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La derecha entreguista venezolana lame los zapatos de Trump

Written by Angel Moreta

Por: Angel Moreta (Autor-Editor)

 

Las políticas inmorales y las acciones criminales encubiertas de Washington han sido padecidas  por la mayoría de los países de América Latina. Las mismas no han cambiado desde los tiempos en que se produjo la declaración de la doctrina Monroe, que sostenía el pretendido principio de que América era para los americanos, frase que se convirtió desde la primera mitad del siglo XIX hasta hoy en una mitología de la política exterior de los Estados Unidos, fundada en la búsqueda de una supuesta grandeza nacional.

Estados Unidos siempre se consideró un país “excepcional”, empujado por Dios y la historia a tener un “destino manifiesto” frente a todos los demás países de América.

La búsqueda de la “grandeza nacional”  es un fundamento permanente, una especie de utopía, y no una cuestión opcional. El “destino manifiesto” de los gobiernos de EU consiste en considerar obligación sagrada defender como propios todos los territorios y riquezas ajenas en América Latina, las cuales dicha potencia consideraba y considera como derechos indiscutibles frente a cualquier otro país que pretendiera poseer tales patrimonios.

De esta manera, las relaciones con el mundo y particularmente con América Latina serian producto del “destino manifiesto”, escrito en los textos fundadores del norte. Los norteamericanos de los siglos XVIII y XIX hasta hoy creyeron y se convencieron de que vinieron a la historia de América a realizar una voluntad divina, y su misión predestinada, privilegiada y exclusiva como ley escrita era la expansión hacia el oeste americano y hacia el mundo mediante la justificación de una filosofía nacional con carácter universal que dejaba  la impronta de un pueblo elegido por los acontecimientos para dominar y dirigir el mundo mesiánicamente.

Alojado en esa cosmovisión especial, Washington ha justificado decenas de acciones violatorias dirigidas a imponer su mitología de grandeza; todo lo que ha hecho y hace en la actualidad Washington es bajo el precepto de que EU son una gran nación que nació y creció para dominar a todos los países del mundo e imponerse a todos los gobernantes y pueblos latinoamericanos.

Muchos gobernantes de los cuales han preferido históricamente  genuflexionar y debilitar su posición en el sistema de relaciones y negocios con los gobiernos, empresas y bancos norteamericanos.

Washington ve todas sus acciones neocolonialistas y usurpatorias como justificadas, por ejemplo, la expansión hacia el oeste americano, a costa de las poblaciones originarias; del sacrificio de la vida y los bienes de los indígenas; las anexiones de los territorios de Texas, Oregón, California y Nuevo México, así como también la posterior incorporación de Alaska, Hawaii, Filipinas, Puerto Rico, parte de Cuba (la base de Guantánamo); Panamá, Haití, Honduras, República Dominicana, Grenada y recientemente, Afganistán, Irak, Libia, Yemen y hasta recientemente Siria.

Ha invadido Washington y dado golpes de estado cruentos e incruentos en Chile, Venezuela, Colombia, Paraguay, Grenada, y todos los mencionados arriba; y no pretenden entregar por ahora la base de Guantánamo. Al contrario, ambicionan nuevos territorios como la cuenca del Orinoco en Venezuela, la región de Esequibo y las Guyanas, ya que en esos territorios existen extraordinarias  riquezas, las más importantes del mundo en materia de hidrocarburos y minerales, como la zona del Orinoco.

De ahí que en su cosmovisión de la identidad nacional, los EU incluyen la pertenencia a la raza anglosajona; la pertenencia étnica y cultural anglosajona;  la lengua inglesa y la religión protestante.

La ideología pragmatista está basada en falsos e hipócritas discursos sobre libertad, derechos humanos, democracia, igualdad, como elementos característicos de la grandeza de una nación, pero no son más que pretextos de una potencia que se considera con un destino manifiesto peculiar y que es el dominio de cuantas riquezas existan en los territorios de este mundo.

Octavio Ianni, sociólogo brasileño ya fallecido, en su obra Sociología del imperialismo, habla del espionaje y los programas destinados a preparar fuerzas especiales para reprimir movimientos sociales.

