Estado que sacara a Maduro del poder, para ello se puso al frente del Grupo de Lima y fue uno de los primeros gobernantes que reconoció a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela, expulsando a los diplomáticos nombrados por el gobierno constitucional e imponiendo a Humberto Calderón Berti como «embajador».

El 23 de febrero organizó y lideró la operación con la excusa de ingresar miles de toneladas de la supuesta «ayuda humanitaria» de Estados Unidos a Venezuela un día después de un concierto «benéfico», Venezuela Aid Live, en la frontera colombo-venezolana en el que estuvieron Carlos Vives, Juanes, Miguel Bosé, entre otros.

Ese día fue marcado por el antichavismo como un ultimátum y estuvo signado por diversas operaciones de falsos positivos en las fronteras con Colombia y Brasil.

Duque madrugó para hacer el anuncio junto a Guaidó, el excanciller Carlos Holmes Trujillo y varios miembros del Centro Democrático, partido de Uribe. Se hizo acompañar de sus homólogos de Chile, Sebastián Piñera, y Paraguay, Mario Abdo Benítez, así como el secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro.

Con una amplia cobertura de los carteles transnacionales de información y una rápida viralización en las distintas redes sociales se buscó generar impacto psicológico a escala global para incubar una matriz de propaganda de caos y violencia en Venezuela e impulsar una intervención militar extranjera en el país.

Resultaron heridas una oficial de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y una periodista por medio del robo de un vehículo antimotín, con el que se intentó vender el hecho de que habían deserciones miliares masivas desde el lado venezolano. Los camiones de «ayuda humanitaria» nunca pasaron la frontera.

Testigos señalaron que grupos del antichavismo venezolano, «guarimberos» reciclados para el momento, incendiaron los camiones con bombas molotov y luego intentaron inculpar a la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y la PNB. Siguiendo el mismo eje narrativo en redes sociales, medios colombianos e internacionales, alineados con el gobierno uribista, difundieron la versión de que los vehículos fueron incendiados por una «bomba lacrimógena» de la PNB.

La frontera y el Puente Internacional Simón Bolívar se convirtieron en un campo de batalla entre miembros del gobierno colombiano, la GNB, la PNB y un grupo de civiles de «combatientes» armados por el antichavismo. Aunque en un principio se dijo que miembros del chavismo y fuerzas de seguridad le habían prendido fuego a los camiones, a los pocos días esa información fue refutada por videos y versiones que demostraron que el fuego inició del lado colombiano del puente, varios metros antes de donde se encontraban los venezolanos.

El espectáculo se quedó en eso, en un fracasado intento de Duque y Guaidó de desestabilizar a Venezuela.

PLAN GUAIDÓ: RASTROJOS DE UN NAUFRAGIO

Para colmo de males, la crisis de Duque en el poder se profundizó luego de operación «humanitaria» del 23F. En septiembre, Juan Guaidó apareció en una serie de fotos con alias «Menor» y alias «Brother», jefes de la banda narcoparamilitar  colombiana Los Rastrojos, quienes lo habrían ayudado a cruzar la frontera en el marco del concierto Venezuela Aid Live. El gobierno de Iván Duque realizó un amplio despliegue militar y diplomático para ingresarlo a Colombia.

Días después aparecieron más imágenes donde el presidente de la Asamblea Nacional (AN) en desacato está junto a una camioneta que es conducida por Jhonathan Orlando Zambrano García, alias «Patrón Pobre», también miembro de Los Rastrojos quien es el «jefe de las células encargadas de los secuestros en la población de la Fría y Boca de Grita del Estado de Táchira» y es señalado como «contrabandista de gasolina a través de las trochas en poder de Los Rastrojos», informan las autoridades venezolanas.

También identifican a otro de los sujetos como Argenis Vaca, alias «Vaquita», de quien aseguran se encarga de las finanzas de este grupo, así como de las extorsiones a ganaderos y comerciantes.

Según Wilfredo Cañizares, director de la ONG Progresar, denunciante de los hornos crematorios de los paramilitares en el Catatumbo, Guaidó había entrado por el municipio de Puerto Santander, con ayuda de «Menor» y «Brother», para posteriormente ser entregado a funcionarios públicos de la Gobernación de Norte de Santander y de la Alcaldía de Cúcuta, que lo escoltarían hasta el puente Simón Bolívar en la frontera.

El operativo habría sido bajo la intimidación y silencio de las comunidades de los municipios por donde pasó la comitiva.

Cuatro meses después «Menor» y «Brother» fueron capturados por la policía colombiana que corroboró su pertenencia a Los Rastrojos y que son los mismos jefes armados que posan junto a Guaidó el 23 de febrero.

