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‘Operación Basada en Efectos’ la Fallida Estrategia de EEUU en Venezuela

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Escrito por Debate Plural

Orlando Ochoa-Terán (SinPermiso, 16-5-19)

 

En abril de 2006, cuando muy pocos anticipaban la tragedia que vive hoy Venezuela bajo el socialismo del siglo 21, el mayor del Ejército de EEUU, Gary Graves planteó, bajo la forma de una disertación titulada VENEZUELA: AN EFFECTS–BASED STRATEGY FOR THE 21st–CENTURY, la estrategia que fue puesta práctica en las semanas previas y posteriores al pasado 23 de enero por la administración Trump. Su implementación padeció de todos los errores que han caracterizado la política exterior y doméstica de la Casa Blanca. Para una mejor comprensión del tema es necesario una sinopsis de sus antecedentes y el alcance de esta novísima y extensa doctrina militar desarrollada en unas 70 páginas.

Effects-Based Operation (EBO) u Operación Basada en Efectos comenzó a estudiarse durante la Guerra de Vietnam y adquirió forma después de los ataques del 11 de septiembre de 2001. El Comando de las Fuerzas Especiales Conjuntas del EEUU define EBO, como se le conoce en inglés, como un proceso que busca determinados efectos del enemigo a través de sinergias y una acumulativa aplicación de capacidades militares y no militares en todos los niveles de un conflicto. La definición se concentra en una ‘salida estratégica’ lo cual implica la posibilidad de no utilizar niveles operacionales y tácticos estrictamente militares. Cuando la tesis habla de ‘efectos’ se refiere a físicos, funcionales o sicológicos como resultado de acciones militares y no militares.

Los soviéticos, a quienes se les atribuye ser los precursores de la teoría EBO, consideran a una fuerza militar enemiga en términos de un sistema. Si una fuerza de ataque neutraliza selectivos nodos o mecanismos dentro del sistema operativo de una moderna fuerza militar, podría ser interrumpido o desactivado y como resultado, varios componentes de la estructura de la fuerza enemiga colapsarían. Se sabe que durante la Operación Desert Storm 1990–91, contra Irak, el estratega del aire John Warden usó con éxito un modelo fundamentado en esta teoría que llamó de ‘círculos concéntricos’ que tenía como objetivo paralizar el liderazgo militar ‘desde adentro’ atacando directamente estructuras de comando y control. Los analistas australianos Justin Kelly and David Kilcullen consideran que como la guerra es un choque de voluntades opuestas, un elemento fundamental es buscar un cambio mental o de conducta del enemigo. El objetivo, señalan los mismos autores, es manejar la percepciones y reacciones de un determinado grupo y confiar en la capacidad para enviar una señal clara y sin ambigüedad al enemigo de modo que este las comprenda y reaccione de una manera racional o predecible.

Esta fue, a grandes rasgos, la propuesta del mayor Graves, que fue tomada por la administración Trump, para abordar definitivamente la volátil situación de Venezuela. En su tesis el mayor Graves redefine un ‘contexto de coerción, persuasión y presión con una nueva estrategia regional’… ‘involucrando al gobierno de Venezuela a través de un agresivo DIME (Diplomatic, Informational, Military and Economic)utilizando inter-agencias y un apropiado grupo de alianzas multinacionales’.

En el caso específico de Venezuela el mayor Graves advierte que siendo estos ‘efectos’ físicos, funcionales o sicológicos, cinéticos y no cinéticos, la historia reciente ha demostrado que ’EEUU ha fracasado en obtener los beneficios de EBO para caer de nuevo en la aplicación de la guerra concebida en el siglo 20 y caracterizada por el uso cinético de fuerzas’. ‘Este fracaso’ -agrega Graves- ‘ha permitido un desbalance estratégico entre los fines y los medios para crear devastadoras consecuencias no intencionales para EEUU. Si esta práctica continúa en el contexto de la estrategia regional para Venezuela’ -advierte el autor en 2016- ‘la destrucción y costo para EEUU y la economía de Venezuela serían insoportables a corto plazo’. ‘Sólo la unidad de esfuerzos’ -continúa Graves’ ‘y la mentalidad de ‘one team-one fight’ como estrategia recibiría la aprobación para su implementación del presidente de EEUU’.

¿Por qué fracasa esta estrategia?

-La ‘unidad de esfuerzos’ o la mentalidad de ‘one team-one fight’ no es precisamente una característica de la Casa Blanca actual. Trump se ha separado de los aliados naturales de EEUU en temas estratégicos como OTAN, Irán, Siria, Corea del Norte, Rusia, la alianza del Pacífico y actualmente en su guerra de tarifas comerciales con China.

