Cultura Nacionales

El pensamiento Social Dominicano en el Siglo XIX

Características generales

La sociedad dominicana durante todo el siglo XIX se caracterizó por el predominio de relaciones de producción precapitalistas, con su correspondiente superestructura ideológica.

En el transcurso del desarrollo histórico del siglo XIX, los diferentes sectores dominantes entregaban y/u ofrecían el poder político a la potencia extranjera que favoreciera mejor sus intereses grupales e individuales. Con la excepción de los patriotas libertadores y restauradores, sobre todo, Juan Pablo Duarte y Gregorio Luperón.

Con el surgimiento de una pequeña burguesía comercial sustentada por los tabaqueros del Cibao y los comerciantes de Santo Domingo a mediados de la década del 30, comienzan a influir las ideas liberales en el pensamiento político dominicano. La “Producción Ideológica – Doctrinal”, dominicana, va a quedar condicionada por varios factores entre los que resaltan: 1) el espíritu de independencia al cual se encontraban sometidos todos los países de América Latina en ese momento; 2) la búsqueda de una nueva forma de gobierno que le asegurara estabilidad social (para poder reproducir y ampliar sus capitales); 3) la adopción de modelos doctrinales europeos y la ubicación política de la República Dominicana con respecto a la República de Haití (1).

Estas ideas liberales tuvieron como máximo representantes a los trinitarios con Juan Pablo Duarte a la cabeza. Estos se enfrentaron a la ideología conservadora del sector hatero, y los últimos pasaron a ser, luego de materializada la independencia, quienes impusieron sus ideas en la sociedad dominicana durante la Primera República, y al finalizar la guerra restauración vuelven a imponerse las ideas de los terratenientes con el gobierno de Báez de 1868 – 1874.

A partir de la década de los años 30 del siglo XIX comienzan a tener influencia en Santo Domingo las ideas liberales y el “Nativismo o Criollismo Literario”, el cual se afianza con el surgimiento de la República.

Estas nuevas ideas van a enfrentar a la ideología escolástica que era el resultado del predomino de una organización socioeconómica atrasada (el hato ganadero, la hacienda terrateniente). Además, era resultado ideológico de cuatro siglos de colonización.

Al llegar a las últimas tres décadas del siglo XIX, son características en el pensamiento dominicano dos líneas: por una parte las ideas positivistas, correlato de las nacientes relaciones de producción capitalista y por otra parte, las ideas escolásticas o conservadoras, representación ideológica de las predominantes relaciones de producción precapitalista.

Los Liberales positivistas estaban apoyados por los comerciantes pequeños burgueses e intelectuales del Cibao. Tenemos los ejemplos de Bonó, Espaillat, Filomeno de Rojas, Gregorio Luperón, entre otros. En este mismo período llegan al país corrientes europeas ligadas al Racionalismo, a la Ilustración y el Enciclopedismo Francés del Siglo XVIII. (2).

En el caso de la Masonería se calcula que entre el 1858 y 1900 se fundaron en el país más de veinte logias a las cuales pertenecieron la mayoría de los intelectuales y políticos de la época. (3).

En la década del 70 con el paso del trapiche al ingenio, y con la toma del poder político por los liberales, encabezados por Luperón y su partido azul, las ideas positivistas alcanzan su mayor progreso bajo el impulso de Eugenio María de Hostos.

El positivismo fue la concepción dominante en las ideas dominicanas a partir de la década del 70 del siglo XIX, y se acentuará durante la dictadura de Heureaux. (4). En el siglo XIX en Santo Domingo las ideas socialistas casi no se conocieron, por no decir que no existían. Es sabido que la industria azucarera que había surgido bajo capital foráneo, no permitió el surgimiento de una clase obrera con conciencia de clase. La economía azucarera apenas comienza su funcionamiento en la segunda mitad de la década del 70 del referido siglo XIX y se caracteriza por una inversión de capitales, tecnología y fuerza de trabajo importados.

Es cierto que aparecen en documentos de Báez, Luperón y otros, una que otra frase que hacen alusión al vocablo comunismo, por ejemplo, se hablaba de unas hojas sueltas o volantes que circularon en Santo Domingo conteniendo mensajes socialistas o comunistas.

