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La teoría organizacional desde los enfoques epistemológicos: construcción de una disciplina compleja (3)

Frank A. Peña Valdes

3) Formales: alto nivel de abstracción sintética y determinación y expresión en un lenguaje natural o convencional que se sabe o se pretende riguroso y exacto.

  1. a) Conceptual: usa el lenguaje natural como herramienta, en este caso sintetizando en una serie de enunciados precisos, lógicos y suficientes los elementos constitutivos, aspectos cruciales o leyes fundamentales del referente.
  2. b) Matemático: la formulación de ecuaciones que constituyen expresiones legales o leyes, y que describen la condición de objeto de referencia. Es el más abstracto y formal de los modelos y lo que más se ha cuestionado es que se pretende que es la condición y objetivo final del modelo científico. Idea que deriva de la idea pitagórica y cartesiana de que las leyes que gobiernan el universo son leyes matemáticas.
  3. c) Computacionales: buscan estipular con la mayor economía posible los pasos sucesivos para la resolución de un problema o la obtención de un objetivo.

La metodología de los estudios organizacionales

El aspecto metodológico es otro de los elementos del núcleo blando del que nos habla Lakatos. Respecto a los estudios organizacionales considero que el cambio

Lo encontramos en la dicotomía que plantean los métodos cuantitativos y los cualitativos. Incluso me atrevo a afirmar que la ruptura con la teoría de la organización estuvo sustentada en el hecho de que los investigadores agrupados en la teoría de la organización optan por los métodos cuantitativos, mientras que quienes nos ubicamos en los estudios organizacionales nos decantamos por métodos de corte cualitativo. ¿Esta inclinación descalifica los métodos cuantitativos? De ninguna manera, en especial porque muchas veces requerimos usar ese tipo de métodos en la fase de recopilación de datos, mientras que en la fase de interpretación nos inclinamos por métodos cualitativos.

Desde mi punto de vista, el último aspecto es el de mayor complejidad, sobre todo porque la cuestión metodológica ha sido arena de disputas enconadas en la filosofía de la ciencia, el problema radica en que solemos soslayar el hecho de que la metodología es una herramienta que no ayuda a comprender el fenómeno que estamos interesados en estudiar, esto es, es el medio no el fin. Puestas las cosas en esta dimensión del cinturón blando, lo máximo que debemos intentar hacer es  sistematizar las metodologías a las que podemos y debemos recurrir en nuestros trabajos de investigación.

Un concepto posible de metodología que nos puede ayudar para avanzar en el aspecto metodológico de los estudios organizacionales, es el siguiente:

La metodología se refiere al estudio del método y/o los métodos usados en los estudios organizacionales; al método y/o conjunto de métodos de los estudios organizacionales. La razón del (los) método(s) es que a través del (o de ellos) el que estudia a las organizaciones genera y refuerza la teoría y modelos organizacionales.

Conclusión:

Hacer un recorrido por algunas de las principales aproximaciones epistemológicas de las que se ha construido la TO permite tener una mayor claridad respecto a la concepción que se tiene del concepto de organización. Como se ha podido observar, el positivismo incentivó, en particular, el privilegio de la racionalidad económica en el análisis propio del campo administrativo y la organización, de este modo, fue concebida al interior del tipo de modernidad que se consolidó a través de la Revolución Industrial. Esta perspectiva, de hecho, perdura en la actualidad y es un factor relevante en las bases que sostienen hoy al sistema socioeconómico capitalista.

El cuestionamiento a esa aproximación, suscitó la necesidad de considerar a la organización como un fenómeno particularmente relacionado con la naturaleza social del individuo. Esto originó, entre otras, las tres corrientes revisionistas que en este trabajo se han analizado, a saber: interpretativismo y criticismo, y someramente el  posmodernismo. El proceso de construcción de la TO, soportada desde entonces en epistemologías alternativas alejadas del dogmatismo de la ciencia tradicional, ha permitido rescatar una concepción del conocimiento basada en la dimensión social y generar una serie de inquietudes acerca de las múltiples y complejas relaciones existentes no solo entre los individuos al interior de la organización, sino también entre estos y los demás actores y elementos con los que ella interactúa.

El fenómeno organizacional se enmarca en una complejidad representada, entre otros aspectos, por el hecho de que en su seno los diferentes actores o grupos de interés (el individuo, la sociedad, el Estado, el accionista, el medioambiente, etc.) se interrelacionan e interactúan de maneras diversas. Estos, además, son influenciados por relaciones que afectan tanto a la organización —entendida a la manera de un todo— como a su contexto (Karatas Özkan & Murphy, 2010; Luhmann, 2010).

Lo anterior implica que no solo es necesario estudiar los fenómenos o problemáticas propios de la organización, sino también la forma en la que ciertas relaciones e interrelaciones —que en ocasiones parecen muy específicas y que eventualmente están ubicadas en su periferia— la afectan de manera potencial o real. Se destacan, por ejemplo, los alcances que tiene la interacción entre el individuo y el Estado; los cambios que se desprenden en algunas democracias fuertes por presión del ciudadano común; la manera en la que el estilo de vida de millones de personas es afectado por las decisiones de los Estados-nación; cómo la sociedad demanda hoy, de forma activa, que se preste atención al medioambiente natural; las formas en las que la civilización se acomoda a los cambios que se generan en este y, en esa misma lógica, las muchas inquietudes y problemáticas adicionales que se originan cuando el fenómeno organizativo es puesto en contexto.

Para complementar el cuadro anterior, es importante recordar que así como los actores interactúan entre sí, y la organización con ellos, ocurre lo propio con los factores o variables transversales. Entre estos se encuentran, por ejemplo, el trabajo, el poder, el conocimiento, la innovación, la tecnología, la diversidad y la globalización, entre otros. Vale la pena observar cómo la naturaleza del trabajo ha cambiado —y lo seguirá haciendo—, en particular, como resultado del influjo del conocimiento y la tecnología.

El estudio de esta compleja amalgama de interrelaciones, que cambia de manera constante y profunda, sugiere un abordaje epistemológico que combine adecuadamente la explicación y la comprensión. Esto implica que es conveniente que tanto las ciencias que buscan explicar el mundo natural, como aquellas que se interesan en la comprensión de lo humano, unan esfuerzos para dar respuesta a los requerimientos de un fenómeno como la organización. Esta, además de generar impacto en el mundo de lo social, también determina la suerte de múltiples y destacados elementos que conforman el mundo natural.

Acerca del autor

Frank A. Peña Valdes

Frank A. Peña Valdes

Profesor adjunto Escuela de Psicología, Facultad de Humanidades y Escuela de Orientación Educativa, Facultad de Ciencias de la Educación Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD. Licenciatura en Psicología, Maestría en Metodología de la Investigación Científica. Especialidad en Psicología del Desarrollo, Maestría en Desarrollo Humano, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Postgrado en Educación Superior, Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC). Estudios Doctorales en Psicología Social, Universidad Central de Madrid (UCM).

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