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Andrés Avelino: la filosofía de lo ético (2 de 2)

Andres Avelino

CATEGORÍAS

 

Las categorías centrales en el pensamiento ético de Avelino son valor, bien, bien supremo, esencia jerarquizada, polaridad, emoción, intuición o mirada espiritual del contenido.

Particularmente las categorías esencia jerarquizada y polaridad son fundamentales para entender la Filosofía de lo Ético de Avelino. Porque dichas categorías son características fundamentales del valor.

La jerarquía denota un orden, que según la concepción metafísica idealista de Avelino, «una cosa no es valiosa sino en relación con otra, comparada con otra en el orden jerárquico con que están vinculadas. Por ejemplo la piedra preciosa es valiosa no sólo por su propia existencia, sino también por la del mármol, de la piedra caliza y el guijarrro, etc. (31)».

Martin Heidegger

Su tesis es que dicha jerarquía de los entes es una creación de Dios. Esta idea la encontramos también en la escolástica y particularmente en Santo Tomás de Aquino. Para quien el universo constituye una jerarquía que llega desde Dios.

Su tesis es que «si no hubiera una jerarquía entre los seres humanos y entre sus acciones, no podríamos aprehender las esencias jerarquizadas de las conductas de los hombres (32)».

La categoría polaridad expresa la contradicción existente entre los entes. Por ejemplo, dice Avelino: «Existe una piedra preciosa porque existe una piedra no-preciosa». La categoría polaridad genera a su vez, las categorías preferencia y rechazo.

LA FILOSOFÍA DE LO ÉTICO COMO ÉTICA:

SUS CONSENCUENCIAS

 La Filosofía de lo Ético conduce a Avelino a una ética cristiana, En la cual las ideas de preferencia y rechazo desempeñan una función fundamental. Puesto que la ética teológica cristiana sustenta-como Bien: la conformidad con la voluntad de Dios y como Mal, la oposición a esa voluntad.

En ese orden de razonamiento, el filósofo dominica- no niega la afirmación de Hartmamn, para quien la ética cristiana es un «egoísmo del más allá (33)».

«Para Hartmann —argumenta Avelino— el eudemonismo cristiano encierra un sentido de individualidad que se advierte en que el hombre ama al prójimo en este mundo con objeto de alcanzar su bienaventuranza eterna, al trabajar por la salvación de su alma (34)».

Considera Avelino que toda actividad tiene como finalidad el logro de algo, «sino sería una actividad sin sentido (35)».

Para reforzar su argumento, distingue lo individual de lo universal. Lo primero es lo material y los segundo, lo espiritual. El egoísmo es individual, material, lo espiritual es igual a lo universal.

«El altruismo materialista de lo social, aspira — dice al bien material del otro porque le produce un placer, una fruición interior: al trabajar por obtenerlo (36)».

Estos razonamientos lo conducen a una concepción ideológica anticomunista: «Una ética social materialista —-dice— como la del socialismo moderno, si es verdadero egoísmo del más acá (37)». Y, por otro lado, además, lo conducen a una crítica a la Ciencia y a la Técnica contemporánea.

Max Scheler

«La materia —dice Avelino— sólo acomoda lo material. Este desarrollo exagerado de la ciencia y la técnica en la vida moderna, que sólo ha impulsado lo material, ha logrado sin duda un amplio beneficio para la materia, pero a la vez un maleficio para lo espiritual […] (38)».

En su crítica de los valores de la era de la Ciencia y la Tecnología, plantea una idea que podría servirnos en el momento actual para reflexionar lo que está ocurriendo en el campo de la cultura, sobre todo en el caso concreto de nuestro país, donde el modelo de desarrollo casi impuesto por la división internacional del trabajo, nos está obligando a una reforma de la educación, a todos los niveles, que tiende a la formación de recursos humanos única y exclusivamente en el aspecto técnico medio. Es decir, nosotros como nación no necesitamos humanistas y científicos sociales, sólo necesitamos fuerza de trabajo calificada para suplir la demanda del mercado laboral.

Por ello es aprovechable para nuestras generaciones la crítica del filósofo Andrés Avelino al tecnicismo en su forma vulgar. Nos dice: «La cultura espiritual está desvalorizada. Sólo impera y se impone el técnico forjador de bienes materiales (39)».

