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Venezuela, esa dictadura inexistente (1)

Escrito por Debate Plural

Rafael Silva (Rebelion, 30-3-19)

En Venezuela estamos en medio de una Guerra de Quinta Generación (G5G), donde se verifica el asesinato de la verdad y el intento de su sustitución por una realidad-virtual que sirve para adocenar, doblegar pueblos, asesinar ideas, y donde las viejas armas y herramientas ya no son útiles

(Álvaro Verzi Rangel)

Dictadura es dictadura. Pinochet era dictador, Videla era dictador, Somoza era dictador, Franco era dictador. Si en sus dictaduras hubiera aparecido un loco autoproclamándose presidente a las 2 horas era fusilado y tirado a una fosa común. ¿Se entiende?

(Florencia Lagos, comunista chilena)

Venezuela es hoy día un país acosado, hackeado, insultado, sancionado, embargado, bloqueado, atacado por las potencias occidentales, extorsionado, desabastecido, apagado, y bajo serias amenazas de invasión externa. Quizá pocos países en la historia, en semejante situación, continuarían luchando por su soberanía. Pero Venezuela resiste. Un grupo de países, cuyo nexo común es hacer continuo seguidismo a Washington, reconoció a Juan Guaidó como Presidente “interino”, cediendo a sus presiones. Se tiene constancia de que el gobierno de los Estados Unidos, a través de su cuerpo diplomático, presionó al conjunto de la Unión Europea(incluido el gobierno español de Pedro Sánchez) para reconocer al títere venezolano. El gobierno español está siendo comparsa de esta fechoría: cómplice y vasallo del imperialismo americano de siempre. Guaidó no es entonces el único títere, lo son todos los dirigentes de los países que lo han reconocido como interlocutor en Venezuela. Incluso presionaron al Ministro Borrell para que abandonara la idea de intentar crear un grupo en la UE para intermediar entre Maduro y la oposición venezolana. Podríamos pensar que a todos estos países, con Estados Unidos a la cabeza, le preocupan de verdad las condiciones de vida de los venezolanos, pero entonces…¿Por qué no le preocupan también las de Haití, Sudán, Yemen o el Congo? ¿Por qué no intervienen también en Honduras o en México, que son países más peligrosos que Venezuela, en cuanto a inseguridad ciudadana se refiere?

No, los intereses son otros. Hace mucho que la guerra se ha convertido en un suculento negocio, que las grandes potencias justifican por medio de mentiras. Que USA intente “instalar” la democracia en Venezuela (como ya lo hizo anteriormente en muchos otros países, que después de dicha “instalación” resultaron Estados fallidos) mientras proclama su amistad inquebrantable con Arabia Saudí (la dictadura sátrapa más asesina, corrupta e intolerante) o con Israel (el paria internacional que no tiene más amigos que el gigante norteamericano), es, cuando menos, sospechoso. Nazanín Armanian ha expuesto en este artículo para el medio Publico hasta 9 razones de peso para que USA se interese por Venezuela de un modo especial. A ellas me remito: la riqueza del país sudamericano en recursos naturales (Venezuela alberga el 24% de las reservas de petróleo de la OPEP), los lazos de relación económicos, culturales y militares que la unen a Rusia y China, los recientes fracasos en Oriente Próximo de la potencia estadounidense (tales como Irak, Afganistán, Yemen, Libia, Sudán o Siria), su permanente incursión en América Latina para obedecer a la doctrina Monroe (“América para los americanos”…del norte, claro, que le ha llevado desde hace décadas a invadir países o a derrocar gobiernos que no seguían sus dictados), acabar con el proyecto de integración económica del MERCOSUR (creado bajo los gobiernos de Hugo Chávez, con vocación de integrar a toda América Latina, con exclusión de USA), desmantelar el Petrocaribe (el suministro preferente de crudo a los países latinoamericanos), debilitar el ALBA (tratado comercial de los pueblos americanos y caribeños, que expulsó al ALCA de dicho territorio), evitar la desdolarización progresiva del mercado mundial, la aspiración de Donald Trump a tener y ganar su propia guerra, y la presión del lobby proisraelí contra la presencia de Irán en América Latina. 

