Cultura Nacionales

La República Española, fuente de arte y pensamiento

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Escrito por Debate Plural

Delia Blanco (Hoy, 29-7-19)

 

Este álbum cumple con la verdadera historia de esta aventura humana de parte del exilio español que vino a asentarse aquí.

El Archivo General de la Nación acaba de publicar un documento titulado “El exilio español en República Dominicana, 1939-1940”, CCCLXV de las interesantes y necesarias publicaciones que dicha institución dirigida por el historiador doctor Roberto Cassá Bernaldo de Quirós, ha venido promoviendo y apoyando.

Recibimos este obsequio de una persona fundamental en el quehacer y reconocimiento de esta historia, se trata de Monserrat Prats Ventós, hija del maestro Antonio Prats Ventós, quienes incluyeron una dedicatoria… En memoria de aquellos que tuvieron que volver a comenzar lejos de casa , de sus padres y abuelos entre ellos…

Esta frase dedicatoria que comparto de lleno en su significado, siempre pensamos en ella como uno de los logros profundos de la Feria del Libro de Madrid, recientemente dedicada a la República Dominicana, siendo necesario evidenciar ese puente existencial entre dominicanos y españoles, a través de una historia que fusiona a dos naciones con un cemento humano único en la historia contemporánea. Saludamos aquí el trabajo de tres descendientes de esta Historia: Natalia González Tejera, (historiadora e hija del famoso revolucionario español Manuel González, mejor conocido como Manolo el Gallego, un incansable combatiente de la Revolución de Abril de 1965. Montserrat [DB1] Prats García, y de Constancio Cassá Bernaldo de Quirós, quienes hicieron un trabajo de investigación invaluable, y con el orgullo de colocar esta historia con los familiares y descendientes de los exilados españoles y como gran aporte al pueblo dominicano.

Este trabajo de investigación tiene el valor de colocar esta historia en contacto con familiares de exiliados españoles, hoy día dominicanos, permitiéndoles ampliar sus recuerdos y sus conocimientos a la luz de la búsqueda de documentos, fotografías, fichas, recuerdos orales, emocionales y políticos que ponen a flotar de nuevo esa bandera republicana por la que lucharon sus familiares, incluyendo los míos.

Tenemos un formidable corpus histórico que nos realza las circunstancias en medio de las cuales los ascendientes de los autores llegaron al país.

Este álbum cumple con la verdadera historia de esta aventura humana de parte del exilio español que vino a asentarse , enfocando el proceso desde el arribo hasta la instalación definitiva en República Dominicana.
Las fotos nos indican que los primeros años no fueron color de rosa, pues el pueblo dominicano, estaba amordazado por la dictadura de Trujillo, pero gracias a la Junta Pro Refugiados españoles, creada en agosto de 1939, se pudo coordinar y unificar la ayuda a los exiliados.

Editado con una excelente visión académica y educativa, el documento contiene elementos científicos interesantes como los formularios que identificaban a estos españoles y a través de ellos los autores han podido clasificar las y los artistas, hombres, mujeres, lo que aportaron una planilla transparente de definición societal.

Los sociólogos, los historiadores, periodistas e intelectuales, encontrarán en este álbum informaciones precisas.
Una foto fascinante me permite aquí enlazar con este episodio de la historia nacional a doña María Ugarte, con su hija Carmenchu, en la colonia Medina en San Cristobal, también llamada Villa Silveria.

Esta etapa, dolorosa para muchos se fue borrando poco a poco gracias al reconocimiento de muchos dominicanos de gran valor artístico y cultural de esta comunidad excepcional, lo que abrió un espacio de participación en las universidades, como profesores con luces y erudición en el campo de las leyes y la filosofía.

En la memoria colectiva de los dominicanos, lo que más se menciona e identifica es el aporte artístico y cultural. En ese sentido, el documento identifica a artista como Ángel Botello Barros con una magnífica e impresionante fotografía del artista frente su modelo, en otra tenemos a Vela Zanetti trabajando su mural en la Logia Cuna de América, los murales de la iglesia de San Cristóbal, entre otros; pero además disfrutamos de un recorrido que aporta muchas luces sobre estos grupos de refugiados que por encima de las prohibiciones del régimen de Trujillo, supieron con gallardía y convicción militante alimentar el sector anti trujilista de sus experiencias ideológicas y de sus praxis políticas democráticas y revolucionarias.

El capítulo sobre los artistas ofrece lo más profundo de una República que enfocaba el arte y la literatura como una apuesta invencible de la democracia y de la libertad, en ese sentido República Dominicana, pertenece al concierto universal del patrimonio de los artistas republicanos al mundo, en ese concierto tenemos en el país el mayor patrimonio del Caribe en el Museo Bellapart que exhibe una colectiva brillante de los artistas José Gausachs, Francisco Gausachs, Prats-Ventos, José Vela Zanetti, Eugenio Fernández Granell, Manolo Pascual, entre otros.
Por encima del marco represivo de esos años, apellidos de ciudadanos dominicanos ilustrados, hombres de bien, como el doctor Julio Ortega Frier, el arquitecto José Antonio Caro, hicieron posible que la inteligencia y el imaginario de estos artistas fuera protegido y sobre todo utilizado para fortalecer la academia científica y la academia de las Artes, colaborando con los artistas nacionales a través de los nuevos lenguajes que se manifestaban en las vanguardias europeas, efectivamente, es a partir de 1940, que en la ciudad capital se celebran exposiciones de artes colectivas de artistas dominicanos con exiliados españoles.

La escritora y crítica de arte Jeannette Miller, en su libro “Arte dominicano 1844-2000” menciona con precisión este legado. En 1944 se celebra el Primer Centenario de la República Dominicana; en este clima de apertura se nutren los primeros artistas que salen de la Escuela Nacional de Bellas Artes: Expresionismo, surrealismo, neorrealismo sirven para pintar el hambre y la magia, la vegetación lujuriosa y el sometimiento de la dictadura a través de metáforas y leyendas.

Ahora bien, como lo expresara Antonio Prats-Ventós, el trópico tuvo una influencia definitiva en estos artistas, pues la luz del trópico, los colores, los cuerpos humanos iniciaron una decisión primordial en la ejecución de sus pinturas, esculturas y dibujos notables como los de José Gausachs en obras como “Perfil negrita”, de 1946, y en la escultura de Prats Ventós, de 1948, “Sueño mulato”.

El libro …El exilio español en República Dominicana, 1939-1940, se presenta como un álbum investigativo que ayudaría a seguir indagado, conociendo, múltiples aspectos que se quedan abiertos y pendientes.

Publicado para circular en la Feria del Libro de Madrid 2019, es indiscutible que después del interés suscitado en ese evento con el apoyo de la Embajada de República Dominicana en España, nos parece de interés nacional que se despierte este conocimiento en las bibliotecas nacionales, en las escuelas y los centros artísticos y culturales del país.
La Embajada de España en República Dominicana apoyó este magnífico trabajo asociándose en este primer intento que irá más a fondo en una segunda parte, ya en camino.

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