El 22 de febrero, un día antes del montaje humanitario, la sorpresa de la jornada fue la llegada de Guaidó a Cúcuta. Era un misterio el cómo había pasado la frontera y llegado hasta el lugar del concierto. A causa del cierre fronterizo decretado por el presidente Maduro, eran pocas las posibilidades de paso y, además, el Tribunal Supremo de Justicia le había prohibido la salida del país en días pasados.

Por ello, se presumía que el gobierno colombiano le había ayudado para pasar por las trochas que días tras días usan los venezolanos de a pie para llegar a Colombia.

Duque se refirió a las polémicas fotografías afirmando que Guaidó ya había explicado cómo sucedieron los hechos e indicó que lo único que hay que resaltar de él es que es «realmente un héroe de la democracia».

«El presidente Guaidó esta mañana en su estilo, en su forma, que siempre es bastante diáfana, explicó cómo fue su ingreso al país. Pero además, yo lo tengo que tengo que decir es qué hicimos nosotros. En territorio colombiano, nosotros le dimos la bienvenida y le dimos la protección cuando él nos visitó», expresó Duque con el mismo tono con que Uribe desvía cualquier acusación de estar vinculado al paramilitarismo.

Agregó: «Pero más allá de si hay foto o no hay foto, de si saludó o no saludó a muchas personas, porque a él muchas personas lo saludan con afecto, lo que quiero destacar es quién es él». Pleno de orgullo, remató: «Nos parece heroico lo que está haciendo, que sigue desafiando la dictadura, que además quiere con las armas acallar cualquier expresión libre».

Hoy en día el «plan Guaidó» está naufragando en acusaciones cruzadas de corrupción y tráfico de influencias por parte de la persona a quien Duque aceptó como embajador de Venezuela en Bogotá: Humberto Calderón Berti.

FALSOS POSITIVOS EN LA ONU

En septiembre de este año el presidente colombiano presentó ante la ONU un dossier de 128 páginas sobre la supuesta protección del gobierno venezolano a guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Sin embargo, al menos cuatro de las fotos usadas como «evidencia» de esa acusación, fueron tomadas en territorio colombiano, según señalaron distintos medios de comunicación.

La primera fotografía supuestamente correspondía a un supuesto campamento guerrillero donde un grupo de niños jugaban con miembros del ELN en una escuela rural del estado Táchira, fronterizo con Colombia. Sin embargo, la imagen fue tomada tres años antes de la fecha indicada por Duque (abril de 2018) en el departamento del Cauca, al suroeste de Colombia, así lo aclaró posteriormente el diario El Colombiano.

Más adelante el fotógrafo de la Agence France-Presse (AFP) Luis Robayo negó que una de las capturas presentadas por Duque hubiera sido hecha en Venezuela: «Esta foto la tomé el 20 de septiembre de 2018 en un viaje que hice a la región del Catatumbo (Colombia) para hacer un reportaje», afirmó.

Posteriormente, la AFP confirmó a El Colombiano que el Ministerio de Defensa se había comunicado con ellos para pedir excusas y confirmar que usaron tres fotos erradas, tomadas por la agencia en Colombia y no en Venezuela. A causa del craso error fue retirado de su cargo el general Oswaldo Peña Bermeo, jefe de Inteligencia y Contrainteligencia Militar Conjunta de Colombia.

Iván Duque pretendió realizar una operación de propaganda que ablandara a la comunidad internacional ante las agresiones que establece a diario contra Venezuela. Frente a toda la 74ª Asamblea de la ONU, obvió la crisis política que atraviesa Colombia y el retroceso que ha impuesto su gestión de gobierno a los Acuerdos de Paz, manteniendo un encendido discurso contra Venezuela, en el cual manifestó:

«La dictadura venezolana es un eslabón más de la cadena del terrorismo transnacional. Sus estructuras corruptas son servidoras de los carteles de la droga, sus alfiles son secuaces de la mafia y alimentan la violencia en Colombia, refugian asesinos y violadores de niños y quieren ignorar por completo cualquier norma».

A continuación del escandaloso suceso, el presidente Maduro instó al gobierno de Colombia a asumir con responsabilidad los falsos positivos presentados en la ONU y agregó que se hicieron para tener excusas y activar alguna medida contra Venezuela.

«Nos hicieron llegar los documentos en alerta de que el gobierno de Estados Unidos les dio la orden de montar un falso positivo en la ONU para empezar una escalada de ataques militares y políticos en contra de Venezuela», dijo el mandatario durante declaraciones a medios internacionales.

Además detalló que «las fotos falsas del ELN en Venezuela y las fotos de Juan Guaidó con paramilitares colombianos son la radiografía de la batalla que estamos dando». Finalizó abogando por restablecer las relaciones diplomáticas y políticas entre Colombia y Venezuela, y tomar el camino de la paz.