Por supuesto, influye también la amistad venezolana con el vecino cubano (enemigo histórico de Estados Unidos), con el que además mantiene acuerdos preferenciales en suministros de petróleo, y en algunos aspectos sociales, como la sanidad. Pero incluso sin atender a todos estos motivos que hemos indicado…¿es que alguien medianamente informado y sensato puede creerse de verdad que Estados Unidos, el actor internacional más agresivo del mundo, está interesado en la calidad de vida de los venezolanos? ¿Es que alguien puede identificar a estas alturas al Imperio estadounidense como el paladín de la democracia, la libertad y los derechos humanos? ¿Es que no es algo que se cae por su propio peso, únicamente atendiendo al perverso historial belicista e injerencista norteamericano? Baste para ello el dato de que la Casa Blanca ha designado a Elliot Abrams, uno de los patrocinadores del terrorismo de los Escuadrones de la Muerte en Centroamérica, para organizar la “transición democrática” en Venezuela…¿De verdad sabe Abrams algo de democracia? Todo obedece a una patética y burda lógica de dominación imperial, para derrocar por la fuerza a uno de los pocos gobiernos que se resisten al dominio imperial, dentro de su “patio trasero”. Desde la llegada de Hugo Chávez al poder en 1998, han intentado por todos los medios posibles hacer fracasar a la Revolución Bolivariana, mediante sabotajes a su economía, acciones de terrorismo callejero, desabastecimiento de productos de primera necesidad, acciones callejeras violentas, estrangulamiento de la economía venezolana, embargo, bloqueo y sanciones de todo tipo.

Todo ello ha ido acompañado de una terrible campaña mediática internacional para desprestigiar al país y a sus gobernantes, implementada por todo el ejército mundial de medios de comunicación que trabajan al servicio del capitalismo transnacional. Noticieros, reportajes y entrevistas de todo tipo para enseñarnos las calamidades que sufre el pueblo (mientras escondían los logros y avances sociales del chavismo), que serían escondidas si quienes gobernaran en Venezuela estuvieran al servicio del imperialismo norteamericano, como de hecho ha ocurrido en el pasado, y continúa sucediendo en la actualidad (¿acaso se cuenta el éxodo mexicano, hondureño o salvadoreño como se cuenta el éxodo venezolano?). Bien, ¿qué tenemos que hacer, entonces? Pues desmontar la mentira. Una mentira que posee muchas caras, muchos intereses, muchos instigadores. Para comenzar, la vida cotidiana en el país latino. En este artículo para el medio Counterpunch escribieron su experiencia el fotorreportero británico Alan Gignoux y la periodista y cineasta venezolana Carolina Graterol, que viajaron a Venezuela durante un mes para grabar un documental para una cadena de televisión. Lo que han recogido se puede resumir en que el retrato que pintan los medios mayoritarios sobre el país comparado con sus experiencias sobre el terreno, son dos cosas muy distintas. Ellos advirtieron una realidad muy diferente a la que nos cuentan estos medios. No existen indigentes ni pobres por las calles. Esto se debe a los diversos programas multidisciplinares del gobierno venezolano, que incluyen servicios sociales para sacar a los niños de las calles o devolverlos con sus familias. 

Es evidente que existe desgaste popular, y un cansancio generalizado debido a la situación del país, por el hecho de constituir el centro del foco mediático internacional. Pero el retrato no es el mismo de Colombia o Brasil, justamente los dos países cuyos gobiernos neoliberales (títeres de USA en este objetivo, como son Iván Duque y Jair Bolsonaro) no pueden impedir que sus calles estén llenas de niños. La pobreza extrema no parece comparable, por tanto, a la de otros países sudamericanos. Por supuesto existe delincuencia, pero mucho menor que la existente en El Salvador, por ejemplo. El problema es que si un país es hostigado, sancionado, extorsionado y bombardeado mediáticamente, los efectos se dejan sentir. Y por tanto, la inflación está por las nubes (ya superó el 300%), la comida está cara, pero el gobierno ha creado los CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción), que proporcionan alimentos básicos a 6 millones de familias todos los meses. Impera la dieta vegetariana, y tal vez la principal queja que mostraron los ciudadanos a los referidos periodistas fue que no podían comer tanta carne como antes. Pero antes del chavismo (bajo el gobierno de Carlos Andrés Pérez, por cierto muy amigo de Felipe González, que ahora se desgañita pregonando las tiranías de Maduro), Venezuela soportaba un índice de pobreza extrema del 40% y un 80% de pobreza. Otros suministros como la electricidad, el agua o el transporte público no han subido tanto, y representan un pequeño porcentaje del gasto familiar. 

