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Juan Guaidó, por favor ¡desaparece ya!

Escrito por Debate Plural

Enoc Sánchez (Sin Permiso, 6-12-19)

 

Hay fenómenos naturales, incontrolables por los seres humanos, los cuales hicieron y hacen mucho daño tales como los terremotos, los tsunamis, los huracanes, las inundaciones y las epidemias. Me voy a detener en esta última para referirme a una de la más tenebrosa en los siglos pasados, como fue la epidemia de la viruela que asoló tanto a Asia, como a Europa, que en algunos casos fue responsable de la muerte de más de veinticinco por ciento de la población y la desfiguración de otros millones. Una de las «bondades» de la conquista española en América fue la exportación del virus de la viruela hacia las tierras recién usurpadas. Fue tal la desgracia de la contaminación de nuestros aborígenes, que antes de la llegada de los españoles la zona del Tahuantinsuyo contaba con 14 millones de habitantes, ya para el siglo XVIII poseía apenas 1,5 millones. Este colapso demográfico se debió al contagio de una población carente de defensa frente una enfermedad desconocida para ellos. Esto mismo sucedió en el siglo XVI en Tenochtitlan donde perdieron la vida más de ocho millones de indígenas. Este fue uno de los «excelentes beneficios» traídos por el conquistador en su afán de robar las riquezas de estos territorios y en el empeño de implantar el cristianismo oprobioso.

Ciertamente, la humanidad no estaba preparada para la llegada de esta cruenta enfermedad, tampoco se conocían las causas y por lo tanto no existía un antídoto para remediarla. Cosa extraña de la naturaleza, después de acabar con millones se seres humanos, así como llegaba el mal, así también desaparecía.

Hoy se conoce el origen de esta enfermedad, entre estos el desaseo y la inmundicia en la cual estaba sumida la Europa antigua. Por fortuna esta epidemia se erradicó después del descubrimiento de la vacuna antivariólica y con las mejoras de las condiciones higiénicas en Europa y en los otros continentes.

Pasado muchos siglos se descubrió que la viruela la produce el variola virus, trasmitido por los ratones, inoculados por la pulga, portador de la letal toxina.

Felizmente muchas de las epidemias como el sarampión y la viruela se erradicaron del planeta. Lastimosamente, para desgracia de la humanidad el hombre depredador, empañado en destruir y devastar el planeta, inventa nuevas dolencias o epidemias que ponen en peligro la existencia del planeta. Entre estas debo destacar el neoliberalismo y el capitalismo, responsables de la miseria, desdichas y el hambre de millones de seres humanos.

Es lamentable, que así como como los españoles introdujeron la ponzoña de la viruela en las tierras recién avasalladas, Donald Trump pretende implantar el virus del neoliberalismo en Venezuela, y este nocivo vector se llama Juan Guaidó.

El mequetrefe JG es un invento del Departamento de Estado, encarnado en esta ocasión por Donald Trump y este depreciable rubicundo es el responsable de todo lo que acontece en nuestro país. La marioneta de JG es el virus escogido para que, en caso negado, de llegar a la presidencia, entregarles las riquezas de Venezuela a las avaras corporaciones financieras, agrarias, energéticas, militares, mineras y comunicacionales. Por fortuna, el mamotreto político que le inventaron a JG fracasó, dado que el gobierno del presidente MM y los venezolanos tenemos la vacuna, la antitoxina contra el neoliberalismo que nos liberará de la epidemia que asola varios países de Europa y América.

Lo venezolanos tenemos los anticuerpos, los antídotos para enfrentar el virus de la epidemia que nos pretende inocular JG y estas contras se llaman patriotismo y bolivarianismo. El accionar desastroso de ese badulaque y la innata idiotez del inicuo personaje, nos ha liberado de un peligro mayor. Con el tiempo el virus se está esfumando y desaparecerá dentro de poco, a pesar del grave daño que nos está causando.

No creo que en la historia política en el planeta Tierra exista un sujeto más inepto que JG. Desde el inicio de su carrera, mostrando las escuálidas nalgas y la oquedad donde estas se unen, hasta la nefasta autoproclamación no ha hecho sino cometer disparate tras disparate. Hasta los conmilitones que lo acompañaron en su infausta aventura inicial, quienes lo escoltaron en sus desafueros, están deseosos de que desaparezca del panorama político opositor.

Yo por mi parte estoy esperanzado de su desaparición, no de su desaparición física, sino en su huida del panorama político venezolano. El ocultamiento de por vida de este nefasto personaje sería los más recomendable, bien sea por decisión propia o porque las autoridades civiles se encarguen de su ocultamiento mediante la prisión por más treinta años por el daño causado al país.

Cada día que pasa los venezolanos y el mundo advierten las reiteradas idioteces cometidas por el bobalicón de Juan Guaidó, ya sus mentiras estúpidas no causan risa sino ultraje y desespero. Tanto tirios como troyanos se avergüenzan de sus declaraciones frente a un micrófono. Y lo peor de todo, tales declaraciones las divulgan los medios de comunicación y las redes sociales. Todo sería risible si no fuera que detrás de todo esto existe una banda de criminales que están robando millones y millones de dólares, ante la mirada indiferente de las entidades internacionales y de los gobiernos, que en algún momento lo «reconocieron» como «presidente interino».

Se podría armar un crucigrama solo con todas la palabras que identifican los actos de corrupción del estafador JG, por ejemplo: CITGO, Monómeros, ayuda humanitaria, cucutazo, rastrojos, paraco, bonos de PDVESA, estafador, alcahueta, Penélope Suit, TSJ chimbo, embajadores chimbos, canciller chimbo, funcionarios inexistentes, maletín verde, entre los numerosos casos, vinculados con robo de dólares, en los que están implicados, tanto el mequetrefe como sus compañeros del partido VP.

Algún miembro de la oposición le pide al usurpador JG que renuncie, algo insólito, solo puede renunciar una persona que ocupe un cargo y este infeliz no preside ningún organismo oficial. Este majadero representa la nada. Yo por mi parte aspiro que JG desaparezca tal como ocurría con las epidemias en la antigüedad, es decir se desvanezca sin explicación alguna. Que se vaya para el coño y que no le eche más vaina a los venezolanos.

No es que JG sea inteligente por haber robado todos los millones de dólares sustraídos de empresas nacionales establecidas en el extranjero. Esta maniobra es producto de una banda internacional de ladrones y estafadores que operan tras el disfraz de una presidencia y de primeros ministros. Se trata de una pandilla que planifica robos a gran escala como la sustracción de la reserva internacional del pueblo libio (seis mil millones de dólares en oro) depositados en bancos europeos y estadounidenses, el robo del petróleo de Siria, el robo de CITGO y monómeros, el robo de los dineros venezolanos depositados en banco europeos y estadunidenses, el robo de nuestro oro depositado en los banco del Reino Unido y Suiza, el hurto del patrimonio cultural de Irak y pronto, con la anuencia de la OEA, la substracción del litio de Bolivia. El neoliberalismo no es un modelo político, es una mafia internacional organizada para delinquir. Fueron ellos los que autorizaron a la pandilla de Juan Guaidó para robar los activos de Venezuela.

Tal como nos cuenta la historia las epidemias no son eternas, desaparecen con el tiempo, tal como se eclipsará Juan Guaidó. Es bueno recordar las palabras de Scott Wilson actor estadounidense de cine y televisión (1942-2018): «La humanidad ha estado peleando contra plagas desde el inicio. Nos patean el trasero por un tiempo. Luego atacamos de vuelta». Lee que algo queda.

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