En esos días, el vicepresidente de Comunicación y Turismo, Jorge Rodríguez, describió los hechos en rueda de prensa acompañado de un micro audiovisual llamado Colombia, Calvario de la Paz, en el que destaca la participación de Venezuela en el proceso de diálogo y la firma del Acuerdo de paz en 2016, entre el gobierno de Colombia, presidido en aquel momento por Juan Manuel Santos, y las FARC.

PARO NACIONAL: EL VIEJO TRUCO DE «FUE VENEZUELA»

Luego de que el uribismo fuera derrotado el pasado 28 de octubre en las primeras elecciones regionales tras la firma de los Acuerdos de Paz en 2016, diversos sectores populares en Colombia llamaron a un gran paro nacional como rechazo al Plan Nacional de Desarrollo (PND) y a iniciativas como la supuesta propuesta de reducir el salario para los jóvenes, planes para eliminar la parte pública del sistema de pensiones y la privatización de empresas estatales.

La respuesta de Duque fue militarizar las ciudades, allanar a defensores de derechos humanos sin orden judicial, actos de intimidación, una campaña de miedo generalizado y propaganda negra, toda una estrategia de guerra contra la protesta social.

Una semana antes de la convocatoria, el 14 de noviembre, Christian Krüger Sarmiento, director general de Migración Colombia confirmó la expulsión de dos ciudadanos venezolanos que supuestamente tenían planes de desestabilización afirmando tener «información de diferentes fuentes que nos han permitido identificar a 11 ciudadanos extranjeros que pretenderían afectar la seguridad ciudadana y el orden social durante las marchas del próximo 21 de noviembre».

Días antes, otros siete venezolanos fueron expulsados por la autoridad migratoria colombiana bajo esta misma presunción y el gobierno de Duque expulsó a 15 venezolanos más a partir de una protesta que terminó en enfrentamiento con los cuerpos de seguridad colombianos por la repartición de alimentos en un albergue.

Siete de ellos fueron judicializados por el intento de fuga durante su traslado a la zona de frontera y podrían enfrentar penas entre cuatro y ocho años de prisión debido a que hubo un funcionario herido.

Krügger hizo referencia a «la posible presencia de miembros de colectivos chavistas» y culpó al gobierno venezolano de infiltrar las protestas. «Es evidente que la dictadura de Maduro tiene la intención de afectar a la región. El propio Diosdado Cabello ha manifestado que esa es la intención que tienen», afirmó Kruger.

Diferentes organizaciones de atención a migrantes denunciaron irregularidades en el proceso de deportación de estas personas debido a que no se les habría garantizado el debido proceso, e incluso se les habría impedido defenderse de los señalamientos de que fueron parte de las acciones vandálicas.

Cabe destacar que las 59 personas serían llevadas en un buque de la Armada hasta San Fernando de Atabapo, donde habrían sido entregadas a las autoridades venezolanas. Como es conocido, dicha población está en una zona de baja densidad poblacional y difícil acceso, por lo que es probable que muchos de los deportados se les dificulte llegar a sus ciudades de origen.

La Administración Duque destituyó el pasado 11 de diciembre a Krügger por presentar cifras falsas con migrantes venezolanos y retornados neogranadinos, así lo dio a conocer la activista social, Dayana Sfinger, en su cuenta en la red social Twitter, quien también informó que está siendo investigado el actual ministro de Defensa Carlos Holmes Trujillo.

Krügger aseguró en septiembre pasado que en Colombia había más de 1 millón 450 mil venezolanos, considerando que en el año 2014 en todo el territorio colombiano residían solo más de 130 mil extranjeros.

Como corolario, el jueves 12 la vicepresidenta de Colombia, Marta Lucía Ramírez, acusó a Venezuela y Rusia de «estimular» el malestar social en su país, que desde hace tres semanas ha derivado en multitudinarias manifestaciones contra las políticas económicas de Duque, y añadió que su Gobierno tiene la «certeza» de que «hay plataformas que desde Venezuela y desde Rusia han venido moviendo buena parte de todos estos mensajes en las redes sociales».

«Nosotros sabemos que no es solamente por la inconformidad que hay en Colombia, sabemos que hay un proyecto internacional, sabemos que hay una red de apoyo internacional para estimular este malestar social», declaró Ramírez en un acto público.

***

Entre falsos positivos, ataque a la moneda instalado en Cúcuta, infiltración paramilitar del gobierno colombiano y muchas otras tácticas, Iván Duque, como instrumento de una oligarquía genocida, acelera todo tipo de operaciones hasta lograr un desgaste en las instituciones y en el tejido social venezolanos.

De esta manera huye hacia adelante en medio de la crisis sociopolítica más fuerte en los últimos 10 años en Colombia, en la que busca llevar a su pueblo a la guerra en nombre de la «seguridad democrática», al peor estilo de su mentor Álvaro Uribe.

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