Es importante señalar que la filosofía de lo ético de Andrés Avelino está dirigida contra todo positivismo. Por tanto se entiende su anti-hostosianismo y su coincidencia con la ideología imperante durante la tiranía de Rafael Trujillo. En la respuesta a la encuesta de El Caribe, acerca de la influencia de Eugenio María de Hostos en la cultura dominicana, dice: «Todo positivismo, materialismo, misticismo científico existencialista, socialismo, comunismo, es materialismo. Hablo sin ambages. Soy antimaterialista y he combatido el materialismo en todas las formas antes dichas […]. Soy cristiano católico y amo entrañablemente mi ancestro y mi cultura hispánica […] (40)». Tanto el antipositivismo como el catolicismo y el hispanismo fueron elementos ideológicos fundamentales que caracterizaron el pensamiento de los intelectuales orgánicos del trujillismo.

Para finalizar, la idea antinómica de materia y espíritu, de bien y del mal, como dos aspectos sintetizados en el ser humano, condujo al filósofo Avelino a una conclusión pesimista.

Dice que «la humanidad es antinómicamente metafísica y por tanto medularmente dogmática: se aferra rabiosamente a lo que cree que es la verdad [su verdad, A.V.], pero no ha llegado a ser filosófica, a ser genuina- mente reflexiva, culta; a ver que los problemas humanos, sociales y políticos son problemas antinómicos de los cuales no podemos tener una seguridad absoluta de la evidencia de su solución (41)».

REFERENCIAS.

  1. — CÉSPEDES, Diógenes; Lenguaje y poesía en Santo Domingo en el siglo XX; Editora Universitaria—UASD, Santo Domingo, 1985, página 55,
  2. — AVELINO, Andrés; «Filosofía del Conocimiento», Anales de la USD, Ciudad Trujillo, 1947, pág.22.
  3. — AVELINO, Ibidem, p.21.
  4. — Opera vide, página 22.
  5. — CORDERO, Armando; Panorama de la Filosofía en Santo Domingo [tomo 11); Editora La Nación, Santo Domingo, 1962, página 79.
  6. — AVELINO, Andrés; Los problemas antinómicos de la esencia de lo ético; Editora Universitaria-UASD, Santo Domingo, 1971, pág.135.
  7. — AvELINO, Loc. cit., p.136,
  8. — SÁNCHEZ Vásquez, Adolfo; Ética; Editora Universitaria-UASD, Santo Domingo, 1984, pág. 24.
  9. — AVELINO, Andrés; Los problemas…, pág. 46.
  10. — AVELINO, Ibidem, págs.8-9.
  11. — Loc.cit., página 9.
  12. — CAM0S, Victoria [comp]; Historia de la Ética [volumen 11); Editorial Crítica, Barcelona, 1989, página 315.

13 — AVELINO, Andrés; Los problemas…, página 10.

14—AVELINO, Andrés; Opera vide, página 10.

  1. —1bidem.
  2. — Loc. cif., p.21.
  3. — Ibidem, pág.22.
  4. — Ibidemrn, pág.33.
  5. — Ibidemn.
  6. — Ibidemn, pág.34.
  7. — Ibidem, pág.32.
  8. — Ibidem, pág.34.
  9. — Ibidem, págs.34-35.
  10. — Ibidem, pág.35.
  11. — Ibidem, pág.39.
  12. — Ibidem, pág.40.
  13. — Ibidem.
  14. — Ibidem.

29.—Ibiden.

30.—Ibidem.

  1. — Ibidem, pág.147.

32.— Ibidem.

  1. — Ibidem, pág.81.

34.—Ibidem.

35.—Ibidem.

36.—Ibidem.

  1. — Ibidem, pág.82.
  2. — Ibidem, pág.83.
  3. — Ibidem.
  4. — Citado de La Influencia de Hostos en la cultura dominicana; Editora del Caribe, Ciudad Trujillo, 1956, página 32.
  5. — Ibidem, pág.42.

 

 

Acerca del autor

Juan Francisco Viloria

Filosofo, sociólogo, profesor investigador de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

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