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Los partidos políticos tradicionales dominicanos y su complicidad con la dominación imperial

Miguel Vargas
Angel Moreta
Escrito por Angel Moreta

Por: Angel Moreta (Autor-Editor)

 

Durante las últimas décadas en República Dominicana han predominado 3 partidos políticos que se han hecho tradicionales en la vida nacional. Son ellos los llamados PRD, PLD y PRSC. Los tres son de tendencias conservadoras hacia la derecha y centro derecha neoliberal, por tanto, son parte orgánica, junto con los nuevos partidos emergentes, también tradicionales, forman un sistema aparentemente democrático o formalmente democrático, cuyo eje fundamental es un Estado populista, clientelista, caudillista y pro imperialista.

Por tanto, un Estado no nacional, fundado en una Constitución corporativa y en el fondo antidemocrática en cuyo texto no figuran las instituciones de participación popular, tales como el referéndum, la consulta popular, la asamblea constituyente abierta, es decir, que se eligen los miembros de dicha asamblea  de manera popular mediante votación universal al margen del Congreso Nacional.

Es como si se tratara de un sistema geocéntrico cuyos estamentos giran alrededor del Poder y sus características fundamentales apuntan a la existencia de un Estado débil, asociado y subordinado a los poderes imperiales de EU, en una sociedad subdesarrollada, dependiente y subordinada a la voluntad y  los intereses de los sectores élites alineados con las empresas multinacionales y con los gobiernos que se suceden en la Casa Blanca y sus elementos militaristas, hegemónicos, supremacistas, racistas  y predominantemente no nacionales.

Leonel Fernandez

La mayoría de los partidos tradicionales son derecha moderada o de extrema derecha y  todos forman aparentemente un “frente democrático”, amplio, popular y representativo, supuestamente expresión genuina de la voluntad popular.

Todo este escenario constituye una parafernalia para encubrir el sistema de reparto del cual forman parte dichos partidos, movimientos y partiduchos. Se trata de organizaciones que cotidianamente engañan al país, que constituyen instancias privilegiadas en medio de una sociedad pobre, débil e indigente; en la cual predomina el hambre, el desempleo, la insalubridad, la mortalidad infantil, la mortalidad materna, el trabajo infantil, la pobreza extrema, el desamparo del campesinado y de la sociedad rural, la cadavérica educación formal, las enfermedades, el crimen organizado, el tráfico y consumo de estupefacientes, la falsificación de medicamentos, el tráfico de órganos, el tráfico de armas, el tráfico de drogas, la trata de personas, el tráfico de niños y niñas,  la violación de derechos humanos, económicos y sociales  por parte de las autoridades del Ministerio Público, del Congreso Nacional y de la judicatura.

También la inseguridad social, las bajas pensiones, el abandono de los envejecientes y discapacitados; el embarazo de nuestras adolescentes, la niñez víctima del vicio, de la manipulación y de las violaciones sexuales; de los abusos contra las mujeres; los femenicidios íntimos y no íntimos; una sociedad con salarios miserables, de abundantes privilegios selectivos, el robo, la estafa, la asociación de malhechores, la delincuencia del lavado de dineros provenientes del narcotráfico, de la desaparición forzada, de la falsificación de medicamentos y de cuantos males puedan engendrarse en una sociedad manejada por elites corporativas corruptas, que entregan nuestras riquezas minerales y patrimonio natural a los capitales e inversiones transnacionales y monopólicas que se llevan lo mejor de nuestros recursos naturales, con el silencio y la complicidad del empresariado dominicano.

Unificación de la derecha

Todos los entes políticos fueron unificados en un solo brazo por Danilo Medina, utilizando el presupuesto nacional y el enriquecimiento ilícito. Al presidente Medina podemos calificarlo de “padre y primer progenitor de la unificación de la derecha dominicana”, con el fin de perpetuarse tanto él como su partido de la “liberación” dominicana, dándole participación en todos los entramados del poder y del manejo miserable y demagógico del Estado demagógico corporativo.

Esa entente de partidos, configurada después de 1961 y gracias a la gestión patrocinadora de Danilo Medina, ha sido arreada como si fueran burros por el apetito de una tajada del presupuesto nacional, presupuesto que se lo dividen  de manera selectiva, aspira a perpetuarse  en el Poder del Estado por medio del clientelismo, el fraude, el engaño, las falsas ideologías, los negativos modelos educativos de raigambre internacional e imperial; el caudillismo, el tráfico de influencias, el arribismo y la humillación ante el imperio EU, por lo que pueden considerarse que están orgánicamente aliados en el asalto de la riqueza pública, cada vez más escasa.

Son también parte importante de un Estado subdesarrollado no nacionalun Estado que no defiende ni representa a la sociedad dominicana.

 

Son agrupaciones e instituciones políticas partidarios de la derecha neoliberal, que solo buscan el enriquecimiento ilícito y aprovechamiento de las oportunidades de acumulación de capitales por caminos espúreos, procaces y desleales, donde no hay dignidad, ni amor propio ni responsabilidad con las necesidades más sentidas del pueblo dominicano.

Manejan privilegios descomunales, todo en una perspectiva ventajista y oportunista, proclive a la practicas de corrupción más insanas de la República, esperando privilegios, canonjías y oportunidades descomunales lo que hay son ventajismo oportunista, corrupción y dilapidación desconsiderada al margen de toda ética y deshonesta.

Por ejemplo, los empresarios de zonas francas recibieron prestamos del Estado que nunca les han sido cobrados y nunca han sido pagados, por cientos de millones de dólares. Igual el político Vargas Maldonado quien recibió en préstamos 16 millones hace varios años del Banco de Reservas, hizo su heliopuerto en el techo de su edificio, para su helicóptero personal y de uso privado, y dichos valores ni han sido pagados ni les han sido cobrados por el Estado-canalla cómplice de la corrupción y la depredación del tesoro nacional

Es el Estado neoliberal asociado a los monopolios internacionales, al cual Juan Jacobo Rousseau, en su libro El Contrato Social, denominó “Estado-canalla”, aquel que es indolente y ciego con su deber de conservación del patrimonio público; pasivo con el desperdicio de la riqueza pública,  es decir, desleal con la nación, traidor con la sociedad e indolente con el pueblo dominicano.

 

Un ejemplo lo tenemos ahora: todos esos partidos y pseudos partidos se  enriquecen cotidianamente a cambio de negociaciones acomodaticias para apoyar la modificación del artículo 124 de la Constitución de la República y, por ende, la reelección presidencial de Danilo Medina.

Y para todos los desmanes posibles, como aquellos que se leen en la sentencia No.315-15, del pasado año 2015, dictada por el Tribunal Constitucional, mediante la cual rechazó y anuló un contrato que firmó Danilo Medina con el gobierno norteamericano para entregar un terreno en el sureste del territorio nacional, con fines solapados y ocultos de establecer una base militar y un asentamiento indefinido de tropas del ejército norteamericano.

De cosas tan bárbaras son capaces los partidos y pseudos partidos en la República Dominicana. La mejor respuesta es el repudio por tan vil traición, no asistiendo a las urnas para votar por esos organismos parasitarios y bacterianos de la vida política nacional.

Acerca del autor

Angel Moreta

Angel Moreta

Angel Moreta, jurista, sociólogo, y filósofo; Profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), República Dominicana, Autor-Editor de Debateplural.

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