Cultura Nacionales

La otredad feudal de la cultura dominicana (1)

Tomás Modesto Galán

La tribalización cultural parece inventar un planeta enfermo. El entendimiento no tiene que ver solamente con otra mercadología política, sino con cuotas económicas, o islas de poder amoral. Islas mercenarias donde no cuenta el pueblo. Hacen falta nuevos neologismos para intentar comprender lo incomprensible.

Todos los ministros de cultura son iguales. Salen del vientre insaciable del mismo partido. Estos personajes intocables no entienden de comunidad. No conocen el diálogo. Siento pena por las inocentes madres que parieron a estos desafortunados compatriotas de la desventura ciudadana. Para estudiar su metamorfosis, el partido es el mismo instrumento pervertidor. Se premia la mala administración con otros nombramientos disfuncionales. Un pueblo manso paga cerrando los ojos y bailando bachata por tanto latrocinio.

A propósito de genialidad, hay un cuentista olvidado que pinta una unión falsa. Si estuviera vivo, se hubiera vacunado contra la banalidad de tantos reconocimientos o se hubiera exiliado otra vez. Todos los partidos políticos actuales tienen su origen en su amor por la libertad. Todos están juntos aunque nos hagan creer que duermen en camas separadas. La promiscuidad es el esperanto obligatorio del presente. Todos son tan geniales que lo niegan.

El insigne seguidor de Hostos sigue siendo el santo de las veladas solapadas de la cultura del caprichoso fascismo. El estandarte es falso. Los amantes no son los mismos ni la servidumbre intelectual es más ridícula. Siento lástima por ellos porque no se pueden negar a besarlos a cada segundo hasta desarrollar una piel asquerosa y un olor rumiante. Para tanta simulación hay que crearle un perfil culto a los traidores, aunque alguno haya escrito una novela anónima y sea más español que el padre las Casas y más voraz que Nicolás de Ovando.

La feria colonial de la ausencia le salvó el moro metafísico a estos fantasmas de la patria invertebrada. La feria de España es la negación de las mujeres y la fosa común de la diáspora.

Es el negocio de una isla fálica. La máscara presidencial que los protege es la misma. Es la mermelada que nos tranquiliza. Todos se entienden muy bien con la hispanofilia. Todos pagan por una antología para que los perros no ladren fuera del patio de los mangos bajitos. Creen que somos un circo rico en la indignidad. Ya no nos abochornamos por nada.

Todos los ministros obedecen al rey de España y al imperialismo norteamericano o nos hacen creer que son liberales. Todos, incluyendo  amigos y familiares, viven del erario público. Nadie los cuestiona. Cualquier crítica social permanece en la intimidad. El pueblo desconoce su rol en esta lucha de cuchillos finos que suenan en la oscuridad. Una máscara pelea contra la otra para hacernos creer que hay un Caín contra un Abel que también aumenta la deuda pública hasta el infinito. El feudo es el mismo. Se diferencian por el nombre y por las huellas digitales.

Acerca del autor

Tomás Modesto Galán

Tomás Modesto Galán

Escritor dominicano que reside en Nueva York desde 1986. Fue profesor en la UASD antes del 86. Enseña en York College (recinto de Cuny, desde mediados de los 90). Gano el premio de poesía Letras de Ultramar 2014 con su obra poética: Amor en bicicleta y otros poemas.También obtuvo el premio Poeta del año 2015, otorgado por el América 's Poetry Festival de Nueva York. Es el autor de la novela Los Cuentos de Mount Hope, publicada en el 1995. Presidente de la Asociación de Escritores Dominicanos en Los Estados Unidos, (ASEDEU)

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