Pero como decimos, las sanciones estadounidenses han afectado al país, y la vida ha empeorado desde entonces. Cualquier país es sensible a una guerra económica de estas dimensiones. La hiperinflación inducida y el bloqueo de todos los préstamos internacionales han debilitado la economía venezolana, pero son factores exógenos, no endógenos. Por supuesto, el gobierno de Maduro ha cometido errores de bulto durante estos últimos años (el propio PSUV lo ha reconocido), la Revolución Bolivariana no es perfecta, pero el país estaría mucho mejor si no fuera blanco de los ataques de la ira estadounidense, y del vergonzoso seguidismo de sus aliados. La comunidad internacional tiene bloqueados casi 10.000 millones de dólares del gobierno bolivariano. La tal “crisis humanitaria” es otro falso eslogan creado por Estados Unidos para justificar la intervención. Luis Hernández Navarro, en este artículo para el medio mexicano La Jornada, relata: “Cada mes, por conducto de los más de 32 mil comités locales de abastecimiento y producción (CLAP), se distribuyen toneladas de alimentos a los sectores populares a precios subsidiados. Su entrega no está condicionada a ninguna afiliación política. Los comités son una forma de organización popular que, junto al Ministerio de Alimentación, se encargan de entregar productos de primera necesidad casa por casa. Las familias tienen acceso por esta vía a arroz, lentejas, frijoles, aceite, atún, harina de maíz, azúcar y leche. Cerca de 11 mil CLAP reparten comida y artículos de higiene personal”.

Pero que no exista una crisis humanitaria no quiere decir que no existan problemas: los ingresos por petróleo han bajado (a lo que se añade que el Gobierno venezolano no supo diversificar su modelo productivo, haciéndose esclavo de la renta petrolera, lo cual provoca que sus ingresos estatales estén muy expuestos a los vaivenes del mercado), la hiperinflación devora los ingresos de los venezolanos, los precios están desfasados con respecto a los salarios, escasean muchos productos, existe dificultad para utilizar dinero en efectivo, escasean medicinas y otros productos de insumo, así como productos de higiene personal, etc. Pero para paliar en parte todo ello, existe esta red de protección social, que amortigua bastante todas estas carencias. Al ser un país cuya economía descansa en la exportación de crudo, la caída mundial de estos precios desde el año 2014 ha repercutido muy negativamente en las finanzas nacionales. El modelo productivo venezolano, como apuntábamos, no ha sabido diversificarse, de tal forma que la guerra económica y el bloqueo creciente por parte de los Estados Unidos y sus perritos falderos han agravado bastante la situación. El ataque contra la moneda nacional, el bolívar, es incesante.

Se han congelado, bloqueado e incautado activos financieros del país por todo el mundo, por mor de la perversa influencia norteamericana en los mercados dolarizados. También se han bloqueado las cuentas de la petrolera estatal PDVSA, a través de su filial norteamericana, CITGO. Todo ello retrata un panorama ciertamente debilitado de la economía venezolana, pero como decíamos anteriormente, lo que se vive hoy es apenas nada comparado con la precariedad que vivieron hasta 1998. El chavismo les trajo más ambulatorios sanitarios, más educación integral, desayunos y almuerzos para los escolares, 42 nuevas universidades en el país, se erradicó el analfabetismo, se construyeron viviendas sociales, se potenciaron el trabajo, el recreo y la cultura, así como la participación ciudadana, y se instaló la libertad de expresión para el pueblo, así como un sistema electoral completamente garantista, avalado internacionalmente, por mucho que quieran desprestigiarlo desde la oposición. A todo esto es a lo que le tienen miedo los yanquis, a que su “patio trasero” se vuelva más libre. Le tienen miedo a la dignidad y a la libertad y emancipación de los pueblos. Por eso cualquier conato de evolución en esa línea es interceptado.

Acerca del autor

Debate Plural

Un medio independiente, libre, plural, sin ataduras con empresas o gobiernos; buscando el desarrollo de una conciencia critica, y la verdad que subyace en el correr de la vida nacional e internacional para el empoderamiento del pueblo dominicano en relación con las luchas y reivindicaciones económicas y sociales fundamentales

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