Cultura Nacionales

Asalto cultural, el apremio de los premios, una pelea a tres caídas (1)

Tomás Modesto Galán

Parte I

PREÁMBULO

 

Al enterarnos de la lucha sangrienta entre las dos Casas Verdes de la Cultura del interior y del exterior, digámoslo así, la del Ministerio de Cultura de la República Dominicana y la del Comisionado de Cultura en los Estados Unidos, hicimos una denuncia pública de trascendencia internacional. El denunciante fue la caricatura del hombre invisible. Los administradores del Concurso no tuvieron la más mínima decencia.

Nunca admitieron haber cometido un error. Como la ficción supone que no hubo mala intención, tampoco se disculparon.  Sin embargo, nosotros tuvimos la impresión de que nos robaban otro velorio. Nunca imaginé que el plan de entregar los premios terminaría como un genocidio literario premeditado y ridículo. El empresario de aquí, como se trata de un hijo pródigo descarriado de la política oficial, sus padres políticos lo apalean en los aposentos.

Son castigos silenciosos ejecutados a plena luz del día. La sangre imaginaria baja por las escaleras del púlpito y ni los evangélicos lo notan. La biblia tuerta sabotea el tercer ojo. Es una sangre falsa. Lamentablemente, el que se desangra no es solo él, sino aquel que ignora los crímenes inmundos: la comunidad sodomizada por los atropellos de esta genial Trompilandia criolla. Desean desalojar a la comunidad sin una orden presidencial y sin alguaciles imaginarios.

El hecho es un despojo consentido bajo el silencio. El palacio de Drácula ha perdido una sala. Le han cerrado el Festival de teatro. Le quitaron el suero a la Feria del libro. Hay rumores de que le han reducido el salario mínimo al hijo pródigo. Ahora no le alcanza ni para alimentar la metamorfosis de Dominicana de Aviación. Le han robado el perfume de las vacaciones. Al parecer a nadie le importa este secreto Macondo. La historia de esta muerte ha sido anunciada como ficción y tragicomedia. El hijastro sentenciado no se ha ido de la casa pero tampoco respeta a los padres adoptivos.

Nunca aprendió a valerse por sí mismo. ¿Por qué voy a renunciar a mi mismo, si yo no creo en la comunidad? ¿He jugado alguna vez a la independencia? Soy una desvergüenza para la cultura aérea. Hay que volver a leer Casa tomada otra vez. Con respecto a ésta, la de Julio Cortázar es un Carnaval de Sodoma. El vedetto no se resiste a otro arresto domiciliario sin ninguna dignidad. Se escuda en el regazo de un emperador de mayor peso presidencial. El director de campaña de ese personaje gris cierra los ojos cuando lo golpean en el templo. Un enano del sur profundo le pasa la cicuta en un biberón desechable. La fundación sin fines de lucro lo ayuda a resistir la eutanasia.

La feligresía, celosa de su rol, le cambia el pamper. El Daycare del progreso funciona. Démosle un aplauso. La familia interior llora en silencio el terrible  impasse. Amigos lectores, pusimos en evidencia que algo espurio estaba sucediendo con la posposición del veredicto de los premios Letras de Ultramar y dejamos en un lugar secundario algunos elementos de la crisis política que está afectando la proyección de la República. Ese tema requiere otro artículo aparte. Por ahora, concentrémonos en felicitar a las víctimas por haber obtenido esos premios que yo también deseaba cortejar como una afrenta de bendición insoportable.

El sombrío alborozo es una victoria pírrica de la muerte de la cultura. Falta la legitimidad del más solemne y desventurado acto de perversión. Felicitemos con bombos y platillos a los ganadores de esta tragedia familiar de la cultura dominicana de la llamada diáspora. Ojalá haya inocencia en la victoria que inaugura otro pedestal falso. O conviertan la victoria en una derrota de la orgía del sistema.

La lucidez de un escritor real no tiene límites. Sabotear el triunfo es devorar a esta Gorgona de ventorrillo pagado por los contribuyentes. Volvamos al preámbulo. Al parecer hay una lucha secreta y salvajemente discreta entre corsarios de la vendimia. Los premiados necesitan oxígeno para asimilar la desconcertante sorpresa de esta alegría sospechosa. Los jurados huyeron con el libro de ética en una valija de oro a capitanear los barcos que se hunden sin que nadie lo sepa. No se discute con transparencia, de cara a la comunidad.

No se tiene el recato de convocar a una rueda de prensa para denunciar el asalto literario con una risotada delirante. No hay consulta comunitaria para saborear el velorio. Olvidan que los actores que fortalecen la democracia son personajes conflictivos. Saben interrogarse más allá de quienes tienen vínculos orgánicos con las maquinarias corporativas del milagro redentor de la supervivencia. Hay una lucha de poder entre facciones enemigas que se disputan los restos del paraíso perdido.

Acerca del autor

Tomás Modesto Galán

Tomás Modesto Galán

Escritor dominicano que reside en Nueva York desde 1986. Fue profesor en la UASD antes del 86. Enseña en York College (recinto de Cuny, desde mediados de los 90). Gano el premio de poesía Letras de Ultramar 2014 con su obra poética: Amor en bicicleta y otros poemas.También obtuvo el premio Poeta del año 2015, otorgado por el América 's Poetry Festival de Nueva York. Es el autor de la novela Los Cuentos de Mount Hope, publicada en el 1995. Presidente de la Asociación de Escritores Dominicanos en Los Estados Unidos, (ASEDEU)

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