-Un conflicto permanente entre la Casa Blanca y toda la estructura de inteligencia del Estado ha estado presente desde el primer día que Trump asumió la presidencia. Cuando pergeñábamos estas líneas Trump calificaba al director del FBI, designado por él, de ‘ridículo’ porque se negó a confirmar las falsas acusaciones de que la agencia había espiado en la campaña electoral del hoy presidente.

-Aparentemente la inteligencia, en la cual se fundamentó la estrategia EBO en Venezuela, la coordinaron ex funcionarios cubano-republicanos de inteligencia, ex oficiales venezolanos de la FAN, coordinados todas por el senador Marco Rubio, quien sin experiencia en inteligencia o diplomacia actúa oficiosamente para Trump como el ‘subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental’.

-Esta improvisada ‘inteligencia’, obsesionada prioritariamente en corlarle el cordón umbilical venezolano a Cuba, no parece haber calculado que entre los factores a considerar estaban Rusia y China. La activa diplomacia que hoy se advierte en Mike Pompeo con Rusia llega tarde. Sólo algunos cándidos líderes venezolanos y diplomáticos de nuevo cuño confiaron a ciegas en la precipitación de Trump por implementar la estrategia EBO, que en realidad lo que busca es crédito útil para su próxima campaña electoral. Ganar la voluntad de 400 mil votos venezolanos en Florida, un estado clave en el Colegio Electoral, que puede hacer de nuevo la diferencia entre un triunfo y una derrota.

-En cuanto a la capacidad para enviar una señal clara y sin ambigüedades al enemigo como indica la estrategia EBO, las que enviaron John Bolton, Mike Pompeo y Elliot Abrahams a los altos oficiales venezolanos no se sabía a ciencia cierta si se trataba de amenazas, disuasión, persuasión o adulación o todo al mismo tiempo. Nada extraño que el Alto Mando militar chavista no hubiera comprendido estas señales y menos que hubiera reaccionado con la racionalidad que contempla EBO. Todas fueron desgranándose dependiendo de la reacción o no reacción a estos contradictorios mensajes.

-De cara al futuro la estrategia EBO se agota desde el mismo momento que estos altos funcionarios de EEUU se convirtieron en delatores de aquellos que, como Maikel Moreno, fueron parte de la conspiración fracasada o de aquellos que pretendieron ser parte de ella.

-El caos que el Washington Post describe el pasado martes en un reportaje sobre la conspiración de los días previos al 30 de abril y la aspiración de última hora de Maikel Moreno de presidir la transición sustituyendo a Juan Guaidó, es el reflejo de una Casa Blanca igualmente caótica, sin precedentes en la historia de EEUU. Quien crea que esto es una exageración léase el titular del 30 de diciembre de la revista Rolling Stones con el ex jefe del Gabinete de Trump. ‘John Kelly confirma que mentía todo el tiempo; la Casa Blanca es un caos’.

-Por último, no se puede descartar una posibilidad que encaja mejor y en cierto modo pudiera explicar esta cantidad de reveses en la implementación de EBO en Venezuela que hace dudar si en realidad se trata de un caos organizado y coordinado para beneficio personal y político de Trump como el verdadero objetivo de esta estrategia. Esta idea no es tampoco una extravagancia, en realidad ha sido considerada con absoluta seriedad. En un reportaje de Wall Street Journal del pasado mes de noviembre titulado ‘Trump’s Chaos Theory’ sus abruptos cambios se atribuyen ‘como tácticos, situacionales, improvisados y existenciales como un ritmo de jazz, en ‘constant motion’. Un titular de The Washington Post: ‘It’s not chaos. It’s Trump’s campaign strategy.

-Su constante uso del caos en su política doméstica y exterior le permite mantener la atención, igualmente constante, en su persona, pero en detrimento, como en efecto ocurre, de la agenda demócrata de planes e ideas con repercusión social. El más reciente ‘juego de guerra’ con Irán reducirá el protagonismo de Venezuela en los medios y en la egoistica mentalidad de Trump.

-Esta idea de gobernar y sacar provecho personal en medio del caos no es nueva. Hugo Chávez fue un consumado artífice del caos para su propio beneficio con tanto o mejor éxito que Trump. Pero lo venezolanos no aprendemos.

Napoleón decía que en todo conflicto reina el caos y sólo quien controla el caos propio y el del enemigo es el triunfador. Afortunadamente, en esta confluencia de caos de la oposición, del chavismo y de la Casa Blanca, sólo Napoleón hubiera podido sobrevivir mejor a esta circunstancia que lo hecho por Juan Guaidó.

 

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