La “diplomacia total” y las relaciones hegemónicas que guarda Estados Unidos con América Latina viene a ser un desarrollo necesario de los intereses económicos, políticos y militares; de los acuerdos, los tratados y los programas culturales, universitarios, científicos, sindicales y religiosos, a través de mecanismos tales como USAID, CND, CIA, FBI, medios de comunicación hegemónicos (Washington Post, New York Times, etc.); guerras mediáticas, guerras sucias, guerras psicológicas, guerras hibridas,  imposiciones descaradas tales como los dos decretos u órdenes ejecutivas que ha dictado el premio Nobel de la guerra contra Venezuela en 2014.

Este presidente, premio Nobel de la guerra, hizo el papel de un Abraham Lincoln disfrazado; nos referimos a Barack Obama, quien nunca cumplió su palabra empeñada siendo candidato a la presidencia, con promesas tales como combatir la discriminación racial, entregar la base de Guantánamo a los cubanos, que son sus legítimos porpietarios; y extinguir el centro de torturas y barbarie criminal existente en esa base en territorio de la República de Cuba, donde se practican los métodos criminales de investigación, tales como torturas y hechos de barbarie y de ellas se avergüenza hoy  la humanidad, todos los hombres y mujeres del mundo.

Dos decretos insolentes y abusivos declarando a Venezuela un peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos. Dos decretos, uno ratificando al primero, que ofenden la dignidad y la historia del pueblo venezolano. El premio Nobel de la guerra, cuyo nombre no merece ni siquiera mencionarse, deja una estela maloliente y un ejemplo de agresión malvada contra el pueblo venezolano, que hoy tolera pacientemente y sufre los daños producidos por una derecha rapaz, entreguista, inmoral, delincuente y criminal.

República Dominicana también ha sufrido las intervenciones y agresiones políticas, económicas y militares de Washington, que en tres ocasiones (1903, 1916, 1965), ha luchado contra el intervencionismo y en defensa de la dignidad nacional del pueblo dominicano, y el principio de soberanía y auto determinación consagrado en la Carta de las Naciones Unidas, particularmente cometiendo y ejecutando atrocidades y acciones de guerra arbitrarias, sucias y criminales contra el pueblo dominicano.

Ayer pretendió borrar la soberanía, y hoy pretende instalar los preliminares de una base militar en el suroeste de la República Dominicana con el consentimiento, la colaboración y el secreto del grupo corporativo palaciego que acompaña al presidente de la República Danilo Medina.

Distintos países del continente, y principalmente en este momento Venezuela, reciben las agresiones políticas y militares de Washington, que viola los principios del derecho internacional, la carta de Naciones Unidas y utiliza vilmente a la mezquina OEA para formar mecanismos de intervención, control y dominación con la colaboración descarada de los grupos oligárquicos y neoliberales de las derechas locales en cada país latinoamericano intervenidos y ocupados. Ahora pretende revivir un mecanismo obsoleto dentro del ámbito latinoamericano como es el llamado Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), herramienta imperialista de los EU para amedrentar, amenazar y reprimir a cualquier país que declare su autonomía e independencia contra el neocolonialismo norteamericano y el injerencismo.

Se destaca en el presente, proveniente de las últimas décadas, las guerras sucias y conspirativas en coordinación con los medios de comunicación aliados del pensamiento de Washington, en Estados Unidos y en cada país del continente.

Particularmente en República Dominicana los sectores de derecha colaboran abiertamente al servicio de la mentira, de la desinformación y la conspiración, utilizando mecanismos preventivos de penetración como USAID, el Comando Sur, la CIA, la DEA, las “ayudas”, las “asesorías”, los mormones y las iglesias, los contratos secretos (como el que firmó el presidente con el Estado Mayor de Estados Unidos y que fue anulado por el Tribunal Constitucional Dominicano por ser lesivo a la soberanía, grave situación a la cual haremos referencia en otro momento); y financiamientos y préstamos de distintas índoles con el fin de avasallar cada vez más a los gobiernos entreguistas de la República Dominicana.

El pueblo venezolano tiene suficiente coraje, desde Bolívar y su espada libertadora, para defender la nueva organización de su patria, su soberanía y su independencia, sus recursos naturales y la salud y el crecimiento de su destino histórico de pueblo libertario que hoy lucha contra el neocolonialismo, el modelo neoliberal capitalista y en defensa de sus riquezas naturales, contra una derecha pro imperial, financiada por EU.

About the author

Angel Moreta

Angel Moreta, jurista, sociólogo, y filósofo; Profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), República Dominicana, Autor-Editor de Debateplural.

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