Ahora bien, el uso de la palabra socialista por parte de Luperón y otros políticos de la época, no puede verse como si estos tuvieran conciencia del verdadero significado de ésta, puesto que el simple hecho de usar un vocablo como forma táctica de atacar al enemigo, no quiere decir que exista una teoría política como conjunto de ideas definidas en una sociedad determinada. Toda teoría política que sirve de base teórica a partido o clase social, tiene características y objetivos de clase claros y propone fórmulas para el cambio o mantenimiento del orden establecido.

En general, en República Dominicana, a diferencia de otros países de América Latina, las ideas socialistas llegaron tarde, al menos para consolidarse y convertirse en un partido. En marzo de 1900 circuló en la capital una hoja suelta llamando a “la formación de una Liga de Obreros y Artesanos”, que no se consolida. El documento dice que “…el proletariado ha sido y es todavía un instrumento que manejan los protegidos de la suerte para acumular riquezas y conseguir capital; el obrero es una máquina viviente comprada al más bajo precio…un desheredado de la tierra”. Finaliza el documento llamando al proletariado a luchar por un mejoramiento gradual y relativo de la clase…democratizando los medios de producción hasta llegar en el mañana a una base socialista (5).

Es evidente que quienes redactaron ese documento tenían ciertos conocimientos del materialismo histórico. Pero como lo afirma Jiménez Grullón “se trataba indudablemente de un movimiento pre- cursor de otro del mismo signo y en el cual es preciso ver un eco de fenómenos sociales europeos y norteamericanos” (6). En los líderes de este movimiento no había clara comprensión del marxismo, pues la liga creada incluía a proletarios y miembros de la clase media, como era el caso de los artesanos.

En relación con esta última corriente de pensamiento a finales del siglo XIX y principios del XX, lo que predominó en el país fue una mezcla de ideas socialistas utópicas con ideas socialistas científicas, el moralismo cristiano y el individualismo anarquista. Es decir, la mezcla de un conjunto de las más distantes teorías, no existiendo entre sus predicadores una clara diferencia entre una y otra.

En conclusión, las características del pensamiento dominicano a partir de la década del 70 del siglo XIX, son la lucha entre el positivismo y la escolástica, liberalismo y conservadurismo, es decir, que por un lado tenemos el pensamiento positivista y el liberalismo como formas de pensamiento burgués que corresponde a las nacientes relaciones sociales de producción capitalistas y, por el otro, tenemos a la escolástica y el conservadurismo, como expresiones ideológicas de las viejas relaciones sociales de producción precapitalistas. De manera, pues, que a partir de la década del 70 del siglo XIX, con la sustitución del trapiche por el ingenio, con el paso de la economía del hato y las relaciones de producción mercantil simples a las relaciones de producción capitalistas expresadas en la industria azucarera, surge un incipiente proletariado, pero lo más importante en este caso, es la aparición de las concepciones filosófico-políticas que corresponden a la instauración de la sociedad burguesa: el liberalismo-positivista, teniendo como máximas figuras al maestro Hostos (principal exponente del proyecto liberal–positivista que comenzó a reformar el sistema educativo dominicano), Pedro Francisco Bonó, Ulises Francisco Espaillat, Gregorio Luperón, los hermanos Francisco y Federico Henríquez y Carvajal, entre otros pensadores y actores políticos locales.

Por otra parte, en el mismo período, como resultado del proceso de desarrollo económico y social, surgieron ideas anarquistas y del seno de la pequeña burguesía intelectual urbana se origina el primer brote de ideas presocialistas o socialismo utópico.

NOTAS:

  • Juan J. Guerra, “Concepción Antropológica – Filosófica en el Pensamiento de Pedro Francisco Bonó”. Revista Eme-Eme No. 64 – Enero – Febrero 1983, Pág. 47.
  • Obra citada, Pág. 50.
  • Obra citada, Pág. 51.
  • Jaime de Jesús Domínguez en su obra “La Dictadura de Heureaux”. Editora UASD, 1986, Pág. 46, destaca como Ulises Heureaux terminó atacando a Hostos y – tomando partido a favor de la ideología escolástica. Esto como táctica política para enfrentar a Luperón.
  • Juan Isidro Jiménez Grullón, “Sociología Política Dominicana”, Tomo ll, Pág. 55, Alfa y Omega, Santo Domingo, 1981.
  • Obra citada, Pág. 55.

Acerca del autor

Juan Francisco Viloria

Juan Francisco Viloria

Filosofo, sociólogo, profesor investigador de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

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