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Lo que nos dicen las fotos de Guaidó sobre Duque, el narco y el paramilitarismo

Escrito por Debate Plural

Misión Verdad (17-9-19)

 

A contrapelo del silencio y el pésimo control de daños de los medios antichavistas en torno a la filtración de las fotos de Juan Guaidó con narcoparamilitares de Los Rastrojos, la mediática colombiana mantiene a flote la cobertura del hecho por las conexiones aparentes entre las autoridades de Norte de Santander y el gobierno de Iván Duque con bandas criminales (Bacrim).

En específico, el sociólogo y activista de la Fundación Progresar, Wilfredo Cañizares, ha sido entrevistado por algunas cadenas de información en Colombia, ya que fue él quien filtró las fotos en el país vecino. Él mismo se ha dedicado a investigar durante 20 años la dinámica de los grupos armados colombianos en la frontera.

Cañizares, en donde le dan espacio a su vocería, afirma que Juan Guaidó no pudo haber pasado en febrero de este año por la zona en donde se tomó las fotos sin autorización de Los Rastrojos, que controlan esas zonas en el lado colombiano, lo que desmiente una vez más la coartada del autoproclamado, que dice no saber quiénes son esos señores de las imágenes.

Desde hace siete años, en 2012, Los Rastrojos dominan la zona fronteriza de Puerto Santander, a unos kilómetros al norte de Cúcuta, que usan de ruta comercial de la economía legal basada en el narcotráfico a través del río Guaramito que cruza con el río La Grita, éste en territorio venezolano.

Es un paso privilegiado para las dinámicas clandestinas controladas por Los Rastrojos y otros grupos delictivos afines. Por eso Guaidó usó ese canal, debido a su situación judicial en Venezuela.

Noticias Uno dedicó una investigación en la que pudo precisar, mediante fotos, videos y testimonios el recorrido del autoproclamado desde la zona fronteriza venezolana hacia Cúcuta ese 22 de febrero, día del concierto Live Aid Venezuela organizado por el multimillonario Richard Branson.

  • En el corregimiento de Guaramito habría sido la foto con los miembros de Los Rastrojos.
  • El de Voluntad Popular llegó en un vehículo al puente de Aguaclara en Norte de Santander, a 7 kilómetros de Guaramito, donde fue recibido por un concejal de Cúcuta, Juan Felipe Corzo, y la escolta del presidente Duque.
  • De allí fue a una cancha de fútbol en Aguaclara, donde tomó el helicóptero presidencial, que lo llevó hasta el concierto.

Cabe agregar que Guaidó no se tomó fotos solamente con dos miembros del renombrado grupo paramilitar. El ministro Néstor Reverol, el pasado 13 de septiembre, ya había indicado que el autoproclamado tenía otras dos imágenes, una con alias Nandito y otra con alias Vaquita. Sin embargo, en Colombia es noticia la filtración de las fotos restantes.

De esta manera, no solo está latente la conexión paramilitar entre Guaidó y Los Rastrojos, sino que en la reconstrucción del recorrido que hizo el autoproclamado para llegar al concierto de Branson, llama la atención la coordinación manifiesta de su traslado entre las autoridades colombianas y el grupo armado

LOS RASTROS

Cañizares ha dado algunas entrevistas en las que explica el modus operandi de Los Rastrojos en Norte de Santander. A la periodista Telma Luzzani le describió, en una entrevista para Sputnik Mundo, las denuncias que ha hecho la Fundación Progresar de este «grupo de paramilitares que está en Puerto Santander desde 2012, y que hemos acusado por cometer más de 150 homicidios».

«Este año pusimos en conocimiento del gobierno que este grupo tenía una casa donde se descuartizaba a la gente en el municipio Puerto de Santander y arrojaba los cadáveres al río La Grita en Venezuela. Los comandantes de Los Rastrojos operan con complacencia de sectores de la fuerza pública colombiana», señaló, ya que no obtiene respuestas de las denuncias.

El miembro de la mencionada fundación colombiana explicó que «en la actualidad Los Rastrojos libran una guerra interna. Cuando Venezuela detuvo a uno de los líderes, Necoclí, se desató una guerra interna entre dos bandos. Alias El Menor y alias El Brother (los que aparecen en las fotos más divulgadas) se entregaron a la policía local para salvar sus vidas, porque iban a ser asesinados».

Por eso Cañizares, y cualquiera con tres dedos de frente, señala que, más allá de las explicaciones que pueda dar Guaidó sobre las imágenes, quienes deben responder con claridad son el presidente Iván Duque y el canciller Carlos Holmes Trujillo de Colombia, pues fueron ellos los que coordinaron el operativo para que el autoproclamado pudiera entrar al país vecino en febrero pasado.

El grado de participación del gobierno de Iván Duque en el desplazamiento de Guaidó bajo la custodia de Los Rastrojos es evidente, sin embargo poco analizado por los medios más recalcitrantemente antichavistas en Colombia y Venezuela.

Por su parte, el presidente Iván Duque calificó de «héroe» a Guaidó, cosa que no extraña si se tiene en cuenta que su mentor político es Álvaro Uribe Vélez, reconocido patrocinador del paramilitarismo, y quien tiene un acuerdo con el establishment de los Estados Unidos para apoyar el golpe y la guerra en Venezuela.

No existe mayor colaboración entre el gobierno colombiano y el paramilitarismo que a través de la connivencia pasiva por parte del Estado en torno a las denuncias hechas por organizaciones de derechos humanos y líderes sociales, sistemáticamente asesinados con mayor ahínco en los últimos años, precisamente desde que se firmaran los Acuerdos de Paz en La Habana, año 2016.

«En los 220 kilómetros de frontera que tenemos con Venezuela hay 12 grupos armados, de los cuales nueve son paramilitares. Estos grupos vienen cumpliendo un rol activo en el asesinato de excombatientes de las FARC. Este gobierno no ha tomado medidas efectivas para terminar estas masacres. Tenemos más de 500 líderes asesinados en los últimos tres años», denunció Cañizares ante Sputnik.

Ello contrasta con el apresto operacional de las autoridades venezolanas, que en este año han capturado a varios dirigentes de Los Rastrojos que incursionaban por territorio local, incluyendo uno (alias El Negro) recientemente en el marco de los ejercicios militares «Venezuela Soberanía y Paz».

Pero la tragedia mayor ocurre del otro lado de la frontera: la Fundación Progresar, dice Cañizares, protege por lo menos a 650 familias de Puerto Santander que tienen familiares desaparecidos, muchos de ellos porque se animaron a caminar por esa zona sin permiso de los narcoparamilitares.

El hecho mismo de que nadie sale vivo de Guaramito sin semejante aval debería ser un motivo de sospechosa en torno a la notable coordinación paramilitar entre Los Rastrojos y el gobierno de Duque. Y ese es el tamaño del silencio oficial colombiano, con todas las baterías enfiladas contra Venezuela.

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